25 de octubre de 2013

1330.- ¿POR QUÉ SOMOS ABOMINABLES?



1330.- ¿POR QUÉ SOMOS ABOMINABLES?

 Estamos hundidos-encerrados en nosotros mismos, no hacemos otra cosa mas que mirarnos, pensar en nosotros, tenernos lástima, pena y lastimosa compasión doliente y afligida. Esto se debe a que nos miramos con desprecio.

 Nos miramos con desprecio porque hemos padecido desprecios, humillaciones, maltratos, etc., entonces, llegó a formarse en nosotros la creencia de que realmente somos abominación, despreciables, basura. Que otros piensen o deseen pensar eso de nosotros, valiéndose de cualquier defecto, a su juicio, como para justificarlo, es su pensamiento, su capricho, su creencia.

 Por otro lado, debemos ver que es esa la excusa que están esgrimiendo, oponiendo, para no amar, para hacer lo que quieren, pensar en sí, elegirse, consagrarse al orgullo y la egolatría.

 Notar que, por lo general tales personas odian como si fuese justo, con la misma soberbia de satanás que dice, ‘te odio porque me obligás, te lo merecés’, eso es solo un capricho, es maldad, es porque quiere odiar, y las almas no son diferentes, desean no amar, fingen hacerlo, aparentan interesarse, pero en realidad solo piensan en sí, en ser miradas, admiradas, reconocidas y aceptadas, de ahí que en estos tiempos de universal negación de Dios y de imperio de la mentira se difunda tanto el amor a los hermanos.

 Es una trampa abominablemente infernal, amar a los hermanos es fruto o consecuencia de amar a Dios primero, pero si amamos al prójimo primero, estamos poniendo en evidencia que hacemos del prójimo un dios, o sea un ídolo, y también, que lo hacemos porque en realidad estamos esperando reciprocidad por un lado, y por el otro buscamos alimentar el ego, llenarnos de orgullo y sentirnos mejores o superiores tirando los huesos al prójimo, la limosna de una lastimosa atención.

 Como tontos creemos lo que el adversario quiere que creamos, que la religión es adorar al prójimo, no vemos que es así como él obtiene lo que quiere, que no amemos a Dios, que finjamos hipócritamente hacerlo mientras continuamos sumergidos en el abismo de orgullo de nuestro ser miedoso, cobarde, desamorado y sin Fe.

 No vemos que es así como el adversario dice a la humanidad de estos tiempos de tinieblas lo que ésta por miedo quiere escuchar, que no hay que confiar en Dios, que no hay que creer en Él, que no hay que prestarle atención, y que mucho menos hay que discernir Su Voluntad y Obedecerlo.

 Así es que las almas están contentas, festejan, celebran que no haya que realizar esfuerzo alguno, que se pueda continuar cultivando orgullo y practicando la egolatría, que el mundo se convierta en satanista y se olvide de Dios y de la fe.

 Tales cosas ocurren simplemente porque las almas se miran con lástima y desean ser adoradas, porque están buscando la excusa para no amar y para hacerse adorar, suponiendo que así se llenan o se liberan del miedo-vacío acallando las entrañas que se quejan por la desolación, es decir, matando la consciencia.

 Las almas por cobardía no quieren confiar en Dios, no desean creer en Su Amor, entonces, que satanás diga en el mundo por medio de sus falsos profetas que hay que adorar al prójimo y que hay que confiar en sí mismo, es lo que las almas desean escuchar para acabar de matar su consciencia y para asentarse en la mas absoluta y abominable indiferencia respecto de Dios.

 La Fe ha muerto, las almas celebran tal hecho porque pueden dedicarse desenfrenadamente a lo que quieren, a pensar en sí, a alimentar el ego, a volverse orgullosas, suponiendo que se han librado del Santo Temor de Dios, no viendo que se han sumergido en el miedo y que se están drogando con los venenos que generosamente les prodiga satanás, vicios para el cuerpo, el alma y el espíritu.

 Las almas no han buscado la limpieza, purificación, liberación, simplemente porque no han querido perdonar, prefirieron la oferta de satanás, es decir, usar los rencores como excusa para no amar y para hacerse adorar, para cultivar la imagen-personalidad, y para empeñarse en seguir siendo caprichosas, obtusas, rebeldes, cobardes, viles, canallas y despreciables.

 Si las almas son ególatras narcisistas que se rinden culto y solo piensan egoísta y enfermizamente en su satisfacción, ¿Cómo se entiende que se hable tanto de caridad con el prójimo?, es el mismo deseo infernal de adoración que atormenta a las almas, es lo que las mueve a fingir atención a otros esperando la compensación por un lado, y alimentando el ego por el otro para seguir de esta manera haciéndose adorar.

 Es como lo que hacen los políticos en campaña, prometen lo que saben que no van a cumplir, aquello que no tienen ni siquiera intención de cumplir, dado que lo único que les interesa en realidad es ser elegidos, mirados, aceptados, tomados en cuenta, adorados.

 La verdad es que somos abominables, repulsivos y despreciables simplemente porque nos estamos pudriendo en vida despreciando a Dios Que Es la Vida, nos estamos consumiendo-corrompiendo-autodestruyendo, y es por ello que, si otros nos odian, desprecian o acusan, no debemos odiarnos por ello, pero sí reflexionar que algo hay, tal vez no somos abominables porque no los adoramos y no los conformamos, pero sí lo somos porque no amamos a Dios ni a nadie, solo al abismo del ego.

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