28 de julio de 2013

676.- LAS APARIENCIAS DE satanás



676.- LAS APARIENCIAS DE satanás


 No habiendo amado a Dios, el adversario perdió a Dios, y no solo a Dios, sino también lo que era de Dios y estaba en él, simplemente porque no lo quiso, lo despreció, o sea, enterró el talento, lo ocultó con su excesivo ser que creció hasta el hartazgo cuando se llenó de amor propio convirtiéndose en un chancho que después gruñó-bramó como dragón para intimidar y disimular su ser real, un maldito cerdo asqueroso y repugnante.

 Tanto se adoró a sí mismo que se ahogó en amor propio, se perdió en su orgullo, demostrando que no le importaba Dios, que no le interesaba, que solo hacía lo que caprichosamente quería, es decir, preocuparse por él mismo, pensar en sí, en su ser delirando ser mas grande que Dios.

 Su mismo orgullo no le permitía aceptar a Dios como superior, no lo soportaba, esa idea lo humillaba y le que quemaba, no quería a nadie por sobre él, entonces, en su interior, en secreto, se decía las mentiras que deseaba escuchar, así es que se enamoró de la mentira y la adoró como a su diosa recibiéndola como salvadora.

 Cayó preso de su orgullo, se volvió prisionero encantado de una maldita cerda delirante que era su propia mentira, que era su mismo pensamiento que le decía lo que deseaba escuchar, y que en definitiva era su misma muerte eterna, el vacío, el abismo, la falta de amor a Dios, su deseo desesperante de ser adorado.

 Se volvió demente por elección propia, pudo salvarse, pudo renunciar a la mentira, desterrar el orgullo, elegir a Dios, pero, no quiso, se eligió a sí mismo, prefirió engañarse y adorarse, deseando hasta la excitación enfermiza ser adorado por todos, incluso por Dios mismo.

 Se convirtió en un delirante por elección propia, se pasea con su orgullo por el infierno, aunque ahora se halla sobre la faz de la tierra, de manera que se esfuerza por imponer ser adorado, visto y reconocido en eso que dice que es su grandeza y no es mas que un delirio, una fantasía, una enajenación, la expresión de su delirio de soberbia.

 Quiere ser adorado y visto por lo que dice ser, poder, saber, tener, etc., o sea, por su imagen, donde finge ser Dios, pues envidia a Dios y desearía estar en su lugar, pero no para ser como Dios Es, sino para saciarse en su ego, llenarse con la adoración que exigiría a todos.

 Es un maldito ladrón preocupado por él mismo al que no le importa ni le interesa nada de nada, ni de nadie, solo quiere satisfacer o conformar su ambición, librarse de su ego, aliviar ese ardor que siente, el deseo desesperante de adoración.

 Esa es la razón por al que finge amar a la humanidad, por la que finge interesarse por sus problemas, y por la que finge que puede solucionarlos, porque quiere ser aceptado, tomado en cuenta, no despreciado, no quiere ser ignorado, tiene terror de pasar desapercibido.

 Desgraciadamente para él, como no quiso obedecer a Dios, como no lo quiso amar, tiene y es lo que quiso ser, o sea, nada, orgullo, vanidad, inconsistencia, un abismo de muerte, una completa desolación, de manera que, aunque exija ser visto por su imagen, ser adorado y tomado y cuenta, es solo un triunfo momentáneo lo que obtiene, pues es una construcción fantasiosa e irreal de su autoengaño.

 Construye en el mundo lo que desea, y es porque hay almas que colaboran, que lo adoran y se le entregan, y es ahí donde él se halla presente, pues éstas reciben su espíritu inmundo, se convierten en súper-estrellas del mundo que claman adoración, y no solo porque sean artistas, sino porque buscan las cumbres del poder en el mundo para ser adorados, de manera que encontramos a políticos, jefes religiosos, ricos, famosos, poderosos, etc.

 Hallándose presente por medio de su espíritu que generosamente reciben aquellas almas desesperadas por ser rebeldes, caprichosas a Dios, y por hacerse adorar en su lugar, es el adversario mismo que pide ser adorado, creído, exigiendo ser obedecido y servido en el mundo.

 Esas almas que lo adoran, buscan, eligen, son su imagen, su apariencia, por ello son lobos con piel de cordero. Considerar que algunas sí son directamente satanaistas, ocultistas, otras lo son indirectamente por ambición, sed de poder, de dinero o de adoración, y otras lo son por maldad.


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