31 de enero de 2014

2101.- ES NECESARIO QUE YO DISMINUYA PARA QUE ÉL CREZCA



2101.- ES NECESARIO QUE YO DISMINUYA PARA QUE ÉL CREZCA

 No vamos a salir de las tinieblas mientras no remediemos lo que las provoca, mientras continuemos generándolas, es decir mientras provoquemos la ausencia de Dios.

 Provocamos la ausencia de Dios porque renegamos de Su Voluntad, porque prescindimos de Él y porque encima, nos sentimos orgullosamente satisfechos de renegar de Nuestro Creador.

 No comprendemos ni lo más básico: Dios nos Ha Creado por Amor y para Amarnos, pero tal cosa la confundimos con un deber suyo de adoración demostrando de esta manera un infantilismo espiritual que nos mantiene estancados en tinieblas.

 Hemos querido provocar una inmadurez espiritual, no hemos querido amar a Dios, no queremos obedecer, no queremos renunciar a nosotros mismos, entonces, somos nenes caprichosos que solo y siempre piensan vanidosamente en sí buscando egoístamente la propia satisfacción.

 Deseamos permanecer en tinieblas, no queremos crecer, evolucionar, madurar, no queremos amar, al contrario, buscamos lo mismo que el adversario, ser adorados en el lugar de Dios.

 Esto provoca que ignoremos a Dios, que nos hundamos en nosotros mismos que nos abismemos en el propio sepulcro desesperándonos porque es oscuro y no queriendo comprender que es del sepulcro que debemos salir si deseamos ver La Luz Que Es Dios.

 Nunca, ni por casualidad vamos a ver la luz en nosotros, simplemente porque Dios Es La Luz, El Señor, Su Hijo y Enviado, El Mesías, Es La Luz, no y nunca nosotros.

 Se engañan los que dicen y creen que son luz, o los que dicen y creen que otros son luz, solo Dios Es La Luz.

 Sí puede haber luz en nosotros como la hay en la lámpara de luz cuando esta unida al tendido eléctrico, pero la lámpara no es la luz, la lámpara deja ver la luz que pasa por ella.

 No debemos engañarnos, es doctrina de la new age, o sea, del satanismo generalizado, que cada uno es la luz, eso es para no confiar en Dios, para exigir ser amado, adorado y aceptado como lo pretenden satanás y los suyos, sus seguidores, adoradores y cómplices-esclavos.

 Recordar lo que dijo San Juan Bautista, “Es necesario que yo disminuya para que Él crezca”, refiriéndose a que es necesario que el ‘yo’ disminuya para que el “Él” crezca.

 En nuestro interior debemos ir renunciando a nosotros para ir muriendo crucificados, ofreciendo un real sacrificio de nosotros mismos para dejar que El Señor Viva y Reine, para que permitirle a Él crecer, estar, permanecer en nosotros.

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