5 de julio de 2013

1.2. LA RESURRECCIÓN DE LAS ALMAS



1.2. LA RESURRECCIÓN DE LAS ALMAS

 Si no amamos a Dios, es decir, si no aceptamos Su Voluntad y pretendemos vivir sobre la faz de la tierra ajenos a Él, olvidados de Él, o como si no existiera o como si fuese indiferente si existe o no, el espíritu esta muerto, porque le hemos soltado la mano a Dios, somos como una fruta que no ha crecido aun y es arrancada o cortada del Árbol de la Vida, quedando en el tamaño en el que se encontraba y comenzando a pudrirse al autodevorarse, autoconsumirse.

 No amamos a Dios porque no aceptamos Su Voluntad, porque somos rebeldes, nos elegimos miedosa y cobardemente a nosotros mismos, llenándonos así de amor propio, orgullo, permaneciendo en egolatría, desesperados por saciarnos, conformarnos, llenarnos, por hacernos adorar, porque suponemos que así nos salvamos, nos liberamos de los tormentos que padecemos, no queriendo ver que los provocamos al olvidarnos de Dios, rechazarlo y prescindir de Él.

 Si todo mal surge separándonos de Dios, todo bien comienza volviendo a Él. Aun no es tarde, todavía tenemos un instante ínfimo de tiempo para volver a Dios, mañana, o incluso dentro de cinco minutos, puede ser tarde, podemos extraviar el rumbo definitivamente internándonos en unas tinieblas tan densas que lleguemos a llamar ‘bueno’ a lo que es malo, y ‘malo’, a lo que es bueno, como también, ‘verdad’ a la mentira generalizada, y ‘mentira’, a la Verdad.

 Somos hijos de Dios, debemos dejar Que Nuestro Padre nos Lleve de La Mano, porque soltándonos, nos caemos, derrumbamos, desmoronamos, nos enterramos en nosotros mismos y naufragamos en las tinieblas de la propia descomposición para acabar por autoconsumirnos.

 Tenderle la mano a Dios es elevar el espíritu, es buscarlo, orar, adorarlo, dejar de pensar egoísta, miedosa, celosamente en sí mismo, empezar a querer, desear y colaborar en Que Venga a nosotros Su Reino, lo que es posible si queremos y colaboramos en Que Se Haga Su Voluntad, como en El Cielo acá en la tierra.

 Que Se Haga Su Voluntad como en El Cielo acá en la tierra, no quiere decir imponerse a otros como pretenden muchos que dicen practicar religión y solo insultan a Dios profanando su Santo Nombre cuando transforman el culto y lo convierten al mundo ensuciándolo con sus inmundas idolatrías y abominaciones.

 Que Se Haga La Voluntad de Dios como en El Cielo acá en la tierra, significa que lo dejemos Vivir-Ser-Hacer-Reinar en nuestra vida-tierra-casa-corazón, significa que nos consagramos a Su Voluntad y no ahorramos esfuerzo o sacrificio para Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Este esfuerzo o sacrificio no es sacrificar a otros, es sacrificarse a sí mismo, renunciar a la propia voluntad para Que Se Haga la Voluntad de Dios en nosotros, de manera que se equivocan los que dicen que imponen la supuesta voluntad de Dios a otros por engaño, seducción, ardid, fuerza, no es la Voluntad de Dios, sino la de satanás a quien adoran, pues como éste, desean hacerse adorar.

 Si empezamos a buscar, querer, colaborar en Que Se Haga La Voluntad de Dios en nuestra vida, vamos formando un espíritu de amor que nos une a Dios, Que Es Amor, porque no hay otra forma de unirse a Dios, nada impuro entra en El Cielo.

 Así crece un espíritu como escala de jacob que entra en El Cielo, el que nos permite ver a Dios, tenerlo, recibirlo, le permite a Su Espíritu posarse sobre nosotros, y así tener la Presencia Viva de Dios en nosotros, o, a “Dios Con Nosotros”.

 Esta unión, por mas que los enemigos espirituales la quieran impedir, no la pueden tocar, lo dijo El señor, nadie puede arrancarnos de Su Mano.

 El alma por efecto de la herencia del pecado original y por su habitualidad en la rebeldía, va generando un espíritu muerto, de orgullo-amor propio, arde en deseo de ser adorada, y no en deseo de amar a Dios, recordar lo que dijo el profeta, “Ardo de Amor Celoso por Dios”, mientras que nosotros ardemos desesperados celosos de nosotros mismos queriendo ser amados, adorados, aceptados, tomados en cuenta, no despreciados, etc., afligiéndonos con la sola idea de padecer tales cosas, no mirando que es irremediable que las vayamos a sufrir, pus es lo que estamos sembrando, es lo que le hacemos a Dios.

 Lo que le hacemos a Dios, es lo que recibimos, porque eso es lo que realmente sembramos, luego, no podemos cosechar otra cosa. Considerar que amamos a Dios cuando queremos y colaboramos en Que Se Haga Su Voluntad en nuestra vida, mientras que, por mas que hablemos todo el tiempo de Dios, si no tenemos tal amor verdadero a Él, somos como esos que dicen, ‘señor, señor, señor’, y se comportan como hijos de la perdición.

 El alma muere al alejarse de Dios, aunque continúe adherida al cuerpo, es decir, aunque estemos de paso por el mundo. Se aleja el alma de Dios cuando es rebelde a Su Voluntad, por ello, para alcanzar la Vida y participar de la Resurrección, no basta con una apariencia de religiosidad oculto, no basta con un culto formal o con alguna obra de caridad, debemos ser verdaderamente caritativos con Dios, debemos empezar a aceptar a Dios, su Voluntad-Presencia-Vida en nuestra vida, dejar de ser rebeldes, adversarios, contrarios.

 Nos engañamos por lo que hacemos queriendo creer que tenemos a Dios, que tenemos vida, espíritu, etc., las superficialidades son dulces que no nos dejan ver la Verdad, por las que perdemos la oportunidad, el tiempo, de amar a Dios en Verdad.

 El alma que no ama a Dios, que no acepta Su Voluntad, tiene un espíritu orgulloso, fuego negro, un abismo en sí, un deseo angustiante y desesperante de ser adorada, aceptada, tomada en cuenta, y es así como se envenena y a la vez, vive del cuerpo al que contagia su degradación, corrupción, peste, enfermedad, muerte.

 No muere el alma como el cuerpo desapareciendo, muere porque no tiene un espíritu de vida, porque no ama y permanece en tinieblas por ello, sin Dios, sin Amor, sin Verdad, sin Vida.

 Viene a nosotros el Reino de Dios si permitimos a Dios Venir, al Señor Volver, si nos abrimos en la oración y le permitimos que entre-pase por nuestra vida purificando, corrigiendo, guiando, transfigurando, resucitando, y transubstanciando.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

COVID-19, LA PANDEMIA EXISTE SOLO EN TELEVISIÓN

  COVID-19, LA PANDEMIA EXISTE SOLO EN TELEVISIÓN       Le resulta imposible al gobierno sostener la falacia de la pandemia , por e...