31 de diciembre de 2013

1872.- SE LAMENTAN POR SÍ COMO DEMONIOS



1872.- SE LAMENTAN POR SÍ COMO DEMONIOS

 Irremediablemente nos encontramos en la hora que Dios no ha querido y que ha tratado de evitar para la humanidad, simplemente porque nosotros no hemos colaborado con El Bien Que Él Quiso Hacer.

 Definitivamente el amor a Dios fue anulado, apagado, extinguido, desterrado, satanás momentáneamente ha triunfado, simplemente porque la humanidad lo ha querido, nadie hizo un esfuerzo por amar a Dios, por perseverar en la Fe Verdadera, nadie ha muerto a sí mismo por amor a Dios.

 Cada cual se ha dedicado a hacerse adorar, se ha empeñado en buscar reconocimiento, aceptación, etc., no obedeciendo a Dios, no haciendo esfuerzo alguno por vencerse y por vencer a los enemigos espirituales.

 Por amor a Dios debemos hacer lo que Dios nos pide, incluso cuando nos vemos inmerso en el mas abominable desierto, especialmente cuando lo que hacemos es hablar en el desierto, porque obrar por y para Dios no depende de resultados, ni los resultados deben juzgarse según criterios mundanos.

Somos unos desamorados apegados a nosotros mismos, verdaderamente no nos interesa Dios, solo de la boca para afuera, en fingimientos y apariencias, somos incapaces e sacrificarnos realmente por Él.

 No queremos renunciar a nosotros mismos, no queremos perseverar en El Camino, no lo miramos, no levantamos la cabeza, no hacemos mas que hundir el pensamiento, la mirada, en nosotros mismos, enterrándonos en el olvido y la negación de Dios.

 Negamos a Dios y nos olvidamos de Él porque no lo obedecemos, porque continuamos dedicados-consagrados a nosotros mismos, porque seguimos buscando desesperadamente ser amados, adorados, no despreciados, ser tomados en cuenta, etc.

 Somos tan indolentes que hemos perdido a Dios y continuamos inmersos en la indiferencia entregándonos a buscar satisfacciones terrenas, mundanas y viciosas como si proporcionaran algún consuelo.

 Hemos construido una vida sin Dios, enterrada en un mundo sin Dios, y nos llenamos la boca hablando de Dios, entonces, somos hipócritas. Las almas no quieren ni siquiera escuchar tales cosas, pero en los hechos mismos se ha vuelto evidente, nadie deja de lamentarse por sí mismo o de tenerse lástima.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...