23 de septiembre de 2013

ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL COMBATE ESPIRITUAL



ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL COMBATE ESPIRITUAL


1.- VIVA IMAGEN DE LA MUERTE

 No solo nos dice, inspira, Revela, El Señor lo que debemos hacer para buscar y alcanzar una Verdadera Unión con Dios, sino que nos ayuda y fortalece para que lleguemos a realizarlo.

 El Señor Es El Maestro, pero no como los del mundo que solo transmiten conocimientos que generalmente ni comprenden y luego pretenden ser adorados como semi-dioses por algo que repiten de memoria o que llegan a inventar, o peor aun, que reciben como inspiración satánica.

 El Enviado de Dios Es El Señor, Jesús, Su Hijo, El Mesías, El Hijo de María Virgen, El Que Tiene dos Naturalezas, Humana Perfecta y Divina Perfecta, no hay otro señor, guía, maestro, salvador, etc.

 Parece que hemos olvidado lo que Él mismo enseñó mientras decimos seguirlo, esta escrito, “No llamen a nadie padre, maestro, salvador o guía...”.

 Generalmente nos apegamos a quienes dicen representar a Dios, y es porque deseamos ser aceptados, tomados en cuenta, amados, adorados, no despreciados, etc., es porque nos dedicamos a nosotros mismos y no a Dios, y porque queremos que dios también se incline hacia nosotros, se postre y nos adore.

 Estamos en el tiempo en el cual se cumple aquello anunciado de que cada uno se busca maestros a su medida, es decir, quienes digan las mentiras que cada cual desea escuchar.

 Esto significa que, como no queremos buscar al Señor, como no queremos prestarle atención, y mucho menos deseamos hacerle caso, estamos a la búsqueda, a la pesca de oportunistas ególatras no menos orgullosos, caprichosos y mentirosos que nosotros que nos digan aquello que deseamos escuchar.

 Queremos creer en un dios falso, deseamos creer que Dios nos adora, sirve, obedece, pertenece, que Él se postra a nuestros pies y nos justifica, defiende y adula, en definitiva, queremos creer la mentira, no queremos tener Fe Verdadera.

 Queremos un dios inútil, inepto, caprichoso y vicioso como nosotros mismos, un infeliz que no nos corrija, por ello es que no adoramos a Dios en verdad, sino que terminamos por adorar a satanás, tales son sus inmundas características o atributos.

 Si somos caprichosos, rebeldes, si no buscamos la Voluntad de Dios y no colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe, tenemos inevitablemente como cabeza, guía, rey, señor, al primero de los rebeldes orgullosos desamorados, es decir, a satanás.

 Lógicamente, éste inútil no se presenta con su ser real, primero porque no puede ser visto, y segundo porque es abominable, entonces, usa máscaras-fachadas-apariencias-imágenes. Tales ‘pieles de oveja’ que usa satanás, son personas orgullosas, ególatras, desesperadas por ser adoradas, aceptadas, tomadas en cuenta, etc.

 Esas personas son la máscara-imagen de satanás, su fachada, cubierta, encubrimiento, la piel de oveja, porque tienen su espíritu inmundo de egolatría, orgullo, amor propio, miedo, preocupación por sí, deseo de adoración, etc., es decir, son un abismo en sí que clama verse satisfecho.

 Como no queremos adorar a Dios, buscarlo, amarlo, pertenecerle, siquiera recibirlo en verdad, caemos en las redes del adversario y no hay mas remedio que adorar y pertenecer a sus embusteros e inmundos representantes no menos ególatras y desesperados por ser adorados, es decir, a los anticristos de estos tiempos, esos cerdos que fingen poder salvar y solucionar todo problema, pero que en realidad solo se preocupan por ser adorados, aceptados, tomados en cuenta y no despreciados.

 Como no somos diferentes, los tenemos irremediablemente como cabeza, guías, maestros, etc., ellos solo reflejan de manera visible, clara e insoportable el ser real degradado de la humanidad desamorada de estos tiempos, es decir, son la viva imagen de la muerte, el retrato de la corrupción espiritual inmunda y egoísta de las almas.

2.- MAESTRO CON ESPÍRITU

 El Señor no es como otros, esta escrito, Él Enseña con Autoridad, y eso se debe a Que Él Es Dios y cuando Enseña, lo hace con su Imperium, transmitiendo Su Espíritu.

 Así es que, cuando prestamos atención al Señor, cuando buscamos Su Voluntad y colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe, no solo estamos aprendiendo su Doctrina, sino que también estamos recibiendo Su Espíritu, porque Siempre Hace Don de lo Que Enseña.

 Solo él tiene la capacidad de descubrir el fondo del corazón, de desentrañar nuestros sentimientos y conocer nuestros pensamientos, Él mejor que nadie, incluso que nosotros mismos, nos ve y conoce, nadie puede hacerlo como Él, y esto se debe a Que Él Es Dios, de manera que, donde mira, Ilumina y donde Ama, Fortalece.

 De nosotros depende dejar que pase Su Mirada por nuestro interior y también el dejar entrar Su Amor. Es como si tuviese lámparas o linternas en los ojos, porque donde dirige su mirada ilumina como los faroles de un auto o vehículo.

 No nos conocemos ni tenemos capacidad para hacerlo, no podemos comprendernos, no somos aptos para saber a ciencia cierta ni lo que hacemos o dejamos de hacer, ni la razón por la que hacemos o dejamos de hacer. Acá es donde debemos hacer un esfuerzo por buscar al Señor y por prestarle atención, porque Él nos Ilumina, nos desentraña, dice lo que hay dentro nuestro y nos conduce a comprender nuestro obrar o no obrar.

 Solo escuchándolo de Él, ya sea por palabra o por pensamiento donde hace luz y abre el entendimiento como a los discípulos de emaús, podemos comprendernos, conocernos, entendernos y desentrañar lo que somos y hacemos.

 Ahí es donde Él no solo nos clarifica nuestro comportamiento o conducta haciéndonos ver todo según su mirada, vista, entendimiento, juicio, sino que también nos muestra, hace ver y comprender la razón de ello.

 Acá es donde comprendemos bien los motivos que nos mueven, aquello que determina nuestra conducta.

 Así podemos ver que generalmente obramos por miedo, dominados, sometidos y esclavizados por la inútil y constante preocupación por nosotros mismos, suponiendo que obramos por y para nuestro bien, no viendo que es así como nos provocamos el mal que no queremos, debido a que estamos prescindiendo de Dios que es el principio de todos los males.

 Debemos hacer un esfuerzo por buscar a Dios, por lograr un encuentro con Él, por dejarlo entrar-pasar, por admitirlo-recibirlo, en un instante, a la velocidad de La Luz o aun mas rápido, puede clarificar nuestro interior, darnos a entender lo que somos y hacemos, y los motivos por los que lo hacemos.

 Ahí también puede destrabar, desanudar, desenredar, porque al descubrir la Verdad, nos esta liberando, nos da no solo La Luz, sino también la Fuerza necesaria para romper cadenas, ataduras, ligaduras, etc., para que podamos mudar la conducta, cambiar el comportamiento y no encontrarnos determinados por cosas que no vemos, no recordamos y ni comprendemos.

 Por ejemplo, si una vez obramos de determinada manera y estuvo mal, después con miedo, preocupados e inseguros suponemos que estamos obrando mal, ponemos todo en duda. En principio no sucede nada, pero con el correr del tiempo la preocupación crece, se vuelve obsesión y acabamos desesperados, porque dudamos de todo, siempre creemos estar obrando mal.

 Eso se debe a que, al haber obrado mal, o bien fuimos castigados, o bien fuimos odiados, y si bien nos fingimos indiferentes, al sensibilidad propia e inevitable de todo humano, se daña, entonces, en el fondo, aunque no queramos admitirlo, queda la duda, se genera el miedo, crece la preocupación y con el tiempo suponemos estar obrando siempre mal.

 Acá la liberación consiste en perdonar, perdonarse, pedir perdón, pedirse perdón, por en el fondo nos odiamos por haber obrado mal, no nos perdonamos, dado que nos acusamos como causantes de males, dolores y problemas.

3.- DEDICADOS AL NARCISISMO ESPIRITUAL

 A veces obramos realmente mal, y otras, obramos mal según el juicio de otros, pero no hemos obrado verdaderamente mal.

 Considerar que, tanto el adversario como los que son suyos y como él, son orgullosos, ególatras y están desesperados por lograr ser adorados, entonces, son de comportamiento caprichoso y sumamente egoísta, están en sus delirios de soberbia plenamente convencidos de que se los debe adorar, servir, obedecer.

 Tales cerditos inmundos infernales, consideran que las personas les pertenecen como cosas, las tratan como si de objetos de su propiedad se tratase, pretenden disponer de ellas para su gusto, interés, satisfacción, etc., y es así que ni siquiera consideran lo que tienen entre manos, solo ven una cosa, no una persona.

 Van encerrados y erráticos vagando por la faz de la tierra encerrados o evadidos en su mundo, es decir, aislados en su fantasía. Ahí se tienen lástima, se autocompadecen, solo piensan en sí, se miran con odio y desprecio lamentándose de no tener, engendrando por ello ambición y desatando la perversión.

 Se imaginan que se les debe y corresponde lo que quieren, solo y simplemente porque lo desean, se comportan como la realeza del mundo, o como los demonios, se hacen llamar ‘los olímpicos’, pues presumen ser dioses, y esto no es solo cosa de demonios, de espíritus impuros, sino que hay almas sobre la faz de la tierra que son así.

 Esto no es lejano, no es de otra época, ni cosa de la que estemos ajenos o exentos, somos ególatras desamorados que solo nos preocupamos por nosotros mismos, que nos dedicamos constantemente a satisfacernos, conformarnos, saciarnos sin importarnos nada de anda ni de nadie.

 Como todos somos así, somos todos discípulos y aprendices de demonios, todos tenemos aspiraciones de ser reconocidos como dioses, adorados, servidos, además de ser conformados en caprichos y ambiciones como si de reyes se tratase.

 Esto es así porque adoramos a nuestro ‘yo’, lo tenemos como a un rey en el interior, le rendimos culto y nos postramos a sus pies, lo servimos, le pertenecemos, dejamos que nos tiranice y emplee para crecer, saciarse, conformarse y satisfacerse sin límite alguno.

 Ahí crece ese yo-ego, y es al final, lo que llegamos a ser, en lo que nos convertimos, de manera que estamos totalmente cambiados, mutados, modificados, pasamos a ser ególatras, fábricas de orgullo, una montaña de desperdicio infernal, un cúmulo de vicios, una abominable desolación, la mas absoluta negación de Dios.

 Desesperados por conformar nuestro ego-orgullo, nos desesperamos por obtener ser amados, adorados, tomados en cuenta, entonces, buscamos a otros y pretendemos postrarlos a nuestros pies, incluso queremos convencerlos de nuestros delirios, fantasías, alienaciones, exigiéndoles que nos adoren, sirvan, conformen, etc.

 Ahí les hacemos creer que están sirviendo y adorando a dioses, y a la vez, los convencemos de que obran bien si satisfacen al cerdo inmundo de nuestro ego que ha crecido y nos ha desbordado dominándonos, así como también, los odiamos y aborrecemos convenciéndolos de que obran mal si no lo satisfacen.

 Como la Justicia Es Una Sola, se cosecha irremediablemente la siembra, entonces, aquello que hacemos a otros, lo padecemos de manos de un tercero, porque siempre hay alguien peor que nosotros.

 Si nos esforzamos por no hacerle esto a nadie, por no obrar de tal manera egoísta, ególatra, desamorada, tenemos que prestar atención y ver si no nos adoramos a nosotros mismos y nos autocomplacemos deleitándonos como satanás al mirarnos y admirarnos convirtiéndonos en narcisistas.

 También considerar acá si no hacemos eso a Dios, si no estamos pretendiendo tenerlo a Él sujeto, dominado, sometido, postrado y humillado obligándolo a que adore una supuesta perfección en donde nos llenamos de orgullo y amor propio autoadorándonos.

4.- NO LAS TOMAN EN CUENTA, PERO NO POR ELLO DEJAN DE SUCEDER

 En vez de quejarnos y renegar de la dominación de otros, de su opresión caprichosa, de como nos arrastran a sus abismos, como nos imponen que les demos satisfacción en sus caprichos, debemos prestar atención a lo que ocurre, convertirnos y aceptar la Salvación, porque así es como después, cambiará lo que nos mantiene oprimidos, esclavizados, dominados, humillados, etc.

 Todos estamos ligados espiritualmente unos a otros aunque no lo veamos, sintamos ni sepamos. Estas ligaduras son voluntarias e involuntarias.

 Son voluntarias cuando nos atamos a otros, a la suerte de otros, cuando les prestamos atención y los servimos, obedecemos, cuando intentamos pertenecerles para que nos pertenezcan, es decir, cuando hay algún tipo de relación humana.

 Son involuntarias cuando, o bien hacemos lo anterior por miedo, interés, ambición, o bien cuando obramos sin darnos cuenta o sin tener la intención. También son involuntarias cuando resultan de una obligación, por ejemplo en una relación laboral, o de subordinación a algún tipo de autoridad.

 Al estar ligados, atados, unidos o sometidos a otros que tienden al infierno, es decir, que se dedican a sumergirse en su abismo-ego dedicándose a hacerse adorar, cuando éstos mas se centran-sumergen en sí, mas nos arrastran a sí.

 Eso significa que nos imponen mayores obligaciones, cargas mas pesadas, nos someten en medida que nos impiden dedicarnos a nosotros mismos, a nuestro ego-orgullo, y es ahí donde obran valiéndose del miedo, del engaño, porque mienten, presionan, exigen, hacen valer algún tipo de autoridad o lo que sea para obtener lo que quieren, que les demos satisfacción a su siempre creciente ego.

 El problema es que no somos diferentes, somos abismos como esos que padecemos, aquellos de los que sufrimos sus siempre crecientes caprichos, y solo lo vemos-comprendemos, tomamos consciencia de ello, cuando nos encontramos impedidos de dedicarnos a nosotros, cuando nuestro ser, vida, dedicación, atención, bienes, etc., van a parar a ellos, a otros, y no a satisfacernos a nosotros, cuando nos vemos obligados a satisfacerlos o conformarlos.

 Esto ocurre también cuando esos ególatras descontrolados que se hallan totalmente sumergidos en sí y naufragando ya desde ahora en el infierno de la ausencia de Dios, del olvido y de la negación de Él, sufren un tropiezo, una desgracia, un problema.

 Ahí se ven desestabilizados, desconcertados, atontados, entran en pánico, entonces, se vuelven rígidos, exigentes, demandan todo y mas, cualquier cosa, claman por reasumir el control, y exigen postración, adoración, servicio con amenazas, odio, furia, maltratos, etc.

 También puede suceder que, al dedicarse totalmente a sí, a cultivar su orgullo y a acrecentar por lo tanto su abismo-ego, esa ausencia-negación-olvido de Dios, lleguen a provocarse una gran desgracia bien palpable y visible mas allá de ésta de prescindir de Dios.

 Envueltos, atrapados en su propio abismo, caídos en desgracia, arrastran a todos los que están atados, encadenados, ligados, a todos los que ayudarnos y contribuyeron a alimentar su ego-orgullo-abismo, los que se ven solidarios con la desgracia, responden con su vida y bienes en forma solidaria por las deudas y para solventar el problema de quien se hunde en el abismo de sus caprichos a merced de la desgracia que se ha provocado.

 Un ejemplo: padres no educan a su hijo menor, lo consienten, lo vuelven ególatra, hermanos mayores contribuyen a ello, éste crece creyéndose un dios sobre la tierra, por lo que vive ajeno a la realidad, exige hacerse adorar y huye de sus responsabilidades.

 Ocurren ciertos problemas como delitos menores, dado que no reconoce ni acepta límites, no aprendió ni quiere hacerlo, ahí es donde padres y hermanos deben socorrerlo, defenderlo y se ven enredados, arrastrados y complicados por las desgracias que ese ególatra se provoca.

 Como la situación continúa degenerándose, dado que se vio socorrido, asistido, defendido y por ello alimentado en su ego, dado que comprobó que todos lo adoran y sirven, que puede tenerlos a pesar de haber pasado el tiempo danzando en su derredor y sujetos, no duda en desenfrenarse mas y mas.

 Ahí es donde llega una desgracia mucho mayor que cae como castigo y humillación para toda esa familia, todos están atados, ligados, sometidos y son arrastrados, respondiendo con sus bienes materiales, y también con su vida que les es quitada sin que lo noten, pues las cuestiones espirituales nadie las quiere creer ni tomar en cuenta, pero, no por ello dejan de suceder, acontecer o ser, de manera que todas esas almas terminan sumergidas en el abismo.

5.- REALIDAD VIRTUAL, NO VERDAD, UNA FALSIFICACIÓN DE LA REALIDAD

 Dios nos da la oportunidad de llegar a ser verdaderamente libres, pero, no la aprovechamos, todavía seguimos dejándonos manipular, emplear y usar como tontos por el adversario, corriendo por ello a la perdición, construyendo la autodestrucción en la que no hay mas remedio que padecer.

 Queremos creer que somos libres cuando en realidad somos unos caprichosos miedosos que lo único que hacen es evadirse, esconderse, negarse, ocultarse, que se encierran en sí odiando, rechazando, repudiando y esforzándose por creer que eso es libertad.

 Deseamos creer por orgullo, miedo, por no tener que enfrentarnos a nosotros mismos, que somos libres, no queremos admitir la Verdad, nos esforzamos por mentirnos, por engañarnos, simplemente porque nos odiamos al vernos dominados, sometidos, esclavizados, humillados, vencidos.

 Deseamos creer la mentira, entonces, nos estamos esforzando por continuar siendo esclavos, pues si aceptásemos la verdad, si tuviésemos el valor de enfrentarnos a nosotros mismos, podríamos empezar a colaborar con El Señor para poder llegar a ser verdaderamente libres.

 Somos esclavos de la muerte eterna, del miedo, de la preocupación por nosotros mismos, del orgullo, y en definitiva, de la mentira, porque recurrimos a ella, y satanás nos la prodiga generosamente, como droga para no apreciar la realidad, para no ver la verdad, para convéncenos de que es realidad lo que deseamos que sea.

 Así es como terminamos encerrados, atrapados, perdidos, etc., en una mentira, en una fantasía, en un abismo de orgullo llenos de miedo y preocupación, totalmente dedicados a mentirnos, engañarnos y a esforzarnos por creer esas mentiras.

 Construimos por cuenta propia una falsa libertad a la que adoramos, aquella en la que nos negamos, ocultamos, escondemos, en donde no amamos ni aceptamos a nadie, donde nos esforzamos por rechazar, repudiar y aborrecer a todos, donde nos adoramos a nosotros mismos, donde nos mentimos y nos dedicamos a satisfacernos.

 Esto ocurre aun estando rodeados de muchos, simplemente porque en el fondo nunca dejamos de pensar en nosotros, de buscar la propia satisfacción, de odiar, rechazar, repudiar, condenar y despreciar a todos.

 Esto significa que nos adoramos, nos llenamos de orgullo, nos creemos superiores, y eso es un verdadero complejo de inferioridad, porque por miedo queremos creernos superiores, por miedo, preocupación por sí, cobardía, debilidad, inconsistencia propia, fragilidad, nos esforzamos por mentirnos, por convencernos de que somos mejores, superiores.

 Así es como construimos fantasías, alienaciones, como llegamos a estar totalmente ajenos de la realidad y absolutamente perdidos, encerrados, enterrados en el abismo de egolatría viviendo una ilusión, una irrealidad, o peor, una realidad virtual que nada tiene que ver con la verdad, con la realidad real.

 Como todos pretendemos vivir o pasar por el mundo de esta manera, es que hemos llegado a construir un mundo falso, hipócrita, sin Dios, mentiroso, embustero y que esta apoyado en la corrupción para alimentarla con la vida misma de las almas que se esfuerzan por creer cualquier mentira par ano ver la realidad.

 Al esforzarse por creer cualquier mentira para no ver la realidad, las almas se condenan a continuar dejándose devorar, consumir, corromper, estropear, degradar, arruinar, condenar irremediablemente, porque no hacen lo necesario para remediar la situación, ni siquiera aceptan que necesite ser remediada, se esfuerzan por ver un mundo feliz, ideal y perfecto.

 Esto es como la situación de aquellas personas que dicen tener o practicar alguna religión, pero, niegan la existencia de satanás y sus demonios, lo hacen por miedo, cobardía, porque se esfuerzan por encerrarse en una realidad que no sienten amenazante suponiendo que así están a salvo o defendidas, negando por ello la Fe Verdadera, e impidiendo de esta manera el reconocer que necesitan Un Salvador.

6.- FANTASÍA SIN RETORNO Y SIN DIOS, ANTICRISTOS GENERALIZADOS

 No somos solo cuerpo o materia, somos también espirituales, tenemos otra naturaleza, y justamente, de ésta depende la realidad material a la que estamos tan apegados, donde nos perdemos, enterramos y no hacemos mas que corrompernos.

 Siquiera para considerar un poco estas cosas pensar en que hay personas que están tan apegadas a sí mismas, a su ego-orgullo-amor propio que harían cualquier cosa con tal de obtener ser adoradas, incluso pactar con el diablo directamente.

 Notar que ahí, el adversario a cambio de lo que les da u ofrece que generalmente es dinero, poder, fama, estas tonterías por las que las almas se excitan, preocupan y desesperan, no les pide nada material, sino que les pide lo espiritual, su alma, poniendo de manifiesto su embuste de esta manera.

 El embuste consiste en que ofrece lo que es propio del mundo, de este mundo de tinieblas, como si fuese lo mas importante, algo digno por lo que perder el alma, por lo que empeñar y desperdiciar la vida eterna, mientras que lo que él busca es el alma.

 Las almas tontas deberían pensar ahí que lo mas importante es lo que satanás quiere, porque si da cualquier cosa a cambio del alma, es porque el alma vale mas, y también, si puede dar cualquier cosa, es porque esas cosas son de menor valor, cuantía, importancia, es decir, las tiene a su alcance, no así a las almas.

 Solo puede tomar a las almas cuando se le ofrecen, cosa que puede suceder por voluntad y elección de la misma alma que tontamente se le ofrece, o por voluntad y elección de otros. Sucede por voluntad y elección de otros cuando quienes adoran a satanás colaboran en sus planes para lograr tener acceso a todas las almas.

 Ese tener acceso a todas las almas consiste en que puede servirse de ellas, puede colgarse, adherirse, puede meterse en la vida de todos succionando vitalidad, obligando a que estemos a su disposición. Puede hacer esto porque elegimos ser rebeldes a Dios, y consecuentemente, hijos de la rebeldía, herederos de la muerte, príncipes de satanás en el mundo que se creen dioses y se dedican a hacerse adorar, servir, conformar, satisfacer, etc.

 Considerar que al adversario lo desesperan las almas, y no porque las ame, sino porque vive de ellas, les roba vida, les quita vitalidad, las obliga a adorarlo, a vivir para él, a satisfacerlo, y es de ahí que nos procede la muerte que nos asola, maltrata, destruye, arruina, estropea.

 Si no dejamos de pertenecer al adversario, continuaremos esforzándonos por creer que nos servimos y beneficiamos cuando en realidad estamos construyendo la propia destrucción, es decir, estamos prescindiendo de Dios, renegando de Él y haciendo un esfuerzo por mantenernos arraigados al abismo, a la negación de Dios, a la oposición a Él, a la rebeldía.

 Si no comenzamos a buscar la Voluntad de Dios, vamos a continuar suponiendo que la voluntad propia es algo o sirve de algo, no vamos a ver que en realidad surge del miedo, de la preocupación por sí, y que no es propia, sino que es aquello que el adversario quiere que hagamos.

 Es lo que el adversario quiere y puede imponérnoslo, incluso convencernos de que es lo que queremos, deseamos, necesitamos, nos gusta o elegimos, porque al estar rebeldes contra Dios y separados de Él, estamos eligiendo a satanás, el primer rebelde, elegimos pertenecerle y elegimos su espíritu, entonces, hace en y de nosotros lo que quiere.

 Mientras sigamos sin querer obedecer a Dios, vamos a seguir estando a merced de satanás, porque lo estamos eligiendo, prefiriendo, buscando, invitando, nos estamos exponiendo a él. Comprender acá la necesidad de buscar la Voluntad de Dios renunciando a la propia, ahí esta la verdadera libertad.

 No lo comprendemos porque somos caprichosos, porque tenemos miedo y somos débiles, porque no hemos amado a Dios y carecemos de Su Presencia, y por lo tanto también de su Fortaleza, dado Que Él Es El Que Nos Fortalece.

 Solo El Señor libera de los pecados y nos libera de la culpa, pero, no lo buscamos, no lo admitimos, no lo recibimos, no lo dejamos pasar por nuestra vida, entonces, seguimos atados, con miedo y culpa dejándonos dominar, someter y esclavizar por satanás que aprovecha a devorarnos, carcomernos, corrompernos, y encima, nos hace creer que es culpa de otros o de Dios, de aquellos a los que nos hace odiar y acusar mientras nos endurece en el orgullo y nos encierra en la presunción abismándonos en una fantasía sin retorno y sin Dios.

 Considerar que adquirimos Fortaleza cuando amamos, porque la Verdadera Fortaleza Es El Amor, no el odio, ni el orgullo, ni el desprecio, ni la humillación o el menosprecio. Son los cobardes adoradores de satanás los que quieren creer que alzándose encerrados en su orgullo adorándose a sí mismos y negándose a amar, llegan a ser grandes, importantes o algo bueno, lo que s una verdadera e inútil alineación.

 La fortaleza esta en renunciar a sí mismo, aceptar la Verdad, recibir a Dios, porque Él Es El Verdaderamente Fuerte, y si esta en nosotros, tenemos Su Fortaleza, si lo rechazamos, por mas que deseemos creer y hacer creer que somos fuertes, somos débiles, cobardes, los fuertes verdaderamente son aquellos que creen, no los orgullosos ególatras y caprichosos que se hacen adorar fingiendo hipócritamente alguna perfección como satanás para obtener eso, y convirtiéndose por ello en anticristos.

7.- ES UN PADRE QUE NOS CORRIGE

 Puede utilizar el adversario lo que hay dentro nuestro para manipularnos, manejarnos, para disponer de nosotros, para obligarnos a hacer o no hacer, incluso convenciéndonos de que es lo que queremos, conviene, deseamos, necesitamos, etc.

 No podemos quejarnos de su perversidad y astucia, es el enemigo, el problema es nuestro, somos nosotros los que no hacemos nada bueno por Nuestro Bien verdadero. Tenemos Un Salvador, El Señor esta ahí, al alcance de la mano, a la distancia de un pensamiento, pero no pensamos en Él, no lo buscamos, seguimos encerrándonos, enterrándonos y dedicándonos a nosotros mismos, por lo que continuamos prescindiendo de Dios, rechazando la salvación y construyendo la autodestrucción.

 El Salvador, El Señor, esta ahí, al alcance de cualquiera que lo busque, Es Espiritual, ha sido transfigurado por la Resurrección, entonces, podemos buscarlo y encontrarlo, porque siendo Espiritual, no esta aquí o allá, como Él mismo lo dijo, “Si les dicen que esta aquí o allá, no vayan, no corran”, simplemente esta en todos lados porque Es Dios.

 La cuestión es que, como no lo buscamos, y por ello no lo recibimos, esta en todos lados menos donde debería y quisiera Él mismo estar, en nuestra vida-casa-corazón.

 Lo peor es que nos engañamos y nos esforzamos por convencernos de que tenemos a Dios, cuando en realidad no lo hemos buscado, recibido ni aceptado, entonces, nos convertimos en hipócritas como lo fueron el tiempo de la Primera Venida o Paso del Señor los fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc.

 Como no buscamos y no recibimos al Señor, tenemos miedo y culpa, guardamos recuerdos, el alma esta sucia, y esas cosas son las que el adversario aprovecha para manipularnos, usarnos, hacernos hacer o no hacer según sus caprichos, ambiciones, intereses, siempre mirando como acrecentar su poder, como sujetarnos mas fuerte, y como continuar viviendo como el maldito e inmundo zángano que es a costa nuestra robándonos vida, quitándonos vitalidad.

 Caemos en las trampas y manipulaciones del adversario porque puede mentirnos y hacernos creer cualquier cosa, cosa que no debería, pero, la obtiene, y no podemos culparlo y pretender que con ello nos liberamos, es un cerdo ambicioso y perverso, lo eligió y lo será para siempre, los tontos cómodos e indiferentes incluso a su propio Verdadero Bien, somos nosotros.

 Que el adversario sea perverso, no es novedad, pero que nos quejemos sin remediarlo, ha llegado a ser lo mas común y actual, dado que no buscamos a Dios, no renunciamos a la pertenencia a satanás, no cortamos lazos, no dejamos de ser rebeldes contra Dios, entonces, puede el cerdo infernal hacer en y de nosotros lo que quiere.

 Como no queremos creer en Dios, como no queremos confiar en Él, puede convencernos el adversario que Dios nos perjudica, buscando con eso imponernos que lo depreciemos y que creamos que somos libres si nos libramos de Él, de Dios, y no de él, satanás, el monito remedador de Dios.

 Como nos elegimos a nosotros, acabamos rindiéndole culto a nuestra voluntad convirtiéndonos en caprichosos, es decir, si siempre preferimos instintivamente algo sintiéndolo propio y natural, puede sugerirnos el adversario que Dios nos lo impide o nos impone lo contrario, porque así logra que queramos rechazar a Dios o que peleemos contra Él provocándonos solos la ruina.

 Por ejemplo, si amamos la Verdad, puede sugerirnos que Dios miente o no dice la verdad por completo, entonces, va sembrando dudas y al final, nos ofrece la mentía como verdad y la estamos aceptando, pues nos encerramos en nosotros, dudamos, desconfiamos, cuando no deberíamos ni considerar la duda.

 Por supuesto que no es Dios el que nos perjudica, si eso creemos es porque estamos de cabeza, o por que vamos en camino inverso, solo satanás cree que Dios perjudica, de ahí que, si tal cosa decimos o creemos, suponemos o tememos, ya podemos ver en compañía de quien andamos.

 Considerar que, si elegimos servirnos a nosotros mismos, alimentar el ego, si elegimos conformarnos y satisfacernos, estamos eligiendo el infierno, la ausencia de Dios, el olvido y la negación de Él, estamos prefiriendo encerarnos-hundirnos y perdernos en nosotros mismos esforzándonos por convencernos de que somos adorables y que por ello estamos por encima de todos, incluso de Dios.

 Como elegimos el orgullo, el amor propio, satisfacer la propia ambición, acabamos pedidos, enterrados, sumergidos, desparramados, anegados, autodestruidos y reducidos a escombros en esa abominación desoladora que llamamos ‘vida’, y no es otra cosa mas que la ausencia de Dios, el olvido de Él, el encierro en sí, en una fantasía o irrealidad.

 Si amásemos a Dios como es debido, no tendríamos a ese traidor interior orgulloso que nos dominara, que nos impusiera adorar y obedecer a satanás, pero, como no amamos a dios ni nos interesa hacerlo, continúa creciendo en tamaño y poder el ego, y por ello también la presencia del adversario en nosotros arrastrándonos al abismo con él, al abismo de su ego.

 Debemos romper la dependencia del adversario, renunciar a la rebeldía y al orgullo, a la mentira y al amor propio, a todos los vicios y perversidades, porque si tenemos en nosotros algo que le pertenece, puede dominarnos, puede usar esa impureza para someternos desde adentro. Recordar que dijo El Señor que el gobernante de este mundo se acercaba para la Pasión, pero que en Él no encontraría nada que le perteneciera, si lo hubiese hallado, lo habría arrastrado a la rebeldía contra El Padre.

 Eso es así porque con debilidad interior, puede imponer el adversario que nos elijamos a nosotros mismos, que no miremos a Dios, que no le prestemos atención y que mucho menos le hagamos caso.

 Al no aceptar la Voluntad de Dios, al no colaborar en Su Revelación-Paso-Venida, no lo tenemos, entonces, perecemos en la propia debilidad, sucumbimos desmoronaos y devorados por los enemigos espirituales interiores y exteriores.

 Débiles, miedosos, desamorados, puede imponernos el adversario que le demos la vida propia a él y/o a los suyos, llenándonos de orgullo al suponer que hacemos algo bueno. Considerar que los verdaderos profetas, como dijo El Señor, son odiados en el mundo, no adorados, y lo son porque aman a dios, reciben al Señor, Su Palabra y Ella Vive en ellos, estando así en medio del mundo que odia a Dios y que se esfuerza por rechazarlo, condenarlo, perseguirlo, dado que así apaga su presencia y no ve la Verdad.

 Teniéndoles lástima a otros, es claro que primero nos la tenemos a nosotros mismos y es ahí donde comienza la debilidad, simplemente porque ahí es donde estamos pensando en nosotros, donde nos hallamos dedicados a nosotros y alejados de Dios Que Es La Fortaleza.

 Si tenemos vacío, rechazamos a Dios porque creemos que nos acusa, es decir, si hay impurezas en el alma de las que no nos queremos ver libres, las que negamos, ocultamos y no queremos ver no permitiéndole Al Señor que nos salve, limpie, purifique, libere, terminamos rechazando a Dios, impidiendo Su Revelación-Paso-Venida, por preferir a esas impurezas, vacíos, abismos.

 A eso que es de por sí ya grave, añadimos la cuestión de que, al rechazar al Salvador, estamos redoblando el abismo en el corazón, por ello, si estamos orgullosos de vencer a Dios, no deberíamos estarlo, porque Dios no nos adora, Es Un Padre Que Nos Corrige.




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