31 de agosto de 2013

969.- ¿QUÉ ES LO QUE OBTENEMOS?



969.- ¿QUÉ ES LO QUE OBTENEMOS?

 Generalmente equivocamos o erramos el juicio, la cuestión principal consiste en discernir si estamos o no en comunión con Dios, si lo amamos o no verdaderamente a Él.

 Estamos defendiendo y perdiendo el tiempo en ello, las vanidades que son añadidos humanos donde, como dijo El Señor, se cuela el demonio.

 Nos estamos dedicando al orgullo y continuamos empeñados en protegerlo, no viendo que el orgullo-amor propio es vacío o ausencia de Dios, es falta de amor verdadero a Él, donde puede permanecer el desolador, debido a que es una abominable desolación, o sea, es como el agujero propicio para el gusano de satanás.

 No debemos ya perder el tiempo diciendo si estamos de acuerdo o no, a favor o en contra de tal iglesia o asociación, institución o lo que sea, eso ya es del pasado y también es tiempo perdido que no recuperaremos, son las vanidades donde el adversario quiere enredarnos.

 Hay que empeñar el tiempo en evaluar la cuestión principal, es decir, juzgar, discernir si nos hallamos en verdadera comunión con Dios o no, debido a que, si no amamos a Dios ahora, no lo vamos a hacer nunca, porque una sola vez se vive, una sola vez pasamos por el mundo teniendo la oportunidad de elegir a Dios o rechazarlo.

 Si no elegimos empezar a amar a Dios en verdad, estamos eligiendo quedarnos apegados a un desamor que crece, dado que seguimos generando miedo, preocupación por nosotros y un interés propio angustiante, desesperante, que nos impulsa a buscar con desesperación e histeria ser amados, adorados, o sea, la manera de llenar el mismo vacío que estamos generando al negarnos a amar a Dios, al rechazarlo y repudiarlo, al elegir ser rebeldes contra Su Voluntad.

 Lo que debemos temer es no amar a Dios debidamente, no el juicio del mundo, ni siquiera su odio, y mucho menos al adversario y a los suyos, debemos hacer un esfuerzo real por vencer los límites de la propia mezquindad orgullosa y autocomplaciente para empezar a amar a Dios en Verdad.

 ‘¡¿Cómo?!, ¿No son importantes mis cosas?’, pregunta el adversario desconcertado, confundido en su orgullo y con temor, preocupado, cuando buscamos a Dios, cuando renunciamos al orgullo y al amor propio, así como cuando no queremos aceptar su mentira y no nos dejamos engañar.

 Que él crea de él mismo lo que se le ocurra, pero, no tenemos porqué creerle nosotros, los tontos seguimos siendo nosotros que nos esforzamos por creerle al adversario, por mirarlos con lástima, por dejarnos seducir por las vanidades hipócritas y miserables que hace en el mundo para obtener lo que desea, ser adorado en su ego y verse satisfecho en su orgullo, casi es como si se excitara consigo mismo el infeliz en su desesperación infernal por ser adorado mientras cree las mentiras que dice para obtener lo que desea.

 El Señor no va a seguir defendiendo, protegiendo o guardando a quienes están muertos y eligen continuar siéndolo, a quienes desean ser rebeldes consumados, orgullosos preocupados exclusiva y enfermizamente por sí mismos. Por supuesto que Llama, invita, da la posibilidad de corregirse, pero, si se lo rechaza, repudia, persigue y condena, no va a seguir insistiendo porque no suplica con lástima por sí queriendo ser aceptado como lo hace satanás.

 Así es que, aquel que quiera ver al Señor, tenerlo, pertenecerle y seguirlo en verdad, va a tener que arrodillarse, o mejor postrarse y comenzar a pedir al Señor que le abra los ojos y que lo libere de su orgullo-amor propio dejándose conducir-guiar por Él, pues le que pretende guiarse a sí mismo en realidad es guiado por el adversario que es el que reina en el orgullo y amor propio.

 Mientas deseemos ser amados, aceptados, no depreciados, etc., vamos a seguir sufriendo, simplemente porque vamos a seguir temiendo no serlo, y también porque vamos a seguir esforzándonos inútilmente para tratar de evitar lo mismo que nos estamos provocando.

 Eso es secundario y sin importancia, lo esencial es empezar a amar a Dios, pues tememos padecer de otros lo mismo que estamos haciendo a Dios, y la verdad es que se cosecha lo que se siembra, o sea, como tratamos a Dios somos y seremos tratados.

 De una vez por todas debemos dejar de querer evitar lo inevitable, somos y seremos odiados, despreciados, perseguidos y condenados, y si por temor a padecer eso en medio de un mundo desamorado que odia a Dios y repudia la verdad acabamos haciendo lo mismo, terminamos rechazando la Revelación y oponiéndonos a Dios, ¿Qué es lo que obtenemos?.

 Obtenemos simplemente recibir al adversario y darle el gusto, que gane éste y perdernos en tinieblas convirtiéndonos en unos miedosos desamorados que venden la primogenitura, que traicionan a Dios y se eligen a sí, a su orgullo, como si eso sirviera de algo.

968.- IMÁGENES-APARIENCIAS



968.- IMÁGENES-APARIENCIAS

 El miedo-amor propio, esa preocupación por sí, que es el constante pensar en sí mismo, en el ‘yo’, nos hace ver-creer que Dios se equivoca, debido a que aquello que dice o quiere nos resulta contrario a lo que sabemos o creemos, entonces, lo rechazamos, condenamos, desdeñamos, repudiamos.

 Le ponemos límites a Dios, nos oponemos a Él defendiéndonos, autoprotegiéndonos, queriendo creer que es por seguridad, protección, etc., pero en realidad es por miedo, cobardía y debilidad.

 Estamos rechazando a Dios, no queremos ni considerarlo, incluso lo tratamos como si el hereje fuese Él cuando en realidad lo somos nosotros, dado que nos hemos apeado al orgullo y solo creemos la mentira, nos dedicamos a cuidarnos, dejamos que prevalezca lo bajo, lo instintivo-animal, o sea, el instinto de conservación.

 Nos anteponemos a Dios como lo hicimos siempre con el agravante de que estamos volviéndolo un defecto crónico, considerar que, cuando lo rechazamos por elegirnos a nosotros, generamos tinieblas, las que nos dejan con miedo y preocupación, las que prevalecen sobre nosotros y nos dominan, someten, doblegan y también debilitan, de manera que, con cada rechazo a Dios, nos exponemos a rechazarlo nuevamente.

 Deberíamos ir por el camino contrario, es decir, renunciar a nosotros mismos para aceptar a Dios, su Voluntad, porque es así como, con cada aceptación, nos fortalecemos y preparamos para aceptarlo constantemente hasta hacerlo definitivamente venciéndonos por completo a nosotros mismos.

 Tal vez olvidamos que la vida del verdadero cristiano es milicia sobre la faz de la tierra como lo decía el Santo de Job, olvidamos que el Reino de Dios se conquista como lo dijo El Señor mismo, e incluso, olvidamos el ejemplo luminoso de santos que nos han precedido negándose a sí y librando el combate espiritual en un real esfuerzo por aceptar a Dios y entregarse a Él amándolo primero a Él.

 Tal vez olvidamos lo que nos conviene según lo que nuestro orgullo cómodo e inútil quiere, es decir, nos olvidamos de lo esencial y simple, de amar a Dios con esfuerzo, renuncia y sacrificio, y después cuando comprendemos las vanidades en las que nos hallamos atados, esclavizados y postrados, nos enojamos con Dios demostrando ser prostitutas histéricas que adoran su orgullo mientras no quieren hacer otra cosa mas que seguir preocupándose por sí mismas.

 Si queremos enterrarnos en el olvido de Dios, podemos hacerlo, si deseamos encima fingir que amamos a Dios, podemos hacerlo, pero no por ello Dios se va a callar y va a dejar de decir que eso es hipocresía, engaño, mentira, error, una abominable desolación, y no con le ánimo de condenar, sino con el deseo de Salvar y libertar a las almas, para evitar que caigan presas de los engaños infernales.

 Desgraciadamente no queremos escuchar a Dios, preferimos convencernos de que se equivoca y nos esforzamos por encontrar quienes nos digan lo que deseamos escuchar, esas mentiras donde somos importantes, grandes, admirables, adorables, y donde nos hacemos servir, aceptar y obedecer por otros.

 Hay almas que desean ser verdaderamente desgraciadas, que pudiendo ser libres, prefieren enterrarse en el orgullo y darse a la perdición, son almas que continúan esforzándose por renegar de Dios e incluso por convencerse de que obran bien prescindiendo de Él, oponiéndose a Su Voluntad y eligiendo su orgullo y amor propio.

 Se trata de almas que pasan por el mundo fingiendo humildad, afabilidad, etc., hondamente centradas en sí, absolutamente sumergidas en tinieblas, las que llegan hasta a aparentar piedad, pero, a las que no les importa nada de Dios, pues solo tienen amor propio, se miran con lástima y se desesperan por ser amadas, adoradas y tomadas en cuenta.

 Pudiendo ser libres, pudiendo elegir a Dios, se empecinan-emperran en enterrarse en las miserias propias, se atan a las tinieblas y acaban por ahogarse en su abismo desolado y perverso, solo y simplemente porque no quieren amar, perdonar, librarse de su orgullo, no quieren eliminar su rebeldía contra Dios.

 Considerar que, si Dios nos llama la atención es para Salvarnos, no para condenarnos, pero, como orgullosos, soberbios y desamorados que somos y que queremos ser, lo condenamos, rechazamos, repudiamos, pues nos ofende, y no lo perdonamos, demostrando así que queremos ser idiotas por elección propia, y no por defecto alguno.

 Huimos de Dios, de la Verdad y nos escondemos o enterramos en el mundo haciéndonos amar, de manera que construimos una vida vanidosa, lúgubre, tenebrosa, una verdadera abominación de la desolación, pero, nos cuidamos por cumplir con las apariencias y construir la imagen como los fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., porque queremos ser tomados en cuenta, adorados, estimados, etc.

 Como Dios no nos adora ni nos obedece, nos alzamos caprichosos y rebeldes dedicándonos a lo que queremos, entonces, conseguimos, cosechamos u obtenemos lo que no queremos, el gran vacío, la gran desolación, la ausencia de Dios querida, buscada, consentida y elegida, y no porque Él quiera castigarnos así, sino porque no tiene donde reposar su Cabeza, porque no lo recibimos.

 Si no le hacemos lugar, si no lo queremos recibir, no nos va a forzar a hacerlo, entonces, luego del tropezón, volvemos a lo que hacíamos buscando desesperada y miedosamente ser mirados, adorados, construir esa imagen hipócrita y miserable por la que esperamos ser estimados por todos, reconocidos y aceptados.

 No hay que dejarse engañar al respecto, en el mismo sentido puede usarse una abominable imagen de aparente humildad y fingida modestia, donde en realidad el orgullo-amor propio esta disfrazado y oculto, pero donde prima el autodesprecio, se impone el odio que por rencor se genera en el alma.

967.- NO ES CASTIGO PORQUE ES ELECCIÓN VOLUNTARIA



967.- NO ES CASTIGO PORQUE ES ELECCIÓN VOLUNTARIA

 Que haya almas que no quieren escuchar a Dios ni obedecerlo, no implica que Dios deba callarse, cerrar toda Revelación y retirarse del mundo.

 Si no quieren las almas en su generalidad escuchar a Dios, están en todo su derecho de no hacerlo, son plenamente libres de elegir no prestarle atención y de impedirle la Revelación, pueden, y de hecho lo hacen, cerrarle las puertas, rechazarlo, repudiarlo, despreciarlo y continuar prescindiendo de Él.

 Esto no implica que Dios deba callarse para conformar a unos caprichosos que solo defienden su orgullo y se dedican a cultivar el amor propio. Por amor a los que desean encontrarlo y que aun quieren buscar la Verdad, El Señor sigue estando y continúa Revelándose, y lejos de hallarse ausente, esta mas presente que antes.

 Lógicamente, si donde debían buscarlo, esperarlo y esforzarse por recibirlo no lo quieren recibir, no va a forzar su caprichosa, rebelde y obtusa voluntad orgullosa, entonces, ahí no esta, es decir, donde debería estar no esta, y no es novedad, es lo mismo que ocurrió en el tiempo de su Primera Venida.

 En el Primer Paso del Señor por el mundo, donde debería estar, no estaba, donde debían recibirlo no lo recibieron, donde debían colaborar con Él no lo hicieron, sino que fue todo lo contrario, con lo que acabaron por confirmar que no lo querían, que preferían las vanidades, apariencias, la hipocresía, fingir que lo tenían o que pertenecían a él cuando en realidad se dedicaban a hacer tratos con satanás.

 Prefirieron su orgullo, eligieron el amor propio y se dedicaron a buscar reinar en el mundo, y cuando Vino El Señor para Salvarlos antes que a otros, fueron los primeros en rebelarse, oponerse, renegar y combatir a Dios, en rechazarlo y elegir las tinieblas de afuera, la gran desolación.

 Lo mismo ocurrió con el pueblo que fue el elegido con posterioridad, se ha rechazado al Señor en vez de colaborar con Él, se ha preferido el mundo, el vacío y la desolación, el apego al orgullo y la pertenencia al mundo, de manera que donde Dios debería y parece estar, no esta, simplemente porque no se lo ha amado, elegido, preferido, aceptado.

 Dios no obliga, no impone, no fuerza, de manera que, si aquellos que fueron llamados no quisieron responder, los deja que sigan el camino que han querido elegir, pero, por Amor a la humanidad, no va a dejar de hacer oír Su Voz, no va a dejar de hablar, de Revelarse.

 No lo van a ver, recibir ni escuchar quienes no quisieron hacerlo, pero sí va a estar Vivo y Presente para aquellos que lo busquen, que quieran conocer la Verdad, participar en Su Revelación-Vuelta-Venida.

 Si no lo quieren ver, recibir, escuchar, seguir, pueden tranquilamente no hacerlo y continuar cultivando el orgullo, desarrollando una imagen apreciable y adorable por y para el mundo, y de hecho van a continuar haciendo lo que vienen haciendo como sucedió con el que fue el pueblo elegido en primer término.

 Considerar el orden de los acontecimientos, los profetas eran con el correr del tiempo mas simples, claros, sinceros, pero, el rechazo era mas grosero, violento y perverso, y al final, como El Señor mismo lo explicó en su parábola, Vino El Hijo del Dueño de la Viña, al que trataron aun peor que a todos los que fueron enviados con anterioridad.

 El Señor envió Santos a lo largo del tiempo, pero después Vino Im Personam manifestándose, Revelándose, hablando directamente a muchas almas, y realizando innumerables Signos de Su Presencia Viva y Real, pero, como fueron combatidos y perseguidos los santos, también lo fue El Señor y sus claras y simples Revelaciones, repitiéndose la historia, renovándose lo sucedido.

 Condenando al Señor, no lo condenaron a Él en realidad sino que se condenaron a sí mismos, pues se condenaron a pasar por el mundo sin Él y como enemigos suyos, esforzándose por buscar, construir y concretar las tinieblas en las que solo puede hacerse presente satanás y extender su maldito reino de muerte, corrupción, mentira, engaño y maldad.

 Otra vez, considerar lo que ocurrió en el tiempo de su Primer Paso por el mundo, condenándolo a Él, solo se condenaron a sí mismos a quedar sin Dios y contra Él, atados al adversario, sometidos a tinieblas y perdidos en el mundo, atrapados por vicios, ambiciones, perversiones y corrupciones.

 Hoy se ha querido exagerar la Misericordia Divina insultando con esto a Dios mismo, y eso es cobardía, debilidad, miedo, preocupación por sí y falta de amor a Dios, es conformarse con la corrupción y querer defenderla, desear justificarla, es esforzarse por creer la mentira y por defender el engaño.

 Dios no va a dejar de Ser Justicia porque se quiera creer que es una exagerada Misericordia que raya lo ridículo, ingenuo y que se torna una burla contra Dios mismo, y no es castigo, Es Amor y también misericordia, pues quien no lo quiere ver, tener, escuchar, adorar en Verdad, no lo va a hacer, no lo va a tener, ni ver, no se halla obligado, quedando por ello atado a su querer.

 Si quieren que El Señor se calle, lo único que consiguen es no escucharlo, pero, Es Dios, no les va a hacer caso, sí va a respetar su elección y no lo volverán a ver, pero, no va a dejar de venir al mundo, no va a dejar de Revelarse por y para el Bien Verdadero de los que lo busquen con sinceridad.

966.- UNA FINGIDA VIDA PERFECTA



966.- UNA FINGIDA VIDA PERFECTA

 Hay personas que, tomando conocimiento de su orgullo, adquiriendo clara visión y consciencia de la Verdad, de su error y perversión, desean no obstante, continuar por el mal camino, desean seguir dedicándose a su orgullo, ambición, amor propio, perversión, depravación y corrupción.

 La oportunidad de salvarse se la proporciona Dios a todos, pero, no obliga y eso queda en evidencia en el hecho de que, como antes, la mayoría de las almas se empecina-emperra en continuar por el camino de la perdición, es decir, por seguir entregada a su orgullo-amor propio haciendo cualquier cosa que se le ocurra o antoje para hacerse adorar, ver, reconocer, aceptar, etc.

 Todos tenemos por Gracia de Dios un tiempo para ejercer la opción, pero el tiempo se acaba, estamos en el tiempo y todo se vence, de manera que, si no elegimos clara y firmemente la Verdad, estamos prefiriendo continuar en el error, apegos a la mentira y dedicados a la perdición, es decir, queremos seguir siendo esclavos del adversario y de la muerte eterna.

 Dios no nos obliga a elegir El Bien y lo Bueno, no nos fuerza a aceptar la Verdad, sí permite un tropiezo con nuestros propios límites para que reflexionemos, pero, pasado el tiempo, vencido el plazo de Gracia, llegan las consecuencias, se produce la cosecha de lo que hemos sembrado, es decir, cada cual se encamina a su destino.

 Esta es la razón por la que dijo El Señor que de dos que están juntos uno sería tomado y otro dejado, porque no todos eligen a Dios, no todos aceptan la Verdad, no todos se convierten y prefieren amar a Dios antes que a sí mismos, de manera que, cada uno recibe lo que eligió, y no es injusto Dios en eso.

 Ni siquiera hubiese sido injusto de haber dado a cada uno lo suyo, lo que eligió, sin permitir ese tiempo de opción, de Gracia, de revelación clara de la Verdad, no obstante, todo lo hizo, las posibilidades mas injustas las dio, pero, el tiempo se acaba y cada uno hizo ya su opción.

 Esto significa que hay almas que están totalmente entregadas a la perdición aunque se hallen de paso aun por la faz de la tierra, aunque se encuentren todavía en el tiempo, y eso provoca que sean instrumentos dóciles a los caprichos del adversario en el mundo para el mal de mucho.

 Hay almas realmente demoníacas, malas, perversas, depravadas y totalmente corruptas a las que no les importa nada de nada ni de nadie, sino que miran su orgullo y satisfacen su ambición sin límite ni razón, con un desenfreno no conocido nunca en la historia de la humanidad.

 Así es que sufrimos lo que el adversario nos quiere hacer padecer simplemente porque hay idiotas que colaboran fiel e incondicionalmente con el adversario, que se le han consagrado-entregado y ya no son dueños de sí, sino que han venido a ser encarnaciones de satanás.

 Tales infelices depravados no solo no dudaron en vender su alma al diablo, sino que tampoco han dudado en vender lo que no era de ellos, es decir, no les tembló ni siquiera el pulso al ofrecer-consagrar a satanás otras almas, oficiando de esta manera como sacerdotes suyos.

 Almas llenas de orgullo, totalmente encerradas en sí, en su abismo de egolatría, desesperadas por ser adoradas, se entregaron al adversario y continúan ofreciéndole, entregándole a otras almas a las que envuelven, seducen, engañan y apartan de Dios, a las que sumergen en sus mismas depravadas tinieblas y les contagian su error y su maldito veneno de orgullo-amor propio.

 Debemos aprender a discernir la Voluntad de Dios y hacer un esfuerzo real y responsable para salir del error, para no caer en el engaño, para no seguir defendiendo a satanás ni su dominio sobre nosotros, porque de lo contrario, no solo somos responsables por perdernos, sino que también somos responsables por la perdición de otras almas.

 Hoy en día se habla muy a la ligera, las almas no piensan, abren la boca, y de la misma manera pretenden vivir, superficial, banal, inútilmente sobre la tierra guiadas solo por sus sentimientos, no considerando que no vivimos para ahora, sino para preparar la eternidad, aquella en la que ya podemos entrar, pero continuamos resistiéndonos, negándonos, todavía seguimos insistiendo en quedarnos encerrados ese nuestro sepulcro que llamamos ‘vida perfecta’

965.- QUE EL SEÑOR NOS GUÍE POR EL VERDADERO CAMINO



965.- QUE EL SEÑOR NOS GUÍE POR EL VERDADERO CAMINO

 El Paso del Señor por nuestra vida desestabiliza, desordena, confunde, golpea, sacude, mueve todos los cimientos y permite ver con claridad el error y la mentira, es decir, nos deja con la oportunidad de reflexionar y comprender realmente lo que hacemos, como obramos y a donde vamos.

 Al entrar Su Luz en nuestra vida, por un momento quedamos desconcertados, atontados, con miedo, preocupados y por instinto hacemos esfuerzos por defendernos, justificarnos, porque el miedo nos ahoga, somete es como si estrujara el interior ahogándonos.

 Considerar que estamos atados a la mentira y apegados al error, sumergidos en el engaño y defendiendo tales vanidades como si fuesen buenas, rechazando de esta manera la Verdad y también la Vida Eterna que Dios nos quiere dar.

 Nuestro esfuerzo debe ser no por justificarnos y por defender el orgullo, sino por vencer le miedo y la vergüenza, por negarnos, renunciar, por aceptar la verdad valientemente, ya que eso es aceptar a Dios, y es ahí donde recobraremos aliento, tomaremos fuerzas, abrazando La Santa cruz de la Revelación, buscando la unión Verdadera con Dios.

 Cuanto mas nos hundamos-encerremos en nosotros mismos, mas débiles, miedosos y preocupados vamos a volvernos, consecuentemente, mas vamos a empecinarnos por autojustificarnos, por sostener y defender el error, la mentira, suponiendo que nos hacemos un bien y resistiéndonos y oponiéndonos a ver que así es como nos provocamos un mal.

 Mientras mas continuemos esforzándonos por justificarnos, por defender la mentira y el error, mas confusión vamos a provocarnos, mas tinieblas vamos a generar y mas sufrimiento nos vamos a buscar, porque estamos haciendo un esfuerzo tonto, real e inútil por rechazar a Dios, la Salvación, la liberación, cosa en la que irremediablemente, querámoslo o no, recurrimos al adversario que es el primer rebelde contra Dios y el dueño del espíritu de la rebeldía.

 Todo dolor, padecimiento, sufrimiento, etc., procede de hallarnos en rebeldía contra Dios, pero, si al estar separados de Él le añadimos el estar contra Él, acabamos irremediablemente perjudicados, destruidos, aniquilados, sometidos a las tinieblas y expuestos a todos los enemigos espirituales.

 En vez de continuar haciendo un esfuerzo por rechazar a Dios, por desdecirlo, por renegar de la Verdad y por seguir defendiendo la mentira, el orgullo y dedicándonos al amor propio, deberíamos hacer un esfuerzo-sacrificio para librarnos de todo eso, para vencer el miedo y empezar a aceptar a Dios, empezar a colaborar en la Revelación y así, en la Venida del Señor, en su Vuelta.

 Estando claramente expuesta la Verdad, surge miedo y una desesperación por ocultarla, desdecirla, negarla, por autojustificarse, y es ahí donde el miedo nos toma, domina, controla por completo, pues es ahí donde también estamos colaborando con el adversario en la oposición a Dios, en el renegar contra Él, ya que lo que pretende el enemigo de Dios y de la Salvación de la humanidad, es justamente, que haya tinieblas y confusión para que las almas se pierdan.

 A la confusión normal que se produce por el desconcierto ante la Revelación-Paso del Señor, añade el adversario su agitación, el miedo, la preocupación que siente porque comprueba que le queda poco tiempo, advierte que, si Dios se Revela, irremediablemente las almas comprenderán que son engañadas, que están prisioneras y que él les esta robando la vida, convenciéndolas encima como a tontas para que defiendan su esclavitud.

 El perverso tiene tomadas, dominadas y controladas a las almas desde el principio, desde la caída, desde el pecado original, y, aunque fue derrotado por El Señor, todavía falta mucho para que seamos verdaderamente libres, dado que debemos querer y esforzarnos por llegar a serlo, cosa de la que estamos muy lejos desde que continuamos rechazando la Verdad y nos esforzamos por defender la mentira.

 Teme el adversario por él, por su reino, por el engaño en el que tiene atadas, encadenadas y sometidas a las almas, pues ya no podrá continuar succionándoles la vida, no va a poder seguir robándoles como el maldito zángano despiadado que es.

 Esa agitación, miedo, preocupación, se la infunde-transfunde a las almas y las manipula para imponerles que rechacen a Dios, que impidan su Paso-Revelación, para lograr que se empeñen en defender su orgullo, o sea, el reinado del adversario, su misma esclavitud.

 Si no oramos, si no hacemos un esfuerzo real por nuestra salvación, vamos a quedar confundidos, atrapados, engañados y dominados por el adversario, debido a que eso es lo que seguimos manifestando querer, desear, buscar, preferir.

 Ahora podemos levantar la cabeza, buscar a Dios, detener el orgullo infernal por un instante y pedirle al Señor Que nos Salve, Que Revele la Verdad, Que nos Defienda del error y nos Guíe por El Camino de la Salvación. En las dificultades que padecemos comprobaremos que son inútiles y anticuados los medios habituales, veremos que nos apegamos a ídolos y que estamos sosteniendo zánganos que nos succionan la vida y sumergen en la muerte eterna convenciéndonos de que les debemos la vida o que incluso, vamos por buen camino cuando no amamos a Dios, cuando no participamos ni colaboramos en su Revelación y cuando continuamos dedicados con exclusividad infernal al orgullo-amor propio.

964.- LO QUE ES BLANCO, ES BLANCO, Y LO QUE ES NEGRO, ES NEGRO



964.- LO QUE ES BLANCO, ES BLANCO, Y LO QUE ES NEGRO, ES NEGRO

 Al Pasar-intervenir el Señor en nuestra vida, produce un trastorno real, un desconcierto verdadero, una total confusión, y no es su intención perjudicarnos, sino salvarnos, tales cosas suceden porque altera el orden rígidamente establecido donde tenemos supuestamente la vida controlada y encaminada a un éxito que ambicionamos.

 Lo que Dios hace es evitar que quedemos presos de nosotros mismos, esclavos de la mentira y que estemos sometidos al error que lleva irremediablemente a la perdición. No nos obliga a ver y a aceptar la Verdad, permite que lo hagamos por y para Nuestro Verdadero Bien.

 Sucede como con saulo, luego San Pablo, es decir, chocamos contra El Señor que nos envuelve en Su Luz, nos hace o deja ver realmente lo que somos y hacemos, donde permite que comprendamos la realidad mas allá de lo que queremos creer, suponer, y hacer creer y ver.

 Sentimos-padecemos un baldazo de agua fría, un choque de realidad, de ahí el trastorno, como El Santo mencionado, vamos montados en el caballo de nuestro orgullo despiadado creyendo alcanzar la gloria con lo que realizamos, y de repente chocamos contra la Verdad.

 Dios no nos golpea, no nos castiga ni azota, tropezamos, chocamos, y el golpe siempre es proporcional al orgullo, la velocidad a la que galopamos vertiginosamente hacia la perdición la determinamos nosotros, de manera que la gravedad del golpe la determinamos nosotros.

 Dios no esta obligado a abrirnos los ojos, despertarnos, advertirnos, pero, permite que tal cosa suceda para que podamos comprender lo que realmente estamos haciendo y lo que estamos dejando de hacer. Estamos haciendo una dedicación total a nosotros mismos, al orgullo, al amor propio, y estamos dejando de hacer lo esencial, amar a Dios.

 Como saulo corremos orgullosos, violentos, desapropiados de nosotros mismos dedicados totalmente a una victoria mundana, terrena, empecinados en hacernos adorar y en cultivar el orgullo no importándonos nada ni nadie, no considerando siquiera si perjudicamos a otros.

 Así es que, como no hacemos mas que mirarnos y preocuparnos por hacernos adorar, como no nos dedicamos mas que a satisfacer caprichos y ambiciones, estamos al margen de Dios, construimos un culto y una espiritualidad sin Dios mientras que hablamos de Él todo el tiempo, y luego, no nos importa que nos perdemos, ni nos interesa tampoco que arrastramos a otros al error, a perderse en tinieblas, pues todo es por orgullo, amor propio, desesperación por ser amados, adorados, tomados en cuenta, aceptados, etc.

 Encerrados en el orgullo, dedicados al amor propio, vagamos por el mundo comenzando a correr a una velocidad propia de un descenso rápido al abismo, surge agitación, alteración, nerviosismo y desenfreno, mientras que no hacemos otra cosa mas que cultivar el orgullo y dedicarnos al amor propio.

 Ajenos totalmente a la realidad, hundidos y sumergidos en nosotros mismos, dedicados totalmente a nuestro orgullo-amor propio, tropezamos, y por mas que creamos que es castigo de Dios, es Bendición de Dios, pues impide que sigamos corriendo vertiginosamente a la perdición.

 Ese tropiezo es bueno, es conveniente, es necesario y Es Un Gran Milagro, pues evita que sigamos encerrándonos-hundiéndonos en nosotros mismos, impide que continuemos dedicándonos a nuestro orgullo-amor propio donde en realidad querámoslo o no, terminamos dedicados-consagrados a la perdición, a enterrarnos en tinieblas, a ponernos en garras del adversario y de la muerte eterna.

 No Viene el Señor a deslumbrar, a llamar la atención, a hacerse reconocer como una estrella, es Dios, Viene a Salvar, por ello permite el golpe-tropiezo, para que, comiendo un poco de polvo, reconsideremos que lo único que hemos acumulado es orgullo, amor propio, preocupación inútil por nosotros mismos y una total y exclusiva mediación vana al orgullo donde solo acumulamos perdición, tinieblas.

 Produce confusión y desconcierto Su Paso-intervención porque Él como Luz Verdadera, por nuestro Bien Verdadero, no miente, no engaña, no quiere perjudicarnos, sino que simplemente Es y Revelándose tal cual Es, podemos ver-comprender la Verdad y tenemos la oportunidad de renunciar a la mentira, pudiendo así volver a la comunión real con Dios y a la Vida Eterna.

 Produce confusión y desconcierto en Su Paso-entrada en nuestra vida porque estamos apegados a la mentira, la vemos, creemos, defendemos y adoramos, le pertenecemos y no queremos considerar otra cosa, mientras que Él, como Dios y Verdad, no puede mentir para agradar, no engaña, no se encubre, no disimula, lo que es blanco es blanco y lo que es negro es negro.

963.- LA PIEDRA DEL ESCÁNDALO



963.- LA PIEDRA DEL ESCÁNDALO

 Cuando entra La Luz de Dios, Su Esencia-Espíritu, cuando dios se Revela, se produce confusión, desorden, descontrol, etc., surgiendo un sinnúmero de sentimientos encontrados, es toda una revolución. El ejemplo mas simple es lo que ocurrió con El Primer Paso del Señor por el mundo, Él La Palabra de Dios, La Revelación del Padre, con su Paso Libertador, conmocionó y alteró el orden establecido en aquel entonces.

 Por supuesto que su intención no era ser un revolucionario, un subversivo, un agitados, pero, ya estaba anunciado que a su Paso habría caída o Resurrección, no habría intermedios, grises, y como Él lo dijo claramente, las almas a partir de Su Revelación estarían con Él o contra Él.

 Cuando Dios Revela la Verdad, se produce en el alma una agitación, un desconcierto, un real trastorno, porque Él Es La Luz Verdadera, es La Verdad, no miente, ni se da en forma adulterada, de manera que en su Presencia se ve todo tal cual es sin hipocresías.

 Cuando un cuarto esta a oscuras puede creerse o suponerse cualquier cosa respecto de lo que hay y de lo que no hay dentro, pero cuando se enciende la luz, ya es visible lo que ralamente hay y no hay, así como lo que sucede. Lo mismo ocurre en el alma y en el mundo con El Paso-Revelación de Dios.

 Desde su Venida-Presencia, desde Su Revelación, podemos creer y hacer creer cualquier cosa, pero la Verdad sigue siendo una sola, simple, clara y evidente. Podemos continuar esforzándonos por creer y hacer creer la mentira, podemos seguir creyendo y defendiendo lo aparente, banal, superficial e hipócrita, pero, la Verdad va a seguir estando y como Es Dios mismo, no va a cambiar.

 Podemos prescindir totalmente de Dios, de la Verdad del Amor a Él, podemos hundirnos y encerrarnos totalmente en el orgullo adorándonos y entregándonos al amor propio, incluso se puede construir un mundo sin Dios, sin Vida, sin Verdad, pues de hecho es lo que tenemos, pero, Dios va a seguir existiendo y va a continuar siendo Dios, simplemente porque Es Dios, siempre lo fue, y siempre lo será.

 El problema lo tenemos nosotros que preferimos la mentira, la elegimos, buscamos, cultivamos, defendemos, atesoramos, que continuamos queriendo construir con vanidades en las tinieblas, debido a que no tenemos otra cosa mas que vacío y desolación que acumulan y generan vicios, para acabar por tener solo un delirio, una farsa que hasta se torna difícil de defender y sostener en el tiempo porque claramente se cae a pedazos.

 Dios interviene en la vida de sus hijos, de nosotros, de toda criatura, y lo hace por amor, no para castigar, condenar, reprochar, humillar, lo hace para Salvar, defender, proteger, rescatar, por ello es Que viene-Pasa, realiza Su Paso Libertador.

 Ese Paso Libertador del Señor Es Él Mismo, La Luz Verdadera iluminando al alma, un rayo de Luz Divina que penetra en cada uno, que irrumpe, que pasa, donde podemos vernos sin mentiras, sin engaños, lejos de toda hipocresía cobarde, servil y fantasiosa.

 Es Don de Dios porque permite que veamos lo que somos y tenemos, lo que sabemos y podemos, permite que conozcamos la Verdad y que podamos considerar la necesidad real de Dios que tenemos, aquello de lo que huimos, para que comprendamos realmente que nos estamos perjudicando por elección propia con la desesperación que tenemos por continuar sosteniendo y defendiendo la mentira.

 Al entrar-pasar-intervenir El Señor en nuestra vida, surge miedo, confusión, desconcierto, es un trastorno real, produce un desestabilizar el orden de vida impuesto, el mismo del que somos prisioneros debido a que no hacemos otra cosa mas que esforzarnos por defenderlo, sostenerlo y perpetuarlo, echando a Dios, rechazando la Verdad y pudriéndonos en el intento perdidos en vicios, ambiciones, perversiones, etc.

 El Señor Fue, Es y Será la Piedra de Escándalo, las almas tropiezan con Él, topan con la Verdad y tienen la opción única de aceptarla o rechazarla, pero, sin engaños, comprendiendo bien lo que eligen, siendo consecuencia de esto el destino eterno.

30 de agosto de 2013

962.- PADRES Y REYES, SEÑORES Y AUTORIDADES



962.- PADRES Y REYES, SEÑORES Y AUTORIDADES

 Debemos prestar atención a Dios, esforzarnos por obedecerlo, porque solo así llegaremos a ser verdaderamente libres.

 Nos ofrece falsas liberaciones el adversario para que creamos que somos libres y estemos contentos, a la vez para que no aspiremos a ser libres verdaderamente mientras nos lleva por caminos de perdición, o sea, de orgullo, amor propio, preocupación por sí, etc.

 Para provocar confusión nos hace ver algo como problemático e insoportable, porque ahí es que queremos vernos libres de eso, mientras que dejamos lo realmente importante de lado, lo perdemos de vista, nos olvidamos de Dios y dejamos de prestarle atención.

 Si obedecemos a Dios, si seguimos al Señor en la Revelación de Su Voluntad, nos conduce a que subsanemos el error-pecado-defecto original, nos lleva a buscar la unión con Dios, solo El Señor, Jesús, El Hijo de Dios, puede reunirnos con El Padre, pero, si no lo buscamos, si no lo recibimos, si no aceptamos Su Revelación-Palabra Enviada, seguimos y seguiremos hundidos, encerrados y abismados en nosotros mismos, perdidos en tinieblas y sometidos al adversario y a la muerte eterna.

 Así como ofrece e impone falsas liberaciones el adversario, también ofrece e impone falsos libertadores, de manera que abundan los anticristos en el mundo, aquellos que creen que se salvan y que salvan, pero no hacen otra cosa mas que demostrar que son miedosos preocupados por sí y desesperados por ser aceptados, tomados en cuenta y adorados.

 Por lo general detrás de los supuestos salvadores solo hay orgullo, amor propio, egolatría, además de cosas mucho mas terrenales como el amor al dinero, la desesperación por el poder y la excitación por el oro.

 El orgullo desbordante de los anticristos esta llevando al mundo a guerras y rumores de guerras, y si advertimos éste entre otros tantos signos, podemos comprender que estamos ante la Venida del Señor, no debemos alarmarnos, pues como Él lo dijo, eso sucede y tiene que suceder.

 Recordar lo que dijo El Señor, no lo volveremos a ver hasta que no levantemos la cabeza y comencemos a bendecirlo, porque Él Viene en el Nombre del Padre, y lo bendecimos cuando lo aceptamos-obedecemos, no cuando lo bendecimos con palabras multiplicadas hasta el hartazgo que solo son una demanda desesperada de atención, un querer vencerlo, obligarlo y someterlo con angustia, miedo y exclusiva y egoísta preocupación por sí.

 De cualquier manera quiere el adversario controlarnos, tener poder sobre nosotros, hacerse adorar, por ello es que recurre al miedo para convencernos de hacer o no hacer según lo que él quiere, para satisfacerlo o para conformarlo, para que colaboremos con él en la construcción de su reino.

 Ya teniendo miedo y preocupándonos por nosotros, estamos colaborando con el adversario, luego, con todo lo que sea consecuencia, es decir, con todas las obras y omisiones, palabras y silencios que sean fruto de ese miedo, de la preocupación egoísta por sí que es fruto del desamor que queremos tener para con Dios, así como de la falta de lo mas simple, sencillo y esencial, fe.

 Como carecemos de Fe Verdadera, tenemos miedo, ese es el signo mas claro, palpable y entendible, la preocupación inútil por sí que ahoga a las almas.

 Conociendo la Verdad no esta todo hecho, debemos elegirla, preferirla, esforzarnos y sacrificarnos para Que Se Cumpla-Haga, para Que El Señor Haga Su Voluntad en nuestra vida y para que así Él Reine-Triunfe-Vuelva, para que estemos en comunión real con Dios, viviendo en su Presencia ya desde ahora sobre la faz de la tierra.

 Hay que aprender a tener paciencia a crecer en amor a Dios, a evolucionar espiritualmente y a madurar en el amor verdadero, porque así es como aprovechamos el tiempo que estamos en el tiempo, el escaso momento en el que pasamos por el mundo gestándonos para toda la eternidad.

 Considerar que, por analogía, así como tenemos padre y madre para este mundo, necesitamos Padre y Madre para la Vida Eterna, Espiritual, para lo que llamamos ‘el mundo venidero’, aquel en el que podemos vivir ya desde ahora si amamos a Dios y seguimos al Señor en El Camino de la Revelación de la Divina Voluntad.

 Padre Es Dios y Madre Es María Virgen, porque al recibir la Palabra-Revelación de Dios, estamos recibiendo El Espíritu del Hijo, de Jesús, y es así como somos salvados por Dios.

 Considerar que, si padres en mundo que se hallan separados de Dios transmiten esa muerte eterna o espiritual a sus hijos concebidos, se puede hacer analogía en lo espiritual donde la madre sería la religión separada de Dios y el padre sería el líder o autoridad religiosa separada de Dios, transmitiendo de esta manera a sus hijos una fe sin Fe, vacía, desamorada y viciosa que engendra muerte eterna o espiritual y no vida.

 Necesariamente debemos buscar al Señor como Padre de la Fe, y a María Virgen como Madre de la Fe, porque así es como pasaremos por el mundo como hijos de la Fe, y por lo tanto, como hijos verdaderos de Dios. Tanto Jesús como María Virgen, pasaron por el mundo en comunión total con El Padre, hicieron su Vida en El Reino de Dios, en Su Voluntad Divina, por ello son Nuestros Padres y Reyes, Señores y Autoridades.

961.- AMANDO-OBEDECIENDO A DIOS EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO



961.- AMANDO-OBEDECIENDO A DIOS EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

 Tan preocupados por el culto estamos que hemos perdido de vista lo esencial, a quién le rendimos culto. Tan vanidosos somos que acabamos suponiendo que Dios también es así. Tan llenos de amor propio y preocupados por nosotros mismos estamos que terminamos creyendo que debemos solo cumplir y darnos por satisfechos porque así esta todo hecho.

 Debemos esforzarnos por buscar la comunión real con Dios antes de que acabemos de hundirnos para siempre en nosotros mismos por no haber subsanado el defecto principal y primero, la separación de Dios.

 Estamos aparte de Dios desde la concepción misma, nos llega en el instante de la concepción la muerte eterna como herencia, nos golpea y hunde en su seno dejándonos en tinieblas, apartados de Díos, separados de Él. El pecado original es adquirido en la concepción misma, somos concebidos con y en pecado, los padres separados de Dios engendran hijos separados de Dios.

 Al no hallarse los progenitores en comunión real y verdadera con Dios, transmiten esa muerte eterna que asola sus almas a sus hijos, a los concebidos, tanto mas si no hay amor entre ambos, o peor aun si la fecundación es fuera de lo natural y artificialmente provocada.

 No habiendo comunión con Dios, solo se propaga el pecado entre los hijos de Adán como esta escrito, y es porque se contagia y transmite, y no solo en la concepción, sino en la educación, así como en la vida diaria. Pronto todo ha pasado a estar al margen de Dios, se ha construido un mundo sin comunión real con Dios.

 No hay amor verdadero a Dios, es decir, no se busca ni se acepta Su Voluntad, y mucho menos se colabora en Que Se Haga-Reine-Triunfe, entonces, todo lo que hacemos esta construido en la arena, en falsa escuadra, es un cúmulo de vanidades desamoradas llenas de vicios y corrupciones encubiertos y disimulados hipócritamente.

 Volvemos inútil el culto a Dios, lo hacemos todo separados de Él, prescindiendo de Su Voluntad, de manera que todo es realizado por amor propio, con orgullo, es por miedo y para obtener ser amados, adorados, tomados en cuenta, aceptados.

 Podemos decir que todo lo hacemos por Dios, pero, si no lo obedecemos, no es verdad, podemos creer incluso que todo lo hacemos por Dios, pero, si no lo escuchamos y no le prestamos atención, estamos mintiéndonos a nosotros mismos.

 Encerrados en el abismo de nuestra nada el adversario nos hace creer que esas vanidades que hacemos por cuenta propia son importantes, mientras que en realidad no son sino útiles e importantes para él, debido a que así es como nos mantiene postrados en tinieblas, preocupados por nosotros, dedicados a construir vanidades al margen de Dios e incluso contra Él.

 Nos usa el adversario para que construyamos sus obras, para que rivalicemos contra Dios y no hagamos otra cosa mas que oponer resistencia a Su Voluntad, a Su Venida-Vuelta-Paso-Revelación.

 Por ser fieles a nosotros mismos, al amor propio-orgullo-ego-yo, es decir, por miedo y preocupación egoísta y por falta de Fe, renegamos de Dios, nos esforzamos por darle mas importancia a lo que somos, sabemos, podemos, hacemos, impidiendo darle a Él la importancia que tiene y merece, considerar que Él Es Dios.

 Deberíamos antes de levantarnos y durante todo el día repetir sin cesar éstas simples palabras, “Él Es Dios”, dado que así es como iremos comprendiendo la Verdad, porque ahí empieza la Sabiduría y es viviendo en esta verdad simple que aprendemos a vivir en la tierra como debe ser, es decir, en la tierra amando-obedeciendo a Dios como en El Cielo.

 Si somos rebeldes a Dios y nos amamos a nosotros mismos, nos preocupamos por el ‘yo’ y nos dedicamos al orgullo, renegamos de Dios, nos oponemos a Él y obramos como en el infierno acá en la tierra, de manera que no tenemos a Dios por mas que digamos y finjamos que sí.

960.- ESPERANDO LO QUE NO VA A SUCEDER



960.- ESPERANDO LO QUE NO VA A SUCEDER

 En el abismo de orgullo-miedo-amor propio-preocupación por sí, habla el adversario, porque es la gran desolación, es donde la serpiente antigua y homicida puede alzarse, presentarse y tentar a las almas.

 Hundidos, encerrados, abismados y perdidos en nosotros mismos, escuchamos constantemente lo que el adversario dice, y es muy generoso en palabras, debido a que es un chanta, un embustero, un charlatán, pero también es debido a que esta desesperado por ser mirado, atendido, por lograr que le presten atención y por obtener que le hagan caso.

 Dios nos llama a salir del abismo-encierro, a que queramos dejar de pensar obsesiva, angustiante, enfermiza, desesperantemente siempre y solo en nosotros mismos, nos invita  aprestarle atención, a escucharlo y a hacerle caso, porque así es como nos saca del abismo, de la desolación, del entierro, del sepulcro en el que se ha convertido nuestra vida.

 No nos pide milagros, los milagros los hace Él, simplemente nos pide que prestemos atención y que hagamos caso, que colaboremos, porque así logra sacarnos del abismo-encierro, del entierro, del sepulcro vicioso, corrupto y desamorado en el que se ha convertido nuestra vida.

 Solo amando a Dios, confiando en Él, prestándole atención y haciéndole caso, podemos salir, no es como muchos dicen-creen que Dios sea egoísta o ególatras, quienes acusan a Dios de tales cosas es porque ellos mismos lo son y tienen miedo de no poder satisfacerse ya mas si prestan atención a Dios, no piensan siquiera en su propio bien.

 Si no abrimos el alma a Dios, si no lo recibimos en el corazón, no vamos a ver nunca La Luz Verdadera, porque La Luz Verdadera Es Él, y la vemos cuando nos Revela Su Palabra, cuando nos Envía a Su Hijo, El Salvador.

 Nos quedamos encerrados, enredados y ahogados en nuestros pensamientos donde puede el adversario hablar sin cesar demandando e imponiendo que lo escuchemos y que le prestemos atención. Ahí tenemos el premio que buscamos cuando elegimos renegar de Dios y prescindir de Él, debido a que Él no nos castiga, al contrario, quiere sacarnos del abismo-sepulcro, pero, no queremos escuchar Su Voz, de manera que continuamos encerrados en nosotros y perdidos en tinieblas, pero no por Dios, sino por elección egoísta y desamorada propia.

 Seguimos esperando lo que no va a ocurrir, por ello es que continuamos haciendo cosas inútiles para entretenernos y distraernos, tanto por nosotros mismos, como por imposición, demanda y exigencia del adversario que en estas vanidades se beneficia.

 Se beneficia el adversario cuando nos dedicamos a vanidades porque no amamos a Dios y obtiene así lo que quiere. También se beneficia porque nos quita vida, succiona vitalidad y nos corrompe, que es otra cosa que quiere.

 Lo que esperamos y que no se va a cumplir es esa venida del Señor espectacular y cinematográfica, debido a que Dios no es un artista que busque fama, simplemente considerar Como Vino la Primera Vez, en una noche oscura y fría, en un rincón del mundo y totalmente al margen de lo que se consideraba importante, grande, incluso digno y necesario para nacer.

 Así confundió a grandes y poderosos, y de la misma manera Viene-Vuelve ahora para volver a confundir a grandes, poderosos, así como a quienes son grandes en orgullo y podremos en caprichos.

 Viene-Vuelve El Señor en Gloria y Majestad, pero Místicamente, en Espíritu, Resucitado como está, no vuelve a nacer, ni va a venir con cuerpo material, sino con su Cuerpo Transfigurado por la Resurrección, Glorioso, Luminoso, Ágil, Sutil, con todas las características de los Cuerpos Celestiales-Espirituales.

 Si seguimos esperando lo que no va a ocurrir, vamos a continuar esperando indefinidamente como le ocurre al pueblo del antiguo testamento que rechazó al Mesías porque no concordaba con lo que querían-ambicionaban y todavía lo siguen esperando, de manera que se inclinan y entierran en el mundo al que adoraron y adoran.

 Las cosas inútiles que hacemos para entretenernos son esas vanidades que decimos que consisten en amar a Dios y al prójimo devenido en nuevo dios en estos tiempos, donde nos ocultamos, evadimos y encerramos negándonos a prestar atención a Dios Verdaderamente y a obedecerlo.

 Esto no significa que debamos dejar de realizar tales cosas, sino que debemos dejar lo superfluo y añadido, las exageraciones farisaicas, y comenzar a hacer lo que no hacemos que es esforzarnos por discernir la Voluntad de Dios y sacrificarnos para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

959.- ES HORA DE DEJAR LO EXTERNO Y APARENTE



959.- ES HORA DE DEJAR LO EXTERNO Y APARENTE

 Ser cristiano es ser seguidor de Cristo, del Señor, del Hijo de Dios y de María Virgen. Los primeros pasos en la fe pueden darse en una religión, pero no hay que quedarse, estancarse ni compartir su pecado-rebeldía, es decir, no debemos atarnos a prácticas, cultos, rituales y dejar de lado lo esencial que es prestar atención a Dios para poder obedecerlo.

 Debemos aprender a buscar al Dios Vivo y Verdadero, a encontrarnos con Él como lo dijo El Señor, a solas, donde El Padre lo Ve, buscando una real y total comunión con Dios por Dios y en Dios, es decir con El Padre por El Hijo y en El Espíritu Santo.

 Eso significa que no basta con practicar un culto y cumplir prescripciones religiosas, eso podemos hacerlo con perfección orgullo como lo hacía saulo, quien luego de aceptar la Verdad y ver su orgullo y convertirse, pasó a ser San Pablo.

 Esta bien que practiquemos una religión o culto, pero, debemos salir de su molde-límites y llegar a buscar a Dios en verdad, buscar el encuentro real con Él, personal, para lograr una real comunión con Dios en la que vivir-pasar por el mundo.

 Si no hacemos esto, no amamos a Dios en verdad, solo estamos buscando que Dios nos ame, cumpliendo para imponerle que nos mire y apruebe, acepte y felicite, nos llenamos de orgullo y amor propio, esforzándonos por engañarnos a nosotros mismos, por conformarnos y por cubrir apariencias, volviéndonos hipócritas como fariseos y maestros de la ley de antaño.

 Lógicamente que Dios no nos reprocha si cumplimos a rajatabla la ley prescripta, ni se hacemos por demás, pero, eso ya quedó viejo y se volvió inútil, es algo pesado que postra a las almas y las almas, las deja creciendo en miedo, en preocupación por sí, las empuja a buscar con desesperación obsesiva qué mas hacer o cumplir buscando eficiencia y perfección, suponiendo que así serán aprobadas o se salvarán, mientras que lo importante sigue quedando de lado como hace dos mil años.

 Lo importante es amar a Dios, y amamos a Dios cuando lo obedecemos, y lo obedecemos cuando le prestamos atención discerniendo Su Voluntad para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Podemos cumplir con todas las leyes, prescripciones, preceptos, consejos, etc., pero, eso no implica amar a Dios en verdad, puede dejarnos llenos de orgullo y presunción, así como igualmente postrados en nosotros mismos no haciendo otra cosa mas que pensar en el ‘yo’, desesperándonos por lograr ser amados y no despreciados.

 Eso nos empuja casi a rivalizar contra Dios exigiéndole que nos ame, acepte, apruebe, adore y obedezca cuando la verdad es que debemos aprender a renunciar, rendirnos y obedecerlo.

 Podemos no estar haciendo lo mas importante, lo esencial y primero, amar a Dios, mientras nos seguimos esforzando por convencernos de que sí lo hacemos porque nos dedicamos a cosas superficiales, aparentes o comúnmente reputadas como manifestaciones de amor a Dios.

 Es hora de dejar de guiarse por lo externo y aparente, tanto mas cuando nos llenamos la boca diciendo que Dios mira los corazones, de manera que, si mira los corazones, hay que considerar que, amamos verdaderamente a Dios cuando obedecemos a Dios, cuando discernimos Su Voluntad y nos esforzamos para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Tenemos miedo y somos cobardes, no queremos traicionarnos a nosotros mismos, tememos a nuestro orgullo-amor propio, entonces, seguimos conformándolo, satisfaciéndolo y continuamos sometiéndonos, volviéndonos débiles miedosos solo preocupados por nosotros mismos y completamente olvidados de Dios que viven al margen de Él y que construyen en la arena mientras se llenan la boca hablando de Dios hasta el hartazgo.

958.- EN LA VIDA DIARIA HAY QUE AMAR-ADORAR A DIOS



958.- EN LA VIDA DIARIA HAY QUE AMAR-ADORAR A DIOS

 A todos Dios da la oportunidad de abrirse, de amar, de negarse, de renunciar a sí, de limitarse, cada cual en su vida tiene opciones para no encerrarse, no abismarse, no hundirse. El problema es siempre el mismo, nos negamos a amar, nos convencemos de que no debemos hacerlo, queremos creer que no estamos obligados y así es que siempre encontramos una excusa para continuar siendo caprichosos, rebeldes y desamorados.

 Como tontos siempre elegimos y preferimos a nuestro orgullo, siempre nos entregamos al amor propio y nos negamos a ceder, renunciar, posponernos, no elegimos amar, limitarnos en algo, prestarle atención a alguien, y mucho menos hacemos esto para con Dios.

 Estamos como queremos estar, es decir, totalmente encerrados en nosotros, aislados, hundidos, sumergidos y perdidos, negándonos a amar, no queriendo prestar atención a Dios, dedicándonos a convertirnos en rebeldes caprichosos consumados que se obsesionan por prevalecer, que solo se preocupan por hacerse adorar, que no aman ni quieren hacerlo encontrando siempre excusas para justificar lo que es realmente injustificable.

 Solo y siempre pensamos en nosotros mismos, se ha vuelto enfermizo y obsesivo el pensar siempre en el ‘yo’, no decimos ni pensamos en otra cosa mas que en nuestro ego-orgullo-yo, negándonos a pensar en Dios o a prestarle atención, casi como si de una herejía se tratase.

 Somos rebeldes, caprichosos, obtusos, tercos, cerrados, y encima, fingimos amabilidad, afabilidad, gentileza, etc., pero la verdad es que nuestro único interés es satisfacernos en el ego, conformar el orgullo y entregarnos totalmente a los caprichos.

 Estamos mas que preocupados por nosotros, y en el abismo de nuestra nada, de ese ser nada porque hemos echado a Dios, solo resuena sin descanso el ‘yo’, cosa que es lógica, debido a que es el eco propio del vacío y de la desolación.

 En ese vacío que somos al renegar de Dios, resuena el ‘yo’ creciendo, multiplicándose y llegado a volverse insoportable, pero ni así lo despreciamos, le ponemos límites o le pedimos a Dios ser salvados de éste, solo nos preocupamos y desesperamos por seguirlo saciando, conformando y satisfaciendo sin piedad ni misericordia.

 Nos tiraniza, domina, somete y esclaviza, es un maldito hijo de satanás que exige permanente atención, adoración, satisfacción, no soporta que no lo tomen en cuenta, por ello esta demandando e imponiendo que le demos plena y completa satisfacción a los caprichos que se le ocurren o inventa al solo efecto de dominarnos, controlarnos y tenernos como títeres a su disposición.

 El ‘yo’ es el infiltrado de satanás en nosotros, es su hijo potenciado, inflado, engordado a imagen y semejanza suya, un maldito cerdo preocupado por sí mismo que se desespera por ponernos a su disposición, por tenernos sometidos y por lograr engrandecerse, por hacerse reconocer.

 Si no le ponemos límites a éste cerdito desamorado, eso es lo que somos y seremos, pues se constituye irremediablemente en nuestra esencia y es lo que pasamos a ser sin mas remedio, simplemente porque lo hemos querido, cultivado, buscado, deseado, elegido, preferido.

 A todos Dios da la opción de amar, de no dejarse dominar por ese maldito tirano con aires de dios, pero es elección propia, tenemos que hacer un esfuerzo para comenzar por casa, en el entorno, donde estamos, nos movemos, donde desarrollamos las tareas habituales de la vida, adorando a Dios constantemente, buscando Su Voluntad y queriendo una real unión con Él.

 En la vida diaria debemos amar-adorar a Dios, dejándonos Guiar por Él, permitiéndole que conduzca nuestra vida y obras, porque así es como amamos-adoramos a Dios, tendiendo a la unión real con Él, queriendo y esforzándonos por vivir en comunión, por caminar en su Presencia, por vivir una Fe Verdadera.

 Podemos engañarnos y convencernos de que tenemos fe solo porque practicamos un culto y recitamos alguna oración, eso no es mas que los primeros pasos, la Fe verdadera consiste en obedecer a Dios, y para obedecerlo es lógico y coherente que debemos primero buscarlo y discernir Su Voluntad.

 Solo siguiendo al Señor discerniendo Su Voluntad y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe, vivimos una Fe Verdadera, porque ahí nos negamos a nosotros mismos y eliminamos al ‘yo’, ahí obedecemos a Dios y purgamos el pecado original que es rebeldía y ahí tendemos a una real unión-comunión con Él.

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NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA Explicación de los pasajes bíblicos: Águila que ...