22 de enero de 2014

2040.- CONSTRUYENDO LA AUTODESTRUCCIÓN



2040.- CONSTRUYENDO LA AUTODESTRUCCIÓN

 Queremos dominar, controlar, someter y obligar a Dios, demostrando de esta manera el ser caprichosos, tercos, testarudos, unos miedosos preocupados por sí que creen que al prevalecer, se procuran un bien.

 En principio es por miedo que buscamos ganar, prevalecer, imponernos, someter, pero después ya pasa a ser por maldad, capricho, resentimiento, porque nos auto-justificamos para imponernos en mentiras tales como que se nos debe o corresponde por lo que no hemos conseguido, obtenido o tenido antes.

 La verdad es que en el fondo somos caprichosos, estamos enredados por los propios caprichos, nos hemos vuelto resentidos que permanentemente buscan venganza, que siempre malditamente quieren prevalecer, ganar, imponerse.

 Esto se debe a que el alma ha alcanzado un avanzado estado de descomposición, realmente el alma se muere y pudre, y eso sucede aunque nos hallemos de paso por el mundo, de manera que llevamos un muerto a cuestas o adentro, un alma muerta.

 El alma esta muerta porque no ama ni quiere hacerlo, porque se ha separado de Dios y ha dejado de correr Vida por su ser, es como si dejara de correr sangre por las venas en una pierna, con el correr del tiempo, aunque sigamos vivos esa pierna muere reseca y se pudre.

 Nos hemos separado de Dios porque somos rebeldes, porque no aceptamos Su Voluntad, porque renegamos de Él, porque prescindimos de Dios como si eso no acarrease consecuencias.

 No es Dios el que nos castiga, somos nosotros los que nos castigamos apartándonos de Él, prescindiendo de su Revelación y entregándolos a las tinieblas buscando la perdición eterna.

 Dios no deja de amarnos, nosotros dejamos de recibirlo, dejamos de estar unidos a Él, entonces, conocemos las tinieblas, padecemos el vacío y la desolación. Estando muertos en vida, separados de Dios, quedamos expuestos a los demonios y a todos los enemigos espirituales que aprovechan para destrozarnos.

 Si queremos, podemos abandonar el sepulcro, salir del abismo, dejar las tinieblas, simplemente debemos volver a Dios, buscar Su Voluntad, colaborar con Él en recibirlo, en Su Revelación-Vuelta-Venida.

 Al final, estamos construyendo la autodestrucción porque estamos privándonos de Dios y enterrándonos en nosotros mismos donde después vamos al abismo eterno completamente olvidados de Dios y obsesivamente dedicados a nosotros mismos.

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