27 de diciembre de 2013

Y TODAVÍA, NO ABRIERON LOS OJOS



Y TODAVÍA, NO ABRIERON LOS OJOS

Capítulo I
SIN SALVACIÓN, REMEDIO O SALIDA, SOLO DESTRUCCIÓN

 Como nos hemos olvidado de Dios y hemos renegado de Su Voluntad, permanecemos hundidos en tinieblas sufriendo las consecuencias, padeciendo la ausencia de Dios en la que el adversario, satanás, puede atormentarnos como se le venga en ganas.

 Para colmo tenemos un traidor adentro, un ‘quintacolumnista satanista’ que le responde, le es fiel, lo quiere, busca, desea y prefiere, traicionándonos, arrastrándonos a tinieblas, haciéndonos la contra.

 Ese traidor es el ‘yo’, es nuestro ser inmaduro, desamorado, egoísta, vuelto un abismo de egolatría narcisista infernal, que se ha convertido en la mas completa y abominable negación de Dios.

 Es un ser bestial que tenemos adentro, lo que somos en el fondo, lo que quedó en nosotros gestándose al apartarnos de Dios y renegar de Su Voluntad. Como siempre piensa en él mismo, esta incluso en contra nuestra, porque por mas que este en nosotros, se mueve independiente y solo piensa en su satisfacción.

 Ese cerdito traidor nos domina, controla, somete y esclaviza, nos arrastra a que busquemos la satisfacción que ambiciona, quiere y desea como el malito caprichoso eternamente insatisfecho que es.

 No tenemos remedio porque hemos renegado de Dios y rechazado al Señor, no tenemos salvación porque continuamos renegando de Dios y prescindiendo del Señor, vamos camino al abismo porque seguimos esforzándonos por valernos por cuenta propia, por continuar practicando la egolatría, conformando al orgulloso de nuestro ‘yo’, el traidor.

  Este ‘yo’, es un inútil caprichoso inmaduro que solo piensa en él mismo y que quiere disponer de nosotros para obligarnos a que le procuremos satisfacción. Nos obliga a estar a su servicio, y como adora a satanás a espaldas nuestras, nos conduce a la perdición, nos mantiene postrados en el olvido y la negación de Dios.

 Si no le ponemos límites, si no hacemos un esfuerzo real por buscar a Dios, por colaborar en Su Revelación, por seguirlo y Obedecerlo, caminaremos irremediablemente a una autodestrucción segura, tanto en el mundo como para siempre después, postrados en el olvido y la negación de Dios, entregados a satanás y en su inmunda y repulsiva compañía.

 Ahí abajo sentiremos el mas completo y abominable abismo de vacío y desolación, es decir, la ausencia de Dios que hemos provocado, querido y elegido, así como la compañía de satanás que es el vacío y la ausencia.

Capítulo II
INFIERNO, AUSENCIA DE DIOS, ALMAS SE ESTRELLAN ENTRE SÍ

 Nuestro ‘yo’ inmaduro, egoísta, desamorado, que solo piensa en él mismo, conspira en contra nuestra, se mueve por detrás buscando y recibiendo al adversario, porque busca su satisfacción, no importándole otra cosa mas que el aquí y ahora, no mirando ni midiendo las consecuencias de sus acciones.

 De esta manera es que persigue la satisfacción momentánea, instantánea, superficial y efímeramente infernal, arrastrándonos a un camino de autodestrucción en el que nos consumimos carcomidos por vicios y entregados a perversiones, deformándonos por ello a imagen y semejanza de satanás.

 Lo grave es que todas las almas se hallan desenfrenadas, han liberado a su ‘yo’ y se entregan sin límite ni razón siquiera a desenfrenos enfermizos en los que se están autodestruyendo.

 Eso provoca que el mundo mismo sea un infierno, que las almas acaben estrellándose unas contra otras como en un gran manicomio en el que a nadie le importa nada de nada ni de nadie, pues cada uno mira la satisfacción que persigue quiere y desea.

 Frenéticas alienadas y totalmente descontroladas han llegado a ser las almas, absolutamente perversas, dementes indolentes que se entregan sin límite a vicios, ambiciones, perversiones y depravaciones.

 El ‘yo’ traidor, egoísta, que solo piensa en él mismo y en su satisfacción, siente la ruina de su ser desamorado y perverso, corrupto y corruptor, entonces, padece angustia, vacío y desolación.

 Percibiendo esos y otros sentimientos infernales, se desespera y busca como sea alivio, consuelo, satisfacción, alguna distracción o evasión.

 Como no le ponemos límites, es decir, como no buscamos a Dios ni discernimos Su Voluntad, terminamos rendidos, entregados y consagrados a satisfacer a ese maldito cerdo egoísta que solo piensa en él mismo conduciéndonos a la ruina.

 Desgraciadamente, aunque duela y cueste comprenderlo, tenemos lo que merecemos, padecemos la ausencia de Dios que nos hemos buscado, querido, construido, preparado, engendrado cuando renegamos de Su Voluntad y prescindimos de Su Revelación.

 Esa ausencia de Dios es la que duele en el alma, la que provoca angustia, vacío, desolación, miedo, preocupación, histeria, etc., por ello, la solución no es buscar ser amado, aceptado, reconocido, tomado en cuenta, etc., la solución a los problemas, dolores y enfermedades que aquejan al alma es volver a Dios, buscarlo a Él, cultivar la Verdadera Unión.

 La Verdadera Unión con Dios solo es posible por medio de una verdadera aceptación de Dios, porque si no lo recibimos, no lo tenemos y no puede haber unión. Eso solo es posible si aceptamos Su Voluntad y Su Voluntad solo podemos aceptarla verdaderamente si colaboramos en Su Revelación, cosa que no hacen las almas cuando inventan a Dios y no le prestan atención.

Capítulo III
TIRANÍA INTERIOR DEL ODIO

 De repente sentimos angustia, miedo, vacío y desolación, llegan también la desesperación y la histeria nuestro otros tormentos espirituales, eso debería ponernos sobre aviso que nos hallamos ahí abajo, lejos de Dios, hundidos en nosotros mismos pensando en neutro ‘yo’, el judas, el traidor, desconfiando de Dios y de su Amor.

 Encerrados en nosotros, centrados en sí, a cada instante nos hundimos mas en el abismo que somos y en la nada desamorada y miserable en la que nos convertimos, por ello, a cada instante la vida se vuelve mas muerte, mas infernal, mas desolada, mas miserable, mas insufrible.

 Ahí el alma se reseca, se estrecha, se retuerce en el interior, padecemos su miseria desamorada. Es como un trapo de piso que se estruja y retuerce, tanto en la frente, como en la garganta, el pecho, la boca del estómago y en las entrañas.

 Es como un pomo de dentífrico que se estruja y retuerce vaciándose, pero es el alma que se va vaciando de vida, que se auto-consume por un lado, y que es consumida por satanás y la muerte eterna por el otro.

 Las almas están oprimidas y son exprimidas, tanto por su hundimiento en sí, por la estrechez de su amor, como por el adversario y la muerte eterna que pueden echárseles encima cuando advierten que éstas se han separado de Dios y hundido en sí mismas.

 Privadas las almas de Dios, cosa que ocurre por voluntad y elección propia, sufren su ausencia y el asalto de los enemigos espirituales que aprovechan a devorarlas. También sufren el odio o veneno que fermenta en su ser vicioso, corrupto y desamorado que es como ácido que quema, corroe, consume, devora, estropea.

 El odio se genera por rencor, porque no hemos perdonado, y es como veneno, ácido corrosivo, erosiona y destruye a las almas por dentro. El odio es odio siempre, no estamos a salvo del propio odio, el mismo odio que tenemos contra otros, nos odia.

 Ese odio se mueve en contra nuestra, y mientras carece de víctimas externas a las que estropear, maltratar y devorar, nos maltrata y consume a nosotros, es lo que en el mundo se ha llamado ‘el complejo militar-industrial’ que quiere guerra para continuar teniendo poder y dinero.

 Mientras no busquemos a Dios, vamos a seguir pudriéndonos en vida, vamos a continuar generando odio, éste va a seguir consumiéndonos, devorándonos, destruyéndonos y transformándonos a imagen y semejanza del primer autodestruido por su odio-veneno satanás.

Capítulo IV
ALMAS TOTALMENTE PERDIDAS

 Si tenemos rebeldías contra Dios, cuestionamientos, si carecemos de Fe Verdadera y dudamos de Él, si desconfiamos de Su Amor, puede el adversario, satanás, rondarnos, buscar esas disconformidades y aprovechar para inocular su maldito veneno.

 Es insidioso, maldito y despiadado, pesado como mosca, astuto como serpiente pero perverso y venenoso metiendo el dedo en la llaga, inspirando odio y autodesprecio, generando rebeldías, miedos y cuestionamientos.

 Lo que hace es inspirar miedo, provocar dudas, generar cuestionamientos, porque ahí el alma teme por sí, se preocupa y sola hace el resto, desconfía de Dios, se rebela, lo cuestiona, incluso no queriendo, porque sufre, teme sufrir, etc.

 Una vez que el alma ha consentido preocuparse por sí, comienza a dedicarse a sí misma y a obrar por cuenta propia, se olvida de Dios  lo niega, incluso aunque hipócritamente hable de Él todo el tiempo.

 Es así como ha emprendido el camino de la perdición volviéndose hipócrita desamorada, descreída, solo preocupada e interesada por sí. Ahí se convierte en perversa, despiadada, indiferente, maldita y absolutamente desamorada, un verdadero demonio, un lobo disfrazado de cordero.

 El alma que no busca a Dios, que no discierne Su Voluntad, termina convirtiéndose en bestial, animal e instintiva, se deja dominar por su instinto de conservación mientras alcanza grados de histeria, furia, odio, bronca, etc., jamás conocidos.

 Esto es así porque se va hundiendo en sí misma, porque termina deformándose y entregándose a las tinieblas que la asolan. Realmente, el alma que no se entrega  a Dios, que no esta en comunión con Él entierra su cabeza en su ombligo y comienza a crecer invertida, por ello se deforma abominablemente a imagen de demonios.

 Esas cosas, lógicamente no se ven ni perciben a simple vista, pero no dejan de ser reales, el viento no se ve, pero es viento, la electricidad no se ve, pero también sigue siendo tal.

 Lo que sobreabunda es la estupidez humana, es decir, las almas rebosan de orgullo y soberbia rebalsan de amor propio y se han vuelto absolutamente delirantes, por ello no ven ni entienden nada, pero tampoco les interesa, solo se comportan como animales, como seres bestiales.

 Eso sí se nota, son furias encendidas que buscan víctimas, bestias entregadas a sus mas bajos instintos, solo piensan en su satisfacción y conformidad, saciedad y gusto, no viendo siquiera que revientan al intentar saciarse insaciablemente.

 Por ejemplo, comen hasta reventar, beben hasta perder el conocimiento, se drogan hasta pudrirse, etc., y eso solo por mencionar los vicios del cuerpo, ya que los del alma y del espíritu, son peores, mas nefastos, perversos e irremediables.

 Todos los vicios son irremediables porque las almas no quieren remediarlos, si quisieran salir de su abismo y liberarse de esa esclavitud y tiranía de las tinieblas e impurezas, El Salvador, El Señor, sigue estando ahí para ejercer su oficio.

Capítulo V
ORGULLOSAS DESAMORADAS QUE SOLO SE PREOCUPAN POR SÍ

 Dominados, controlados y sometidos por el adversario, nos entregamos a rivalizar contra Dios, a renegar de Él y oponernos, incluso ciegamente convencidos de que estamos orando por y para nuestro bien o el de otros.

 Es el resultado de la ceguera orgullosa infernal que se abate sobre las almas que as cubre como manto negro de tinieblas, el que es fruto del olvido y la negación de Dios que las almas no cesan de provocar, generar y practicar.

 Las almas se empeñan en una guerra inútil contra Dios, son dominadas, usadas y manipuladas por sus rebeldías e impurezas, incluso en su ceguera dicen y creen estar sirviendo a Dios.

 Esto no es incoherente ni tampoco imposible, la prueba esta en lo que ha ocurrido en el tiempo del Primer Paso del Señor por el mundo, en su orgullo, amor propio y constante dedicación a sí, esas almas infernales estaban ciegamente convencidas de que obraban bien odiando al Señor, atormentándolo y matándolo.

 No obramos de manera diferente, espiritual o místicamente, continuamos atormentando, persiguiendo, maltratando y matando al Señor. Esto ocurre cuando impedimos Su Paso-Venida-Revelación, cuando hacemos lo que se nos viene en ganas y luego decimos que es por y para Dios, cuando en realidad es por orgullo y amor propio, para el ego.

 Las almas se alzan llenas de soberbia, dominadas, controlas y sometidas por su orgullo-ego-yo, dedicándose a defender, proteger y socorrer a otras que aparecen como débiles y desvalidas.

 Parecen, mas no son, son tanto o mas rebeldes que aquellas que las defienden, porque no aman a Dios, no buscan Su Voluntad, solo se dedican a satisfacer su ego-orgullo y no les interesa otra cosa mas que eso mientras que se desesperan por continuar prescindiendo de Dios  renegando de Su Voluntad.

 Es la hora de la gran desolación, de la irremediable ausencia de Dios, del gran olvido y de la abominable negación de Él, las almas controladas y sometidas por su abismo de egolatría, son llevadas de las narices como ovejas al matadero y no se comportan como creen que quieren.

 Hacen o se comportan como realmente quiere satanás, como astutamente sabe manipularlas, como él mismo lo ha provocado y querido, hacen lo que él quiso y quiere, no ven que se están olvidando de Dios y entregando a una rebeldía y negación total.

 Las almas están orgullosas y satisfechas de sí mismas, conformes con lo que hacen, pero no ven que en realidad están ejecutando un plan satánico concebido hace tiempo, el que tienen como propio y lo defienden como tal, no advirtiendo que se están asentando en el fondo del abismo, en el olvido y la negación de Dios convirtiéndose definitivamente en orgullosas desamoradas que solo y siempre se preocupan por sí mismas.

Capítulo VI
CANTAN LA SERENATA DE SU PERDICIÓN

 Las almas no pueden resistir el embate infernal, no pueden oponerse a las maniobras y maquinaciones de satanás, simplemente porque ya están podridas, enviciadas, el adversario hizo bien las cosas y nosotros las hicimos mal.

 No consideramos que estamos envueltos en una guerra de milenios contra las potencias infernales, no tomamos en cuenta que aquello que se inició en El Cielo continúa acá en tierra, no en vano esta escrito en el libro del Santo de Job, “Militia est vita hominis super terrain”, o sea, “Milicia es la vida del hombre sobre la faz de la tierra”.

 Esto no se refiere a que debemos pelearnos entre nosotros, tal cosa es una reverenda estupidez, el enemigo es satanás, no otra persona como nosotros, y el adversario sabe utilizar bien lo que no entendemos ni quisimos ver, por ejemplo, el ‘introduce la división entre tus enemigos’, por ello es que estamos peleándonos como tontos entre nosotros mientras ese cerdo infernal continúa armando a los dos bandos.

 Esto lo hace para que perdamos el tiempo preocupándonos por nosotros, autodestruyéndonos a nosotros y entre nosotros, porque luego ese cerdo avanza y toma todo.

 Seguimos perdiendo el tiempo peleándonos entre nosotros y corriendo tras la satisfacción de vicios y ambiciones no viendo que tales cosas las ha instigado, favorecido, querido, inspirado, provocado, promocionado el adversario.

 Lo hizo así porque de esta manera ha conseguido que nos dediquemos a nosotros, a autodestruirnos en cuerpo, alma y espíritu, a pelear entre nosotros y a construir lo que no es mas que un abominable sepulcro.

 Un ejército indisciplinado, vicioso, corrupto, ambicioso, apegado al mundo, con aspiraciones terrenas, perversas y mundanas, esta autodestruido y no sirve para la batalla, y peor es la situación si tal ejército debe enfrentar a enemigos espirituales, si se trata del que debería ser el ejército del Señor.

 Acá es donde surgen innumerables traidores, judas que se pasan a las filas del enemigo, pero, continúan con el uniforme del Señor, disfrazados de siervos suyos y entregados a convertirse en verdaderos hipócritas inmundos y repulsivos, mas repugnantes que las serpientes.

 Como no hubo ni hay amor a Dios, las almas son reclutadas, manipuladas y usadas por satanás, incluso y especialmente, aquellas que dicen-fingen amar a Dios, seguirlo, servirlo.

 Esas son las preferidas de satanás porque usando a esas almas, puede seducir, engañar y arrear al abismo a muchas que marcharán cantando alegres la serenata triste de su eterna e irremediable perdición.

Capítulo VII
¿CÓMO ATA A LAS ALMAS QUE NO SON TAN IMPURAS?

 Inspira el adversario a las almas miedo, lástima, culpa, sentimientos tales por otras almas por algún hecho o situación. Con esto logra que bajen la mirada, que se olviden de Dios, o peor, que se hundan en sí y se consagren al mundo diciendo que es por y para Dios.

 Golpea, atormenta y succiona a las almas vida, y cuando éstas se sienten desinfladas, desahuciadas, sin vida, les inspira sentimientos de lástima, culpa, autocompasión, para que no solo se miren con desprecio a sí, sino también a otros.

 Ahí las inclina a que realicen obras inútiles a favor de otras almas que son rebeldes, desamoradas y que incluso ni les interesa su propio  verdadero bien, que solo piensan en satisfacerse, saciarse y conformarse mientras se emperran en continuar siendo rebeldes contra Dios.

 Como las almas se auto-desprecian, luego miran con miedo, culpa y lástima a otras, y es ahí donde solas se atan, sujetan y entregan a éstas, no queriendo ver que, por esas almas muertas y hundidas en el abismo de su orgullo, caprichos y egolatría a las que se sienten orgullosas de servir, el adversario mismo les esta robando vida.

 Hay almas que se encuentra irremediablemente hundidas en el abismo, enterradas en sí, consagradas a su orgullo, perdidas en la egolatría, por ello, por mas que se quejen, renieguen y hagan escándalo reclamando alivio, consuelo, etc., están padeciendo lo que merecen, el vacío y la ausencia de Dios que se han provocado.

 Esas almas malditas, egoístas y desamoradas,, se cuelgan de otras tontas con sentimientos de culpa, débiles orgullosas que se preocupan por sí, almas que hacen cualquier cosa para ser amadas o al menos no despreciadas.

 Ahí las obligan a vivir para satisfacerlas como si de esclavas se tratase, pero ahí es donde satanás mismo usa a las perdidas, oscuras y hundidas en su abismo de egolatría infernal, para sujetar, dominar, controlar y succionarles vida a las almas que tal vez no se hallen en estado tan deplorable, y por ello no las pueda sujetar de otra manera o al menso directamente.

Capítulo VIII
ABISMO CON PATAS

 Hay almas preocupadas por sí, con miedo y culpa, que aman a Dios, pero no confían plenamente en Él, entonces, son fáciles de manipular para el adversario, éste las puede engañar y poner a su disposición haciéndoles creer que obran por y para Dios, cuando en realidad, están a su servicio y disposición.

 Ahí les roba vida, les succiona vitalidad, y además, las usa para que ejecuten sus obras infiltradas en las líneas del Señor, porque se convierten en lobos disfrazados de cordero, verdaderas herederas de judas que solo obran por orgullo mientras que se esfuerzan por aparentar humildad.

 La Verdadera Humildad no se nota, incluso, es abominable, condenable y repulsiva para el mundo, es algo que le resulta despreciable, porque es fruto de un verdadero amor a Dios, de una real Obediencia a Él, cosa que en medio del mundo anegado en rebeldía, es absolutamente rechazada.

 Las almas hipócritas fingen humildad, se fingen interesadas, preocupadas, etc., pero en realidad son unas cerdas hipócritas que practican la mas abominable egolatría narcisista infernal.

 Esto ocurre, y desgraciadamente también, entre almas que dicen y fingen amar y servir a Dios, entonces, se vuelven hipócritas embusteras, verdaderas ratas, son lobos disfrazados de cordero que engañan a otras almas, porque llevan en sí el abismo, y al que en el abismo reina, satanás.

 Así es que, porque no se ha prestado atención a Dios, porque se ha renegado de Su Voluntad, tanto autoridades religiosas mediocres, desamoradas y viciosas, como simples fieles también orgullosos, viciosos, cómodos y desamorados, caminan en tinieblas, padecen el olvido y la negación de Dios que han querido tener mientras se dedicaron a construir una imagen inútil, aceptable por el mundo y adorable, no viendo que se convirtieron en un abismo con patas que deambula sobre la faz de la tierra buscando a quién devorar.

Capítulo IX
ESAS ALMAS ORGULLOSAS REPUGNANTES

 Hay almas orgullosas que se creen salvadoras de otras, que se encuentran mas que satisfechas de lo que hacen no mirando que en realidad lo único que están haciendo en esencia es alimentar su ego-orgullo-abismo, el real olvido y la abominable negación de Dios.

 Esas almas creen que obran bien cuando hacen cosas inútiles sobre la faz de la tierra, cando se están enterrando en su mismo miedo y se dedican solo a sí mismas suponiendo que, por disfrazar de caridad sus acciones orgullosas y egoístas, deben ser reputadas o tenidas por buenas.

 Esas mismas almas son las primeras engañadas, confundidas y atrapadas por su propia mentira, mienten tanto y tanto esfuerzo hacen por creerlo, que al final terminan engañadas, hundidas en el abismo, completamente olvidadas de Dios.

 Esas almas se alzan orgullosas y desafiantes sobre la faz de la tierra contra Dios, incluso diciendo hipócritamente que lo sirven y obedecen, o que es por Él y por el prójimo que realizan lo que en el fondo no es mas que la expresión de su orgullo, egoísmo y egolatría de esa consagración a sí mismas.

 Esas almas se oponen a Dios, desafían Su Justicia, como idiotas dan su vida a las almas que son y quieren continuar siendo rebeldes, orgullosas y desamoradas, las que las celebran como si de dioses o salvadores se tratase, pus se prenden como sanguijuelas a vivir de su vida.

 Ahí se forma una relación viciosa, corrupta y enfermiza en la que tanto las que se fingen salvadoras como las que las adoran como tales, se pudren, corrompen y entregan a la perdición eterna olvidando y negando a Dios completamente.

 Verdaderamente se han puesto de acuerdo dos o mas en el mundo, pero no para buscar a Dios, sino para oponérsele, esas almas realizan un acuerdo por el que dejan de lado a Dios, donde reniegan de Su Voluntad entregándose a ser eternamente caprichosas, construyendo el abismo eterno en la tierra como en sus podridas almas corruptas y desamoradas, viciosas y degeneradas.

Capítulo X
SE PUDREN TODAS JUNTAS, Y ESTÁN CONTENTAS

 Las almas ciegas, orgullosas, desamoradas que solo  siempre se preocupan por sí mismas, están dedicadas-consagradas a continuar alimentando su ego, practican la egolatría narcisista infernal y no les importa ni les interesa mas nada que saciarse, conformarse, satisfacerse.

 Esas almas llenas de orgullo, consagradas a la perdición, desgraciadamente han escalado en el mundo, han alcanzado puestos de poder, porque se movieron astuta, ambiciosa y perversamente desesperándose por lograr obtener saciedad, conformidad y satisfacción para su deseo de adoración.

 Tales almas se dedican a hacerse adorar por otras mientras fingen que las salvan, protegen, defienden, mientras dicen y aparentan preocuparse por ellas, pero la verdad es que nunca levantaron la cabeza y por ello solo y siempre piensan en sí mismas.

 De esta manera es que, al realizar las obras que se les antoja, las disfrazan y dicen que son cosa de Dios para ser aceptadas, pero en realidad se trata de obras al servicio de su orgullo y en total entrega y complicidad con satanás.

 Ahí esas almas se autodestruyen, se consumen a sí mismas al estar separadas de dios, pero también son consumidas por el adversario, y por las mismas almas por las que se hacen adorar, aquellas a las que a su vez, ellas mismas les succionan vida y quitan vitalidad.

 De esta manera todas las almas se pudren y corrompen, estropean y solo realizan progresos infernales, es decir, involuciones espirituales en las que se pudren, corrompen y estropean sin remedio, salida o solución.

 Ahí, sintiendo el vacío, la ausencia de Dios que se han provocado, se desesperan todas por ser adoradas, y enloquecidas como en hormiguero que ha sido pateado, se desconciertan, dispersan para acabar estrellándose unas contra otras como en un gran manicomio, convirtiendo definitivamente la superficie de la tierra en un abominable infierno.

Capítulo XI
REPRESA POBREMENTE EMPARCHADA

 Lo verdaderamente bueno que podemos hacer en el mundo es amar a Dios, buscarlo, discernir Su Voluntad, solo ahí salimos de nosotros mismos y solo ahí recibimos a Dios, pero, si deseamos continuar obrando por nosotros mismos, vamos a continuar mintiéndonos y mintiendo, realizando cosas inútiles para conformar el ego-orgullo, enterrándonos en el olvido y la negación de Dios eligiéndonos a nosotros mismos para no tener otra cosa en la eternidad que la ausencia de Dios que hemos provocado.

 Aprieta y atormenta el adversario al alma para que se dedique a buscar consuelo, alivio, para que se dedique débilmente a conformar a su miedo, y es así como obtiene que las almas abandonen la fe y terminen egoístamente consagradas a sí mismas.

 Cuando las almas están buscando a Dios, el adversario recurre a la puerta trasera, las aprieta y presiona, asusta y perturba, entones, con miedo se dedican a sí mismas, incluso diciendo o creyendo que lo hacen a Dios.

 Mientras no se remedie lo esencial, lo fundamental, las almas no van a poder ser libres, aunque quieran y crean serlo, van a seguir siendo dominadas, controladas y sometidas por el adversario, van a continuar dedicándose a sí y no a Dios.

 Lo esencial que hay que remediar es la ausencia de Dios, y eso solo se consigue renunciando a si mismo, buscando Su Voluntad y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Si eso no hacen las almas, van a seguir buscando emparchar una represa agitada preparándose de esta manera a ser invadidas, sepultadas y acabar anegadas por la podredumbre infernal que se desborda y crece sin límite porque satanás ha salido del abismo.

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