30 de mayo de 2013

302.- LA CAÍDA DE satán



302.- LA CAÍDA DE satán

 Una vez que la Verdad Es Revelada, el enemigo es derrotado, pero, se resiste a irse, retirarse, a darse por vencido, no lo acepa ni reconoce, debido a que no acepta la Verdad, es un mentiroso desde el principio, desde su principio.

 El Verdadero y Único Principio Es Dios, pero, todo el que se rebela y opone a Él, el que desprecia Su Voluntad y se alza orgulloso diciendo ser como Él, o aun mas que Él, se constituye en su propio principio, se hace su origen, se una existencia que es el principio de su no-vida, de una simple existencia sin Dios, sin Amor, sin Verdad, sin Vida.

 Llama el enemigo ‘el principio de la libertad o liberación’, a lo que fue el principio de su rebeldía, de su rebelión, subversión, insurrección, reniego, de su oposición a Dio, y si bien cree que fue el comienzo o principio de bien, fue el comienzo de su mal.

 Debió ver lo que se hacía  así mismo, sin embargo solo miró lo que ambicionaba y deseó satisfacer su ambición adorándola como a su diosa, entregándose a ella con todo su ser y perdiendo toda cordura, como adolescente excitado que no razona sino con los pies.

 Ignoró las advertencias de Dios, los Llamados y Auxilios Divinos, renegó aun mas, encaprichándose hasta perder toda razón, decidiéndose por volverse un renegado maldito y totalmente caprichoso.

 Dios le dio auxilios, le Reveló los mandamientos, pero, no quiso cumplirlos con amor verdadero, sino con exterior fingimiento, volviéndose hipócrita, así no pudo liberarse de su orgullo creciente, de su ego, de su ambición de ser adorado, de esa secreta satisfacción en sí mismo, y la podredumbre siguió tomándolo, siguió llenándolo-vaciándolo, debido a que lo llenaba de amor propio y de deseos viciosos a la vez que lo vaciaba de amor a Dios y a Su Voluntad.

 Si hubiese cumplido con los mandamientos, si hubiese adorado a Dios con todo su ser, se habría liberado de todo orgullo, habría sido defendido, contra el mal y la muerte que estaba gestando en su interior, contra la ruina y la corrupción que él mismo se procuraba y procreaba al adorarse a sí y negarse a amar y a adorar a Dios.

 Ahí se encerró mas en sí, se abismó, pensó aun mas en sí, y comenzó a odiar, se enojó, debido a que, consideraba debida la adoración, y como no le era dada a Él, sino que debía adorar y obedecer, odió, se hizo resentido.

 En ese momento ya había dentro suyo una rebelión, una insurrección, tenía sentimientos-pensamientos que fermentaban en su quasi-ser y lo envenenaban, hablaba consigo mismo y se enfurecía erráticamente diciendo que él debía ser adorado, lo que, como toda enfermedad prosperó, creció, aumentó al no tomar el remedio debido, al no amar y adorar a Dios como correspondía.

 Comenzó a cuestionar a Dios, lo envidiaba, estaba celoso de sí mismo y se volvió indiferente a Dios, es decir, en un instante ya cometió los tres últimos vicios  pecados capitales, gula, envidia y pereza, para acabar fermentando y generando ira, el cuarto, donde ya se encontraba como en cuello de botella, ahogado en sí mismo, ahorcado con su odio y deseo de venganza.

 En ese momento llegó la segunda prueba, la que era a la vez, el segundo remedio dado por Dios para que, al aceptarlo, fuese liberado, purificado y salvado de sí mismo, pero, ahí se decidió totalmente por sí, por el abismo que fermentaba en su interior, por sus delirios de orgullo.

 La prueba-remedio consistió en la Revelación del Misterio de la Unión Hipostática del Verbo, donde a la humanidad que vendría después e inferior en naturaleza, Dios Uniría Su Naturaleza Divina, elevándola por sobre los mismos Ángeles.

 Los Ángeles Bueno, los que habían cumplido bien el mandamiento, la ley, los que superaron con pureza la primera prueba usándola para adelantar en perfección, se alegraron en tal Misterio y se llenaron totalmente de Amor a dios, pero, los que, como el adversario habían cumplido con resistencia y sin amor el primer mandamiento, se rebelaron decididamente.

 Ahí es donde el adversario en su interior se decidió a no amar en forma rotunda, absoluta, caprichosa, volviéndose egoísta o avaro, tercer vicio capital, y es en ese momento que decide y dispone hacer la guerra a Dios, no solo no amarlo, sino tratar de vencerlo, lo que es querer dominar a Dios y es el segundo vicio capital, para desembocar en su terquedad resentida, odiosa y perversa en un acto de rebeldía que escupió furioso diciendo, ‘non serviam’, o sea, ‘no serviré’, donde manifestó su soberbia.

 En ese instante, su podredumbre interior se hizo visible, se exteriorizó, porque se encendió en furia y se le cayó el velo que lo ocultaba, ahí sufrió una transformación total, se hizo a sí mismo ‘lucifer’, y expresó su rebeldía comenzando la guerra, la que, como toda guerra es evidente por lo expuesto, tuvo su fase de preparación oculta, en este caso en el pecho desamorado del que fue el primer ángel y pasó así a ser el último.

 Ahí se constituyó en su propio principio, y esa es la razón por la que dice que él dios, se olvida que solo sufrió una transformación, una mutación, deformación, al haberse negado decidida, rotunda y reiteradamente a amar, tanto a Dios a quién nunca vio, como a la humanidad que aun no existía y no había llegado a conocer.

 Ahí cayó en sí mismo, en su propio abismo-desolación víctima de su falta de amor y de voluntad de amar, ahí se convirtió en el adversario de Dios y por extensión de la humanidad, llegando a ser un cerdo celoso solo preocupado por él mismo que esta desesperado por ser aceptado, tomado en cuenta, y que esa es la principal causa por la que hizo semejante berrinche en la creación desafiando a Dios, comportándose como una histérica prostituta que se pone celosa y odia a quinen no la adora, a quien no la satisface en sus ambiciones jurando venganza.

 Considerar que se perdió a sí mismo, que él mismo se convirtió en la abominación repugnante que es, y encima, dice que es dios e insiste en ser adorado como si se lo debiese, demostrando que es un caprichoso al que no le importa mas nada de nada, solo su ambición y la satisfacción de su capricho.

 Considerar acá como al rebelarnos contra Dios, nos creemos dioses, y ese es el pecado original, la separación de Dios, el inicio de la rebeldía, y de lo que es su consecuencia, de la muerte, y comprender la necesidad de volver a Dios, de buscar Su Voluntad, de querer llegar a una Verdadera comunión con Él para poder volver a la Vida, a heredar Vida Eterna, Mística, Espiritual.

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