19 de septiembre de 2013

1065.- RESURRECCIÓN, DIOS VUELVE A NOSTOROS



1065.- RESURRECCIÓN, DIOS VUELVE A NOSTOROS

 El Señor ya ha pasado por el mundo, ya Nació, Vivió, Murió, e incluso, ya Resucitó, entonces, no va a volver a pasar como lo hizo antes, es ilógico, incoherente, carece de sentido sostener y esperar que vuelva a nacer y a vivir como lo hizo.

 No puede volver a nacer simplemente porque ya nació y vivió, porque ya murió y resucitó, no se repite la historia, ni Él puede volver atrás, como no podemos ninguno de nosotros, una sola vez se vive, una sola vez se muere y una sola vez se resucita.

 Esto es así aunque se realice en actos sucesivos, es decir, podemos ir naciendo de a poco hasta que se produce el parto definitivo que es resultado de todo un proceso desde que el nuevo ser es engendrado, gestado y alumbrado. Lo mismo sucede con la muerte, llega un momento en el que ocurre definitiva e irrevocablemente, pero, desde que nacemos comenzamos a morir.

 La resurrección es progresiva, sucede a medida que vamos convirtiéndonos, mientras vamos renunciando a nosotros, a la propia voluntad y vamos aceptando la Voluntad de Dios, o sea, cuando vamos creciendo en el amor a Dios, cuando evolucionamos espiritualmente en forma verdadera.

 No hay resurrección posible si no hay conversión verdadera, si no renunciamos a la propia voluntad y no aceptamos la Voluntad de Dios. La resurrección consiste en volver a Dios, en volver a amar a Dios, y eso es lo que no estamos haciendo mientras perdemos el tiempo preocupándonos por nosotros, dedicándonos a hacernos amar, aceptar, adorar o a buscar evitar ser depreciados, odiados, rechazados, perseguidos, etc.

 Comprender que la muerte que nos afecta es la muere espiritual, aquella que surge e estar separados de Dios Que Es La Vida, porque al no estar unidos, no puede darnos Vida, no puede comunicarnos Su Espíritu, no puede Amarnos por mas que nos Ame porque estamos hundidos, encerrados, evadidos, ocultos, escondidos en la piedra del orgullo delirante dedicándonos a hacernos adorar.

 De esa muerte es que nos viene a sacar, rescatar, redimir, entonces, comprender que no resucitamos si no queremos volver a amar a Dios, si no deseamos renunciar a nosotros mismos y no dejamos de autocomplacernos, adorarnos y desesperarnos por lograr ser amados y no despreciados.

 La resurrección consiste en que volvamos a amar a Dios, pero, si no queremos, no puede forzarnos, obligarnos el Señor, quedamos encerrados, hundidos y perdidos en el abismo de egolatría donde ya perecemos y padecemos mientras nos esforzamos por convencernos de que merecemos ser amados, adorados, aceptados y no despreciados, rechazados o perseguidos, empeñándonos en ello para olvidarnos de Dios por completo.

 La Vuelta del Señor Es Espiritual, porque todo su Ser ha sido Transformado, Transfigurado, Transubstanciado por la Resurrección, adquiriendo también el cuerpo material las características del cuerpo Celestial o Espiritual, es decir, Impasibilidad, Luminosidad, Agilidad y Sutileza.

 Su Cuero transfigurado por los azotes y padecimientos de La Pasión, sumido en la Muerte por la Crucifixión, adquirió la Gloria que había ocultado en Su Paso por el mundo y que había perdido La Pasión, por medio de la Resurrección.

 En la Resurrección fue definitivamente Transformado, Transfigurado y Transubstanciado, alcanzando la Gloria de Dios, la que le correspondía por Naturaleza, la que pasó a corresponderle por Mérito.

 Quiso obtenerla por Mérito para asociar a toda la humanidad a ese Mérito. El camino fue simple, primero, en el Huerto de los Olivos o de Getsemaní, adquirió la muerte de todas las almas, cargó su rebeldía y desamor, luego, muriendo en la Perseverancia, acabó por absorber definitivamente a todas las almas, reuniéndolas en Su Corazón y cumpliendo lo que dijo, que atraería a todos hacia Él cuando fuera Levantado.

 Después, al Resucitar, recibió la Gloria de Dios propia y correspondiente, abriendo de esta manera por su Sacrificio-Mérito-Obediencia, El Camino para que otras almas alcanzaran lo mismo, para que, al recibirlo a Él, recibieran la Gloria-Vida de Dios en sí, Su Amor-Espíritu-Bendición-Vida Eterna-Presencia.

 Las almas estando de paso por el mundo resucitan cuando vuelven a Dios, cuando lo vuelven a amar, porque Dios Vuelve a ellas, por ello es esencial aprender a amar a Dios. Amamos a Dios cuando aceptamos Su Voluntad y colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida. Ahí lo recibimos y lo tenemos, ahí volvemos a la Vida Eterna o resucitamos.

 Al amar a Dios en verdad, estamos en Su Presencia, vemos a Dios, caminamos en su Presencia Viva, estamos ante y en su Gloria. Es gloria para la humanidad ver a Dios, porque Dios no oculta su Gloria cuando Se revela Espiritualmente.

 La resurrección consiste en volver a amar a Dios. La resurrección consiste en volver a estar en Presencia de Dios. La resurrección consiste en volver a la comunión con Dios donde estamos en su Presencia, donde Él Vive-Permanece en nosotros, donde nosotros vivimos-permanecemos en Él.

 Si vamos por El Camino de la Revelación de Su Divina Voluntad, estamos en Presencia de Dios, comenzamos por el verdadero Principio, estamos en comunión con Él y lo vemos-tenemos, simplemente porque lo hemos aceptado. En esto consiste la resurrección, en que volvemos a la vida porque Dios Vuelve a nosotros.

 Si no aceptamos Su Voluntad, por mas que hablemos de Dios, Dios no puede volver a nosotros, dado que lo estamos rechazando, somos hipócritas, embusteros, nos engañamos y pretendemos engañar a otros perdiéndonos por ello en el abismo de tinieblas y egolatría donde andamos desesperados por logra ser aceptados y tomados en cuenta.

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