28 de enero de 2014

2087.- LA CONDENA PESA SOBRE LA SERPIENTE



2087.- LA CONDENA PESA SOBRE LA SERPIENTE

 Por orgullo nos reprochamos, acusamos y condenamos, porque no nos perdonamos, porque nos odiamos llenos de miedo al comprobar que tenemos faltas, defectos, pecados, vicios, etc.

 No queremos admitir nuestra imperfección, preferimos continuar defendiendo el orgullo y seguir encerrándonos en el abismo, o sea, condenándonos a nosotros mismos al comprobar los defectos que desearíamos no tener.

 No tenemos compasión para con nosotros, nos odiamos, aborrecemos y despreciamos sin piedad viéndonos imperfectos, sin la perfección que decimos tener.

 Nos hace falta un poco de fe y comprender que siempre primero Dios nos deja ver que somos miserables, que no hay en nosotros motivo alguno para ser amados, porque después, si nos perdonamos y aceptamos en la visión de la Verdad, puede entrar y colmarnos con Su Vida-Presencia.

 Como no nos tenemos compasión, suponemos que Dios es igual de severo que nosotros para juzgarnos, no comprendiendo que, si nos corregimos, si remediamos el defecto, podemos volver a la comunión con Él.

 Pesa la condena sobre la impureza, pero Dios no quiere condenarnos, quiere que abramos los ojos y comprendamos que estamos realmente asentados en la condena, en las tinieblas, separados de El mintiéndonos y esforzándonos por convencernos de que lo tenemos.

 Quiere que abramos los ojos para remediar la situación, para que haya conversión, para que queramos salir del abismo. El problema es que estamos esforzándonos por convencernos de que lo tenemos cerrándonos aun mas a la verdad e impidiéndole que nos Salve.

 Quiere Dios sacarnos de la condena, del abismo, de las tinieblas, de la ausencia de su Ser, pero no lo queremos recibir, no admitimos la Verdad, no buscamos la Verdadera Sabiduría, entonces, permanecemos enterrados en el olvido y la negación de Dios donde pereceremos irremediablemente.

 Considerar que la condena pesa sobre la serpiente, o sea, sobre la mentira, pero no queremos abandonarla, nos mentimos a nosotros mismo como si fuese remedio contra el miedo, no viendo que es la causa mismo del miedo, porque es estar recibiendo a satanás.

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