24 de diciembre de 2013

1804.- ENROSCADA EN SÍ MISMA



1804.- ENROSCADA EN SÍ MISMA

 Toda alma que no ama a Dios verdaderamente se dedica a si misma irremediablemente, porque el miedo la domina, controla y somete, de manera que aunque no quiera, termina pensando en sí y obrando por y para sí.

 El amor a Dios no consiste en hablar de Él o en hacer algo y decir que es por y para Él, tampoco en ponerse incondicionalmente al servicio de los intereses, caprichos, ambiciones y comodidades del prójimo llamando a eso ‘religión’.

 El alma que no ama a Dios en verdad, queda a merced del espíritu del anticristo, o sea, de su ‘yo’, en el que entra satanás y demanda ser adorado, obedecido, servido, atendido, reconocido, etc.

 El alma que no es capaz de amar a Dios Que Es El Amor mismo, termina por enredarse y perderse en la maraña de caprichos que genera, engendra, aquellos que expresan la voluntad rebelde en la que reina satanás por la ausencia de Dios que ha provocado al renegar de Su Divina Voluntad.

 ‘Hice todo, cumplí con todo, hice todo mas que bien, incluso obré por demás’ dice el alma satisfecha, orgullosa, segura en apariencia de sí misa, pero sus palabras ya ponen en evidencia que la domina-controla-somete el miedo y que se halla hundida en el terror.

 El alma que no ama a Dios, no sale del abismo de sí misma, tiene miedo, éste la ahoga, sofoca y domina, entonces, se dedica a sí misma irremediablemente, todo lo hace por sí, para sí, buscando ser amada, aceptada, reconocida, no despreciada.

 Sumida en el miedo, no levantando la cabeza, no saliendo de sí, obra con la angustia propia de su oscuridad y con la desesperación que la consume-devora-atormenta, es decir esta a merced de lo que ella misma se ha provocado-generado.

 Envuelta en la ceguera del miedo dice y hace lo necesario obtener lo que quiere, ser amada y evitar ser despreciada, incluso hasta hace por demás en este sentido, no viendo que se hunde en el abismo de sí, del olvido y de la negación de Dios mucho mas.

 Esta alma, incluso obteniendo lo que busca, desea, ambiciona, etc., se siente vacía y desolad, padece los efectos lógicos y normales de la ausencia de Dios, mientras que supone-cree que, dedicándose aun mas a sí misma, a hacerse adorar, la va a liberar, negándose a ver-aceptar la verdad, así es como se entierra-pierde aun mas.

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