28 de diciembre de 2013

LO QUE LAS ALMAS NO VEN



LO QUE LAS ALMAS NO VEN

Capítulo I: satanás DELIRA DE SOBERBIA

 No entendemos mucho, pero presumimos de sabe simplemente por haber conocido algo o por haber estudiado, o simplemente porque cultivamos la soberbia y nos dedicamos a hundirnos-perdernos en el abismo de orgullo y egolatría infernal.

 Ni siquiera comprendemos, como dijo El Señor, cuando nos habla de las cosas de la tierra, entonces, mucho menos comprendemos cuando nos habla de las realidades espirituales de las que estamos ajenos solo en conocimiento.

 Las realidades espirituales son simples, Dios Es El Creador, El Señor, El Dueño, pero hay un angelucho rebelde desesperado por ser adorado que se sublevó y aun habiendo sido derrotado en El Cielo, y luego en la tierra, continúa con sus aires-divagues-extravagancias-delirios-fantasías, es decir, el infeliz se cree mas que Dios negando el simple hecho de que es una criatura y a que a Dios no lo hizo nadie, Es Dios.

 El infeliz demente de soberbia, satanás, dice que el principio de su rebeldía contra Dios fue el principio de su liberación y de su nueva creación, pero la verdad es que no tiene sentido, él mismo en eso esta reconociendo que tuvo un principio y que en el principio fue creado por Dios.

 Lo que llama su principio u origen, es el principio u origen de su autodestrucción, de su ruina, porque Dios no lo creó demonio, Dios no hace cosas feas, él mismo se transformó, transmutó, desfiguró, autodestruyó al pelear contra Dios.

 Las realidades espirituales son simples, por un lado esta Dios, y por el otro satanás, y no porque este cerdito infernal sea una real alternativa a Dios o sea capaz de ser una oposición coherente.

 Debemos considerarlo como el descarte de Dios, aquello que a Dios no le sirve, se lo lleva satanás, el ejemplo es judas. Lógicamente, Dios no descarta, es el alma misma la que se rebela contra Dios, reniega de Su Voluntad y se auto-descarta, se descarta a sí misma hundiéndose en el abismo-olvido de Dios.

 No es una alternativa da Dios, sueña, delira, se ha perdido en sus fantasías si supone eso el soberbio infeliz, si fuese una alternativa a Dios tendría que ser como Él pero contrario, tendría que tener su tamaño por decirlo de alguna manera, o su capacidad, pero eso es imposible.

 Que diga que es opuesto de Dios, la alternativa, que lo crea encima, es su fantasía, es nada y menos que nada, en este sentido sí puede ser lo contrario de Dios, porque Dios es como decir ‘todo’, mientras que ese cerdito delirante es como decir, ‘nada’, o mejor aun, menos que nada.

Capítulo II: HISTERIA INÚTIL ORGULLOSA COLECTIVA

 No todos en el mundo tienen la misma capacidad de comprensión, sería incoherente considerar que somos todos iguales porque la evidencia esta a la vista, encima, no a todos les interesa comprender, lo que agrava aun mas la situación.

 Un alma que ha crecido, evolucionado y madurado espiritualmente, puede ver-comprender-entender a Dios mientras se halla de paso por el mundo simplemente porque lo ama y lo ha elegido, entonces, puede y debe tenerlo.

 Un alma que no ha amado a Dios, que no le interesó ni le interesa, no lo ve ni lo entiende, ni merece tenerlo tampoco, entonces, no lo tiene, no lo ve, no lo comprende, ni le importa el hecho de capital importancia por el que se perderá en tinieblas, dado que en el mundo las adora, elige y prefiere.

 El alma que ama a Dios, sale de sí misma y entra en Presencia de Dios, entonces, camina en el mundo como en el Cielo, amando, obedeciendo, siguiendo y sirviendo a Dios.

 El alma que no ama-obedece a Dios, permanece encerrada en el sepulcro de su vida viciosa y desamorada dedicándose a sí misma sin llegar a satisfacerse o conformarse nunca, simplemente porque no hay que o quién pueda reemplazar  a Dios, a aquel que ha descartado-rechazado.

 Hoy en día reina en el mundo la histeria inútil orgullosa colectiva, es decir, cada uno se ha encerrado en sí mismo y no hace otra cosa mas que preocuparse por sí y dedicarse a hacerse adorar, servir, obedecer, aceptar, etc.

 Eso provoca que las almas se desesperen por obtener igualdad a ultranza, a toda costa, diciéndose ‘discriminadas’, si no la consiguen, pero la igualdad es para iguales, no podemos decir que peras son iguales a manzanas solo porque tiene que haber igualdad.

 Es una histeria orgullosa la que impera, y por la que las almas se dedican a pelear reclamar, exigir, etc., cayendo en incoherencias infernales, perdiendo el tiempo mientras que demandan reconocimiento para su orgullo y satisfacción para sus caprichos.

 Mientras las almas pasan por el mundo egoísta, miedosa y preocupadamente dedicadas a sí mismas, a pelear contra todos buscando prevalecer e imponerse, dominar y controlar, someter y humillar, no le prestan atención a Dios, no buscan Su Voluntad y no colaboran con su propia Salvación, entonces, colaboran con satanás sin saberlo en la destrucción que pretenden imponerles.

 Mientras continuemos dedicándonos a nosotros mismos, practicando el egoísmo, suponiendo que empeñarse en defender el orgullo, vamos a seguir en tinieblas, vamos a continuar olvidados de Dios, enterrados en el abismo de egolatría.

Capítulo III: LA VIUDA DEL EVANGELIO
                    
 La realidad es que, el alma que no elige a Dios, que prescinde de Él y supone que puede pasar por el mundo de esta manera, esta eligiendo a satanás, simplemente porque entra en su rebeldía, comparte su espíritu que es rebelión contra Dios, oposición a Su Voluntad.

 Elegir a Dios es buscar o discernir Su Voluntad, y entregarse a Ella, colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en su vida. Hay almas que dicen y hasta creen que eligen a Dios, pero no lo hacen en realidad, simplemente porque estudian sobre Dios, pero no le prestan atención, no lo escuchan, entonces, no lo obedecen.

 La viuda del evangelio dio moneditas, sin embargo su ofrenda fue celebrada por El Señor, mientras que la de otros fue condenada, siendo que en valor monetario eran superiores las de éstos.

 Se debe tal cosa a que a Dios le importa poco o nada el dinero, no mira eso, mira los corazones y juzga las realidades de cada uno, por ello El Señor, La Revelación de Dios, dijo que la viuda dio mas que todos los otros, porque dio lo que tenía y que pasó a faltarle.

 Lo que Dios valora es el amor, la negación de sí mismo, mientras que en el mundo se celebra y prefiere todo lo contrario, la adoración a sí mismo que es donde el amor muere, es condenado y descartado.

 Hay almas que dicen hacer grandes ofrendas a Dios, que lo creen y consideran de esta manera para solo engañarse a sí mismas porque ven lo que desean ver negándose a aceptar la realidad.

 Las grandes ofrendas a Dios de ciertas almas, son solo grandes según los juicios del mundo, porque para Dios en realidad están entregando migajas, las sobras, lo tratan como a un perro.

 Esto ocurre con esas almas que fingen amar a Dios pero que en verdad lo que están haciendo es querer dominar, vencer y someter a Dios, tenerlo a su disposición, subsumirlo a sus caprichos y ponerlo a disposición de sus ambiciones.

 El alma que ofrenda verdaderamente algo importante a Dios es aquella que renuncia a su voluntad y se pone enteramente a su servicio diciendo lo mismo Que El Señor antes de Su Pasión, “Aquí estoy Padre, como en el libro de tu ley se halla escrito de Mí, para Hacer Tu Voluntad”.

Capítulo IV: ¿POR QUÉ SE LE HA PERMITIDO PREVALECER?

 Dios Es, Reina, Prevalece, y como Dios Único y Verdadero, Su Voluntad Se Hace, y eso es algo que no llega a comprender satanás, por ello se desespera dentro corto y limitado lapso de tiempo que tiene para alimentar su ego diciendo el infeliz que es mas que Dios.

 El problema no es que mienta y se lo crea él mismo permaneciendo ajeno a la realidad y encerrado en su fantasía, el problema es que mienta y que otros le crean colaborando en construir en el mundo su fantasía, dedicándose a llevarla a la realidad temporal, momentánea, terrena.

 Si el adversario prevalece en el mundo, es solo por un tiempo, y es porque Dios se lo ha permitido, él, por él mismo por mas que lo haya querido, no lo hubiese hecho si no hubiese mediado el permiso de Dios y si no hubiese contado con la ayuda de millones de colaboradores que lo construyeran por él.

 Quiere convencerse el adversario, satanás, el cerdito lleno de soberbia, que porque se le ha permitido prevalecer por un instante en el mundo, es dios o mas que Dios mismo, esta negando la evidente verdad, que si prevalece es porque Dios se lo ha permitido, no porque él lo haya conseguido, y si precisa de la permisión de Dios, entonces, el que manda es Dios y él no es mas que Dios.

 Para prevalecer momentáneamente en el mundo, el adversario necesitó de millones de esclavos para que le construyeran el reino y para que llegaran a alzarlo por sobre las almas, incluso en el mundo por sobre Dios.

 El muy torpe e infeliz demonito delirante de soberbia, lleno de orgullo y perdido en su egolatría, no ha podido conseguir eso por él mismo, no sirve, es un inútil que se miente y se lo cree, que desea creer algo así para acallar a su orgullo.

 ¿Por qué Dios le ha permitido prevalecer?, porque las almas lo han querido, buscado, elegido, porque ellas mismas han colaborado en ello y no hicieron lo necesario para rechazarlo, repudiarlo, echarlo y elegir a Dios como corresponde.

 Se le ha concedido concretar su capricho, satisfacer su ambición, se la ha dado permiso para salir del abismo, pero solo como esta escrito, para ir a su eterna y definitiva, irremediable y estrepitosa perdición.

 Dios no hace nada que no sea para mayor provecho de sus hijos, aquellos que en el mundo lo aman, entonces, si ha salido el adversario de su abismo, es para mayor provecho de los que eligen a Dios, ¿Cómo puede ser esto?, simple, porque así es como buscamos a Dios, crecemos, evolucionamos, maduramos, y también porque así tenemos la oportunidad e cubrirnos de Gloria venciendo a satanás por amor a Dios.

Leer:

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ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL COMBATE ESPIRITUAL:


COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (1 ra parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (2 da parte):

COSAS QUE NO ENTIENDE satanás (3 ra parte):


Capítulo V: ESCLAVOS SOMETIDOS PORQUE ASÍ LO QUIEREN                                                                                                                                                                                                                        

 Como no hemos prestado atención al Señor, todavía seguimos atrapados en cárceles espirituales, sometidos a esclavitudes horrendas y pasamos por el mundo padeciendo la tiranía de satanás.

 Simplemente deberíamos haber prestado atención al Señor, pero no quisimos, y el problema es que tampoco lo hacemos ahora, continuamos como tontos distraídos, enterrados en el mundo, dedicados a nosotros mismos, a satisfacer el orgullo.

 No vemos ni comprendemos que la dedicarnos a satisfacer el ego, éste crece y solo nos sometemos a una esclavitud insoportable en la que no podemos hacer otra cosa que eso que hemos elegido egoístamente, dedicarnos a nosotros mismos, a conformar ese ego, esa desolación que generamos al negarnos a Dios y prescindir de Él.

 Nos negamos a Dios y rescindimos de Él porque rechazamos Su Voluntad, porque deseamos creer caprichosa, orgullosa y obtusamente que somos dueños de nuestra vida y que disponemos de ella.

 Seguimos dedicados a vanidades, entonces, continuamos convirtiéndonos en eso que adoramos, vanidades, inmundicia, corrupción, descomposición, negación y olvido de Dios, oposición y rebeldía contra Él donde nos obsesionamos por hacernos adorar, amar, aceptar y reconocer.

 Como tonto estamos perdidos en el mundo, enterrados en el tiempo, olvidados de Dios y dedicados a vanidades, y lo que es peor, no queremos salir de ese estado de perdición que tiende a ser eterno.

 Las almas se dedican a vanidades, a conseguir, obtener, buscar, posesionarse, etc., bienes mundanos, terrenos, olvidándose de Dios, negándolo, renegando de Él, prescindiendo de Su Voluntad.

 Así es como satanás esta avanzando en las almas mismas que se llenan de orgullo, amor propio, que se entregan a vicios y vanidades, y que de esta manera es que van construyendo el reino del olvido de Dios, de la negación de Él, de la rebeldía contra Su Voluntad Divina.

 Se dedican también las almas a preocuparse inútilmente por sí mismas, entonces, satanás continúa colándoseles, es decir, sigue metiéndose en su vida determinando como malgastarla, dilapidarla perderla ahora, y para siempre después.

 Comprender acá entonces, que debemos buscar la Voluntad de Dios, porque la voluntad propia es determinada, es falsa, es impuesta por el adversario y/o, por la misma podredumbre infernal que se origina al renegar de Dios.

 Perdidas en vanidades, satanás obtiene lo que quiere, que las almas se olviden de Dios, renieguen de su Voluntad, incluso creyendo que lo han elegido cuando no hicieron ni el más mínimo esfuerzo por su real bien.

Capítulo VI: NO ESTAMOS PRESENTES EN EL PRESENTE

  Como no prestamos la debida atención a Dios, somos y seremos esclavos, esclavos tontos que dicen ser libres y se esfuerzan por creerlo, y que por ello no hacen nada para remediar su situación.

 Somos esclavos del abismo que hemos generado en el interior, de ese vacío infernal en el que nos hemos convertido por renegar de Dios, prescindir de Él, oponernos a Su Voluntad.

 Somos esclavos porque no hacemos otra cosa que dedicarnos a tratar de satisfacerlo, conformarlo, llenarlo y saciarlo, cuando la realidad es que no lo logaremos nunca. Es así que nos perdemos dedicándonos a la egolatría narcisista infernal ahogándonos en el propio egoísmo.

 Si hubiésemos prestado atención a Dios, estaríamos mirándolo a Él y podríamos verlo-tenerlo, caminar en Su Presencia, pero como no lo hicimos, no podemos ya hacer otra cosa mas que continuar caprichosa y egoístamente haciendo lo que quisimos hacer, que es, dedicarnos a nosotros mismos.

 Lo que Dios quería hacer al enviarnos a Su Hijo, El Señor, El Mesías, El Salvador, Nuestro Rey y Cabeza, era limpiarnos, purificarnos, corregirnos, liberarnos, pero no quisimos, y lo que es peor, ahora que podemos elegirlo, que lo sabemos, tampoco lo hacemos ni nos interesa.

 Con y por miedo, dominados por la debilidad, ahogados, estrangulados por la preocupación, miramos hacia atrás, continuamos viendo aquello que nos hizo padecer, es algo instintivo e inevitable, como el que desconfía que será traicionado.

 De esta manera es que caminamos en una dirección, pero miramos en una dirección contraria, opuesta, entonces, lo mas seguro es que acabemos perdiéndonos en tinieblas irremediablemente, porque estamos huyendo aun de recuerdos.

 Esos recuerdos que tememos que se repitan en el presente, logran que estemos mirando el pasado, y como estamos mirando hacia atrás y abajo, al pasado, es ahí donde nos encontramos sepultados, y esta es la razón por la que estamos ausentes en nuestra vida, no nos encontramos presentes en el presente, sino postrados en el pasado.

 Permanecemos encerrados en una realidad que solo nosotros vemos, entonces, es una irrealidad, es ahí donde estamos sometidos huyendo de lo que no es verdad, de fantasmas-espectros que nos rondan y oprimen, aplastan y enloquecen determinando nuestra conducta, arrastrándonos al infierno.

Capítulo VII: HAY ALGO QUE LAS ALMAS NO ENTIENDEN

 Igual que el adversario, satanás, estamos obsesionados por ganar prevalecer e imponernos siempre, cosa que ocurre por orgullo, amor propio, por miedo y preocupación por sí mismo.

 Si seguimos en ese camino, acabamos por convertirnos en histéricos insoportables que se pierden en tinieblas luego de convertirse en un abismo inútil de vicios, corrupciones, inmundicias, depravaciones, etc.

 No queremos entender que siempre, absolutamente siempre, es necesario perder primero para ganar después.

 Considerar también que, llega un momento en el que ya la etapa de perder, se agota, esta precluida, cerrada, cumplida, consumada y por lo tanto, nos toca ganar.

 Esto no lo entendió satanás, por ello es que continúa encerrado en él mismo obsesionado por ganar y prevalecer, imponerse y estar siempre por encima sin admitir nunca una derrota para su orgullo-amor propio, pero negándose a ver que en realidad, termina perdiendo siempre.

 Es necesario perder para ganar porque al perder nos liberamos del orgullo, al ganar engendramos orgullo, pero, si hemos pasado la purificación ya, comienzan las victorias, las conquistas en orden divino, o sea, como El Señor una vez que ha Resucitado.

 Si continuamos perdiendo es porque queremos, porque esta es la hora en la que le toca a satanás perder, retroceder, ser vencido y humillado, esta es la hora en la que podemos y debemos ganar.

 Ganar significa elegir a Dios, renunciar a sí mismo, perseverar en El Camino de Su Voluntad, asistidos por Su Fortaleza Divina, la de su Espíritu Santo.

 Las almas no miran ni consideran estas simples realidades, entonces, se desesperan por ganar, prevalecer e imponerse, autodestruyéndose para siempre, llenándose de orgullo-amor propio, vaciándose de Dios, entregándose a la gran e inevitable desolación abominable.

 Las almas como tontas se desesperan por ganar siempre, entonces, van por el mundo con conquistas que solo son en favor de su orgullo en las que lejos de cubrirse de gloria se deshonran volviéndose semejantes a satanás.

 Simplemente notar como las almas de hoy se desesperan por ganar e imponerse mientras se llenan de orgullo y hasta explotan rebosantes de aquello que deberían liberarse porque es humo, vanidades, perdición eterna, tinieblas infernales.

 Lo que no entienden las almas es que, no solo están haciendo todo lo posible por perderse dominadas o controladas por su abismo-vacío-desolación, sino que hasta han llegado a hacer lo imposible también, entrando en un camino sin retorno, salida o salvación.



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