5 de mayo de 2013

130.- TODO LO DE ANTES YA PASÓ



130.- TODO LO DE ANTES YA PASÓ

 ‘No lo mires, no lo escuches, o le hagas caso, porque te perjudica’, dice el adversario queriéndonos envolver, atrapar, sujetar, deseando imponernos dudas respecto de Dios, como en el pecado original, haciéndonos creer que Dios nos perjudica o trae problemas.

 Es un egoísta celoso que esta desesperado por lograr que se lo mire y se le preste atención, que se le haga caso, por ello, echa lazos, redes, cadenas para atraparnos, sujetarnos, impedir que vayamos a Dios, no quiere que salamos de nosotros mismos, del egoísta y miedoso pensar en sí, así es que siembra dudas, cuestionamientos y acusa a Dios ante nuestra consciencia.

 No conforme con esto, como político tramposo, provoca dificultes, tormentos, realiza persecuciones y aun desgracias, para luego, cuando nos hallamos tirados en el suelo, sufriendo, decirnos que es culpa, querer, voluntad de Dios, capricho suyo que padezcamos de esa manera o que nos veamos humillados, suframos y encontremos siempre dificultades, reveces y contratiempos.

 A veces aprovecha las situaciones del diario vivir y ante una dificultad, tropiezo, contratiempo, se nos echa encima con odio y furia diciéndonos, ‘¡Te lo dije!, no podías confiar en Él, no podías hacerle aso Él siempre te va a traer problemas, aprendelo-entendelo de una vez, ¡Él tiene la culpa de todo!, y vos con Él si le haces caso, si lo servís o le prestás atención’.

 Es un cerdo celosos y desesperado por conservar su poder-dominio-imperio, tener su autoridad sobre nosotros, por ello, esta mas que dispuesto a acusar por todo a Dios, a querer formar en nuestra consciencia la creencia de que Dios tiene siempre la culpa de todo, es como un lavado de cerebro que hace, del que no podemos defendernos solos, pues tenemos el alma impura y puede entrar, pasar y hablar como se le de la gana.

 El problema es que tenemos miedo, estamos preocupados por nosotros, entonces, en ese vacío-miedo-preocupación egoísta por sí, el enemigo puede entrar, meterse, pasar y comportarse como vendedor que se cree estrella y decir todas las mentiras que s le ocurra, pues en el fondo, temiendo por nosotros, acabamos por creerle, o al menos, por dudar y así va minando la confianza y puede llegar a imponernos que no creamos mas en dios.

 Desde que empezamos a levantar la cabeza-mirada hacia El Sol de Dios, al Señor, a Su Revelación, el enemigo comienza temer por él y por su reino, porque sabe que Dios nos va a defender, que va a poder entrar en nosotros, que va a enviar Su Luz, Su Espíritu y por la Revelación de la Verdad, va a comenzar a formar su Reino-Vida-Presencia en nosotros, defendiéndonos de las mentiras infernales.

 Ese temor o preocupación que se le despierta al adversario cuando miramos a Dios y comenzamos a buscarlo, se traduce en un desesperado querer dominarnos, someternos, manipularnos, en el constante querer imponernos obligaciones, demandarnos cosas, en el constante llamado de atención, en esa nerviosa y asidua interferencia donde critica y cuestiona todo.

 Nos contagia su miedo y nerviosismo, alteración, preocupación, y asenso transfunde sus sentimientos, lográndonos imponer que temamos, nos preocupemos y dejemos de confiar en Dios, haciendo que nos elijamos miedosamente y que cedamos a sus mentiras, embustes, caprichos, demandas.

 Nosotros somos responsables, pues nos dejamos vencer, domina, someter, no buscamos a Dios, no buscamos al Libertador, no le permitimos al Señor que nos defienda, proteja, no oramos debidamente queriendo recibir la Revelación de La Verdad, de La Palabra de Dios, Que Es La Que nos Hace Libres, donde El Señor puede defendernos de engaños, manipulaciones, embustes, ‘chantadas’, del adversario y de los suyos.

 Tiene miedo el adversario de perder su reino, dominio, presencia sobre y en nosotros, por ello se desespera por echarnos lazos, redes, o sea, seducciones, querer que seamos cómplices, busca imponernos su voluntad como se le ocurra, una puede ser ofreciendo cosas y diciendo que es por y para nuestro bien, otra puede ser demandándonos o imponiéndonos cosas también diciendo que es por y para nuestro bien, cuando en realidad, siempre busca su bien, mantener su poder, dominio, que sigamos siendo esclavos adictos a sus mentiras, miedosos preocupados por nosotros.

 Siempre busca que nos sintamos-creamos culpables, aun ante la Revelación de la Verdad, pues creyéndonos culpables, tenemos miedo y nos hundimos, enceramos y nos defendemos haciendo cualquier cosa para no ser culpables, que es donde logra su manipulación e imponernos lo que él quiere para seguir sometiéndonos.

 El Señor quiere darnos la purificación, enseñarnos a perdonar y a llegar a ser libres sobre la faz de la tierra, pero, debemos prestarle atención, hacerle caso, dejar de preocuparnos por nosotros, debemos querer nuestro Verdadero Bien que es llegar a ser libres, no acusando o queriendo que otros sean culpables y responsables de todo, sin o aceptando la responsabilidad que nos toca, perdonando, perdonándonos, pidiendo perdón y ofreciendo reparación.

 Se vale del miedo para dominarnos, someternos, imperar en  sobre nosotros, por que hay miedo, puede mentir y hacernos creer cualquier cosa, y ahí, hacer en y de nosotros, así como por medio nuestro, lo que se le ocurre.

 Vencemos le miedo si renunciamos al egoísmo. No somos egoístas porque no haceos lo que otros o el enemigo nos demandan, quieren o imponen, somos egoístas porque no le daos nuestra vida  Dios, somos miserables para con Dios, no queremos dejarlo entrar, pasar por nosotros, entonces, no puede él Que Es La Verdad, fortalecernos, defendernos, protegernos, quedamos a merced de los engaños y ardides del enemigo.

 El problema personal real, lo mismo que a nivel mundial, es la falta de Fe, de confianza en El Señor, que no creemos en Su Amor y no le permitimos a Él Ser Dios, no lo dejamos Que Se Revele, que nos de Su Palabra de Vida, que nos Fortalezca y defienda, nos encerramos en nosotros, creemos que nos defendemos y probemos volviéndonos caprichosos y haciéndonos esclavos por el mido, del mismo miedo y de quien reina en ese espíritu de vacío y egoísmo, el adversario.

 Aprovecha el enemigo el vaico interior y nos acusa de cualquier cosa, entonces, nos sentimos culpable, tenemos miedo y suponemos que eso esta mal, noviado que eso esta mal a su juicio y que es un ardid con el que nos obliga a hacer o no hacer a su servicio inconsciente. De lo que somos culpables verdaderamente es de no buscar a Dios, la Verdad, la Revelación, de no querer creer en Su Amor, de no confiar en Él, de no dejarnos Amar por Dios, Bendecir por Él.

 No le permitimos a Dios que nos Ame, defienda, proteja, no lo quereos escuchar, prestarle atención, estamos miedosamente empeñados en defendernos del miedo no viendo que nos hacemos esclavos de éste y ahí, del adversario que nos obliga a hacer o no hacer, mientras nos hace creer que es por nosotros y es solo para acrecentar su poder, dominio, sobe nosotros, como en la novela, “rebelión en la granja”, cuando los cerdos les hacían creer a otos animales que trabajaban para ellos y que los defendían del humano opresor, mientras que en realidad, eran esclavos.

 Puede el enemigo hacernos creer lo que se le antoje porque hay mentira-orgullo en nosotros, y eso lo tenemos que remediar, purgar, tenemos que empezar a buscar al Señor, la Verdad, es así que, por nuestra dejadez, comodidad, nos quedamos atados a la mentiras, al vacío y somos víctimas de eso que tenemos dentro, de la desolación, de la ausencia de Dios. Somos víctimas y cómplices, pues no buscamos la Revelación Divina, no queremos escuchar la Palabra de Dios Viva, El Pan Vivo Bajado del Cielo, nos quedamos cómodos echados quejándonos, lamentándonos y queriendo creer que otros son culpables de nuestros males, cuando en realidad, ni nos movemos para alcanzar nuestro Verdadero y Eterno Bien.

 Considerar que todo lo de antes ya paso, dice San Juan en el Apocalipsis, refiriéndose a que El Señor obra la Purificación y nos defiende de esas persecuciones infernales, y lo hace al Revelar personalmente Su Palabra, a Su Hijo, al Enviarnos al Señor. Con esto se refiere a que todo es nuevo, Él hace nuevas todas las cosas, inicia una nueva vida, en comunión con Él, en Su Presencia, en amistad con Dios, volviendo al estado original y previo a la caída, dialogando con Dios como Adán, en la hora de la brisa de la tarde.

 El problema sucede cuando no recibimos al Señor, el pasado nos persigue, puede el enemigo hacernos creer culpables y en deuda de lo que se le ocurra buscando así la vuelta para obligarnos a hacer o no hacer a su antojo y servicio, no pudiendo siquiera ser dueños de nosotros mismos, o peor, creyendo que lo somos, seamos realmente esclavos ciegos y fanáticos, colaboracionistas de su dominación, imperio, sometimiento.

 Entonces, pasa realmente lo de antes si dejamos de vivir como antes, es decir, si dejamos de tratar de arreglarnos por cuenta propia y de prescindir de Dios, si empezamos a confiar en Él y a seguirlo Verdaderamente, si colaboramos en Que Revele Su Palabra y así nos vaya guiando y fortaleciendo, vivificando y purificando, introduciéndonos en su Misterio-Vida-Corazón-Espíritu, haciéndonos herederos de Su Reino-Vida-Espíritu.

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