20 de noviembre de 2013

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL, Descubriendo la esencia de la autoridad de estos tiempos



LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL,
Descubriendo la esencia de la autoridad de estos tiempos
Capítulo I: DESAFÍA-PROVOCA PORQUE TIENE MIEDO

 ‘Con migo no van a poder’, dice el alma orgullosa, satisfecha de sí, mostrándose arrogante, desafiante y provocadora, y con tal actitud hasta pareciera que esta mas que segura.

 Pretende intimidar, quiere infundir miedo y respeto, se desespera por hacerse obedecer, y quiere que admiren esa grandeza y omnipotencia que dice y finge tener.

 La verdad es que se trata solo de mentiras y fingimientos, apariencias y máscaras, porque quiere inspirar miedo, mientras que la realidad es que tiene miedo.

 El miedo es la preocupación por sí, y en el hecho de que se dedique a sí, prueba que tiene miedo, porque quiere asegurarse que es adorada, tomada en cuenta, servida, no despreciada, etc.

 ‘Conmigo no van a poder’, dice el alma orgullosa, arrogante, desafiante, dominada por el miedo queriendo intimidar a quienes teme, haciendo de esta manera un triste y decadente espectáculo infernal donde se ahoga, consume y autodestruye porque se convierte en nada y menos que nada, solo un cúmulo de orgullo inútil y delirante.

 Las almas deberían desterrar el miedo de sí como a la peste misma que es, como a la causa de su ruina actual y eterna, sin embargo, lo sostienen, eligen y prefieren defendiéndolo, perpetuándolo y sometiéndosele.

 Una persona que se dedica-consagra a sí misma, es dominada, controlada y sometida por el miedo, es en evidencia un alma vacía, desolada, que no ama ni le interesa hacerlo, simplemente porque solo y siempre se ama-adora a sí misma, de manera que, se llena de amor propio.

 La persona que no levanta su mirada, que no eleva su cabeza y no mira a Dios, no hace otra cosa mas que terminar pensando siempre, exclusiva y obsesivamente en sí misma, dedicándose por ello a construir y defender su orgullo, esa imagen delirante que se constituye en su personalidad-máscara-apariencia.

 Esa persona supone-cree que es adorable, perfecta e inmejorable, se adora a sí, o mas bien a esa imagen que construye para ser vista, adorada, reconocida, aceptada, tomada en cuenta, obedecida, etc.

Capítulo II: ESCLAVA DE LA AUTODESTRUCCIÓN

 El alma miedosa, temerosa por sí, que no hace otra cosa mas que pensar en sí misma, constantemente esta diciendo y tratando de demostrar esta frase, ‘Conmigo no van a poder’.

 Esa misma persona no quiere ni siquiera comprender que esta temblando de miedo, el miedo mismo se lo impide ver, o desea admitir que tiene miedo, se esfuerza por mentirse a sí.

 Lo realmente grave es que llega a convencerse de esa mentira, se persuade de que es cierto que no tiene miedo, y que todos deben tenérselo a ella, para eso mismo es que se muestra arrogante, desafía, provoca, maltrata, insulta, pisotea y humilla.

 Todo lo que hace aplastando y humillando a otros, es solo para alimentar la mentira, para convencerse a sí misma de que es temible y admirable, que le deben obedecer todos, que es lo que quiere.

 En esto demuestra que es caprichosa, una egoísta preocupada por sí que solo se mueve para hacerse obedecer, que todo lo hace para que la tomen en cuenta, no la ignoren ni dejen de lado.

 El alma caprichosa se autodestruye, se perjudica  así misma mientras pelea contra todos acusándolos, queriéndolos responsabilizar de su ruina, incluso hasta trata de convencer a otros que ella tiene razón en sus delirios caprichosos, malditos y resentidos.

 La persona que quiere creer que es dueña de sí solo porque caprichosamente hace lo que se le ocurre, termina enredándose en sus caprichos, acaba por enterrarse en sí y sucumbir a merced de aquello que forja, construye-destruye.

 También se debe considerar lo que ocurre espiritualmente, cuando un alma desea ser rebelde contra Dios, cuando quiere tener una voluntad propia obtusa, desamorada, orgullosa, sumamente caprichosa, esta generando dentro de sí una abominable desolación en la que fermentan pestes.

 Ahí adentro surgen como ramas de enredadera sus caprichos, tienen consistencia, son espíritus inmundos descontrolados que la enredan, someten, dominan, ahogan y la obligan a cederle el control.

 El alma sigue en apariencia siendo ella misma, pero en realidad, es un manojo de nervios, un conjunto de caprichos, una gran e insaciable ambición, esta controlada por lo que gestó en si, es esclava de sí misma.

Capítulo III: EL AMARGO Y DESOLADO VACÍO DE SU AUSENCIA

 Una persona desbordada por sus caprichos, se vanagloria de ser libre, grande, importante, se vuelve orgullosa, y al final, se convierte en delirante, llega a ser completamente ciega porque termina creyendo su propia mentira, aquello que en principio sabía que no era verdad, pero que igual se esforzaba por verlo como tal, y también por hacerlo creer.

 Con el correr del tiempo como los caprichos crecen y se multiplican como peste, es como la metástasis del cáncer lo que ocurre en el alma, la persona no es otra cosa mas que un manojo de caprichos delirantes, una contradicción en sí misma, porque son tantos y tan descabellados sus caprichos que termina estando en contra hasta de sí misma.

 Su esencia pasan a ser los caprichos, las rebeldías desafiantes, obtusas, tercas y testarudas, así como la maldad de que se vale para hacerlos prevalecer, para exigir ser adorada.

 Su esencia es la contradicción, la oposición, la rebeldía, el desafío, siempre esta en contra de todo y todos, porque así cree en sus delirios de soberbia que es fuerte, grande y hasta que tiene el poder sobre si.

 No ve esa alma idiota por elección propia que es la mas fácil de manipular, controlar, someter y obligar a hacer lo que no quiere, y encima, convencida de que es lo que quiere.

 Esto sucede porque, como siempre lleva la contra, basta con fingir querer una cosa para que se oponga y de esta manera termine haciendo lo que se quería que haga.

 El alma miedosa, preocupada por sí, que es débil, quiere creer que es dueña de sí y que hace lo que quiere, porque lo que mas miedo le produce es admitir que tiene miedo, soportar su propio orgullo odiándola y acusándola.

 Es por ello que llega a hacer cualquier cosa para convencerse a sí misma de que no tiene miedo, de que esta mas que segura, de ahí es que humille, aplaste, someta, se haga obedecer intimidando, asustando, inspirando terror.

 Es su mismo orgullo que explota y dice enfurecido, ‘¡No tengo miedo!’, cuando la verdad es que el miedo le es natural e inevitable, simplemente porque es producto de carecer de Dios, de no tenerlo a Él y experimentar el amargo y desolado vacío de su ausencia en el alma.

 Esta ausente en el alma Dios incluso cuando se habla de Él todo el tiempo, porque no se lo acepta, no se lo obedece en Su Voluntad, no se lo sigue en su Revelación, entonces, las almas claramente están eligiendo-prefiriendo, la rebeldía y convertirse en seres sin Dios como los demonios.

Capítulo IV: ÚNICA MANERA DE VENCER EL MIEDO

 Es el orgullo lo que dentro nuestro reacciona, se alza e impone, es un instinto de conservación-defensa y es miedo en esencia.

 El orgullo ante una dificultad dice con violencia y desafío, ‘No van a poder conmigo’, pero la verdad es que, al decir tal cosa esta pensando otra: ‘Mas vale que no lo intenten’, y no porque amenace con violencia, sino porque tiembla de miedo y casi lo suplica así.

 Es por ello que las personas mas miedosas, son las mas escandalosas, espamentosas, las que mas revuelo arman, porque con todo ese ruido infernal, lo que en realidad quieren hacer es ocultar su miedo y a la vez, intimidar, como hace la gallina con sus escándalos histéricos insoportables.

 El problema es que la persona histérica insoportable, es y será eso porque no quiere corregirse ni ser algo diferente, porque desea continuar dedicada a defenderse del miedo sin liberarse de éste nunca.

 La persona que se deja dominar por su miedo volviéndose orgullosa, supone que se libera del miedo cuando en realidad lo esta conformando, acallando, y es por ello que no lo siente.

 Una persona que se hace rebelde contra Dios, caprichosa, que se vuelve histérica insoportable que trata de prevalecer siempre, supone que no tiene miedo solo porque quiere creer que es así, o porque realiza alguna actividad tonta para persuadirse de la mentira que quiere creer.

 Quiere creer esa persona que no tiene miedo cuando en realidad esta dominada por éste y es por miedo que desea creer tal cosa, de manera que termina enredada, atrapada en sí, siendo esclava de aquello que hace para continuar engañándose.

 La verdad es que nunca va a salir del miedo porque mientras hace cualquier cosa para convencerse de que no lo tiene, esta sometiéndosele, entregándosele, le esta dando al miedo poder sobre ella.

 La única manera de vencer el miedo es la Fe, y es así porque el alma deja de confiar en sí para hacer un esfuerzo-sacrificio de confiar-creer en Dios, en quién no confiaría racionalmente dominada por el miedo, por esa preocupación por sí, por el instinto de conservación y autodefensa.

Capítulo V: NO PODEMOS NI AUNQUE QUERAMOS DEJAR DE PENSAR EN EL ‘YO’

 Decimos que algo nos corresponde, nos es debido, nos lo deben dar o tributar otros, pero en realidad, es orgullo, ambición y miedo lo que so lleva a comportarnos de esa manera.

 Es orgullo porque solo estamos pensando en nosotros mismos, no nos interesa nada de Dios, y mucho menos de otros en derredor nuestro. Es orgullo porque nos convencemos de que se nos debe, que corresponde o es conforme a la supuesta grandeza que solo en nuestra cabeza y en el pecho hinchado de orgullo tenemos.

 Es ambición porque queremos eso, luego nos convencemos de que nos es debido, corresponde, etc., pero la verdad es siempre la misma, lo queremos caprichosamente, solo porque se nos ocurrió, antojó, apeteció, etc.

 Es miedo porque la verdad es que en el fondo, solo y siempre estamos preocupados por nosotros y con el comportamiento caprichoso lo que hacemos es tratar de asegurarnos ser amados, aceptados, adorados, tomados en cuenta, no despreciados, etc., todas cosas a las que aspiramos como si fuesen remedio contra el miedo que nos domina.

 Estamos centrados en nosotros, no hacemos otra cosa mas que pensar en el ego-orgullo-yo, dedicándonos por completo a hacernos adorar, ver, reconocer, tomar en cuenta, etc., suponiendo que así hacemos algo bueno, justo, necesario, conveniente, etc., cuando en realidad es así como estamos autodestruyéndonos.

 No hacemos lo esencial, no amamos, ni a Dios ni a nadie, pensamos exclusivamente en nosotros y nos dedicamos tratar de satisfacernos, por ello es que continuamos y continuaremos encerrados, abismados, perdidos y enterrados en nosotros mismos, en la nada desolada, viciosa y corrupta que somos mientras no queremos amar.

 Fingimos amar, decimos interesarnos por otros, por Dios, etc., pero la verdad es que solo es de la boca hacia fuera, porque la mirada esta calvada en el ombligo, no podemos ni aunque queramos dejar de pensar en nosotros mismos.

 Dijo El Señor que no se puede servir a dos patrones a la vez, y la verdad es que servimos-adoramos al ‘yo’, cuando decimos hacerlo a Dios, por ello es que somos hipócritas.

Capítulo VI: IRREMEDIABLE E IRREVERSIBLEMENTE

 Un alma orgullosa, es decir encamisada, encerrada en sí, enfundada en su amor propio, es la ruina para ella misma, pero también para muchos, tanto mas si tiene algún cargo de poder o autoridad en el mundo que le permita disponer  de cosas y personas decidiendo su destino y suerte.

 Una persona que esta vacía y desolada, que no ama a Dios y no sabe hacer otra cosa mas que preocuparse por sí misma, es lo que se dice vulgarmente ‘una bola sin manija’, anda a la deriva por el mundo provocándose su ruina y chocando-estrellándose contra otras para acabar también por perjudicarlas.

 Una persona que no ama  a Dios, que no lo mira ni obedece, que no busca Su Voluntad, y que por lo tanto, no colabora en Que Se Haga-Reine-Triunfe, es una persona muerta, vacía, desolada, esta verdaderamente desamorada y no puede ser otra cosa mas que vicios, ambiciones, perversiones, depravaciones, etc.

 Tal persona no ama ni aun cuando dice y finge hacerlo, porque el amor lo ha convertido en amor propio, se adora a sí, se contempla y satisface, practica el narcisismo.

 Una persona sin Dios por lo general triunfa en el mundo y según éste, porque prevalece, se impone, no queriendo ver que es de esta manera que esta privándose a sí misma de Dios Que Es El Bien Verdadero y la Vida Eterna.

 No quiere ver que también es como priva de Dios a aquello que coloca bajo el imperio de su ambición y caprichos, y al final, priva a otros de Dios convirtiéndose de esta manera en una fiel servidora o colaboradora de satanás en el mundo.

 Esa persona esta muerta en el alma, carece de espíritu, es una abominación desoladora, se encuentra encerrada en el sepulcro en el que se a convertido, perdida en el abismo que ha llegado a ser.

 No lo entiende, pero instintivamente trata de liberarse de eso, por ello es que se hace aorar, obrando de esta manera como los demonios, convirtiéndose en una maldita sanguijuela infernal que, para liberarse de su muerta-vacío-desolación, succiona la vida de otros a los que reduce a polvo y cenizas.

 Esa persona debería considerar una simple Verdad, Dios no hace cosas inútiles, superfluas o vanidosamente innecesarias como las personas del mundo, si hace algo es porque realmente así debe ser.

 En este sentido es que Dios Ha Dado Un Salvador y no lo hizo porque sí, sino porque realmente lo necesitamos, que no lo queramos admitir, es la causa por la que continuamos encerrados en el abismo y sumergidos en las tinieblas.

 Deberíamos dejar de prescindir de Dios, de renegar de Él, comenzando a buscar a ese Salvador Enviado por Dios, escuchándolo, colaborando en Que Se Revele, porque así es como lo recibimos-tenemos y es de esta manera como vamos a vernos libres del abismo desolado que nos atormenta.

 Considerar que, todos los males comienzan al apartarnos de Dios, al separarnos de Él, ahí, como la fruta escindida del árbol, dejamos de recibir la savia vital comenzando a morir, a pudrirnos en vida irremediable e irreversiblemente.

Capítulo VII: VA A CONVERTIRSE EN LO MISMO QUE ODIA

 La persona caprichosa, orgullosa y rebelde es un alma muerta, por mas que se mueva, carece de vida, solo tiene una animación que se parece a una vida, pero que no es mas que una miserable existencia mas infernal que celestial o siquiera terrenal.

 El alma muerta es una pobre desgraciada a en el mundo, se ha colocado a sí misma en ese estado, lo ha elegido, preferido, buscado, porque quiso no amar a Dios ni a nadie, llegando incluso a renegar de Dios de tal manera que se ha convertido en un ser bestial y abominable, un real demonio sobre la faz de la tierra.

 Exteriormente continúa viéndose una persona, aunque se cae a pedazos, parece persona, pero en realidad, en esencia, no es otra cosa mas que una inmundicia, una abominable desolación repulsiva, un nido de serpientes, un verdadero y eterno cadáver descompuesto y agusanado.

 El alma que reniega de Dios de tal manera en el mundo que acaba por confirmar que desea ser un demonio ahora y para siempre, continúa en el mundo con su miserable existencia apegada a la tierra, al suelo, al polvo, porque se ha convertido en un horrible gusano, en una maldita serpiente infernal que repta sobre la faz de la tierra.

 Esa alma muerta, putrefacta, corrupta, abominablemente infernal, es una maldita cerda orgullosa que solo aspira al poder y al dinero, que se convierte en ambiciosa y que no hace nada bueno, solo miente, engaña, defrauda, y ni siquiera vive, es un demonio ya en el mundo.

 Esa alma infernal, es un títere de satanás que éste fácilmente manipula para poder manejar a otras, someterlas, esclavizarlas, y al final, para lograr hacerse adorar por todos en el lugar de Dios inclusive, porque hasta por un dios se hace pasar.

 Esa alma muerta, precondenada, perdida en el abismo ya desde ahora aunque se encuentre de paso por el mundo, como cualquier otra tuvo múltiples oportunidades de corregirse, de liberarse de esa abominación que se gestaba en su interior y en la que al final acabó de convertirse, pero, no quiso, por ello llegó a ser la peste que no debería ser.

 Esa alma debía perdonar como cualquier otra, dejar de insistir con su venganza, dejar de convencerse de que tiene razón en odiar y vengarse y de que debe defenderse haciéndose adorar, pero no quiso, entonces, se convirtió en un demonio sobre la faz de la tierra, porque se pudrió en odio y se murió aun en vida sobre el mundo.

 Esa alma putrefacta y abominable, va a terminar siendo como aquellos a los que odia, aborrece, a los que incluso enseña a odiar y temer, porque en su abismo de miedo, preocupación por sí, orgullo, venganza constante, etc., se va a desesperar por imperar, prevalecer e imponerse convirtiéndose en una abominable tirana caprichosa y demagógica.

 Recordar como termina el libro “Rebelión en la granja”, de G. Orwell, los animales que efectuaron la revolución para echar a los humanos por corruptos miserables, comprueban tristemente que los cerdos que la idearon y lideraron, han llegado a ser como los mismos humanos, no hay diferencia, y es así que la persona que dice y cree que es dueña de sí solo porque es caprichosa y supone que hace lo que quiere, siempre va a acabar por convertirse en lo mismo que odia.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA

NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA Explicación de los pasajes bíblicos: Águila que ...