20 de mayo de 2013

232.- NARCISISMO-YOÍSMO



232.- NARCISISMO-YOÍSMO

 La Verdad es que no queremos amar, no nos interesa, y es por ello que no cesamos en nuestro intento de hallar excusas para no hacerlo, para encerrarnos en el orgullo y no pensar en mas nadie que en nosotros mismos.

 Es fácil decir, ‘no se puede y luego acusar a otros pretendiendo excusarse de amar, y la verdad es que tampoco es obligatorio, si fuese obligación, no sería amor, el amor va mas allá de lo debido, pero es así como se apaga y oscurece el alma, y como también ha llegado el mundo a un período de densas y tenebrosas tinieblas.

 Es así como también se forma un círculo vicioso maldito e infernal, debido a que, habiendo oscuridad para las almas y error en derredor por la maldad y desenfreno del mundo, menos queremos amar, menos queremos prestar atención a otros, y mas queremos ocultarnos, encerrarnos, abismarnos en nosotros mismos.

 Si es como también caemos en las trampas del adversario, debido a que este nos representa como imposible amar, y como no queremos, nos es cómodo no hacerlo y usar la excusa que nos impone.

 A todos el perverso nos asusta, atemoriza, perturba, entonces preocupados, no hacemos mas que lo que queremos que es pensar obsesivamente en nosotros, no levantar la mirada, pensar con absoluta exclusividad en el ‘yo’, generando en nosotros un vacío, un abismo, una carencia completa de Dios, Vida, Verdad.

 Como tenemos miedo, nos dedicamos a lo que sabemos, nos es cómodo, en donde nos alimentamos el orgullo y esperamos ser reconocidos, adorados, o donde pretendemos destacarnos, y es así como nos estamos encerrando en nosotros mismos.

 Como pensamos solo en nosotros, y como no queremos levantar la cabeza, puede enterrarnos y encerrarnos el adversario, puede conducirnos a que nos abismemos en el ‘yo’, y no gamos otra cosa mas que cuidarlo, defenderlo, protegerlo, adorarlo, volviéndonos incluso en un camino de religión, espiritualidad, culto, etc., narcisistas, cultivadores de la propia imagen-ídolo, haciendo de nosotros, de esa personalidad, nuestro dios.

 El ‘yo’, en realidad es un abismo, es un agujero, un verdadero pozo, por ello si no hacemos otra cosa mas que pensar en nosotros obsesiva, angustiante y desesperadamente, nos perdemos dentro de nosotros mismos, nos metemos en una mazmorra oscura, húmeda, donde acabamos por autodevorarnos, autoconsumirnos, porque nos alimentamos de nosotros, y es así como nos reducimos a nada, nos convertimos en polvo y cenizas.

 Lógicamente, nos engañamos, mentimos, generamos orgullo-delirio-fantasía, porque en el abismo de ese pozo que somos, que es el ‘yo’, donde nos enterramos buscando la falsa seguridad de querer evitar desprecios o maltratos, sufrimientos, etc., no hay parámetro, no hay Voz de la Verdad, entonces nos imaginamos cualquier cosa y la tenemos por cierta.

 Mas grave es que en tal abismo, pozo, nada, sepulcro, puede entrar el adversario, la serpiente antigua, y ahí seducirnos, encantarnos, atraernos, volvernos ambiciosos y a la vez, mentirnos para que nos volvamos delirantes d de orgullo y creamos ser incluso dioses sobre la tierra, no viendo que es así como la serpiente nos hipnotiza para que vayamos mas y mas adentro, al centro, al ombligo, al abismo de nada que es nuestro ‘yo’.

 El encantamiento se produce porque decimos, ‘yo soy’, nos convencemos de ser algo, y luego, obramos en consecuencia, como cuando un actor pierde la noción de la realidad y se identifica con su personaje llevándolo a la vida real, queriendo vivir una fantasía.

 El problema es que ese encano seductor de la serpiente, no es mas que el eco de nuestra misma voz-pensamiento, y en el abismo de nuestro vacío-yo, decimos, ‘yo soy’, generando orgullo, exhalando amor propio, pero, es nada y menos que nada, es eco.

 Así es como nos hundimos en nuestra nada corrupta y desamorada autoconsumiéndonos, autodestruyéndonos y convirtiéndonos en narcisistas, cultivamos la imagen, adoramos el ‘yo’, y defendemos esa personalidad que decimos que somos, ese cúmulo de orgullo-amor propio que no es mas que humedad del pozo, tinieblas, nada.

 En definitiva, se apagó el amor en las almas, y así en el mundo porque adoramos la imagen de la bestia, que es el ‘yo’, la personalidad, nuestro mismo ego, el abismo que tenemos dentro, y nos dejamos seducir por nuestra misma voz-ambición, donde satanás como eco maldito repite lo que queremos y no debemos para tentarnos y arrastrarnos a las tinieblas eternas.

 De esta manera es que se practica el satanismo, que es culto a sí mismo, al yo, lo que podría llamarse, ‘yoísmo’, y que es un narcisismo asquerosamente insoportable y totalmente hipócrita, pues hasta hay quienes dicen estar convencidos de amar a Dios y/o al prójimo cuando no hacen mas que preocuparse por su imagen y por ser vistos, aceptados, amados, tomados en cuenta.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

COVID-19, LA PANDEMIA EXISTE SOLO EN TELEVISIÓN

  COVID-19, LA PANDEMIA EXISTE SOLO EN TELEVISIÓN       Le resulta imposible al gobierno sostener la falacia de la pandemia , por e...