29 de diciembre de 2013

1846.- NO ENTIENDEN NI QUIEREN ESCUCHAR



1846.- NO ENTIENDEN NI QUIEREN ESCUCHAR

 El alma que no realiza el debido esfuerzo y sacrificio par atener a Dios, va a continuar enterrada en tinieblas, va  aseguir sufriendo las consecuencias del olvido de Dios que ha generado, provocado, un abismo insondable de egolatría infernal.

 En ese abismo desamorado en el que se ha convertido, puede el adversario hacerse presente, puede satanás inocular su veneno, puede hacer sentir sus sentimientos y percibir sus pensamientos.

 Ahí es donde echa redes, impone ganchos y cadenas para argollar y terminar por manipular, someter y disponer de las almas diciéndoles él como deben perder su vida en el mundo.

 El alma que no obedece a Dios, que no le entrega y o le consagra a Él su vida, como lo dijo El Señor, la pierde, eso que quiere conservar egoísta, miserable, mezquinamente, termina perdiéndolo porque se lo quita el adversario.

 El alma que no le consagra-entrega su vida a Dios por medio del Señor la pierde porque satanás le dice como tiene que usarla, disponerla, le dice lo que debe hacer o no hacer, y es ahí donde éste la dispone en el lugar del alma misma convenciéndola de que es lo que ella quiere.

 Las almas se sienten orgullosas, se dicen alegres de desenfrenarse, pero no advierten que ahí esta gobernándolas satanás, que es en esa rebeldía odiosa y caprichosa donde el adversario las esta conduciendo a su perdición eterna.

 Las almas quieren creer que es bueno lo que hacen solo porque lo sienten momentáneamente agradable, no ven que así es como contribuyen con el esfuerzo satánico de llegar a pudrirse en vida.

 No advierten las almas, ni quieren escuchar, que todavía sigue teniendo valor el sacrificio, que la abnegación produce frutos, que si no renuncian a la propia voluntad, van a continuar permaneciendo en tinieblas y padeciendo la gran desolación.

 No ven ni entienden, ni desean escuchar tampoco, que son ellas mismas las que mas se perjudican, porque prevalece en ellas el cerdo infernal al que le dan lugar, el que les dice lo que deben sentir, creer, pensar, suponer, etc., llegando así  a disponer de su vida en beneficio de la satisfacción de sus abominables caprichos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...