22 de diciembre de 2013

1798.- RELIGIONES DEPLORABLES



1798.- RELIGIONES DEPLORABLES

 Hoy en día se vende en las religiones que lo mas importante es la igualdad, la fraternidad, la justicia, la democracia, la libertad, etc., todas mentiras embusteras de satanás y de sus siervos inmundos y no menso depravados que él.

 También se ha canonizado al prójimo, es decir, se lo ha elevado a la categoría de Dios, por ello es que se lo adora, sirve, obedece, entregándose a sus caprichos, ambiciones, corrupciones.

 Ya no importa buscar a Dios, obedecerlo, ya no interesa la conversión ni nada que sea verdaderamente espiritual, solo prima la filosofía mas terrena y desarraigada de Dios, el ‘aquí y ahora’, donde todo se convierte en terrenal, mundano, humano, sin sobrenaturalidad.

 Es abominable, detestable, deplorable, repulsivo, realmente infernal lo que se hace en las religiones en estos tiempos, se las ha convertido en satanismo puro, en un horrendo culto a la imagen-personalidad.

 Los líderes han pasado a ser semidioses a los que se adora y obedece como en las sectas sin considerar siquiera que se trata de idiotas inflamados de orgullo, verdaderos ególatras infernales desesperados por lograr ser adorados, tomados en cuenta, reconocidos, servidos, etc.

 Realmente se ha operado una revolución en las religiones como las que la masonería hace en las naciones, aquellas por las que se impone una dictadura infernal opresiva, disimulada, encubierta en la que se persigue a quienes ejercen el libre pensar.

 Se vuelven mas fanáticas las almas de lo que dicen creer no viendo que se les ha cambiado la doctrina, subvertido las costumbres y cambiado todo orden, defienden como locas lo que en realidad ha llegado a ser una secta satánica.

 Como en las sectas se creen salvadas en el estricto cumplimiento de cánones y prescripciones, preceptos, obligaciones, pero no ven que así es como se vuelven esclavas del miedo y se dedican al orgullo engendrando amor propio, consagrándose a satanás y a la muerte eterna.

 Se les enseña a temer el pensar por sí, el buscar a Dios libremente, el encontrarse a solas con Él, porque ahí es donde Dios haría a las almas libres, pero es ahí donde las religiones se quedan sin negocio, donde las almas crecen  no necesitan de ese corsés de hierro que las oprime y mantiene apegadas al suelo sumidas en la mediocridad espiritual volviéndolas esclavas que lo único que hacen es contribuir con el templo.

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