26 de abril de 2013

63.2- LAS SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO II



63.2- LAS SIETE PALABRAS DEL ESPÍRITU SANTO II

Solo Él

 Estamos preocupados, angustiados, amargados, porque vemos que no somos amados, tomados en cuenta, aceptados, estamos en definitiva, generando egoísmo por el miedo, y tontamente, porque nos preocupamos por el parásito, el zángano, la peste o sanguijuela que es nuestro ‘yo’, el amor propio u orgullo, el deseo mismo de ser amados.

 No hemos llegado a comprender que el mismo ‘yo’, es el miedo, por ello, cuanto mas lo miremos, le prestemos atención y lo conformemos, mas miedo vamos a sentir, mas vamos a quedar atrapados en la preocupación, en el abismo de nada que somos, metidos en nuestro agujero-sepulcro, convertido en histéricos nerviosos que se desesperan por lograr ser amados, tomados en cuenta, aceptados, amados, o lo que es lo mismo, se ahoga en el miedo suponiendo siempre que son o serán despreciados.

 Como tenemos miedo, insistimos mas y mas diciendo, ‘yo, yo, yo’, dedicándonos a satisfacernos sin cesar, a conformar al nene celoso y caprichoso que tenemos dentro, ese ‘yo’ egoísta y solo preocupado por él mismo que es un zángano espiritual, una hernia, que vive a costa nuestra, como sanguijuela, devorándonos, consumiéndonos.

 También es como la realeza, algo inútil, pero, que desde las sombras, tiene el poder, el control y se queda con el fruto de todo y de todos, explotándonos para engordar y alimentar sus vicios, depravaciones, perversiones, etc.

 Andamos por un camino totalmente equivocado, porque como sentimos miedo, vacío y necesidad, nos dedicamos a satisfacernos, conformarnos, darnos el gusto, no viendo que lo que hacemos es engordar al cerdo que nos domina, acrecentar el poder del ‘yo’ sobre nosotros, permitirle que nos use, que disponga de nosotros para procurarse él la satisfacción de todo vicio, ambición, deseo, etc.

 No nos vamos a liberar del vacío conformándonos, al contrario, lo vamos a acrecentar, no nos vamos a liberar de la necesidad que nos ahoga, devora, socava, demuele, conformándonos, buscando saciedad, al contero, así crece, pues su naturaleza es como la del agujero negro en el espacio, cuanto mas devora, mas crece.

 La única solución es no alimentarla, no conformarla, algo que se hacía antiguamente, pero, que se ha dejado de hacer, que es mortificar el ‘yo’, el gusto propio, la propia voluntad, la renuncia a sí mismo, y eligiendo a “Él”, porque Él Es Dios, y Solo Él.

 Comprender acá el problema, en nuestra vida, en nosotros, en lo que somos y hacemos, impera el ‘solo yo’, porque somos caprichosos, nos dedicamos a satisfacernos y conformarnos, y luego, celosa y caprichosamente, queremos que otros en derredor hagan lo mismo, y peor aun cuando hasta de Dios esperamos o reclamamos tal cosa, porque quedamos a merced del adversario que es el primer engañado de sí mismo, el primer mentiroso que se cree dios cuando no reconoce que ha sido creado.

 Él dice que se ha creado a sí mismo desde su rebeldía a Dios, pero, lo que ha logrado, es una transformación-deformación, convertirse en un cerdo ególatra solo preocupado por él mismo, desesperado por verse saciado y conformado siempre, que siempre tienen una necesidad desesperante y ardiente de ser adorado, llenado de adulaciones, mentiras, de ser conformado.

 Comprender que nos estamos deformando a su imagen y semejanza, porque no hacemos mas que pensar en nosotros y reclamar adoración, nos adoramos y encaprichamos queriendo que otros nos adoren, enojándonos si no lo hacen, preocupándonos mas al no obtener la adoración y atención que reclamamos para conformar la bestia amorfa y demoníaca que se va gestando adentro.

 Considerar que al final, dentro nuestro, solo estamos nosotros, pues no dejamos de decir, ‘yo, yo, yo’, entonces nos llenamos de un ‘solo yo’, no hay nada, ni nadie, solo un ‘yo’, creciente, y como el ‘yo’, es humo-tinieblas-vacío o nada, eso es lo que somos y seremos si no lo remediamos ahora haciendo lo contrario, es decir, llenándonos de un “Solo Él”.

 Considerar que vamos sufriendo una transformación espiritual porque elegimos no amar y ser amados, adorados, obedecidos, y eso que se forma en nosotros, lo que aun no somos, el ‘yo’, es lo que al final seremos si no lo remediamos, y peor aun, silo defendemos o cultivamos, por ello debemos empezar a decir, “Solo Él”, porque Solo Él Es Dios, y porque Solo a Él debemos recibir y conformar, así Solo Él Es en nosotros, tiene Vida-Presencia, que es la forma en la que adquirimos Vida Eterna y nos liberamos de todos los enemigos espirituales.



Las Siete Palabras del Espíritu Santo Son:








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