25 de febrero de 2014

2187.- SOBRE LA VOCACIÓN



2187.- SOBRE LA VOCACIÓN

 El Llamado de Dios es personal, es con nombre y apellido, es único e irrepetible así como intransferible, por ello, la respuesta debe reunir las mismas características.

 Nadie puede responder a Dios por nosotros, si otro lo hace, no nos conviene, pero la verdad es que eso es lo que sucede porque las almas son cómodas.

 Al ser indiferentes a Dios, las almas dejan que otros respondan por ellas, entonces, entran en una vocación genérica e inútil, que parece respuesta a Dios pero que solo es una horrenda asociación ilícita destinada a ponerse de acuerdo, pero no para buscar a Dios, sino para dejarlo afuera.

 Esto sucede porque las almas, como dijo El Señor, viven pendientes unas de otras, del honor que se prodigan, de las mentiras que se dicen.

 Cada uno se preocupa por sí mismo y por su abismo, o sea, por el ego, acumulando de esta manera orgullo, adulándose y adorándose y empeñándose en ser adulado y adorado por otros.

 Es de esta forma que cada cual se hunde en sí mismo y no piensa mas que en sí, se olvida del entorno, pierde la noción de la realidad.

 Acá es donde satanás y sus demonios, así como con sus colaboradores en tierra, ofrece respuestas a Dios aparentes, moldes o clichés en los que las almas entran no viendo que van como ovejas al matadero.

 Ahí pierden la identidad, se imponen la personalidad grupal, histeriquean de la misma manera, entran en alineación colectiva, y después llaman a eso ‘culto’, ‘religión’, ‘espiritualidad’, no viendo que es un real aquelarre.

 A Dios se le responde primero en forma personal, es obligación de las almas buscar, discernir la Voluntad Divina y responder a Dios, a su Llamado, porque el Llamado es de Dios, no de otra persona y es para ponerse al servicio de Dios, no de otra persona.

 Una vez que el alma responde a Dios y llega a entrar en comunión con Él, Guiada por Él mismo, emprende las obras que Él le encomienda, y es ahí donde Dios obra por medio del alma para bien de muchos.

 Comprender acá que si el alma no presta atención a Dios, por mas que hable de Él todo el tiempo, ni lo sigue ni lo obedece, entonces, no lo sirve y termina sirviéndose de Él para alimentar el ego.

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