9 de agosto de 2013

764- COMO TRATAMOS A DIOS, SOMOS TRATADOS POR satanás



764- COMO TRATAMOS A DIOS, SOMOS TRATADOS POR satanás

 Hemos caído en la mas horrenda indiferencia a Dios, debido a que nos preocupamos solo y siempre por nosotros mismos, debido a que nos dedicamos a lo que queremos volviéndonos absolutamente caprichosos, obtusos, cerrados, no comprendiendo que ahí es donde quedamos fundidos con el adversario que es a quien elegimos.

 El mundo es un imperio de individualismo común, colectivo, generalizado donde las almas se preocupan por sí, se dedican a sí, donde no saben ni quieren hacer otra cosa mas que pensar en sí mismas y ensañarse hasta lo obsesivo y desesperante tratando de concretar su ambición, saciar su capricho y dar rienda suelta a su perversión.

 No habiendo querido amar, obedecer a Dios, nos hundimos en nosotros, nos ahogamos en llanto, lamento, preocupación, nos ahorcamos con el miedo y terminamos totalmente indiferentes incluso, a nuestro propio bien, empeñados en hacer lo que es malo aun no queriendo, debido a que la fuerza o empuje del adversario se vuelve irresistible, claro, no esta Dios para defendernos, lo echamos y soberbiamente nos dedicamos a valernos por cuenta propia sosteniendo orgullosamente que podemos y resistiéndonos a ver lo que comprobamos a diario, que en verdad no podemos nada sin Dios.

 El alma que se ha separado de Dios, se hunde en sí y comienza a debilitarse mientras se autoconsume, mientras se devora y es devorada por los enemigos espirituales, pues es como la fruta que es arrancada del árbol antes de tiempo, se pudre y agusana.

 Débil, inerte, miedosa, preocupada, el lama busca seguridad instintivamente, caminando a oscuras en un reino de tinieblas, donde ha caído, en el infierno mismo porque vive como en el infierno sobre la tierra, es decir, sin Dios y contra Él, preocupándose por sí y comportándose como un demonio obsesionado por sí, por saciarse, conformarse, defenderse, etc.

 Allá abajo, el alma es fácilmente engañada y manipulada por la serpiente antigua, la que prono le revela la verdad, que todo fue engaño y que ha pasado a ser esclava, deja de lisonjearla y la trata como a la prostituta en la que se ha convertido, la humilla, maltrata y denigra haciéndola hacer o no hacer según a él se le ocurra.

 El alma no tiene defensa ni protección, y encima, se esfuerza por creer con miedo y culpa, por debilidad, que obra bien si se deja dominar y que obra mal si reniega, esforzándose por someterse, adecuarse, acomodarse a los caprichos de su rey-dueño-señor-dios, satanás.

 Cuanto mas se somete a sí misma el alma, mas se entierra en sí y en el abismo adquiriendo al personalidad propia de los demonios, pues para formar parte de su comunidad, y como aun se halla de paso sobre la faz de la tierra, no hace mas que corromperse, deformarse y pudrirse para toa la eternidad.

 El alma sobre la faz de la tierra debería ser libre, pero como tonta, se esfuerza por ser esclava. Semejante estulticia, se ve reflejada en como la humanidad ha pasado a estar sometía y es esclava del nuevo orden mundial. El nuevo orden mundial es la imagen, la estatua, la máscara con la que se encubre un reducido grupo de demonios encarnados que gobiernan el mundo.

 El alma que no busca a Dios y no lo elige, no es libe, eso quiere creer al elegirse a sí misma, pero en realidad es y será esclava, sometida al adversario y se hallará irremediablemente postrada ante la muerte eterna.

 En vez de dejarnos hundir en nosotros mismos y dedicarnos a mentirnos como nos quiere imponer el adversario, debemos hacer un esfuerzo y buscar a Dios, buscar Su Voluntad y colaborar con un verdadero y Santo Sacrificio en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida, porque así es como aprovechamos la maldad infernal y logramos vencer al adversario, eligiendo a Dios, no a nosotros mismos, no importa el odio que escupa el perverso sobre nosotros o que haga vomitar a otros intentando hundirnos, abatirnos, queriendo imponernos que seamos como él, que nos lamentemos por nosotros mismos y nos tengamos lástima, pena y autocompasión.

 La verdad es que el adversario se lamenta por él, se mira con lástima, pena y compasión enfermiza, porque sabe la miseria inmunda y deplorable que es, por ello se esfuerza por construir una apariencia y él mismo esta orgulloso de su apariencia, de su imagen.

 La máscara de satanás en el mundo son esas almas que, orgullosas y satisfechas de sí, se hacen adorar, aceptar y claman porque les presten atención. Ahí el adversario esta orgulloso y satisfecho, pues tales son sus judas modernos, sus hijos predilectos, porque ahí esta por su espíritu inmundo.

 En esas almas el adversario puede desarrollar su orgullo, pues desean estar orgullosas de sí, de esas vanidades inmundas que les ha dado satanás a cambio de su vida en el mundo y en toda la eternidad.

 Si el adversario puede perseguirnos, humillarnos, maltratarnos, consideremos esta simple y sencilla verdad, es la cosecha de la siembra, pues somos tratados por satanás como tratamos a Dios, porque al tratar de esta manera a Dios, nos quemaos sin Él y es ahí donde puede avanzar el enemigo haciéndonos lo mismo.
 El Señor lo dijo, se cosecha la siembra, pero no lo quisimos escuchar. Comprender acá que, mas que vencer al adversario, debemos vencernos a nosotros mismos y menos, a Dios.

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