30 de abril de 2013

97.- LA GRAN CRUZ BLANCA Y LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR



97.- LA GRAN CRUZ BLANCA Y LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR

 El Señor Viene-Vuelve, y lo hace como esta anunciado, con Gloria y Poder, en Majestad, rodeado de Ángeles, pero, no es un artista que quiera fama, aceptación, reconocimiento y ser visto, considerar Que Él Ha Resucitado, y por ello su Cuerpo Es Glorioso, así es que, al Venir-Volver, no lo vamos a ver con ojos materiales.

 Vuelve-Viene, Místico, Espiritual, Triunfante, Luminoso, Resucitado, con su Cuerpo Transfigurado por la Resurrección, algo que no puede ser captado por nuestros sentidos corporales, así es que si esperamos algo mas palpable, visible, tangible, vamos a ser engañados por el adversario y por el anticristo.

 El Señor Viene-Vuelve Luminoso como Es, Glorioso, Sutil, Ágil, las características de los Cuerpos Resucitados, celestiales, ‘la Imagen del hombre celestial’, como la llama San Pablo en su carta a los Corintios, mientras que nosotros todavía seguimos queriendo que tenga una imagen terrenal a la que somos tan afectos y apegados, por ello es que vamos  seguir esperándolo y con el templo vacío nos vamos a quedar.

 Recordar lo que dijo el Ángel en el momento de la Ascensión, “¿Por qué se quedan mirando?”, y recordar lo otro, “¿Por qué buscar entre los muertos al Que Vive?”, nos vamos a seguir decepcionando, como le pasó al anterior pueblo elegido si esperamos ver al Señor Venir-Volver solo para cumplir nuestras ideas preconcebidas y cubrir nuestras falsas expectativas.

 El Señor Pasó por el mundo haciendo la Voluntad del Padre, y para eso Vuelve, para imponer el orden y el derecho, no para hacer Su voluntad, ni la nuestra, ni la de nadie, sino para Salvarnos, Que es, reunirnos con El Padre, para conducirnos-guiarnos a que aprendamos a obedecer personalmente al Padre, para que respondamos también a Su Voluntad, y así, para que entremos en comunión con Él, para que entre Su Reino-Espíritu-Amor en nosotros y tengamos Vida Eterna.

 Tenemos que admitir que estamos verdaderamente necesitados d Él, mientras seamos orgullosos y eternos satisfechos de nosotros mismos, vamos a seguir encerrados-perdidos en nuestro mundo, dedicados como demonios a hacer ver nuestro orgullo-personalidad-imagen, y a hacernos adorar y reconocer por eso que decimos ser y de lo que estamos orgullosos y satisfechos, incluso defendiendo tal deformación abominable, verdadera desolación, falta de Amor-Vida-Verdad, contra Dios miso, rechazándolo a Él y no queriéndolo recibir verdaderamente en nuestra vida.

 No queremos admitir que necesitaos a Dios porque seguimos admirándonos a nosotros mismos, porque somos cobardes y al final, porque imitamos al adversario, ya que en el Cielo, se admiró a sí tanto que se olvidó de Dios, hundiéndose en sus delirios y volviéndose un desamorado caprichoso preocupado por él mismo y desesperado por ser adorado y tomado en cuenta, exigiéndolo como debido, dado que se convenció de ser como Dios, y que por ello, merecía ser adorado como Dios.

 Hacemos lo mismo, nos encerramos en nosotros, nos admiramos, nos convencemos-persuadimos de que somos dioses y que merecemos adoración, porque eso es lo que queremos caprichosa y miedosamente, así es que nos enterramos y perdemos en las tinieblas propias vanagloriándonos incluso de sabios y entendidos, no viendo que si no somos capaces de amar a Dios y de obedecerlo, no sabeos nada.

 Para que no nos enceremos y perdamos dentro de la propia nada devorándonos, consumiéndonos a nosotros mismos, Dios nos ha dado una Piedra de tropiezo-escándalo, ha permitido que caigamos, que nos topemos con nuestra propia limitación, que nos caiga un baldazo de agua fría y veamos que, encerrados como estamos en nuestros caprichos, no somos capaces de resolver lo mismo que hemos creado, no podemos librarnos de lo que hemos gestado, y al contrario, todo se nos vuelve en contra.

 Nuestro mundo-vida sin Dios, donde somos dioses, es asfixiante, nos ahoga y consume, nos esclaviza y destroza, y al final, esa pretendida eficiencia y perfección de la que hacemos gala para exigir adoración, no nos sirve de nada frente a los nuevos problemas que se levantan, y es el momento de admitir que nuestros ídolos, falsos dioses, son inútiles y amargos, es la hora de admitir que necesitamos verdaderamente a Dios.

 Sin embargo, cobardes y tercos, seguimos insistiendo con la mentira, que somos dioses y capaces de todo lo que queremos y nos proponemos y de que solos podemos, que podemos arreglarnos solos y seguir prescindiendo de Dios, renegando d Él, desconfiando, valiéndonos por cuenta propia. No vemos que defendemos nuestra rebeldía contra Dios, la que nos priva, separa y opone a Él, cuando tenemos una oportunidad para liberarnos de ella y volver al orden a aprender a confiar en Dios, Nuestro Padre-Creador.

 No solo Viene al mundo El Señor, Viene-Vuelve a la vida personal de cada uno, y lo hace en ese tropiezo que tenemos, en la dificultad, cuando nuestro mundo se desmorona, y no viene a darnos la razón, ni a que sigamos insistiendo en hacernos obedecer, amar, adorar, sino a que nos rindamos, venzamos el miedo, dejemos de hundirnos-dedicarnos a nosotros mismos y a nuestro orgullo, y para que comencemos una vida nueva Guiados por Él, creciendo en Amor-Verdad, en verdadera Espiritualidad.

 Considerar que los demonios no amaron a la humanidad en El Cielo, y no lo van a hacer luego, condenados en el infierno, no quisieron obedecer a la Humanidad del Señor Que Dios les Reveló en Su Hijo, por ello, por mas que finjan amar y servir a la humanidad, no lo hacen, es una trampa para colgarse, hacerse servir y adorar, para desquitarse y concretar sus caprichos, que los adoremos a ellos directa o indirectamente, mientras que se niegan ellos a obedecernos.

 El motivo de la caída de los ángeles rebeldes fue que no quisieron aceptar el Misterio de la Unión Hipostática del Verbo, es decir, la doble Naturaleza de Cristo, del Señor, como la Palabra Eterna de Dios, asumiría humanidad, sin perder Divinidad, teniendo así dos Naturalezas, Humana Perfecta y Divina Perfecta. No quisieron adorarlo al ver naturaleza inferior, la humana, y solo fue una excusa, no quisieron adorarlo ni obedecerlo simplemente porque querían ser adorados y obedecidos ellos.

 Acá podemos comprender la razón por la que muchos siguen y seguirán esperando la Segunda Venida del Señor, porque estamos ante la misma prueba para el orgullo, la misma oportunidad de negarnos a nosotros mismos, de liberarnos del engaño, auto-engaño, de ese delirio de soberbia donde decimos ser dioses y donde debemos aceptar Que Él Es Dios y que estamos necesitados de Él, dejando de buscar excusas para seguir dedicándonos egoísta y miedosamente a nosotros mismos.

 En la Primera Venida del Señor, la humanidad conoció la Humanidad del Señor, lo reconoció Dios y Hombre, pero, solo vio lo externo, ahora El Señor Revela plena y perfectamente lo interior, una Segunda Venida enteramente Espiritual, y eso, decepciona a muchos que prefieren seguir esperando no viendo que se quedan atados a las tinieblas, sentados a la sombra de la muerte y esperando como el pueblo elegido anteriormente sigue esperando la primera.

 Así es que estamos ante la Gran Cruz Blanca, El Signo de la Presencia Viva de Dios, pero, no es visible, sin o Espiritual, y lo que hace es purificarnos, marca la entrada en nuestra vida del Señor, Su Paso, su intervención Divina y Milagrosa, una piedra de escándalo en la que tropezamos, pero, en la que debemos apoyarnos para reformarnos, reconstruir la vida, dejarnos limpiar, purificar, para empezar a buscar y a recibir al Señor, a participar en Su Revelación, dejándolo Ser y Hacer en nosotros.

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