3 de febrero de 2014

2123.- MAS LE VALDRÍA NO HABER NACIDO



2123.- MAS LE VALDRÍA NO HABER NACIDO

 Él Es Dios y no hace cosas inútiles o superfluas, tampoco porque sí o por despecho como nosotros, justamente, somos nosotros los que volvemos toda obra o Don de Dios inútil y eso es porque somos superfluos.

 Si Dios nos dio un Salvador es porque necesitamos un Salvador, si nos dio un Guía es porque necesitamos un Guía, si nos dio un Maestro, es porque necesitamos un Maestro, pareciera que cosas tan simples, evidentes, lógicas y naturales, no las queremos comprender.

 Es peor que eso, no se trata de que no queremos comprender, lo vemos, lo entendemos, el problema es que no nos interesa, nos importa nada, somos apáticos, indolentes, insensibles, desamorados, desinteresados.

 Yacemos echados en la comodidad indiferente, no queremos ni siquiera levantar la mirada, no nos interesa, no nos importa, caprichosa, cómoda y egoístamente deseamos continuar deambulando sobre la faz de la tierra dedicándonos a vanidades, o sea, a hacernos ver, reconocer, adorar, aceptar, tomar en cuenta, etc.

 Insultamos a Dios, blasfemamos contra El Espíritu Santo, simplemente porque no queremos aceptar la Verdad, porque despreciamos los dones de Dios y continuamos aferrándonos a mentiras, ilusiones, falsedades.

 Tenemos lo que merecemos, padecemos la ausencia de Dios y a satanás suplantándolo para devorarnos, consumirnos y destrozarnos porque no queremos confiar en Dios, porque no nos interesa seguir al Señor en verdad, y como no se da perlas a cerdos, perdemos de vista La Luz Verdadera quedando sumergidos en el mundo y atados a barcos que se hunden.

 Con el correr del tiempo mas y mas perversas se vuelven las religiones, porque mas y mas hipócritamente se comportan. Las religiones deberían ayudar a las almas a encontrar a Dios, pero obran al revés, ayudan a las almas a consagrarse a satanás enseñando sus perversas y abominables doctrinas.

 Son y serán malditas junto con la serpiente a la que han elegido en el lugar de Dios, y esto es claramente producto de su voluntad, elección, porque solo la serpiente fu maldecida, y su maldición la comparten o reciben todos los que la siguen.

 Dios no maldijo a las religiones, éstas se han vuelto malditas, simplemente porque eligieron traicionar a Dios, convertirse en abominables, volverse hijas de la serpiente repugnante.

 Eligieron tal cosa cuando eligieron la mentira, cuando practican la hipocresía, cuando persiguen objetivos terrenos, mundanos, cuando se consagran a una existencia material, terrena, existencialista, cuando construyen en, por y para el mundo practicando la enfermiza y decadente egolatría narcisista infernal.

 Dios quiso las religiones para llegar a las almas, pero si las religiones funcionan como obstáculo, si obran al revés apartando a las almas de Dios y consagrándolas a satanás, las mismas religiones se han vuelto malditas, no ven ni verán a Dios, y sobre ellas pesan las mismas palabras del Señor para judas, el traidor, “Mas le valdría no haber nacido”.

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