28 de septiembre de 2013

1128.- ESTAMOS MUERTOS Y NO NOS DAMOS CUENTA



1128.- ESTAMOS MUERTOS Y NO NOS DAMOS CUENTA

 Considerando al anticristo antes que nada como un espíritu contrario a Cristo, y sabiendo que surge en las almas y en las relaciones entre almas cuando no se ama y no se obedece a Dios, no solo puede estar en todos lados, sino que de hecho ha avanzado y se halla en cualquier lugar.

 Ese espíritu de desamor a Dios, y consecuentemente de amor a sí mismo, llena a las almas, o mas bien las vacía, porque las almas que no aman a Dios se vacían, padecen la ausencia de Dios, y como consecuencia, se desesperan por llenarse, de ahí es que traguen como desesperadas cualquier cosa volviéndose ególatras y viciosas insaciables.

 Entra, penetra, llena todo con su vacío, todo se encuentra desolado, sin Dios, simplemente porque a Dios lo hemos desterrado, echado, descartado, hemos decidido construir un mundo sin-Dios y peor aun, contra Él, alzándonos orgullosos, sintiéndonos satisfechos de nosotros mismos.

 Elegimos la pretendida autosuficiencia humana, deseamos probar lo imposible, que sin Dios podemos, entonces, orgullosos nos movemos por la faz de la tierra volviéndonos soberbios y llegando a ser sumamente viciosos y corruptos, pues sin Dios, sin recibir Su Vida-Espíritu-Presencia, no nos queda mas que pudrirnos irremediablemente como a una fruta arrancada del árbol.

 La Vida Es Dios y la tenemos cuando estamos unidos a Él, si nos separamos de Dios, carecemos de Vida, porque no somos vida en nosotros mismos. Lo que tenemos y que llamamos ‘vida’, es solo una sombra de lo que es la vida real, algo decadente y que corre a la muerte, al abismo de la muerte eterna desde que somos alumbrados a la vida, es decir, tenemos fecha de vencimiento irremediable.

 Lo que tenemos y llamamos ‘vida’, es una simple vida terrena, y una tenue existencia espiritual que se consume, pierde, extingue y apaga mucho mas rápido que la terrena.

 Debemos considerar que tenemos poco tiempo y que es mas que escaso para adquirir la Vida Eterna, la Verdadera Vida. No debemos esperar a la muerte para llegar a la Vida Eterna, si no la buscamos y no la ganamos ahora, no la vamos a tener después, después de la muerte solo están las consecuencias de lo que se ha elegido.

 La Verdadera Vida, la Vida Eterna, la adquirimos recibiendo-aceptando a Dios en nuestra pobre y miserable vida, simplemente porque la Vida Verdadera Es Dios mismo, por ello, si no aceptamos a Dios, si renegamos de Su Voluntad, por mas que estemos orgullosos, satisfechos y nos gloriemos de lo que somos y hacemos en el mundo, espiritualmente somos unos muertos, y desgraciadamente eso es lo que seremos por toda la eternidad.

 Espiritualmente somos vivos o vivientes cuando estamos unidos a Dios, cuando lo recibimos, porque la Vida Es El, sin Él no hay Vida Eterna o Espiritual para las almas.

 Comprender acá lo que ha sucedido en el mundo, habiendo renegado la humanidad en forma generalizada de Dios, habiendo prescindido de Su Voluntad y habiéndose elegido cada uno a sí mismo, la humanidad entera esta escindida, separada de Dios.

 Esto tiene sus consecuencias, la humanidad se desmorona, hunde y pierde quedando anegada en su propia descomposición, y el engaño es total porque estas cuestiones espirituales no se ven, las almas continúan con su vida terrena, material, viciosa, corrupta y sin-Dios, o peor, contra Él.

 De esta manera es que la muerte eterna, la ausencia de la Vida Eterna, asola a las almas y al mundo, pasa sobre la tierra, se asienta extendiendo su manto oscuro de tinieblas atrapando a todos y envolviendo todo. Las almas no se dan cuenta porque continúan con su vida normal, común y terrena, pero en el espíritu están muertas y solo lo verán-comprenderán cuando se demasiado tarde.

 Esto significa que comprenderán lo que sucede cuando satanás y los suyos totalmente desatados hagan desfachatada e impunemente lo que se les ocurra arrastrando muchas almas a la ruina en su orgullo mundano primero, y después eternamente sin remedio.

 Si las almas no quieren comprender hoy que deben buscar la verdadera unión con Dios, se están entregando solas y voluntariamente a la desolación, a la ausencia de Dios, se están sumergiendo en el abismo de su nada corrupta y desamorada por donde se van decantando al abismo eterno sin remedio ni solución, simplemente porque no la quieren ni buscan, dado que Dios Sigue Siendo El Mismo.

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