22 de febrero de 2014

2162.- NO BUSCAMOS A DIOS, NO RECIBIMOS A DIOS



2162.- NO BUSCAMOS A DIOS, NO RECIBIMOS A DIOS

 Cada alma tiene la responsabilidad de buscar y recibir al Señor personalmente, eso es indelegable, pero como no lo hacen la mayoría de las almas, Dios que debería estar presente, pasa a estar ausente.

 Cada alma recibiría una porción de herencia o sea, un parte del Espíritu de Dios, una parte del mismo Reino de Dios, pero, al no buscar a Dios verdaderamente, al inventarlo a gusto o al permanecer errante en el mundo dedicadas a vanidades, no solo se están dejando a sí fuera de Dios, sino que también están dejando a Dios fuera del mundo como de su vida.

 Si no buscamos a Dios no recibimos a Dios, incluso aunque hablemos todo el tiempo de Él. Siendo indiferentes al Señor y no colaborando en su Revelación, no tenemos a Dios.

 Muchas almas lo inventan a gusto, otras muchas se conforman con la invención ajena, pero a Dios no lo busca nadie sinceramente, no hay almas que renuncien a sí mismas dispuestas a aceptar al Señor tal cual Él Es.

 Solo en El Camino de la Revelación de la Divina Voluntad las almas están buscando sinceramente a Dios y están obedeciéndolo realmente, entonces, solo ahí es que lo tienen verdaderamente.

 Dios quiere darse a la humanidad pero ésta no quiere recibirlo, cada uno anda errante encerrado en sus delirios, perdido en sus fantasías y enterrado en tinieblas, sumergiéndose en vicios y dejándose envolver, seducir y engañar por el adversario.

 Al farsante las almas lo reciben, pero al Señor que lo tienen al alcance de la mano, no. No quieren romper su costumbrista e insegura comodidad, no desean moverse, tratan de permanecer indiferentes a Dios como si nada ocurriera o como si tal hecho no acarrease consecuencias.

 Desean las almas permanecer cómodamente asnadas en su costumbre siendo realmente indiferentes hacia Dios, no desean moverse ni en lo más mínimo, solo se preocupan por fingirse seguras y libres de miedo cuando la verdad es que se están rindiendo y entregando al miedo.

 Preferimos reinar-naufragar en un mar de orgullo antes que movernos, aun viendo que nos estamos ahogando, simplemente por rebeldes, caprichosos, cómodos, y realmente también, por cobardes que no quieren moverse ni confiar en Dios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...