16 de octubre de 2013

LA CAÍDA-RUINA DE LA HUMANIDAD



LA CAÍDA-RUINA DE LA HUMANIDAD

(Para la parte 1ra, leer: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/09/la-ruina-de-la-humanidad.html)




1.- ENGAÑO TOTAL CONDUCE A LA RUINA TOTAL

 Tanto en el mundo como en las almas falta Dios, se halla ausente, y la generalidad de las personas permanece indiferente a este hecho que no es grave, sino que es gravísimo, es la muerte espiritual de la humanidad, y por ello es la fuente u origen de muchos males que pudieron evitarse.

 Las personas se adaptan a la novedad, ni siquiera la notan, solo se dejan llevar y abrirán los ojos desgraciadamente cuando sea muy tarde, cuando este hecho acarree consecuencias gravísimas.

 Por ahora las almas festejan, disfrutan y se distraen, celebran el hecho de haber matado a los Dos Testigos del Amor de Dios, tal como esta escrito en el Cáp. 11 del Apocalipsis, sin querer ver que se han suicidado espiritualmente por ello y acarreado el dominio de la muerte eterna sobre sus inmundas y corruptas almas viciosas y depravadas.

 Los Dos Testigos del Amor de Dios son las dos Naturalezas del Señor, el Misterio de la Unión Hipostática. Jesús, El Señor, El Hijo de Dios y de María Virgen, tiene dos Naturalezas, Divina Perfecta y Humana Perfecta. Él Es El Testigo Único del Amor de Dios, pues Solo Él lo Revela, y por ello sus dos Naturalezas son los dos Testigos del Amor de Dios mencionados en el Cáp. 11 del Apocalipsis.

 En su Primera Venida al mundo su pueblo, el judío, mató la Naturaleza Humana, y en su Segunda Venida, su segundo pueblo, el cristiano, mató la Naturaleza Divina, es decir, ambos pueblos combatieron e impidieron la Revelación de los misterios de Dios, se opusieron al Paso Libertador del Señor, eligieron el orgullo y los negocios mundanos rechazando el amor a Dios y la Vida Espiritual Verdadera.

 Se construyeron una vida espiritual aparente, fingida e hipócrita, no quisieron ser liberados por El Señor de su engaño, prefirieron el orgullo, las mentiras, seguir dedicados-consagrados-entregaos a sí mismos mientras fingían exteriormente estarlo a Dios.

 La Revelación del Señor fue para librarlos de su engaño, sacarlos de la testarudez de su hipocresía, pero prefirieron las tinieblas a la Luz, continuaron con sus obras malas, malignas y al servicio del adversario, pues en su orgullo y egolatría no colaboraron con otro mas que con satanás.

 Ambos pueblos rechazaron el Don de Dios, el Don de Su Revelación, impidieron el Paso del Señor, se opusieron a Él, lo rechazaron y combatieron hasta apagarlo, sofocarlo y desterrarlo, confirmando con esto que preferían a satanás y las tinieblas antes que a Dios y la Luz.

 Es simple de entender, ambos pueblos se habían corrompido, degenerado, depravado, enorgullecido, se hallaban estancados en su egolatría viciosa mientras encubría y disimulaban hipócritamente su podredumbre y maldad. Para salvarlos del autoengaño, El Señor Se Reveló, El Padre Envío al Hijo para Revelar la Verdad y Redimir, Rescatar, Salvar.

 Dijo repetidas veces El Señor que no Vino a condenar sino a Salvar, y es entendible, la condenación ya la tenían, ya estaban condenados, es decir, encerrados en su ego-orgullo contemplándose a sí mismos y fingiendo hipócritamente que amaban a Dios.

 Bien podría haber dejado Dios a cada uno encerrado en su abismo de orgullo y egolatría, prisionero de sus errores, engaños y mentiras, pero por Amor, por Verdadera Misericordia, Se Reveló, queriendo con esto sacar, redimir, salvar, levantar, rescatar, etc.

 Las almas eligieron, prefirieron las tinieblas a la luz, decidieron continuar con sus obras que eran malas, persistieron en el error y el engaño, pero ahora sabiendo, queriéndolo, confirmando voluntariamente que deseaban ir por ese camino de oscuridad, tinieblas y perdición.

 Para el dolor del Señor, ante Su Revelación-Paso-Intervención, las almas prefirieron las tinieblas, y tal rechazo a la Revelación de Dios les sirvió para confirmar que eligieron el camino de la condenación, de la muerte espiritual, de tratar de ser sin Dios, un engaño total que conduce a la ruina total, irremediable e irreversible.

2.- NUNCA OBEDECIÓ A NADIE

 Todavía no hemos ponderado, considerado, juzgado debidamente lo que ha ocurrido y solo continuamos contribuyendo a que la situación siga agravándose.

 Hemos echado a Dios, lo hemos dejado aparte, afuera, es el gran excluido, impedimos Su Revelación, algo que solo puede alegrar y dejar conformes a los demonios, sin embargo, como idiotas infelices absortos en su fantasía, son muchos los que festejan por tal cuestión.

 Las almas se aliaron a satanás para combatir e impedir la Revelación-Paso del Señor, para afirmar que prefieren las tinieblas a la Luz. Pudo el adversario hallar almas cómplice y colaboracionistas para echar al Señor del mundo, y no solo éstas han trabajado fielmente noche y día para hacerlo, sino que se ofrecieron voluntaria y alegremente para ello.

 Es incoherente, El casi no tiene seguidores fieles que busquen verdaderamente Su Voluntad, mientras que el adversario los encuentra por millones.

 Cada cual se desespera por dar rienda suelta a su orgullo y egolatría, las almas se han vuelto caprichosas, obtusas, tercas, defendiendo su orgullo, aquello que las esta arruinando, estropeando, corrompiendo y arrastrando como ovejas al matadero, a su ruina eterna irremediable e irreversible.

 Puede contar siempre con sobreabundante ayuda satanás para realizar lo que quiere, pues las almas son voluntariosas en el mal, además de que les gusta y sádicamente lo disfrutan, y es así como defendiendo su orgullo y cultivando su amor propio, se han opuesto a la Revelación, la han impedido y combatido, perseguido y exterminado.

 Una vez que lograron apagar la Revelación no solo en su vida volviéndola miserable, sino en el mundo, se han sentado satisfechas y se han considerado liberadas, por ello festejan, pero no quieren ver que solo firmaron una sentencia de defunción espiritual irremediable e irreversible.

 Hemos echado a Dios, no es poca cosa, solo es comparable al pecado original lo que ha ocurrido en estos tiempos, y justamente, es su actualización.

 El pueblo judío rechazó al Señor e impidió su Revelación eligiendo el orgullo, el amor propio, defendiendo esa dedicación-consagración a sí mismo, con lo que consumó una renovación o actualización del pecado original. El pueblo cristiano hizo lo mismo, impidió, persiguió y extinguió la Revelación, eligiendo el orgullo, dedicándose al amor propio y consagrándose por ello a sí, por lo que también consumó la actualización o renovación del pecado original.

 Las consecuencias ahora no se ven, las almas permanecen ciegas, delirantes en su frenesí vicioso infernal, pero se padecerán pronto, es decir, pronto comprenderán que han elegido a satanás al rechazar a Dios con todo lo que ello implica.

 Por supuesto que el adversario es su cerdo embustero que finge, promete y dice cualquier cosa con tal de lograr ser aceptado, es capaz hasta de prometer el cielo si eso hiciera falta, pero, son ocas las almas que aspiran al Cielo así que eso no le importa.

 Es un seductor, es la misma maldita serpiente del relato original, pero a las almas no les interesa, ni siquiera consideraron que eso fue escrito hace miles de años para ser tomado como advertencia, para comprender que satanás engaña, miente, estafa, defrauda y al final, abandona, traiciona.

 Promete cualquier cosa, él sabe que no va a cumplir, no le interesa hacerlo tampoco, solo se preocupa por satisfacer su ego y conformar su orgullo, por ello, quienes le creyeron y creen, comprobarán lo amargos que son los ídolos cuando satanás los obligue a hacer lo que no quieren hacer, pues habiendo tomado el control, adquirido el poder, ya no le importará mentir, engañar, va a hacer lo que quiere, pues nunca obedeció a nadie, y mucho menos lo va a hacer a aquellos a los que aduló para ser recibido.

3.- BASTA CON UN PECADO, VICIO O REBELDÍA

 Las almas quieren que El Señor diga, hable y se manifieste según sus deseos, gustos, intereses, ambiciones, etc., todavía piensan que Dios debe conformarlas, satisfacerlas y saciarlas, incluso hasta felicitarlas y adorarlas.

 Como las almas quieren, buscan y desean tales cosas, no buscan a Dios en verdad, sino que están buscando a satanás realmente.

 Con eso le están abriendo las puertas al adversario, lo están eligiendo, dicen que quieren ser engañadas, que desean continuar con la rebeldía y el orgullo, encerradas, aisladas y perdidas en sus delirios, fantasías y totalmente entregadas a convertirse en cada instante en mas y mas caprichosas.

 Puede el adversario transfigurarse en ángel de luz porque las almas no quieren buscar a Dios en verdad, sino que prefieren el engaño, el error, la mentira, donde el adversario se hace pasar por Dios y las adula, adora, conforma, etc., diciéndoles lo que ellas quieren escuchar.

 Aun viendo lo imposible, contemplando lo evidente, se resisten a buscar la Verdad esforzándose por permanecer encerradas en su orgullo y egolatría, haciendo un esfuerzo por creer la mentira, por distraerse-divertirse con el carnaval que el adversario les impone delante de sus ojos.

 Puede el adversario hacer lo que se le ocurra porque no hay quién le ponga límites, puede hacer dentro de la vida de cada uno como en el mundo lo que se le antoje porque las almas le creen, no lo rechazan, no buscan a Dios y no se convierten, al contrario, se imponen a sí mismas creer la mentira.

 Las almas quieren creer lo que el adversario dice, hace, les ofrece, impone, etc., por ello es que no pueden ni merecen ver a Dios, porque están eligiendo las tinieblas a la Luz, están prefiriendo la hipocresía, la mentira, el error, el engaño, etc.

 Si no echamos al adversario, si no le impedimos el acceso a nuestra vida, no solo va a meterse en aquello que lo buscamos como cómplice, es decir, donde elegimos ser rebeldes contra Dios, viciosos, corruptos, desamorados, etc., sino que se va a meter en todo.

 Lo que le importa al adversario es establecer una cabecera de playa, desembarcar, consolidarse en algún aspecto de nuestra vida, luego solo puede avanzar, y no solo lo dejamos, sino que hasta colaboramos con él. Colaboramos con el adversario porque continuamos ignorando a Dios, rechazándolo, repudiándolo, impidiendo la Revelación.

 Cada uno quiere creer que sus delirios, caprichos y ambiciones son la verdad absoluta resistiéndose a abrir los ojos, no queriendo ni buscar, ni escuchar a Dios, entonces, cada cual se encierra en sus delirios, fantasías, pensamientos, suposiciones, etc., acorazándose contra la Verdad y rechazando por ello la Revelación de Dios.

 Encerrados en nosotros mismos, empecinaos en saciar los caprichos, ignorando por completo a Dios y hasta queriendo creer que debe conformarnos, y que, incluso, estamos habilitados para enojarnos contra Él si no nos satisface, somos presa fácil y segura del adversario.

 Basta con un pecado, vicio o rebeldía para que tengamos al adversario como cómplice-socio, para que le abramos la puerta y así, para que comience a avanzar en nosotros para dominarnos-controlarnos, luego para manipularnos, al final, para hacernos hacer o no hacer a su servicio, incluso mientras que creemos que estamos sirviendo a Dios.

4.- ENTREGADOS A LA MUERTE Y SOMETIDOS AL ADVERSARIO

 Como no queremos buscar a Dios, colaborar en Su Revelación, convertirnos verdaderamente, puede el adversario engañarnos, mentirnos, hacernos creer cualquier cosa, con el agravante de que nos esforzamos por creerle.

 Buscar a Dios en verdad implica un cambio y un esfuerzo real, requiere un verdadero sacrificio, algo a lo que las almas en general no están dispuestas, pues si bien hay muchas que dicen que sí, a la hora de realizarlo, huyen, se escapan, evaden y esconden.

 El esfuerzo real que debemos hacer es por buscar a Dios, colaborar en la Revelación de Su Voluntad, y el sacrificio real que debemos hace es colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida por y para nuestro Verdadero y Eterno Bien, y el de muchos también.

 No quieren las almas tal cosa, no les importa ni les interesa, sino que están asentadas, hundidas, estancadas y anegadas en su inmadurez espiritual, continúan empeñadas en satisfacer vicios, ambiciones, creen que Dios debe conformarlas en sus caprichos y aprobar su orgullo, hasta suponen que Dios las felicita y adora en ese, su abominable orgullo.

 Hemos llegado a un momento en el que debemos ser sinceros, ver la realidad, aceptar que no hacemos mas que repetir obsesiva y enfermizamente siempre lo mismo, que no hacemos otra cosa, en definitiva, que estamos carentes de vida, solo nos movemos mecánicamente buscando eficiencia y perfección, pero huyendo de la verdadera perfección.

 Dios Es la Perfección, por ello ir a Él Es El Camino de la Perfección, y crecer o avanzar en perfección consiste en amar a Dios en verdad. Amamos a Dios en verdad cuando renunciamos a esa voluntad caprichosa propia y lo hacemos para buscar y aceptar la Divina colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Como no estamos dispuestos a renunciar a nosotros mismos en verdad, a la propia voluntad, por mas que digamos que amamos a Dios, es mentira, hipocresía, autoengaño, estamos no solo construyendo una fantasía, sino que nos esforzamos por creerla, y por hacerla ver, aceptar y creer a otros, hasta a Dios lo tratamos como a uno mas en esto.

 La verdad es que no estamos firmemente dispuestos a amar a Dios, por ello, no podemos avanzar en la vida espiritual, es así como nos hallamos estancados, anegados en la propia podredumbre y perdidos en la maldad, egoísmo, atados por los rencores que tenemos y defendemos.

 Queremos creer que somos dueños de nuestra vida, por ello es que aceptamos al adversario, porque éste nos hace creer eso, cundo en realidad es una absoluta mentira, él nos la manipula, nos somete y domina mientras que nos hace creer que estamos haciendo lo que queremos y no lo que él quiere.

 Somos esclavos porque queremos, porque deseamos creer que somos libres cuando expresamos-vomitamos-revelamos los caprichos y ambiciones infernales, cuando hacemos propia la voluntad que es del adversario, que es justamente donde éste nos hace propios suyos, nos adquiere en propiedad.

 No queremos amar a Dios en verdad, por ello no podemos ser libres en verdad, el adversario puede engañarnos y encima nosotros nos esforzamos por creerle, y es así como terminamos postrados en el abismo, perdidos para siempre en tinieblas.

 Las almas temen abrir los ojos, tienen miedo y los cierran, agachan la cabeza y aceptan aquello que el adversario les impone, se esfuerzan por creer lo que éste les dice, entonces, se encierran en delirio miedoso cobarde donde son sumisas a satanás y se hallan entregadas a satisfacerlo en sus caprichos.

 Las almas podrían levantar la cabeza, podrían buscar a Dios, pedirle Su Revelación, Al Señor, Su Hijo-Enviado, pero hasta se convencen de tenerlo, o no les importa haber que lo han perdido, solo siguen con la farsa, con el circo, con la puesta en escena, para engañarse, mentirse y esforzarse por creerlo suponiendo que así se liberan del miedo cuando en realidad están adormecida, entregadas a la muerte y sometidas al adversario.

5.- CIRCO DE MARIONETAS

 A las almas no les interesa en lo más mínimo que Dios no esté, al contrario, se dedican con mayor frenesí, desenfreno, brutalidad y abominación a satisfacerse en sus vicios, perversiones y ambiciones, hasta queriendo creer que eso es bueno, justo, necesario, debido, etc.

 Faltando Dios, no hay freno ni límite alguno, las almas pierden la noción del Bien y se esfuerzan por creer que esta bien lo malo solo porque lo sienten en sí, porque sienten su interior depravado, corrupto, inmundo y desamorado inclinándolas a corromperse mas sin sentido ni límite alguno.

 Permanecen las almas indiferentes al hecho de la gran desolación, de la abominable desolación, y encima, se esfuerzan por buscar satisfacción, consuelo y alivio en vicios, ambiciones, depravaciones, corrupciones, etc., agravando aun mas la situación de esta manera.

 Si siempre estuvo mal prescindir de Dios, no es explica como ahora esta bien, incluso hasta esta bien odiarlo, es decir, las almas se han vuelto incoherentes mientras hacen gala orgullosa de sus delirios, pues no hay locura mas grande que renegar de Dios y prescindir de Él.

 Acá es que se comprende como es que ha llegado a celebrarse, festejarse, buscarse y adorarse lo grosero, inmundo, depravado, corrupto, abominable, hediondo, etc., es porque las almas han llegado a pudrirse en vida y son como demonios ya, no encontrando gusto alguno en Dios y lo bueno, el Bien y la Verdad.

 Ya dijo El Señor que no se echan perlas a los cerdos ni margaritas a los chanchos, por ello es que Él mismo es el primero en cumplir lo que dice, hallándose la humanidad sin Dios, dado que ha demostrado que no lo quiere ni merece.

 No quiere ni merece a Dios la humanidad porque ha buscado, querido y preferido vicios, ambiciones, corrupciones, depravaciones, porque ha elegido renegar de Dios, prescindir de Él, oponerse a Su Voluntad.

 No queremos crecer, madurar, vivir espiritualmente, deseamos reptar por los fondos del infierno apegados totalmente al mundo y absolutamente olvidados de Dios, renegando de Él y eligiéndonos constantemente a nosotros mismos como si eso sirviera de algo.

 Faltándonos Dios deberíamos reflexionar, ver y entender, tendríamos que abrir los ojos y comprender la realidad para empezar a buscar el remedio, pero la verdad es que no nos interesa, ni siquiera nos interesa el propio bien, por ello seguimos colaborando con satanás en que nos haga el mal y en que nos convenza de que es por nuestro bien.

 Padeciendo la ausencia de Dios, las almas fácil y prontamente buscan sustitutos, reemplazos, demostrando así que no fueron fieles ni les interesa serlo en realidad, poniendo de manifiesto de esta manera que en realidad siempre fueron fieles a sí mismas, unas desamoradas inútiles que desean continuar por ese mal camino.

 Hoy en día se adora y adula a cualquiera, puede el adversario ofrecer miles de anticristos para distraer y entretener a las almas como si de un circo de marionetas se tratase, pues las almas desean creer que esas escenificaciones son la realidad.

 Como están dominadas las almas por su propia podredumbre y maldad, no quieren ni siquiera su propio bien, la misma oscuridad-tinieblas que tienen adentro las inclina a que elijan el mal, y no pueden excusarse, ellas mismas son responsables por tener tinieblas, dado que éstas surgen de no querer amar a Dios, de no querer obedecerlo, e no buscarlo.

 Mientras decidan, elijan, prefieran las almas continuar prescindiendo de Dios, van a seguir padeciendo su ausencia, teniendo un gran vacío y una gran desolación en su interior, donde satanás puede reinar, imperar, imponerse, hacerse adorar, servir y obedecer, respondiéndole por ello fielmente las almas.

6.- A satanás MERECE LA HUMANIDAD Y NO A DIOS

 A las almas les falta Dios, pero, no les interesa, ni siquiera les preocupa, ellas prefieren estar preocupadas por otras cosas de menor importancia donde en realidad están escondiéndose y evadiéndose de Dios, donde están manifestando que se preocupan por sí mismas y que no aman a Dios.

 Si las almas amasen a Dios como es debido, no tendrían miedo, angustia, preocupación, desesperación, histeria, etc., al contrario, serían libres de tal opresión, esclavitud y engaños del adversario viviendo como en El Cielo, acá en la tierra.

 Deberíamos reconocer en la amarga experiencia que vamos haciendo de la realidad aquella verdad que no quisimos ver ni escuchar, pero seguimos no queriendo, continuamos eligiendo renegar de Dios, prescindir de Él, encerrándonos en la fantasía de la alienación infernalmente desamorada.

 Desgraciadamente, en los hechos se hará evidente la realidad, quedará expuesta y se volverá visible para todos, siendo evidente como es que satanás se halla presente y Dios ausente.

 Por ejemplo, veremos como acaba de hacer de la iglesia una prostituta y del mundo una dictadura, sin embargo, las almas van a seguir viendo y mirando aquello que el adversario les hace ver-creer, pues por miedo no van a atreverse a ver algo diferente, siendo así engañadas fehacientemente.

 Cuando una secta o facción de la iglesia se pelee abiertamente contra la otra, se hará evidente aquello que las almas se esfuerzan por no ver, la realidad que quieren desconocer aun teniéndola delante de los ojos. Deberían ver que coexisten misteriosamente dos papas y que cada uno representa a una secta o facción.

 Deberían ver que es una división antigua donde ambas sectas pelean por el poder mientras se esfuerzan por ser fieles a sí y no a Dios, sin embargo, las almas continuarán eligiendo a una y otra permaneciendo indiferentes a Dios, desgraciadamente van a seguir sin buscar a Dios, sin discernir Su Voluntad y sin obedecerlo.

 Como esta escrito en el Apocalipsis, cuando acabe de triunfar y prevalecer el adversario, hasta tendrá poder de engañar a los elegidos, y esto es porque van a seguir queriendo ser indiferentes a Dios, van a continuar eligiéndose a sí rechazando la Revelación de Dios, negándose a ver hasta la verdad misma que se haga evidente.

 No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, pero sin embargo, a la humanidad de estos tiempos que le encanta romper todo límite y transvasar toda razonabilidad, ha llegado a inventar algo peor, una ceguera hipócrita, miedosa y continua.

 Definitiva y consumadamente hay quienes quieren salvar lo insalvable porque en realidad no buscan salvar sino hacerse adorar, servir, obedecer, reconocer y aceptar, y con ello, se terminan perdiendo también. Hay que soltar lo que se hunde y a aquellos que se hunden pudiendo ser salvados, pues los que no pueden ser salvados por Dios, no los vamos a salvar nosotros.

 Esto significa que hay personas que desean vagar en tinieblas, que quieren perderse, que no eligieron ni quieren elegir a Dios, sino que se obsesionan por permanecer estancadas, anegadas y asentadas en su desamor, en la falta de Él, en esa voluntaria rebeldía corrupta, inmunda y desamorada donde quieren creer que reina no viendo que su precario agujero se convierte en un sepulcro eterno.

 Así es como quienes desean salvar a quienes desean perderse, también se pierden, se vuelven solidarios de su muerte y acaban por perderse todos juntos cuando dijo El Señor que hay que sacudirse el polvo de los pies y seguir adelante.

 Así es como hay muchas cabezas, reyes, pero no son mas que delirantes de orgullo que permanecen absortos en su fantasía sirviendo al adversario que los usa para sustraer la humanidad y ponerla bajo su imperio-dominio-esclavitud, pues satanás es lo que merece la humanidad y no a Dios, porque ha demostrado querer tal demencia con toda sus fuerzas, no ha querido renunciar a sus vicios, capricho, ambiciones, perversiones, depravaciones, corrupciones, etc.

7.- SOLO LAS QUE DESEEN SER SALVADAS EN VERDAD

 Dios ha desaparecido de los lugares que solía frecuentar, y no es por elección o voluntad suya, sino porque la humanidad así lo ha querido, buscado, elegido, provocado.

 Lo peor de todo es que hay almas que continúan apegándose al pasado, encerrándose en sus dolores, que se martirizan a sí mismas torturándose con la ausencia de Dios sin ver que lo tienen delante.

 Esto significa que, aquellas almas que deseen tener a Dios en verdad, pueden buscarlo directamente y lo van a encontrar, van a poder verlo, pero mientras no lo hagan sinceramente, mientras no dejen de autocompadecerse y de lamentarse lastimosamente por sí, no lo van a ver ni tener, pues están manifestando que no lo quieren en realidad.

 Dios no ha abandonado a la humanidad, la humanidad ha abandonado a Dios, Dios continúa siendo el mismo, por ello, quien lo busque con sinceridad, deseando amarlo en verdad, queriendo obedecerlo y seguirlo, lo va a encontrar, pero no en los lugares que solía frecuentar, pues en las religiones se ha ce cualquier cose menos amar a Dios.

 Las religiones se han convertido en guaridas de delincuentes, cuevas o antros de perdición, abismos de inmundicias, centros de perdición y sinagogas de satanás, simplemente porque no se ha buscado ni se busca la Voluntad de Dios, se hace cualquier cosa menos amar-obedecer a Dios.

 Que en el mundo no se ame ni se obedezca a Dios, es malo, pero razonable, entendible, nunca justificable, pero que en las religiones ocurra lo mismo, es deplorable, condenable, es la causa de la abominación de la desolación, del imperio de satanás, de su reinado querido, buscado y construido por sus esclavos humanos.

 Es la hora en la que las almas caen doblegadas por su propia corrupción, son vencidas por su brutal desolación, porque no han querido ni quieren amar a Dios, entonces, se quiebran, doblegan y entierran en sí mismas sin poder oponer resistencia, sucumbiendo irremediablemente a las tinieblas.

 Ahí se llenan de angustia, pena, miedo, preocupación, autocompasión, lástima, etc., llegando incluso a enloquecerse, desesperarse y a acabar colapsando en histeria sin fin ni remedio. Su mal no tiene fin ni remedio simplemente porque no lo quieren, porque desean continuar lamentándose por sí, preocupándose y olvidándose de Dios.

 No amando a Dios, el alma se vuelve frágil, débil y se entierra-sucumbe en sí misma, se desploma-desmorona y termina por perderse irremediablemente en la gran desolación que se ha provocado, no haciendo ni queriendo hacer otra cosa mas que aquello que hacen los demonios en el infierno, temer por sí, preocuparse, lamentarse, tenerse lástima, pena, autocompadecerse y odiarse al verse reducidos a un estado semejante.

 De ahora en adelante no puede haber en la humanidad mas que un aumento generalizado de corrupción, degradación, maldad, odio, furia, vicios, depravaciones, etc., pues si ya iba la humanidad por ese camino estando Dios, ahora que se lo ha echado renegando definitivamente de Él, la situación se agravará mas aun en forma irremediable e inevitable.

 Todo se debe a que la humanidad ha elegido no amar, prefirió guardar rencor, apegarse a sus impurezas, dedicarse a vicios, etc., es decir, no evolucionar espiritualmente, quedar postrada en la inmadurez espiritual esforzándose por no ver las consecuencias de lo que se ha provocado, la ausencia de Dios cuando deberíamos tener ya El Reino de Dios.

 Lo peor de todo es que mientras no nos movamos para buscar a Dios, no lo vamos a tener, El Señor no va a Volver y no va a haber salvación alguna ya.

 Considerando que el rechazo a Dios es generalizado, el mundo ha llegado a ser sodoma y la religión gomorra, entonces, en medio de este catastrófico vacío y gran desolación, Solo El Señor puede Salvar a las almas que deseen verdaderamente ser salvadas por Dios, lo que significa que, quién lo busque sinceramente, lo va a encontrar, el que no, va a continuar encerrado en su abismo engañado por su propia mentira y por satanás que eso quiere para poder succionarle la ida como la sanguijuela que es.

 Las almas que deseen ser salvadas en verdad por Dios, deben empezar a buscar a Dios, dejar de buscarse caprichosa, egoísta y viciosamente a sí mismas, deben comenzar a consagrarse a Él, a Su Voluntad, dejando consecuentemente de estar consagradas a sí mismas y a la propia y rebelde voluntad que acaba por funcionar como una horca espiritual.

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