21 de octubre de 2013

1302.- SAL DE ELLA PUEBLO MÍO



1302.- SAL DE ELLA PUEBLO MÍO

 Estando en nuestros cabales no comeríamos veneno, tampoco cosas que han vencido hace tiempo y se hallan en avanzado estado de descomposición, como tampoco lo haríamos con alimentos adulterados, sin embargo, respecto de la religión, obramos al revés no considerando siquiera que el alma se pierde irremediablemente.

 Significa esto que continuamos apegados a las religiones, defendiéndolas, cuando son claramente indefendibles, cuando se han vuelto la abominación desoladora por elección propia entregándose por ese camino a la ruin total e irreversible.

 Han llegado a ser algo anacrónico, ya no tienen lugar en el mundo, y menos aun cuando han traicionado a Dios impidiendo Su Revelación, apagándola, combatiéndola, persiguiéndola, condenándola, etc.

 Ve El Señor el de amor en las almas y por ello no puede entrar en éstas, no pudiendo admitirlas tampoco en Su Reino, pero si advierte buena voluntad atada dentro de esos límites, debe colocar a tales almas en el limbo, en aquello que buscan y quieren.

 Es difícil para Él, porque para Él es gusto Salvar, hacer mucho bien a las almas que ama tanto, pero es lo que éstas han elegido y merecido, de manera es lo que tienen, con el agravante de resistirse a ver la realidad y de esforzarse por creer la mentira.

 El Señor permite que se encuentren en ese estado de limbo espiritual porque ahí tienen la oportunidad de abrir los ojos, de ver y aceptar la situación en la que se hallan generando una voluntad o deseo de salir, pudiéndolas ahí rescatar como hizo con San Pedro cuando le dijo, “¡Salvamente Señor!, porque me hundo”.

 Están atadas las almas a sus ideas, no abandonan el orgullo y se resisten a aceptar la Verdad, rechazando por ello al Señor Que Es La Verdad misma, sin embargo, mientras realizan esto propio de cabezas duras, hay algunas almas que no tienen mala intención, mala voluntad, no mereciendo por ello las tinieblas del castigo, de la absoluta y abominable desolación.

 Es un tiempo único el que tienen para poder optar, elegir, decidir, una gracia inmerecida en la que El Señor quiere sacarlas de su autoencierro miedoso-orgulloso, pero tal gracia tiene un tiempo, tiene fecha de vencimiento, pasado ese milagroso don de Dios, quedarán atrapadas las almas en las tinieblas a las que continúan apegándose, donde quieren convencerse de que se hallan seguras mientras no terminan de elegir a Dios como debieran, como incluso dicen, creen y fingen hacerlo.

 Éstas son las almas tibias a las que se refería El Señor en el Apocalipsis, aquellas que dijo que vomitaría irremediablemente si no se mueven para salir del abismo de su postración hipócrita y desamorada, y además, tal cosa no sería castigo, sino consecuencia de la elección orgullosa del alma.

 Son las mismas almas las que continúan eligiendo permanecer en esas tinieblas, manifestando de esta manera que no quieren amar a Dios ni recibirlo, entonces, demuestran merecer padecer los engaños y embustes del adversario, así como sus tormentos y las consecuencias de la falta de Dios que se provocan mientras continúan insistiendo con defender su orgullo.

 Así es como vemos que el adversario ha llegado a penetrar en las religiones y a cambiar doctrinas y espíritus ofreciéndose y exponiéndose él mismo para ser adorado, servido y obedecido en el lugar de Dios. Eso se ve reflejado en la perversión, corrupción, abominación, deformidad, etc., que se advierte en las religiones, donde los fieles deberían ver que Dios ya no esta ahí.

 No estando Dios ahí, no tiene mas sentido permanecer ahí adentro, es solo exponerse a los engaños y embustes de satanás, es entregarse a la muerte eterna y perderse irremediablemente para siempre porque es algo voluntario, querido y deseado.

 No tiene mas sentido que las almas continúen atándose o aferrándose a aquello que se hunde de cabeza en el abismo y acaba convirtiéndose en cualquier cosa menos en algo bueno, o siquiera inocuo. Simplemente considerar lo que dice o advierte El Señor en el Apocalipsis, “Sal de ella pueblo mío”, refiriéndose a la caída de babilonia.

 No solo la iglesia católica corrompida hasta la médula y dividida, partida en dos es la prostituta del Apocalipsis, lo es toda la humanidad vanidosa y viciosa sin Dios, y lo son todas las religiones que no son diferentes, que son demasiado iguales en esencia, es decir, que no aman a Dios sino que se preocupan por sostener su negocio.

Leer:












97.- LA GRAN CRUZ BLANCA Y LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/04/97-la-gran-cruz-blanca-y-la-segunda.html

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