7 de octubre de 2013

EL DESENGAÑO DE LA RELIGIÓN



EL DESENGAÑO DE LA RELIGIÓN

1.- EN BÚSQUEDA DEL ESCLAVO PERFECTO

 Esta desesperado el adversario por lograr someternos, doblegarnos, controlarnos, por ello es que nos echa encima redes, cadenas, nos impone ataduras, cerrojos, ganchos, etc.

 Eso que obra espiritualmente, se traduce en efectos mas materiales y terrenos, es decir, lo espiritual, como carecemos de una verdadera vida espiritual, no llegamos a verlo, percibirlo o conocerlo como deberíamos, y solo comenzamos a entender tales cosas cuando llegan a afectarnos en lo material y terreno a lo que somos tan afectos y apegados.

 Como tontos, estamos ajenos a las realidades espirituales, siendo ésta la causa principal por la que el adversario puede hacer lo que se le ocurra y nosotros creerle, seguirlo y hasta colaborar con él en la ruina que quiere provocarnos.

 Como humanos, ya que nos vanagloriamos de ser superiores en la creación, deberíamos buscar lo que es verdaderamente superior, la espiritualidad, pero no lo hacemos demostrando que merecemos lo que tenemos-padecemos, la ausencia de Dios y la omnipresencia insoportable del cerdo infernal, mas conocido como ‘satanás’ entre sus súbditos y subordinados.

 La verdad es que de superiores en la creación solo tenemos el delirio, no hay otra criatura en el mundo que sea tan delirante como nosotros, así como tampoco hay criatura alguna que sea tan idiota como la humanidad.

 Podemos llegar a ser verdaderamente superiores a todo ser creado en el mundo, pero no lo somos y como vamos, difícilmente lo seremos. Lo que realmente somos a los ojos de Dios, es deplorable porque para Él somos como adolescentes que lo único que tienen es un delirio de orgullo causado por drogarse con soberbia.

 Nos comportamos como los hijos idiotas de ricos inútiles que alardean y presumen cuando en realidad están demostrando y exponiendo que son buenos para nada y que aquello que dicen y fingen ser esta en sus cabezas delirantes, fantasiosas y totalmente ajenas a la realidad.

 Hemos evadido las responsabilidades, estamos anegados en vicios y las almas se encuentran descompuestas ya en una corrupción irreversible, y encima, todavía hay quienes dicen que todo esta bien o que el mundo tiene que ser diversión, negándose a ver que hemos sobrepasado a sodoma y gomorra en inmundicia, de manera que, ¿Cómo nos va a ir?, ¿Qué nos espera?.

 Realmente las almas están delirantes como si se drogaran, pero no ya con esas drogas generosamente vertidas por organizaciones, gobiernos, sectas, bancos, entidades financieras, etc., sino por las peores drogas que hay como la soberbia y otros vicios.

 La soberbia es mentira, es querer creer que somos dioses, que podemos prescindir de Dios y hasta oponernos a Él, que podemos valernos por cuenta propia y que todo cuanto hacemos esta bien, tanto mejor si es en rebeldía grosera y desafío contra Dios.

 Apestan las almas de soberbia inmunda que hasta llega a espantar a los mismos demonios, verdaderamente, los demonios sienten repugnancia por lo pestilentes, hediondas, inmundas, corruptas y depravadas que han llegado a ser las almas en estos tiempos transvasando todo límite conocido y por conocer.

 Las trampas que realiza el adversario, las redes que nos echa encima, sogas, ganchos, cadenas, etc., son situaciones que arma, escenificaciones que monta, son como las ‘operaciones psicológicas’, que realizan quienes desean manipular mentes y determinar voluntades en búsqueda del esclavo perfecto.

 El esclavo perfecto es aquel que adora construye y adora su cárcel, la defiende y protege, el que incluso se cree seguro en ella y ni siquiera es capaz de pensar que es un cárcel, pues no piensa mas que como le han dicho, enseñado, inculcado que es correcto hacerlo.

2.- VIVEN PARA SÍ

 En religión se ha adoctrinado mal a las almas, se les ha enseñado muy mal, por ello es que el adversario ha podido avanzar y conquistar las religiones poniéndolas a su servicio, teniéndolas enteramente a su favor, es decir, pudo convertirlas en prostitutas que lo obedecen a él en el lugar de obedecer a Dios.

 Lo que se ha enseñado mal y muy mal es que no se ha enseñado a librar el combate espiritual, solo se ha instruido a las almas en bobadas, cosas secundarias, superficiales, inútiles, verdaderas vanidades.

 Las almas apenas conocen una doctrina, algunos rituales y se pierden en cosas sin sentido ni valor, pero que suponen importantes, indispensables y esenciales porque así se las han señalado sus formadores, maestros e instructores tan inútiles espiritualmente como peligrosos por lo desamorados respecto de Dios.

 Amar a Dios no es cuestión de apariencias, ritualismos, doctrinas, etc., Amar a Dios Es Obedecer a Dios. Los maestros, instructores, formadores, los supuestos sabios y entendidos de estos tiempos no aman a Dios en verdad, no obedecen a Dios, entonces, no pueden enseñar a otros a hacerlo.

 Quienes pretenden enseñar religión, formar, guiar, etc., no aman a Dios, no le rinden mas que un culto exterior, gestual, con los labios, pero el corazón esta muy lejos de amar a Dios, porque la verdad es que se rinden culto a sí mismos.

 Adoran esa imagen-personalidad que se forman, el nombre que se dan en el mundo, y se dedican a buscar adoradores para eso, quienes les rindan culto, no buscan la Verdad, no buscan la Voluntad de Dios ni participan ni colaboran en Su Revelación.

 Como no buscan la Verdad, como no colaboran en la Revelación de Dios, no tienen ni idea de quien es Dios, solo transmiten doctrinas vacías, sus corazones están vacíos, pero, como emplean un lenguaje del mundo, el mundo los oye, les agrada y se dejan seducir.

 No aman a Dios porque no lo buscan, no participan en su Revelación, no lo están obedeciendo, no realizan un verdadero y santo sacrificio de sí negando diaria y constantemente su voluntad propia para Que Se Haga-Reine-Triunfe la Divina Voluntad.

 El acto primero que deberían realizar es buscar la Voluntad Divina, discernirla, porque así es como podrían Obedecer a Dios en Verdad, y es así como podrían amarlo en Verdad. Esto no lo hacen, solo estudian una doctrina y la retransmiten como las repetidoras de radio, o peor, estudian una doctrina y la deforman acomodándola a su comodidad, vicios y falta de conversión real, la adaptan al mundo pasando a decir lo que el mundo quiere escuchar.

 Esto es así porque en el fondo buscan aceptación, adoración, reconocimiento. Esto es así porque se rinden culto a sí mismos, se adoran en su ego y desean que otros lo hagan. Realizan tal cosa porque están vacíos y desolados, están buscando llenarse al hacerse adorar-ver-reconocer-aceptar-obedecer.

 Están vacíos y desolados porque no aman a dios en verdad, entonces, padecen su ausencia, carecen de Su Espíritu, están anegados en su abominable desolación viciosa, corrupta, con miedo y preocupación por sí, autodespreciándose al verse tan deplorablemente deformes y viciosos.

 Autodespreciándose, suponen que todos los odian y por ello buscan aceptación, y es ahí donde hacen y dicen lo que el mundo quiere escuchar para ser aceptados, no odiados, tomados en cuenta y no despreciados. Ahí construyen una imagen, un ídolo, una personalidad atrayente, seductora, porque de esta manera esperan obtener lo que desean y evitar lo que temen.

 Es así como mienten y dicen mentiras, como se han vuelto colaboradores del creador, padre y maestro de la mentira, satanás, el maldito cerdo infernal que los seduce y engaña porque se dejan engañar y no libran el combate espiritual que debieran, lo primero y esencial de la vida espiritual y religiosa.

 En definitiva, viven por y para sí, por ello los seduce y atrae el mundo y acaban viviendo por y para éste, y es así como levantan una imagen-estatua, construyen un ídolo ante el que se postran suponiéndolo su salvador-mesías y es así como buscan que otros también lo vean, adoren, etc.

3.- EL AMOR A DIOS SE EXTINGUIÓ, Y CON ÉSTE, LA PRESENCIA DE VIVA DE DIOS

 Al no amar a Dios debidamente, quienes dicen que lo hacen y fingen hacerlo esperando ser seguidos, creídos y obedecidos, acaban inventando cualquier cosa y llamándola ‘irreligión’, ‘culto’, ‘espiritualidad’, etc., engañándose a sí y engañando a quienes les creen y los siguen.

 Como no se le presta atención a Dios, no se le puede obedecer, y luego, no se puede enseñar a hacerlo, es lógico, y lo peor de todo es que hemos llegado a eso, y es así como se han  construido ‘religiones de laboratorio’, es decir, religiones absolutamente falsas.

 Son dos causas que llevan a que haya ‘religiones de laboratorio’, una interna y otra externa. La externa es que aquellos que están desesperados por controlar el mundo e imponer su nuevo orden mundial han trabajado desde afuera y desde adentro de las religiones diseñando reformas que las adapten a ese nuevo orden mundial, que no es otra cosa mas que el orden del desorden, pues es un orden sin-Dios y contra Él.

 La causa interna es que las religiones han elegido a satanás y al mundo, han renegado de Dios y han impedido Su Revelación, entonces, pudieron padecer el avance satánico-mundano en y sobre ellas, no pudieron defenderse, ni tenían defensor porque lo habían echado previamente.

 Notar lo que sucedió con la religión del antiguo testamento, cuando llegó El Mesías lo echaron, persiguieron y mataron poniéndose de acuerdo con quien imperaba en el mundo en ese momento. Creyéndose felices y libres porque habían impedido la Revelación-Venida-Paso de Dios, al poco tiempo sufrieron la invasión del mismo opresor romano al que se aliaron, y al que hábil, astuta e infernalmente manipularon para condenar a Su Mesías.

 Lo mismo ha sucedido con la religión del nuevo testamento y en general con todas las religiones y espiritualidades en el mundo al fin de los tiempos.

 Esto sucedió porque se impidió la Revelación-Paso-Venida del Señor, las religiones sofocaron la Revelación de Dios, recurriendo al mundo, al racionalismo, la tecnología, la inteligencia humana, etc., creyendo que así se libraban de una Revelación de Dios que les resultaba molesta, aquella en la que Dios como tal, decía la Verdad.

 Las religiones alegremente se felicitaron entre sí, se reconocieron y reunieron cuando apagaron la Revelación, cuando apagaron el Fuego de la Presencia Divina en su interior, cuando en definitiva, se eligieron a sí y despreciaron a Dios.

 Impidiendo la Revelación de Dios, impidieron la Venida-Vuelta del Señor, y como de Dios Que Es la Vida procede la Vida, pasaron a ser religiones muertas. Que sean religiones muertas implica que carecen de Dios, son meras actividades humanas, terrenas, de, por y para el mundo, que nada tienen que ver con Dios aunque hablen de Él todo el tiempo.

 Estas religiones que no aman a Dios tanto en sus jerarquías, estructuras y organizaciones como en sus fieles, se vuelven pesadas y desidiosas, oprimentes, pues llevan en sí a un muerto espiritual, al primero de los muertos, al que es cabeza de los muertos y padre de las muertes, satanás.

 Las religiones no están unidas a Dios, por ello no reciben su Espíritu, y por ello no transmiten Vida. Las religiones están separadas de Dios porque se convirtieron al mundo, tienen el espíritu de satanás y por ello transmiten muerte. El amor a Dios murió, feneció, desapareció incluso cuando se hala de Dios todo el tiempo.

 Se acabó el amor a Dios porque se apagó la Revelación. Si se extinguió el fuego del amor a Dios, se extinguió la Presencia de Dios porque Dios baja y se halla presente en el amor que debemos darle, entonces, como tontos, nos hemos privado de Dios voluntariamente, y encima, ni siquiera queremos verlo inventando un dios falso, un culto falso, una falsa religión, un anticristo insoportable donde el que se halla presente es satanás.

4.- EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

 Las almas no saben como amar a Dios, no han aprendido y lo que es pero, hay quienes creen que lo hacen porque practican alguna religión, culto o espiritualidad.

 Verdaderamente la humanidad se ha paganizado, pues se vende e impone cualquier cosa como si fuese religión y así es como hay chantas-embusteros haciéndose adorar, servir y obedecer, como también grandes negocios, y también es así como hay quienes en su buena fe creen amar a Dios y se esfuerzan por hacerlo bien según lo que se les ha enseñado como bueno y suponen que esta bien.

 Éstas últimas almas se encuentran la situación de saulo, luego San Pablo, porque son orgullosamente cumplidoras y están satisfechas de sí no encontrando mas nada que hacer para demostrar fidelidad y amar a Dios. Hay almas que verdaderamente tienen buena intención, buena fe, pero no pueden obrar mas allá de sus conocimientos, de lo que se les ha enseñado como bueno.

 Notar lo que ocurrió con saulo-San Pablo, El Señor mismo intervino, Él Se Reveló Per Se, para rescatar y convertir a quien luego usaría como su Instrumento para convertir el mundo pagano a la nueva religión, aquella que él combatía como a la peste y la odiaba como si de una secta se tratase.

 Lo mismo hace El Señor en estos tiempos, interviene en la vida común de las almas, lo hace Per Se, buscando a cada una y llamándola por su nombre, dándole la oportunidad de conocerlo y de convertirse para iniciar una nueva vida, una vida en verdadera comunión con Dios, donde el alma aprenda a caminar en Su Presencia.

 A las almas les cuesta entender y comprender tales cosas, incluso muchas creen obrar mal al realizar esto, pues en las religiones se les ha enseñado que la Revelación de Dios esta prohibida, es algo malo o de satanás, poniendo así de manifiesto la incoherencia de la soberbia donde satanás puede revelarse, pero no Dios.

 La verdad es que las religiones se han elegido a sí mismas, se han convertido al mundo y se han dedicado a reformarse para enterrarse en el mundo y convertirse en humanistas, cuando ‘humanismo’, es el término que usan los satanistas para presentarse en el mundo y ser aceptados, pues si lo hiciera como satanistas, nadie los seguiría.

 Las religiones terrenas, humanistas, apegadas al mundo y dedicadas a lo que el mundo les demanda, exige, impone y espera de ellas, no son de Dios, no son espirituales, no tienen nada que ver con Dios, al contrario, son satanistas, sirven a satanás y no a Dios, pero las almas no lo quieren ver, se guían por las apariencias, juzgan por la costumbres y prefieren perecer en la comodidad indiferente en al que se han postrado hace años convirtiéndose en desamoradas y desinteresadas.

 Al no amar a Dios como es debido, las almas se hunden en sí y se apegan a sí, y es de esta manera porque se sueltan de Dios y desmoronan, derrumban, aplastándose con su propio peso y quedan desparramadas en el suelo. Ahí se apegan al suelo-mundo, así como a sí mismas y de esta manera reptan sobre la faz de la tierra pensando solo y siempre en sí, en satisfacerse, conformarse y saciarse.

 Ahí es donde se van cerrando-encerrando en sí mismas y es de esta manera que permanecen indiferentes a su propio y Verdadero Bien, o sea, no les interesa, se dejan llevar, no abren los ojos, no se mueven ni siquiera suponiendo que están siendo llevadas de las narices a la perdición eterna, a la esclavitud infernal.

 Esto es una reverenda estupidez, viendo las amas que están prisioneras de su desidia, indiferencia, falta de amor a Dios, que son dominadas y sometidas por satanás, no quieren reaccionar, al contrario, prefieren darse la vuelta, volverse al mundo, apegarse mas aun a su fantasía-delirio, prefieren prostituirse con satanás y continuar disfrutando esos vicios insulsos en los que se pudren en vida y para toda la eternidad.

 A las almas no les interesa amar a Dios, no les importa hacerlo ni siquiera por su propio y Verdadero Bien actual y Eterno, entonces, continúan no solo eligiendo su perdición, sino confirmando con esto que desean pertenecer, seguir y obedecer a satanás.

 Como a las almas no les importa amar a Dios en Verdad, pueden continuar apegadas a sí y a sus religiones encontrando a satanás ahí adentro y adorándolo como se adoran a sí mismas, continuando con la farsa y la mentira, y cometiendo el pecado contra El Espíritu Santo, aquel que no es perdonado ni este mundo ni en el otro.

 El pecado contra El Espíritu Santo consiste en impedir la Revelación de Dios, o sea, en no creer en su Amor y dedicarse a hacerse amar o adorar, a buscar imponerle a Dios la propia voluntad exigiéndole a Él que adore, obedezca y sirva.

5.- SATANISMO PURO EN LAS RELIGIONES

 Como lo describe G. Orwell en su novela distópica “1984”, se ha limitado el lenguaje para limitar la capacidad de pensar, y eso no solo se ha realizado en el mundo, sino que también se hizo en la religión, se ha limitado y modificado el lenguaje limitando así la capacidad de creer.

 Ya no se cree en Dios, se cree en cualquier cosa menos en Dios, y peor aun, en las mismas religiones se cree en satanás y no en Dios porque se practica satanismo.

 Se practica satanismo en las religiones como se lo practica en el mundo, a diario y en forma generalizada. En esencia el satanismo es adorarse a sí mismo, creerse dios a la manera de satanás, es decir, convertirse en un cerdo delirante de soberbia, un maldito caprichoso-ambicioso al que no le importa ni le interesa mas nada que satisfacer su ego.

 El satanista cree que se adora a sí mismo pero en realidad esta adorando un delirio, una fantasía, una alineación, un invento, una realidad virtual, esa personalidad-imagen-máscara que construye de sí, la misma que usa para encubrir y disimular su abismo-vacío-desolación.

 El tonto que se adora a sí mismo, no se adora a sí en realidad, sino que adora eso que dice y cree ser, lo que se esfuerza por creer que es, lo mismo que se esfuerza por hacer creer a otros que es.

 El que se adora a sí, el satanista práctico, sea del mundo o de la religión, adora su abismo, su falta de amor a Dios, su ego, la fuente del orgullo-amor propio, y lo que construye para encubrir y disimular semejante inmundicia y abominación, su imagen-personalidad-apariencia.

 Notar como en el mundo se celebran las fiestas del adversario y no ya las de Dios, la vida común en el mundo es satanismo, y hasta en las religiones hay festejos como carnaval, halloween, primavera, equinoccios, wallpurig, etc.

 Ya lo mas simple y esencial de la religión se ha borrado, perdido, adulterado, distorsionado, anulado, etc., todo ha sido cambiado por la pluma falaz de los escribientes, entonces, no se enseña a amar a Dios en Verdad, sino que se enseña a amarse vanidosa y narcisistamente a sí mismo, se enseña a rendirle culto a la imagen-personalidad, y se enseña a adorar al prójimo como si fuese un dios, de quien se espera enfermizamente la aprobación y gloria en retribución mientras se finge humildad.

 Enseñándose como buenas tales abominaciones similares al satanismo, las almas creen que satanás es dios o bien directamente, o bien en la práctica mientras guardan un discurso sobreabundante en palabras cuidadamente perfecto, tanto como vanidoso e inútil.

 Para colmo de males hace tiempo se viene enseñando que espiritualidad es convencerse a sí mismo a fuerza de repetírselo de que somos dioses, es decir, se enseña lo mismo que en el satanismo, se les inculca a las almas que espiritualidad es espiritismo y es decir, ‘yo soy’, lo que no es mas que satanismo puro.

 La Verdad Es Simple, Él Es Dios, ésta es la Verdad Fundamental. También se la puede desarrollar en doce partes y profundizar de esta manera:

1. “El Es Dios”.

2. “Solo Él”.

3. “Siempre Él”.

4. “Porque Solo Él Es Dios”.

5. “Y Siempre Será Dios”.

6. “Porque Es Él”.

7. “El Que Es, El Que Era, y El Que Vuelve”.

8. “Y Siempre Seguirá Siendo Dios”.

9. “Dios Es Siempre El Mismo, Porque Él Es Dios”.

10. “Porque Dios Es Dios”.

11. “Porque Siempre Fue Dios”.

12. “Y Porque Siempre Seguirá Siendo Dios”.


 Comparar y comprender también lo que se enseña, inculca e impone como religión en las religiones modernas con lo que enseñan los agnósticos, la new age, el humanismo, ecologismo, etc., no es diferente, sino al contrario, demasiado igual, lo que hace pensar en el final de la novela “Rebelión en la granja”, donde los animales contemplaban a los cerdos y a los humanos reunidos, pasando la mirada de uno a otro y no hallando diferencia alguna ya.

 Por miedo, vergüenza, preocupación por sí, costumbre, desamor hacia Dios, etc., las almas no quieren buscar Su Revelación, entonces, eligen, prefieren y se apegan a lo que se les da y ofrece o impone en el mundo, teniendo al final lo que quieren y merecen, no ver a Dios, ser engañadas y perderse como ovejas que son llevadas al matadero.

 Si las religiones han abandonado a Dios por elegirse a sí mismas y convertirse en empresas transnacionales que solo buscan clientes, pelean unas contra otras por obtener mas y mejores mercados, recurriendo incluso a estrategias de márketin y hasta a lavado de cerebros y control mental, ya Dios no puede permanecer ahí.

 No pudiendo Dios permanecer en eso que se construye en y para el mundo, humana y satánicamente, es satanás el que se apersona y hace adorar, servir y el que se da y ofrece por medio de las religiones que antes sirvieron a Dios y ahora ya no porque se sirven a sí mismas o a sus jerarcas, líderes, a secuestradores que adoran y sirven a satanás.

 Todo esto es consecuencia de la apostasía, del abandono de la Fe Verdadera, de no confiar realmente en Dios, de fingir hipócritamente hacerlo mientras que en realidad cada cual cree en sí, confía en sí y se ama a sí, lo que no deja de ser satanismo puro.

Leer:




LA CAÍDA DE LA IGLESIA:

LA CAÍDA DE LA IGLESIA, 2da Parte:

IGLESIA HIPPIE:

LA RELIGIÓN DE satanás:




SECRETO DE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL, EL MESÍAS DE ISRAEL: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/10/1152-secreto-de-la-tercera-guerra.html


LA MARCA DEL ANTICRISTO:

LA MARCA DEL ANTICRISTO, 2da Parte:

LA MARCA DE LA BESTIA Y SUS MISTERIOS:




6.- PRACTICAN EL NARCISISMO Y LA EGOLATRÍA

 No hicimos ni hacemos lo esencial, simple y básico de la religión, amar a Dios. Esto es así porque no le prestamos atención, no lo buscamos ni lo obedecemos, simplemente hacemos lo que nos parece, se nos ocurre, dice, impone, demanda, etc., pero no lo Que Es Verdaderamente Voluntad de Dios.

 ¿Cómo podemos realizar aquello que es Voluntad de Dios si no le prestamos atención a Dios?, sin buscar Su Revelación, sin escucharlo, sin discernir Su Voluntad, es imposible obedecerlo, nos encontramos haciendo cualquier cosa y luego esforzándonos por engañarnos y convencernos y convencer de que se trata eso de amor a Dios o servicio a Él.

 Amamos a Dios en Verdad cuando renunciamos a la propia voluntad para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida. Comprender acá que no sirve renunciar a sí mismo, a la propia voluntad, en cualquier cosa, sino que es esencial realizarlo donde Dios quiere, en aquello en lo que nos oponemos a Su Voluntad, donde le estamos poniendo límites a Su Ser y Hacer alzándonos orgullosos y satisfechos de nosotros mismos como si sirviera de algo vencer a Dios o imponérsele.

 Donde realizamos nuestra voluntad, donde vencemos a Dios y lo derrotamos, armaggeddón, es donde somos vencidos y derrotados nosotros porque quedamos sin Dios, y lo que es peor, estamos orgullosos y satisfechos de ello. Esto ocurre incluso entre quienes dicen amar a Dios y practicar religión, pues prescinden de Él igualmente, se oponen a Su Voluntad y pretenden imponerle la voluntad propia.

 Queremos vencer a Dios, deseamos imponernos a Él y tratamos de imponerle nuestra voluntad porque queremos que nos ame, sirva, obedezca, adore, pertenezca, haga caso, etc., es decir, porque somos unos malditos cobardes solo preocupados por nosotros mismos a los que no les importa nada de nada, porque solo piensan en su ego y en satisfacerlo.

 Al imponerle nuestra voluntad a Dios, caemos en un engaño, una trampa, somos reos de una fantasía, Dios no nos conforma ni se rinde nunca, y no lo hace por malo, sino como Dios Que Es y por y para nuestro Verdadero y Eterno Bien, porque así evita que nos perdamos volviéndonos caprichosos, orgullosos y cómplices-esclavos de satanás.

 Solo esta Dios bajo nuestros pies cuando nos ponemos de cabeza, es decir, cuando tendemos al infierno, cuando nos encerramos-abismamos y perdemos en nosotros mismos delirando como satanás que somos dioses y/o mas que Dios.

 Por miedo, cobardía, preocupación por sí, por debilidad, porque no amamos a Dios en verdad ni queremos hacerlo, acabamos por tratar de dominarlo, vencerlo e imponernos, tratamos de hacer prevalecer nuestra voluntad y luego, nos esforzamos por creer y hacer creer que Dios nos obedece.

 Deberíamos empezar a amar a Dios en verdad, deberíamos comenzar por buscar Su Voluntad y por obedecerlo, es así como venceríamos el miedo, la debilidad, esa preocupación inútil por sí que arrastra a las almas a convertirse en satanistas, es decir, adoradoras de sí mismas y olvidadas de Dios, negadoras de Él, renegadas contra Su Voluntad, incluso cuando se llenan la boca hasta el hartazgo hablando de Él todo el tiempo.

 No amamos a Dios en verdad, nos adoramos a nosotros mismos, le rendimos culto a nuestra imagen-personalidad y servimos al ego-orgullo, entonces, estamos sometidos al adversario y somos satanistas aun diciendo que amamos a Dios, pues no recibimos El Espíritu de Dios, ni siquiera lo buscamos, y si lo hacemos es para exigirle caprichosa, cobarde, viciosamente que nos adore, sirva, complazca, obedezca, etc.

 El rendimos culto a la perfección y construimos una perfección adorable donde esperamos, queremos, exigimos y demandamos que tanto Dios como los del mundo, nos adoren, miren, admiren, etc.

 Hacemos tal cosa porque tenemos miedo, estamos preocupados por nosotros, suponemos que nos odian y no nos amarán, entonces, nos dedicamos a buscar la forma de conseguir que nos amen, adoren, admiren, y es ahí donde terminamos rindiéndole culto a la imagen-personalidad, porque queremos ser salvados del odio-desprecio haciéndonos adorar en ella.

 Al final nos volvemos esclavos de la imagen-personalidad porque la cultivamos, protegemos, defendemos, la preferimos antes que a Dios y la sostenemos tributándole nuestra vida porque nos dedicamos a ella, y es así como estamos dedicados-consagrados a la muerte, es decir, al olvido y a la negación de Dios, porque solo fingimos prestarle atención y servirlo, dado que solo le prestamos atención a nuestro ídolo, la imagen-personalidad.

 Ahí es que nos convertimos en anticristos porque llegamos a ser todo lo contrario de Cristo, es decir, no amamos a Dios, no lo obedecemos ni le pertenecemos, nos volvemos adversarios, contrarios, llegamos a ser seres sin-Dios que tienen un ego-abismo insondable lleno de orgullo y no practican otra cosa mas que el narcisismo y la egolatría.

7.- FANATISMOS INSOPORTABLES QUE VUELVEN A LAS RELIGIONES ABOMINABLES

 No podemos ser defendidos del avance infernal tanto en el corazón como en el mundo y en las religiones simplemente porque no queremos ser defendidos por Dios. No queremos ser defendidos por Dios porque nos convertimos en prostitutas que prefieren al adversario, y si preferimos al adversario antes que a Dios, no nos va a imponer Dios la Salvación.

 Si queremos vernos libres de los embustes, trampas, maniobras, manipulaciones infernales, etc., debemos empezar a renunciar a la propia voluntad y a buscar la Voluntad Divina, colaborando en lo que sea necesario para Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 No tiene sentido que le pidamos al Señor Que Venga si en realidad no queremos que lo haga. No queremos que lo haga porque no buscamos Su Revelación, la impedimos, no la deseamos, la combatimos y colaboramos con el adversario en exterminarla o apagarla como si de la peste se tratara.

 Si no estamos dispuestos a renuncia a la propia voluntad, no podemos recibir al Señor, ni siquiera lo estamos buscando en verdad, solo somos unos embusteros que se preocupan por sí mismos y se dedican a alimentar su ego volviéndose hipócritamente infernales por ello, es decir, convirtiéndose en seres sin-Dios.

 Si no hay oración, si no buscamos la Revelación de Dios, no estamos colaborando con la Venida del Señor, entonces, continuamos en tinieblas, encerrados en nosotros mismos, perdidos en el abismo desolado de nuestro ser desamorado, es decir, tenemos lo que queremos, lo que buscamos y provocamos, la ausencia de Dios.

 El problema es que nos dejamos seducir por el adversario, nos gusta y saboreamos o gustamos la idea que nos impone y los sentimientos que nos transfunde, entonces, si hay una parte nuestra, algo dentro de nosotros que desea aquello que quiere imponernos satanás, no podemos ser defendidos por Dios, sino que el adversario puede imponerse y acabamos perteneciéndole.

 Tenemos un ‘quintacolumnista’, es decir, un traidor, un judas, trabajando adentro que quiere imponer que aceptemos las trampas del adversario, que nos entreguemos a su voluntad, exigencias, demandas, caprichos e imposiciones.

 Tal traidor-quintacolumnista-judas, es el miedo, es esa preocupación por sí, que es fruto de la debilidad, la que es fruto de un desamor para con Dios, de una falta de amor. Esa falta de amor es una falta de aceptación de Su Voluntad, una rebeldía miedosa, cobarde y/u odiosa-resentida.

 Eso es resultado de haber padecido, de haber sufrido, y es una reacción, un querer asegurarse no volver a padecer, es donde nos cerramos y nos negamos a amar, donde no cedemos a Dios, donde le impedimos entrar-pasar.

 Eso es lo que nos priva de Dios, pues ahí creemos que lo vencemos y nos imponemos a Él, pero la verdad es que le cerramos las puertas y nos quedamos sin Él, y al no tenerlo, no estamos en Él, o sea, los que nos quedamos afuera somos nosotros al cerrarle las puertas a Él, al impedir Su Revelación-Paso-Venida.

 Una rebeldía, oposición, rechazo a Dios, un reproche, una queja que tengamos ahora, surgen de algo padecido con anterioridad, y es ahí donde nos endurecemos defendiéndonos, donde el instinto de conservación se impone, prevalece y nos defiende contra Dios, pero también es donde nos deja sin Dios y opuestos a Él.

 Tal instinto de conservación o autodefensa, es el miedo, la preocupación por sí, por ello, cuando vencemos a Dios y prevalecemos sobre Él no viendo que en realidad estamos hundiéndonos y encerrándonos, evadiéndonos y quedando sin Él, es el miedo lo que nos domina y lo que prevalece.

 Ese miedo es el traidor-judas-quintacolumnista satanista que nos vence, domina, que nos impone que aceptemos la voluntad del adversario y rechacemos la Voluntad de Dios, y por ello, es lo que nos impone que pertenezcamos al adversario y no a Dios.

 Si no vencemos ese capricho, esa voluntad que pretendemos hacer prevalecer sobre Dios como defensa y autoprotección, quedamos encerrados en nosotros y luego, inventamos la ida de que tenemos a Dios, pero es todo fantasía, engaño, no es verdadero culto ni verdadera religión.

 Como las almas no superan su miedo, no confían en Dios en verdad, como no se vencen a sí mismas, no creen en Dios en Verdad, entonces, no hay amor, no hay Dios, no hay mas que nada en las almas, en el mundo y en las religiones.

 Considerar que, por mas que el adversario y todos los enemigos espirituales se opongan a que obedezcamos a Dios, si queremos ser fieles verdaderamente, Dios Viene en nuestro auxilio, nos limpia, purifica, nos ordena para que lleguemos a ser verdaderamente fieles.

 Dios nos Envía a Su Hijo, El Señor, Jesús, para que nos limpie, purifique y Guíe para que lo amemos verdaderamente llenos del Espíritu Santo, adorándolo en Espíritu y Verdad, por ello es que debemos renunciar a la propia voluntad buscando la Divina y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Considerar que aun en religión acabamos siendo fieles a nosotros mismos y así, construyendo una imagen-personalidad a la que adoramos y de la que nos volvemos fanáticos suponiendo que nos obtiene ser amados, aceptados, tomados en cuenta, etc., tanto por Dios como por otros, y creyéndola por ello nuestra salvación.

 Ahí es que se cuela el adversario y provoca esos fanatismos insoportables que vuelven a las religiones abominables.

 Si somos fanáticos de nosotros mismos, puede el adversario conducirnos a que llevemos al extremos lo que hacemos, a que exageremos y acabemos ahí ahorcados, sofocados, exprimiéndonos y oprimiéndonos a nosotros mismos mientras suponemos, creemos y hacemos creer que eso es amar a Dios.

 En el fanatismo el miedo domina, así como la incoherencia, la falta de amor a Dios y de, justamente todo lo contrario de lo que parece, porque solo tales cosas pueden arrastra a las almas a que piensen obsesivamente en sí dedicándose desesperadamente a hacerse adorar, mientras fingen que aman a Dios.

 Es la hora de elegir entre esa pretendida y fingida perfección y Dios, porque la verdadera perfección consiste en amar a Dios, obedecerlo, no en volverse fanático que le rinde culto a su imagen.

 Ahora es que debemos pasar por un sacrificio semejante al de Abrahán cuando Dios le pidió a su hijo ofrecido por el fuego y sacrificado por sus manos. En esto somos probados para ver si amamos a Dios o amamos lo que es de Él o lo que Él nos da o a nosotros mismos.

 Desgraciadamente muchos se eligen a sí mismos, al orgullo, su imagen y a aquello que Dios les da, no amando  a Dios, quedando vacíos y suponiendo orgullosamente que ese lazo que les impone el adversario, es algo bueno, o esforzándose por creer tal cosa.

 En definitiva, el adversario quiere atraparnos, quiere hacerse pasar por Dios y añadir cosas a las que hacemos con y por Dios, porque es celoso y esta preocupado por él mismo, por su ego, porque es un maldito monito remedador de Dios que quiere ser adorado como Él y en su lugar.

 Si no buscamos a Dios en verdad ahora, puede el adversario hacernos caer en sus trampas y El Señor no puede defendernos porque no queremos ser defendidos, sino que deseamos irnos con el adversario.
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