21 de octubre de 2013

1299.- FALSA ALIANZA



1299.- FALSA ALIANZA

 Somos leales a nosotros mismos, somos fieles al orgullo, no hacemos otra cosa mas que rendirnos culto, por ello es que no salimos nunca del abismo.

 Solo salimos del abismo en el que nos hemos convertido cuando dejamos de exigir ser adorados, mirados, cuando dejamos de dedicarnos a la imagen-personalidad por la que esperamos ser salvados, es decir, adorados, servidos, obedecidos, no despreciados, etc.

 Como somos fieles al abismo que tenemos dentro, abismo de olvido y negación de Dios, estamos privados de Dios, enterrados en tinieblas y sometidos al adversario y a la muerte eterna, de manera que no podemos ver ni tener mas que miedo, preocupación por nosotros, y un consecuente desesperante y ardiente deseo de adoración.

 Nos dedicamos a saciar-conformar el deseo de adoración no viendo que es como echarle leña al fuego, ahí el ego-orgullo se acrecienta, se agranda el vacío, multiplicamos el olvido y agravamos la negación de Dios, entonces, generamos un deseo ardiente de ser adorados que es insaciable.

 Estamos horrendamente apegados a nosotros mismos, y esto es signo claro del miedo, de la preocupación por sí, de la carencia absoluta de Fe, incluso diciendo que tenemos, porque solo aparentamos tenerla, y nos conformamos con eso.

 Nos apegamos a lo que se hunde, pierde y esta irremediablemente destruido ya, es decir, nos apegamos a las costumbres que nos imponemos e inventamos buscando seguridad, queriendo tener un orden y suponiendo que por ellas tenemos el control de la vida.

 Cuando no podemos cumplir con esas costumbres, nos condenamos, nos odiamos, pues el miedo nos devora, aplasta, consume, destruye, nos acusa y castiga desesperado y preocupado por él mismo, dado que el miedo, el espíritu del vacío interior, del desamor para con Dios, nos domina para que le procuremos satisfacción.

 El miedo deja de padecer cuando nos devora, pero es ahí donde nosotros sentimos miedo, entonces nos vemos empujados a hacer cualquier cosa para tratar de aliviarlo, para conformarlo, para liberarnos, pero en realidad solo nos estamos sometiendo y lo servimos como a un dios.

 Ahí es que le miedo impera y por medio del terror con violencia mantiene su poder sobre nosotros mientras nos engaña y hace creer que estamos seguros porque controlamos, reinamos, prevalecemos. Así es como nos convertimos en esclavos de nosotros mismos, del mismo vacío y de la desolación que tenemos dentro.

 Como tontos buscamos una seguridad falsa que nos vuelve esclavos y nos condena a sostenerla siempre, no queriendo ver que estamos encerrados, que cruzando el manto oscuro de tinieblas continúa estando el sol ahí.

 Nos apegamos a lo que sucumbe, se hunde y pierde irremediablemente, o sea, defendemos y protegemos el orgullo suponiendo que eso es lo que somos nosotros, suponiendo que es un tesoro, no queriendo ver que es un abismo que nos arruina y nos condena a la muerte eterna.

 Como no amamos a Dios firme y decididamente, nos hallamos perdidos en un limbo espiritual que provocamos, simplemente porque no entramos en El Reino de Dios, nos quedamos afuera, en las tinieblas, en el desierto, con miedo, dudas y vacío, haciendo esfuerzos propios para acercarnos a Dios, pero prescindiendo de Su Voluntad.

 Al no aceptar la Voluntad de Dios, no recibimos la Fortaleza de Dios, entonces, por nosotros mismos tratamos de reunirnos con Él, pero así como lo tomamos, lo dejamos, porque carecemos de la fuerza necesaria para permanecer unidos.

 Si la unión con Dios fuese producto de aceptar Su Voluntad, Él nos retendría y no nos apartaríamos, la unión sería verdadera, hecha por Dios, y por ello, eterna. Estamos en una falsa alianza, una aparente que se cae, y somos nosotros los que falseamos la alianza porque dejamos de buscar la Voluntad Divina y de colaborar en la Revelación de Dios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA

NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA Explicación de los pasajes bíblicos: Águila que ...