31 de mayo de 2014

La verdad sobre satanás y los suyos (VIII)



La verdad sobre satanás y los suyos (VIII)


La verdad sobre satanás y los suyos (I):

La verdad sobre satanás y los suyos (II):

La verdad sobre satanás y los suyos (III):

La verdad sobre satanás y los suyos (IV):

La verdad sobre satanás y los suyos (V):

La verdad sobre satanás y los suyos (VI):

La verdad sobre satanás y los suyos (VII):

Capítulo I: GRAN AVISO, SE VE A SÍ EN SU SER NATURAL

 La verdad es simple, tanto como cruda y difícil de aceptar: Somos cobardes, nos domina el miedo, nos controla, somete, esclaviza, aplasta, nos convierte en histéricos que se obsesionan consigo mismos no saben ni quieren hacer otra cosa mas que preocuparse y pensar en sí.

 El miedo es lo peor que puede atormentar a un alma, la aniquila, debilita y destruye sin provocarle extinción, es decir, la mata sin darle muerte, un tormento atroz e indescriptible.

 El miedo que nos envuelve y también atormenta por dentro es la propia debilidad, inconsistencia, lo que somos en esencia, nada y menos que nada, un pedazo de nada.

 Esa debilidad, inconsistencia, o que somos en realidad, es el fruto o la cosecha de una existencia miserable, orgullosa, delirante y desamorada.

 Como tontos queremos creer que la anidad es algo, que el orgullo sirve, pero la verdad es que en esencia esas cosas son como la espuma, parecen algo, son voluminosas, se elevan fácil, pero enseguida se desvanecen como la niebla al salir el sol quedando de eso nada.

 Ahí quedamos desnudos, desprovistos de todo lo que parecía fortaleza, de lo que estábamos orgullosos, y el terror se apodera del alma, una preocupación angustiante, desesperante, histérica.

 A todas las almas les llega el momento de verse a sí mismas, de conocerse en el ser real miserable que somos en verdad mas allá de todo delirio, fantasía, orgullo, auto-engaño.

 Puede ser un instante, puede durar mucho, lo que sí tiene es ese sabor eterno, interminable, donde los minutos parecen años, y donde la sola idea de tener que esperar una salida o solución, o de conseguir algún tipo de alivio se ve muy distante, como si hubiese que ir caminando de la tierra a la luna.

 La idea de tener que esperar en ese estado es aterradora, el alma se hunde, sumerge, desarma, desmorona, el miedo la destroza, aniquila, destruye. El mismo miedo, su propia debilidad la hace querer huir, esconderse, perderse, desaparecer, pero no hay salida ni escondite alguno.

 El terror enloquece a las almas y no pueden esconderse ni evadirse, su masca se ha desmoronado han conocido el miedo, se han visto a sí mismas en su ser natural y tienen pánico.

Capítulo II: GRAN AVISO, ALGUNOS EFECTOS

 A cada cual le toca en su vida personal, ámbito, y le llega de improviso, sin preaviso, es un tropiezo, y es así como nos vemos envueltos en circunstancias aterradoras donde el espanto domina el alma.

 No hay salida, no hay posibilidad de evadirse, esconderse, no hay ocultamiento posible, el golpe es certero, desvanece la falsa protección, destruye la máscara, arruina la imagen, quedamos en lo que verdaderamente somos, valemos, podemos, sabemos, tenemos, o sea, nada, menos que nada, un pedazo de nada.

 Estamos a merced de la propia debilidad, indigencia, miseria, frente a frente con lo que realmente somos, no hay posibilidad de engaño, el alma atormentada por el mismo miedo, oprimida por su debilidad, confiesa la verdad.

 Ahí es donde reconocemos el miedo real que tenemos, la preocupación que nos domina, donde estamos atados. Ahí se desvanece la mentira, no hay posibilidad de engaño, sale a la luz lo que realmente hay en nosotros.

 Surge el temor, se siente terror, y por sobretodos, nos domina un miedo horrendo, aterrador, indescriptible de padecer las consecuencias de lo que somos, de lo que hicimos.

 Se teme la venganza de otros, surge el pánico y vemos el miedo al espejo, esta en nosotros, es nuestro ser, no hay posibilidad de esconderse o evadirse porque esta en nosotros, es lo que somos.

 También es como la sombra, pero una sombra especial que no se aparta ni se mueve, esta ahí, delante de nuestros ojos, sin posibilidad de hallar alguna forma de evitarla.

 Nos persigue, castiga, atormenta, y las preocupaciones cual espectros nos rodean, nos sugieren todas las cosas que podemos padecer, lo que merecemos y lo que otros nos harán en castigo y venganza.

 No hay manera de librarse del acoso de esos buitres, el dolor es mucho, el miedo es mas que eso, es espanto, terror, angustia, desesperación, debilidad que desarma.

Capítulo III: GRAN AVISO, CARACTERÍSTICAS

 Llegada la hora de ser iluminados en la consciencia acerca de la verdad, el golpe es brutal, sorpresivo, veloz e inevitable, como el relámpago, no hay vuelta, salida ni solución.

 El alma de repente se ve en el infierno, en el lugar real en el que se encontraría eternamente y sin poder salir si muriese en ese instante. Ve su destino real, sin mentiras, comprende por Revelación Divina lo que merece.

 Mientras pasea por el mundo puede engañarse, mentirse, engañar a otros, pero cuando llega el tiempo del tropiezo, la intervención de Dios, no hay nada que pueda acallar la Voz de la Verdad.

 Ahí es que el alma se conoce sin posibilidad de mentirse, y también es ahí donde queda al descubierto en el mundo lo que es sin posibilidad de mentir.

 Acá es que las almas enloquecen, porque no entienden lo que ocurre, solo sienten pánico, miedo, terror.

 La verdad es que están viendo por un instante, minutos, horas, días, lo que sea necesario para que lo entiendan, lo que realmente son y donde van a terminar si no se corrigen.

 No hay vuelta, es el infierno, no hay juez al que sobornar, Dios no se vende, cada cual recibe lo que merece.

 Tampoco hay salida posible, solo miedo, terror dolor, angustia, desesperación, desolación, y cuanto ocurre en derredor es para provocar mas miedo y atormentar con gran terror provocando espanto en el alma.

 Incluso ni se puede rezar, ni aun queriendo se puede, pero el alma ni se acuerda de cómo hacerlo, ni tiene voluntad. Si por casualidad alguien se lo recomendase, no podría, no tiene fuerza ni valor.

 Además, enseguida se le echan demonios para insultarla, asustarla, amenazarla y desiste de esa intención.

 Esto es el Gran Aviso, y es similar a lo que ocurrió cuando al morir El Señor en la Santa Cruz cuando los muertos salieron apareciéndoseles a sus familiares y otros en medio de las tinieblas imperantes, en medio de la confusión y el espanto, del vacío y la desolación.

Capítulo IV: GRAN AVISO: EL CAMINO QUE DEBEMOS RECORRER

 Otra característica del gran aviso a considerar es que se trata del tiempo de los demonios, del predominio de las tinieblas, del imperio del mas grande vacío y de la mas abominable desolación.

 Es un abismo real en la propia vida, como si se abriera el infierno delante y viésemos que no hay donde estarse en pie, comprendiendo que no hay tampoco apoyo, sustento, protección o defensa que valga.

 En esa abismal desolación producto de la ausencia de Dios, las almas se desesperan, pero lo que prima es el miedo, impera de tal manera que no hay otra cos amas que miedo en ellas, ese es su sentimiento.

 Es tanto el miedo que las almas se doblegan, lloriquean, hacen cualquier cosa con tal de evitarlo, de no padecer lo que temen padecer, porque el tormento que sufren no es el único, también sufren por lo que temen padecer.

 Ahí se echan los demonios encima, rondan, danzan en su derredor, la asustan tanto que el alma se quiebra, doblega, cae por su propia debilidad, se pone de rodillas, suplica no ser castigada y hasta lloriquea.

 Ahí admite cualquier cosa, se declara culpable, pero suplica piedad mientras dice que merece el castigo. Se produce confusión y locura, no hay defensa, protección ni asistencia, ni siquiera se le ocurre al alma que pueda orar.

 Si lo hace son solo palabras desesperadas que caen en el vacío, Dios pareciera no estar, porque es un estado como el que el alma se encontraría en el infierno.

 Rondan, danzan en derredor los demonios asustando, atormentando, amenazando, sugiriendo lo que el alma padecerá, lo que otros le harán sufrir, y si es un alma acostumbrada a la oración, puede ser que rece, pero no tiene efectos.

 Es el momento de predominio de los demonios, por ello es que si advierten que las almas rezan, redoblan su furor, sus castigos y tormentos, avisándoles lo que será el infierno.

 Dios lo permite porque así, da a conocer a las almas lo que es la vida real, así les posibilita el adquirir cabal conocimiento de donde están y donde terminarán sus días, lo que realmente merecen.

 No es un castigo, es solo un aviso, una advertencia, dios esta diciendo claramente lo que cada cual merece, lo que conocería por toda la eternidad de morir en ese momento y en el estado espiritual en el que se encuentra.

 ¿Qué se puede hacer?, mejor preguntar ‘¿Qué se debe hacer?’, el esfuerzo que no hicimos en toda la vida y del que depende no solo el resto de nuestros días en este mundo, sino toda la eternidad: Buscar a Dios.

 Aunque cueste, aunque haya vacío y desolación, aunque parezca que no hay respuesta, es un camino que debemos recorrer para salir del abismo, de nuestra propia miseria en la que nos vemos sumergidos sin el velo de la irrealidad fantasiosa que deseamos vivir, creer y hacer creer.

Capítulo V: SABE QUE NOS TIENE MIEDO

 No le queremos poner límites a nuestros vicios, le tenemos miedo a nuestro miedo, por ello es que terminamos dejándonos robar la vida, le permitimos al adversario, satanás, que nos devore, consuma, destroce, aniquile, destruya en vida.

 Inclusive acabamos por colaborar con el adversario, el mismo miedo nos doblega y terminamos haciendo lo que quiere, impone, demanda, sugiere, exige.

 Prestar atención que nos debilita para que no podamos oponerle resistencia, es un maldito cobarde que quiere doblegarnos, someternos, aplastarnos, pero que lucha ocultamente para conseguir su fin como lo hacen los cobardes.

 Por detrás, a traición, sigiloso asecha, nos rodea, envuelve, aísla, despliega toda su astucia, esa que le provee su inteligencia puesta al servicio de su ambición y que es controlada por su maldad.

 Logra someternos, esclavizarnos, dominarnos, controlarnos, y lo que es peo, consigue convencernos de que lo que hace esta bien, así como de que oponérnosle esta mal.

 Obtiene de esta manera que deseemos ser esclavos, que estemos contentos por padecer su dominación, sometimiento. Considerar que es la maldita serpiente que hipnotiza para congelar, detener, paralizar y luego saltar encima.

 Nos convence de que los que tenemos miedo somos nosotros, y la verdad es que nos transfunde el miedo. Después provoca el miedo con amenazas, también consumiéndonos, devorándonos, dejándonos vacíos. Surge miedo al estar vacíos como las tinieblas en un pozo o abismo húmedo.

 Convencidos de que no hay mas remedio que obedecer, rendirse, ceder, continúa castigándonos, atormentándonos, se divierte el cerdo sádico, disfruta haciéndonos padecer.

 De a poco nos va comiendo vivos, succiona la vida, destroza el alma y nos somete a la miseria espiritual. El problema es que colaboramos, nos dejamos atrapar, puede hacer lo que se le ocurra sin límite alguno de nuestra parte, sin resistencia.

 Considerar que nos tiene engañados y convencidos de que él obra bien y nosotros mal, de que lo necesitamos y de que es necesario dejarse someter, humillar, aplastar, denigrar, etc.

 Quiere convencernos de ello porque así acalla su miedo, él nos teme, no quiere ni que se nos ocurra hacerle frente, porque sabe que podemos, los únicos que no sabemos que podemos y debemos oponérnosle, somos nosotros.

Capítulo VI: PARA QUE NO SE SIGA PRODUCIENDO PUS-MIEDO

 Los demonios están confinados en el infierno, pero eso no les impide subir y meterse en el mundo, y mucho menos en estos tiempos de desolación, tinieblas, vacío, ausencia de Dios.

 Cuanto mas corrupta es la humanidad, mas pueden los demonios acercarse, mas pueden someterla, esclavizarla, devorarla y atormentarla, simplemente porque la humanidad misma se interna en sus dominios, en su reino, las tinieblas, el olvido y la negación de Dios, la rebeldía contra Él.

 Consideremos la gravedad de la situación: No tienen nada que perder, al contrario, todo por ganar, si logran establecerse en el mundo y colgarse de las almas, viven de la vida de estas, alivian sus tormentos, las tienen como esclavas para saciar sus vicios y conformar sus delirios haciéndose adorar como dioses.

 Nosotros no tenemos ni idea de lo que ocurre, no vemos su acción oculta y perversa, no comprendemos ni nos interesa aprender la influencia real que ejercen y como van determinando la conducta para ir consiguiendo en y de nosotros lo que desean para asentarse en el mundo y mantenernos como esclavos.

 Comprender la necesidad de Dios que tenemos, la importancia de la devoción, cuanto debemos crecer espiritualmente. Comprender también como estamos perdiendo el tiempo en vanidades que solo favorecen una mayor ingerencia, presencia, de los demonios para nuestra desgracia.

 Comprender que, mientras dormimos, nos distraemos y perdemos el tiempo en cosas absolutamente inútiles, los demonios continúan trabajando para volvernos mas desgraciados, para que seamos mas esclavos, para que les estemos sometidos ya desde ahora como en el infierno acá en la tierra.

 Mientras continuamos apegándonos a cosas, personas, situaciones, actos, hechos, etc., que son inútiles, viciosos, sin Dios o en contra suya, estamos ligándonos a la muerte eterna, sometiéndonos a demonios, colaborando con el adversario y su obrar para mantenernos postrados en el abismo.

 Debemos buscar donde esta la atadura, donde es que fermenta rebeldía en el alma, donde nos oponemos a Dios aun sin saberlo. Debemos buscar ese aspecto en donde le decimos a Dios rotundamente un ‘no’.

 No tenemos consciencia de ello, no lo vemos a simple vista, solo en la oración nos lo dice El Señor, pero no sin antes librar un arduo combate espiritual. Este combate consiste en vencer el miedo, porque el adversario oculta ese punto o aspecto.

 Lo oculta porque ahí nos tiene atrapados, agarrados, sujetos, dominaos, ahí es donde se oculta.

 Comprender la necesidad de sacar a relucir el miedo oculto, el que decimos no tener, porque es como sacar la pus de una herida, luego se debe extirpar también la raíz para que no se siga produciendo pus-miedo.

CLASES DE DEMONIOS:

¿CÓMO INTERVIENEN LOS ESPÍRITUS EN EL MUNDO?:

PRESENCIA DE LOS ESPÍRITUS EN LAS ALMAS Y EN LAS PERSONAS:

GRADO DE ENTREGA=GRADO DE PRESENCIA:

ESCALAFONES ESPIRITUALES EN LOS REINOS:

SE HACE EVIDENTE EL REINADO DE satanás EN LAS ALMAS Y EN EL MUNDO:

ENFRENTAMIENTO CON LA MUERTE ETERNA:

TRES DÍAS DE TINIEBLAS Y SU FIN:

Capítulo VII: REMOVER EL OBSTÁCULO PARA SU VENIDA

 La desolación, esa horrenda ausencia de Dios, dura hasta que nos convertimos, hasta que nos levantamos, movemos, o sea, hasta que hacemos el esfuerzo necesario para buscarlo y ponerle fin a la situación.

 Solos no podemos encontrarle remedio, alivio, consuelo, solución, solo Dios puede remediarla, pero debemos abrirle paso, es decir, el alma, tiene que haber oración, sino no hay lugar para Dios.

 La desolación es la ausencia de Dios que provocamos por rechazar Su Voluntad, por ello es que si continuamos prescindiendo de Él, por mas que digamos y tengamos buena intención, solo vamos a colaborar con el único que se beneficia si Dios esta ausente, satanás.

 No podemos poner fin a la desolación prescindiendo de Dios, simplemente porque la desolación es ausencia de Dios, no tiene sentido. Es absolutamente necesario moverse hacia Dios, convertirse, salir de sí mismo, empezar a orar y hacerlo bien.

 La oración no es para vencer a Dios, de esta manera solo aumentaríamos la desolación. La oración es para renunciar a sí mismo, para remover el obstáculo que le impide a Dios entrar, Pasar y estar.

 El obstáculo es el orgullo-amor propio, es la miedosa preocupación por sí, la inútil dedicación a sí mismo.

 Debemos remover la rebeldía y Dios mismo nos va a mostrar donde hay rebeldía, rechazo a Él, oposición. Recordar que la rebeldía es el espíritu mismo de satanás, por ello es que si ha rebeldía contra la voluntad de Dios, estamos actualizando el pecado original y también, estamos admitiendo al adversario en nuestra vida.

 Si accede el adversario a nuestra vida dice que es para beneficiarnos, pero la verdad es que es para beneficiarse él consumiéndonosla y usándola para satisfacerse en sus vicios y ambiciones.

 Tenemos que hacer un esfuerzo por volver a Dios, Él mismo nos va a asistir, defender, proteger, no nos va a abandonar, Él nos defiende porque somos suyos, pero debemos querer volver a Él y permitirle que nos defienda en verdad, es decir, que nos limpie-purifique liberándonos del adversario de satanás.

 Comprender acá la razón por la que la humanidad yace postrada en tinieblas y el motivo por el que los demonios pueden establecer su reinado infernal, no remediamos la rebeldía, no obedecemos a Dios verdaderamente, perdemos el tiempo halando de Él y fingiendo que lo que lo servimos, seguimos, pero es todo mentira, auto-engaño.

 Si libramos el verdadero combate espiritual, vamos a quedar postrados en tinieblas hasta pudrirnos y ser devorados, vamos a ser condenados y los demonios van a continuar sometiéndonos, esclavizándonos, robándonos la vida.

 Por supuesto que tanto los demonios como los vicios propios nos odian, aborrecen y desean destrozarnos si les ponemos límites, pero si no lo hacemos, nos perderemos irremediablemente, no se puede mezclar a Dios con el diablo, eso se hace en el mundo porque los hipócritas fingen tener a Dios.

 Tenemos que vencer los límites autoimpuestos que son por miedo y fingen defensa pero en realidad son los que nos mantienen postrados, estancados y le ponen límites a Dios privándonos de Él.

 Esto lo logramos cuando lo elegimos con esfuerzo y venciendo el miedo, cuando dejamos de ser fieles a nosotros mismos, a nuestras costumbres. Esto es lo que no hicieron fariseos y maestros de la ley, saduceos y escribas, y todos los que no recibieron al Señor en su Primer Paso, por lo que debemos evitar y remediar la situación antes de perdernos para siempre en tinieblas.

La verdad sobre satanás y los suyos (VII)



La verdad sobre satanás y los suyos (VII)


La verdad sobre satanás y los suyos (I):

La verdad sobre satanás y los suyos (II):

La verdad sobre satanás y los suyos (III):

La verdad sobre satanás y los suyos (IV):

La verdad sobre satanás y los suyos (V):

La verdad sobre satanás y los suyos (VI):

Capítulo I: INFLUENCIA DE satanás EN LA HISTORIA

 El adversario, satanás, es un cerdito orgulloso que esta celoso de sí, por ello es que se desespera por ser adorado y, habiéndose perdido, no se dedica a otra cosa mas que a eso.

 Con su comportamiento demuestra que es como un nene caprichoso que no ha podido dominar, controlar, someter, doblegar a sus padres, busca venganza, revancha.

 Esta venganza puede consistir en conseguir por sí mismo lo que quiere, en vomitar odio o en hacer que nadie lo ame. Acá es donde busca, persigue y seduce a la humanidad queriéndola sumar a su rebeldía y venganza contra Dios.

 Considerar la importancia de no dejarse seducir, tentar, engañar por el adversario, comprender la necesidad de discernir la Voluntad Divina y de hacer un esfuerzo real por obedecer a Dios.

 Es un maldito tramposo, un embustero y dispone de gran poder sobre la faz de la tierra en estos tiempos en los que se ha abandonado el verdadero culto a Dios, por ello es que o debemos perder el tiempo entregándonos al orgullo, valiéndonos por cuenta propia, dedicándonos a satisfacer la voluntad propia, la ambición, porque ahí somos llevados de las narices por satanás.

 Las almas se exponen a perderse eternamente porque quieren conducirse por sí mismas no considerando que hay una parte de la Creación que no conocen ni comprenden, la espiritual, que encima, es de la que depende todo.

 Es satanás que esta en guerra contra Dios y quiere oponerle a todas las almas busca imponer a las almas que odien a Dios rebelándose contra Él directa o indirectamente.

 Directamente cuando obtiene que lo odien en forma abierta, consciente y decidida, y es indirecta cuando consigue que las almas solo se preocupen por sí mismas, su orgullo y practiquen la egolatría narcisista, miedosa, cobarde.

Capítulo II: ORGULLOSA DE PRESCINDIR DE DIOS

 Somos hijos, somos como niños para Dios, pero también debemos madurar, evolucionar, progresar espiritualmente, porque, de no hacerlo, involucionamos, nos hundimos, abismamos en nosotros mismos ahogándonos en la abominable desolación que provocamos.

 Dios Es Bueno, pero no es tonto, quiere Nuestro Verdadero Bien actual y Eterno, por ello nos conduce al crecimiento, la maduración y el progreso espiritual, para que salvamos del abismo de egoísmo, orgullo, amor propio, miedo y preocupación inútil por nosotros mismos.

 Somos egoístas y deseamos continuar siéndolo, eso es lo mas grave, queremos ser inmaduros, no crecer, no evolucionar, no progresar, y ahí es donde el adversario puede intervenir.

 Puede meterse en esos caprichos, rebeldías, ambiciones, en ese negare a prestar atención  a obedecer. Lógicamente, lo hace incitando a la rebeldía, diciendo a las almas que tienen razón, que no solo pueden, sino que deben continuar con sus caprichos, ambiciones, perversiones, rebeldías.

 Lo que busca es fomentar y fortalecer el orgullo, que las lamas generen amor propio. Quiere endurecerlas en la rebeldía contra Dios.

 Les dice lo que desean escuchar, las aparta totalmente de Dios y de la realidad hundiéndolas en tinieblas mientras les hace creer que son diosas, reinas y que cuanto se les antoja esta bien o debe ser satisfecho.

 Manipulándolas sutilmente las arrastra a construir una vida sin Dios y en contra de Él que acaba por ser en contra de la humanidad misma, sin embargo, esto no lo ven, no lo entienden y no lo creen si se lo dicen.

 Es una civilización orgullosa, o sea, ciega, engañada, que esta satisfecha solo de prescindir de Dios, de renegar de Él, de provocarse tontamente la autodestrucción.

 Dispone de las almas como de títeres o marionetas haciéndoles hacer o no hacer peor que si estuviesen poseídos los cuerpos y las almas oprimidas. Esto sucede porque se han fundido al adversario y las usa como lo que son, cosa de su propiedad.

 Esto lo consiguió porque la humanidad se lo quiso conceder, porque deseó ser rebelde contra Dios, orgullosa, viciosa, corrupta, desamorada, porque no ha combatido ni rechazado al adversario.

Capítulo III: SE APROPIA DE LA VIDA Y ARRASTRA AL INFIERNO

 Somos egoístas, caprichosos, desamorados, solo pensamos en satisfacernos, conformarnos, saciarnos, por ello es que tratamos de dominar, controlar y someter a Dios, deseamos ponerlo al servicio de nuestras ambiciones, delirios y abismales deseos insaciables.

 Si no podemos controlar, dominar, someter y poner a Dios a disposición nuestra, lo rechazamos, despreciamos y lo reemplazamos, a ese punto hemos llegado, la humanidad es semejante a satanás.

 Lo reemplazamos por un dios que inventamos, al que supuestamente sí sometemos, dominamos y obligamos a conformarnos, saciarnos, satisfacernos, obedecernos.

 Supuestamente lo controlamos porque la realidad es que ahí es donde satanás se transfigura en ángel de luz fingiendo conformar a la humanidad, y es ahí donde la domina, controla y somete.

 Ahí es donde él logra la satisfacción de sus ambiciones, perversiones, caprichos, etc., recordar que es astuto y que su inteligencia la pone al servicio de su maldad convirtiéndose en un vengativo desesperado por arruinar, destruir, corromper, etc.

 No queremos ni siquiera considerar la gravedad de ser rebeldes y caprichosos respecto de Dios, de ser ingratos orgullosos desamorados que solo se preocupan por sí mismos.

 Comprender que al ser rebeldes, caprichosos, inmaduros, egoístas, estamos exponiéndonos al adversario, entregándonos a satanás y corriendo a la perdición eterna de la que no se vuelve, de la que no hay retorno posible si no aceptamos y no recibimos al Salvador.

 Busca el adversario los caprichosa, ambiciones, deseos, rebeldías, y si no las encuentra las inventa, inspira, propicia, porque así nos rebela contra Dios y mientras que creemos que nos dedicamos a nosotros mismos, en realidad estamos admitiendo la rebeldía infernal, el espíritu de satanás con las consecuencias que esto acarrea.

 Acarra que recibimos a satanás mismo y le permitimos que disponga de nosotros, que influencie en nuestra vida al punto de determinarla. Considerar que el cerdo es astuto y sabe con qué tentar, educir y atraer a cada uno.

 Comprender la necesidad de discernir la Voluntad de Dios y de renunciar a la propia que es manipulada por el adversario par arrastrarnos a una real rebeldía contra Dios, en la cual se apropia de nuestra vida y nos arrastra al infierno.


Capítulo IV: DESPUÉS DE FRUSTRACIONES SE ABLANDARÁN

 Ofrece satanás a las almas la excusa perfecta en estos tiempos para prescindir de Dios, les da motivos o excusas para que continúen preocupándose por sí mismas, para que sigan enterrándose en su abismo de orgullo y egolatría narcisista infernal.

 Les provoca miedo, les infunde angustia, las arrastra a la desesperación volviéndolas histéricas, de manera que siempre encuentran una excusa para olvidarse de Dios y obsesionarse consigo mismas.

 Lo que hace es fomentar el crecimiento del orgullo-yo-amor propio, porque así logra incrementar su presencia en el alma y obtiene que retroceda la Presencia del Señor. Es en los corazones que se libra un combate espiritual decisivo, es en la vida personal donde están las batallas por la salvación o perdición y donde se decide la suerte, rumbo y destino de la humanidad.

 Cada persona, cada corazón es un campo de batalla donde Dios y satanás se enfrentan, donde cada alma es responsable por la victoria de uno y la derrota del otro.

 El alma decide quien gana y quien pierde, a quien elige y a quien rechaza, pero que considere que las apariencias engañan, cuando piense ligeramente que elige a uno puede estar eligiendo al otro.

 Esto señala la responsabilidad individual, el deber de toda alma de discernir la Verdad, de buscar la Voluntad Divina y de Obedecer realmente a Dios, tanto por su bien, como por el bien de toda la humanidad.

 Que consideren las almas que la elección actual determina a qué linaje se pertenece y también el destino eterno, no es algo que pueda decidirse a ligera, incluso se debe tener en cuenta que no elegir clara y decididamente a Dios es quedarse con satanás.

 Siempre esta maniobrando, moviéndose, tendiendo trampas, engañando, realizando puestas en escena para arrastrar a las almas a la perdición. Éstas no lo entienden, no lo ven ni lo comprenden, y lo que es peor, tampoco les interesa llegar a entenderlo, se dejan engañar y se oponen al Salvador.

 Dios intenta salvar a las almas, pero no las obligas, Él puede, ellas no quieren, entonces, no las atormenta, no les insiste, no les exige, les da oportunidades, luego deja libre porque si continuara insistiendo, las almas continuarían oponiéndose y con mas capricho, volviéndose mas demoníacas.

 Cuando las almas eligen cerrare, encerrarse, ocultarse, negarse, abismarse, las deja para otra oportunidad luego de que se hallan ablandado a golpes de frustraciones y desencantos.

Capítulo V: CONTEXTO DE LA HISTORIA (VIII): DEFIENDEN AL QUE LOS VA A DEVORAR

 No aceptó a Dios el adversario, no renunció a su ambición, capricho, deseo, no aprendió, no creció, entonces, sigue trabado en su obsesivo tratar de concretar su capricho y saciar su ambición.

 Esto se ve reflejado en que pelea día a día y alma por alma parra arrancársela a Dios e imponerle que lo adore a él, ahí es donde dice chorreando inmundicia de su boca, ‘¡Ésta alma es mía!’, mientra se excita con su victoria burlándose maliciosamente de Dios.

 Comprender la gravedad de nuestros caprichos, las consecuencias de no prestarle atención a Dios, le estamos dando la razón al adversario, le permitimos que se meta en nuestra vida y disponga de ella solo para que se cobre su venganza y para que se burle de Dios.

 Desde el principio quiso ser adorado el adversario, desde que se adoró a él mismo volviéndose vanidoso, se convenció de que le correspondía y como Dios no se lo concedió, se dedicó a conseguirlo convirtiéndose en lo que es, el primer perdido.

 Conseguir arrancarle almas a Dios es para el adversario una victoria excitante, delira de orgullo y se revuelca en su soberbia cuando lo obtiene, luego se la restriega en la cara a Dios mostrándole como la ha convertido en corrupta que chorrea inmundicia, se la presenta como a una postitula ultrajada, drogada y prácticamente reducida a la esclavitud.

 Desgraciadamente esta imagen no solo es de un alma, sino de la humanidad misma de estos tiempos llena de orgullo, amor propio, chorreando inmundicias, sumergida en vicios, convertida en rebelde a la Voluntad de Dios.

 La toma en sus garras mientras la hipnotiza, encanta y seduce, la acaricia como a la víctima que va a devorar arrancándole la cabeza mientras se halla viva y delirando en su lujuriosa soberbia se dispone a destrozarla.

 La humanidad permanece ajena a estas cuestiones, es ignorante de la realidad, completamente ciega de su peligro real, se comporta como en el tiempo de Noé en el que se dedicaban a cultivar vicios y corromperse.

 Considerar siquiera por un instante la necesidad de Dios, de salvación, de prestarle atención y obedecerlo, de abrir los ojos a la realidad y de dejar de ser caprichosos orgullosos que defienden al que los va a devorar.

REALIDADES ESPIRITUALES DE HOY:

BATALLAS ESPIRITUALES EN LA HISTORIA:

CONTEXTO DE LA HISTORIA (I):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (II):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (III):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (IV):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (V):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (VI):

CONTEXTO DE LA HISTORIA (VII):

Capítulo VI: DIVISIÓN EN LA HUMANIDAD

 Esta desesperado por ganar el adversario, y también hay almas en el mundo que son como él, no comprenden que ganar es perder y perder es ganar.

 Ganar es imponer la propia voluntad caprichosa, ambiciosa, es condenarse a tratar de saciarse-conformarse siempre sin hallar consuelo alguno que baste ni satisfacción posible.

 Esto se debe a que, cuando nos procuramos satisfacción en ambiciones, vicios corrupciones, despreciamos a Dios y buscamos instintivamente reemplazarlo, pero no hay nada ni nadie capaz de eso condenándonos por ello a buscar lo que es imposible de conseguir y vagando en tinieblas por ello.

 Que en el mundo hay almas que entran en esa locura autodestructiva es grave, pero que lo mismo suceda en las religiones es mucho mas grave aun, y esto es lo que ha provocado la abominable desolación, o sea, que satanás se haya instalado en el templo haciéndose adorar, servir, obedecer.

 Las almas consciente o inconscientemente están de común acuerdo con satanás, lo que provoca la ausencia de Dios, el reinado de las tinieblas, un abismo a punto de devorar y consumir a la humanidad enterrándola en tinieblas luego de haberlas corrompido, destrozado y transformado reduciéndolas a excremento de demonios.

 Las almas que deseen ser libres de las tinieblas y de la perdición eterna tienen que hacer un esfuerzo real por buscar a Dios, por salir de sí mismas y obedecer al Señor creyendo verdaderamente Él.

 Quienes no lo hagan, definitivamente se precipitarán en su abismo-sepulcro de orgullo quedando encerradas en sus delirios, presos de sus caprichos y puestos al servicio de satanás.

 Así es como los dos linajes se irán conformando, concretando, consolidando, y en éstos, irá creciendo la presencia de quién han elegido, unos a Dios, y otros a satanás que dice ser dios.

 No se puede salvar a las almas por la fuerza, por ello es que las que desean perderse, quedar postradas en tinieblas y a merced de satanás, pueden hacerlo, lo que no podemos hacer es obligarlas a salir del infierno que desean construir.

 Tampoco podemos impedir que construyan su reino maldito, pero sí podemos y debemos impedir que nos sometan a éste si es que verdaderamente queremos ser hijos de Dios, si realmente deseamos esa libertad propia de los hijos de Dios.

 Esto significa que, el alma que quiera ser libre, será libre buscando a Dios, confiando en El Señor y siguiéndolo en El Camino de la Revelación de Su Voluntad, porque ahí es donde el alma es verdaderamente fiel, donde ama a Dios y donde lo recibe teniéndolo como corresponde.

 Las almas que no amen a Dios en verdad, continuarán encerradas en la mentira de satanás y quedarán hundidas en la creación del adversario, humanista, terrena, satanista, corrupta y condenada a la autodestrucción.

 Así se cumple el Juicio de Dios y así se cumple lo que dio El Señor, que no ha venido a traer la paz sino la Espada (Del Espíritu-Verdad, por supuesto), y que no vino a traer unión sino división (En el sentido de separar a las almas con Dios y sin Dios, derecha e izquierda).


Capítulo VII: LO NATURAL ES OBEDECERLO

 Encerrado en sus delirios y convencido de su grandeza, satanás se olvidó de Dios perdiendo totalmente el rumbo, extraviándose en tinieblas y convirtiéndose en el primer perdido.

 Se convenció también que debía ser adorado, pues lo suponía consecuencia de su supuesto ser admirable, grande y como Dios o aun mas que Él. No advirtió que se convirtió en un delirante de soberbia que perdió el contacto con la realidad.

 Como ambicionó ser adorado, se enfureció cuando Dios le Reveló que no lo sería, ahí se sintió despreciado en su orgullo, no quiso entender que en ese instante podía ser liberado de su delirio, capricho, fantasía, alienación.

 Ahí decidió cobrarse venganza, quiso hacer que la humanidad odiara a Dios, lo aborreciera, despreciara, y consecuencia de esto es la historia que conocemos desde el principio.

 Comprender donde es que entramos cuando no amamos a Dios, somos indiferentes hacia Él, nos preocupamos por nosotros mismos y nos desesperamos por ser adorados en el mundo, es decir, entramos en el reino de las tinieblas, pasamos a estar bajo la influencia del adversario.

 Tenemos que discernir realmente como orientamos nuestra vida, las decisiones que adoptamos, porque si nos dedicamos a hacernos amar, adorar, o a conseguir lo que queremos sea como sea, quedamos bajo la influencia del adversario y nos abismamos en tinieblas condenándonos a la perdición eterna.

 A todos ofrece el adversario la venganza contra Dios, a todos tienta, seduce, encanta y quiere manipular, también a todos engaña, por ello es que necesitamos dirigirnos a Dios y discernir Su Voluntad, para poder ser guiados por Él en medio de las tinieblas y la confusión hacia la Vida Eterna, es mas, para eso Vino El Señor.

 A todos les hace querer una cosa para decepcionarlos y arruinarlos, o para tentarlos y colocarlos bajo su influencia, es decir, para que generen un espíritu ambicioso que es como el suyo donde se funde y donde puede reinar y manipular disponiendo de las almas.

 Mientras las almas continúen siendo rebeldes a la Voluntad Divina, satanás va a continuar estando presente, reinando y desafiando a Dios por medio de las mismas almas que Él quiere Salvar.

 La pelea contra Dios es del adversario, nosotros somos hijos de Dios y lo natural es obedecerlo.

La verdad sobre satanás y los suyos (VI)



La verdad sobre satanás y los suyos (VI)


La verdad sobre satanás y los suyos (I):

La verdad sobre satanás y los suyos (II):

La verdad sobre satanás y los suyos (III):

La verdad sobre satanás y los suyos (IV):

La verdad sobre satanás y los suyos (V):

Capítulo I: bergoglio, ANTICRISTO, FALSO PROFETA (54): AL ÁRBOL SE LO CONOCE POR LOS FRUTOS

 Puede entrar, meterse, estar presente el adversario entre nosotros porque puede estar en nosotros. Esto se debe a que no somos diferentes, el alma es un antro, un abismo, una cueva propicia para delincuentes.

 Al no amar a Dios, se produce una abominable desolación, un inmenso vacío, no hay nada que pueda reemplazarlo, y es ahí, en ese infierno donde el adversario, satanás, puede meterse.

 Solos nos perjudicamos porque renegamos de Dios, prescindimos de Él, porque desdeñamos su Don y nos entregamos al vacío y la desolación, provocamos la abominable desolación.

 No podemos quejarnos de la maldad del adversario, es lo que es, lo que quiso ser, el problema es que nosotros hagamos nada para echarlo, desterrarlo, devolverlo al abismo.

 No podemos quejarnos tampoco de la inactividad de quienes dicen y fingen servirlo, es hora de que nosotros hagamos lo que es debido y que cada uno asuma su responsabilidad personal rechazando a satanás, exorcizándolo, venciéndolo, humillándolo, devolviéndolo al infierno que es su lugar.

 No pude ya haber complicidad con el adversario, no es hora de miserias, egoísmos, sino de heroísmos, de ponerse de pie y de hacer lo que no se hizo antes de que sea demasiado tarde.

 Es repugnante comprobar como quienes deberían vencer al príncipe de las tinieblas no solo no lo hacen, sino que se pasan a su bando, y encima, conservando las apariencias de servir a Dios, convirtiéndose en hipócritas y en la causa misma de la abominable desolación.

 Al árbol se lo conoce por los frutos, y los hipócritas ya sobreabundan de frutos podridos, a cada paso van demostrando, exponiendo, alumbrando su ser miserable, corrupto, desamorado, entregado a satanás y tomado por la muerte eterna.

 Es hora de dejar de esperar algo bueno de quienes se decidieron a seguir el camino malo, quienes ya se han consagrado públicamente a satanás desafiando a Dios, insultándolo, escupiéndole en la cara, vomitándoles su abominable rebeldía:

Sobre la canonización sin milagros, sin confirmación Divina (I):

Sobre la canonización sin milagros, sin confirmación Divina (II):

DIRECCIÓN DE TODAS LAS ENTRADAS CON EL TÍTULO: “bergoglio, ANTICRISTO, FALSO PROFETA”:

bergoglio, ANTICRISTO, FALSO PROFETA (53):

Capítulo II: JUSTAMENTE CONDENADOS

 No rechazamos las insinuaciones, ataques, influencias, etc., del adversario, le permitimos que tenga libre ingerencia en nuestra vida, le damos permiso para que la manipule y asocie a sus inmundicias.

 No lo rechazamos, al contrario, nos asociamos y entregamos, nos degeneramos y corrompemos, gustamos sus insinuaciones, inspiraciones, sugestiones, etc., despreciando a Dios, rechazándolo y entregándonos a la perdición.

 Ni siquiera tomamos en cuenta que esta suelto, que tiene carta blanca, vía libre, que puede hacer lo que se le antoje, no vemos lo que ocurre, no queremos abrir los ojos, dejamos que nos estropee la vida actual y nos condene también para la eternidad.

 No tiene poder para condenar a nadie, se dice esto en el sentido de que trabaja para obtener la condenación y la consigue porque nosotros colaboramos y la queremos no dejándole a Dios mas remedio que condenarnos.

 Dios aplica la condena, pero tampoco es Él quién nos condena, somos nosotros los estúpidos que elegimos la condenación, los que le hacemos caso a satanás y obligamos a Dios a condenarnos.

 Dios Salva, quiere Salvarnos, para eso envió a Su Hijo, los infelices llenos de orgullo perdidos en tinieblas y asociados a satanás somos nosotros. Los imbéciles que no queremos soltar al cerdo infernal somos nosotros.

 Dios quiere y puede Salvar, nosotros no se lo permitimos ni colaboramos, al contrario, colaboramos mas con el adversario entregándonos a la perdición, buscando la corrupción, gustando los vicios, sumergiéndonos en rebeldías, tinieblas, perversiones.

 Por mas que quiera hundirnos en la perdición eterna el adversario, es tan inútil que no puede, necesita que nos condenemos nosotros, que queramos perdernos. Queremos perdernos cuando elegimos apartarnos de Dios, renegar de Él, oponernos a Su Voluntad.

 Debemos desechar al traidor interno, a ese orgullo delirante y absolutamente inútil que siempre piensa en él mismo y que nos asocia al adversario apartándonos de Dios.

 Si no dejamos de obedecer a nuestro yo-orgullo, acabaremos enterrados en tinieblas, sometidos al adversario y justamente condenados.

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (I):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (II):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (III):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (IV):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (V):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (VI):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (VII):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (VIII):

HUMANIDAD A IMAGEN Y SEMEJANZA DE satanás:

HUMANIDAD DESCARTABLE:

SON LIBRES DENTRO DE SU CORRAL:

VIDA COMÚN=SATANISMO:

Capítulo III: EXPUESTOS CON JUSTICIA A satanás Y SUS CAPRICHOS

 Debemos soltar al que se pierde, al que se hunde, al que es precipitado al abismo, nuestro yo-orgullo, debemos dejar de preocuparnos por él, es decir, hay que dejar de preocuparse por sí mismo.

 Con la Venida del Señor el orgullo es incinerado, fulminado, destrozado, por ello es que si nos apegamos a éste o lo defendemos, terminamos destrozados y condenados como los tontos que elegimos ser.

 Dios no nos perjudica, Dios Salva, los infelices apegados al orgullo y delirantes de soberbia somos nosotros que nos apeamos al orgullo que es precipitado al abismo.

 Con la Venida del Señor el adversario, satanás, es condenado al abismo, devuelto a su lugar, y el problema es que, al hallarse su espíritu, él mismo, presente en muchas almas, se las lleva también al abismo eterno.

 Comprender acá la necesidad de librarse del orgullo, de renunciar a toda rebeldía contra Dios, de elegir la Obediencia a Dios, porque al no hacerlo, el alma orgullosa, sucia, impregnada del espíritu del adversario, es condenada con éste.

 Ahí es donde las almas quedan fundidas con satanás y no pueden ni enderezarse, donde se pudren padeciendo la inmunda presencia de satanás que las devora, consume, corroe, carcome.

 El Señor Pasa para hacernos el Bien Verdadero, pero si nos apegamos al mal y a lo malo, es decir, al que es malo y a su espíritu inmundo, nos vamos al infierno con éste porque es lo que elegimos al rechazar a Dios, al elegir continuar con la rebeldía a su Voluntad.

 Dios no nos condena, solos nos condenamos a padecer las tinieblas ya desde ahora, a padecer la presencia del adversario y a sufrir sus caprichos, imposiciones, manipulaciones, etc.

 La pereza espiritual acarrea que el adversario consolide su posición, acreciente su poder, se establezca definitivamente en el alma y pase a disponer a su gusto y ambición, según sus intereses y perversos planes para la humanidad.

 Esa abominable indiferencia hacia Dios es la que provoca que quedemos expuestos con justicia a satanás y sus caprichos.

Capítulo IV: CONTINUAMOS PERMITIÉNDOLE QUE DETERMINE NUESTRA VIDA

 Debido a la herencia de muerte, al pecado original, a esa separación inicial de Dios, quedamos expuestos a satanás que aprovecha a ligarse-apegarse al alma. Verdaderamente el adversario se adhiere o cuelga al alma, y lo hace para succionarnos vida, devorarnos vivos.

 Esto lo hace porque así se alivia de sus tormentos, porque así es como se e lleno en su vacío, y también porque así se asegura el hundirnos, el arrastrarnos a las tinieblas eternas.

 No podemos ni caminar derecho al tener colgado al adversario, primero por su peso y segundo porque nos debilita al robarnos vida y privarnos de vitalidad.

 Considerar que también ahí es donde nos va transformando en demonios, donde va produciendo el avance de la muerte eterna en el alma porque la va destruyendo y dejando en ruinas como los políticos a las naciones.

 Estas cuestiones no se consideran normalmente, no se toman en cuenta, lo que provoca que tampoco se remedien, entonces, las almas por mas que digan amar a Dios y querer seguirlo o servirlo, no pueden llegar a hacerlo verdaderamente.

 Obran limitadamente en su buena intención, y desde adentro, el adversario infiltrado, obra en contra, se opone, obstaculiza, hace una guerra interna queriendo imponer su voluntad y desviando de Dios.

 Apegado al alma va manipulándola, imponiéndole su voluntad, haciéndola hacer o no hacer, y lógicamente, siempre para que continúe siendo esclava, incluso cuando cree servir a Dios y seguir al Señor.

 Solo se lo puede vencer y cortar esta dependencia y sumisión, real esclavitud espiritual, haciendo un esfuerzo por buscar la Voluntad de Dios y un sacrificio para seguirla, para seguirlo obedeciéndolo en Su Voluntad.

 Ahí es donde se elimina o purga el pecado original que es rebeldía y donde el adversario es echado porque no tiene forma de aferrarse al alma. Comprender que si persistimos en rebeldía, seguimos otorgándole poder al adversario para que se meta en nuestra vida y la determine.

Capítulo V: NO ES NI SERÁ LIBRE

 Estando apegado, adherido, sujeto al alma por los vicios y rebeldías que ésta desea tener, el adversario va determinando la voluntad, disponiendo que es lo que se hace y que no.

 El alma con el correr del tiempo va pediendo el control de su vida, solo es una cerda orgullosa sometida a los caprichos de satanás. La imagen descripta por San Juan en el Apocalipsis de la ramera y la bestia significa muchas cosas, pero entre ellas simboliza lo siguiente:

 Es el alma misma delirante de soberbia, bestializada que es montada por un demonio. Esto significa dos cosas, el demonio es el espíritu orgulloso híper-desarrollado, y es también realmente un demonio que se apega a ella para vivir su vida y para salir del infierno.

 El alma queda convertida en una bestia desbocada que corre desesperadamente a buscar saciedad a sus vicios, ambiciones, perversiones, depravaciones, o sea, que queda consagrada a lo mas bajo y bestial tendiendo a convertirse en un demonio.

 De esa unión perversa surge un espíritu asqueroso, inmundo, repulsivo, absolutamente abominable, totalmente deplorable, horrendamente repugnante. Es el yo-orgulloso, un espíritu de amor propio que se desespera por ser adorado.

 Ese demente de orgullo permanece ajeno totalmente a la realidad porque esta sumergido en su irrealidad, solo ve lo que desea ver y la verdad es que se quiere ver a él mismo, es narcisista, enfermizamente se adora.

 Se adora porque es débil, porque es un maldito cobarde, un cerdo que no sabe ni quiere hacer otra cosa mas que preocuparse por él mismo. Pretende pasearse orgulloso sobre la faz de la tierra, pero es para mentirse, para decirse que no tiene miedo, pero no puede huir del miedo, es miedo en esencia, y mientras lo tengamos, vamos a continuar teniendo miedo.

 Debemos desterrarlo, elegir a Dios, renunciar a nosotros mismos, así es como lo venceremos, por Fe, por amor a Dios olvidándonos de nosotros, no haciendo caso a las histerias infernales que pretenden apartarnos de Dios para siempre.

 Solo un verdadero simple y puro amor a Dios logra que el alma se despegue del adversario y sus inmundicias, si falta el amor real a Dios, aquel que lo obedece, el alma no es ni será libre.

La prostituta del Apocalipsis:

La bestia sobre la que esta sentada la prostituta del Apocalipsis:

LA PROSTITUTA O RAMERA DEL APOCALIPSIS Y bergoglio: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2014/01/2014-la-prostituta-o-ramera-del.html

FALSO PROFETA Y ANTICRISTO, SURGIMIENTO Y DERROTA:

ANTICRISTO Y FALSO PROFETA, ¿POR QUÉ ES TALES COSAS?:

VERDADEROS Y FALSOS PROFETAS:

APOCALIPSIS, SIMBOLISMOS (I):

APOCALIPSIS, SIMBOLISMOS (II):

APOSTASÍA, IMAGEN, ANTICRISTO, DESOLADOR Y LOS DOS TESTIGOS: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/12/1700-apostasia-imagen-anticristo.html

Capítulo VI: NECESIDAD DE PERSEVERAR PARA PODER SER LIBERADO

 Por la rebeldía esta apegado el adversario al alma, cuado rengamos de la Voluntad de Dios, satanás esta presente en nosotros porque la rebeldía es su espíritu. Ahí es que tira hacia abajo para apartarnos mas de Dios, es decir, provoca mas rebeldía, inspira mas oposición, mas renegar y prescindir de Él.

 Quiere imponernos su voluntad, quiere imponernos que reneguemos de Dios, y para eso nos infunde o transfunde su miedo y desconfianza a Dios, queriéndonos convencer de que es justo y debido rechazarlo, repudiarlo, renegar de Él, oponernos a Su Voluntad.

 No lo presenta ni lo ofrece como rebeldía a Dios abiertamente salvo que el alma odie a Dios realmente, lo vende o impone como miedo, preocupación por sí, como que es justo pensar en sí mismo, preocuparse, dedicarse a hacerse amar, aceptar, adorar, servir, obedecer, etc.

 De mil maneras va a tratar de evitar que nos acerquemos a Dios porque ahí es donde pierde el control, y además, porque siente miedo, y siente miedo porque se ve a él mismo a la Luz de Dios.

 Viéndose a él mismo, teme ser descubierto, y teme bien, pues al acercarnos a Dios, Dios mismo comienza a hacernos el bien, y el principio de todo bien es echar al adversario.

 Si permanecemos en tinieblas no notamos la presencia del adversario, ahí reina él, puede disfrazarse, ocultare, etc., pero si hacemos un esfuerzo por vencer sus engaños e intimidaciones, podemos acercarnos a Dios para que nos Haga El Bien Verdadero.

 Una trampa común de estos tiempos es desviar sutilmente a las almas inclinándolas a que adoren a una persona o institución y de esta manera, dejen de adorar a Dios, de prestarle atención, y por supuesto, de obedecerlo.

 Esto puede hacerlo fácilmente porque las almas se adoran a si mismas, se miran con pena, lástima, compasión y se alzan orgullosas mintiéndose, adorándose y dedicándose a hacerse adorar.

 Por supuesto que influenciadas por el adversario las almas cuando se ven a sí mismas reniegan de Dios, huyen, se mienten y engañan, pero también es verdad que pueden rechazar al adversario y hacer un esfuerzo por perseverar delante de Dios.

 Perseverar delante de Dios significa seguir firmes en el camino mientras somos purificados por Él y mientras somos liberados de las cadenas, ataduras, ganchos, sogas, etc., que nos puso el adversario.

Capítulo VII: ES INFELIZ Y SE LO MERECE

 Debemos aprender a amarnos a nosotros mismos pero bien, lo que significa que debemos querer para nosotros lo que Dios quiere, a Él mismo, Su Don, El Espíritu de Vida.

 Nos amamos mal porque adoramos el vacío y queremos hacer que otros nos adoren prescindiendo de Dios, volviéndonos orgullosos, dedicándonos a la egolatría narcisista infernal.

 Somos vanidosos orgullosos, arrogantes, delirantes, y es porque estamos vacíos y entregados a las manipulaciones y engaños de satanás, nos convencemos de lo que queremos no queriendo comprender que no lo merecemos, solo pensamos en satisfacernos y en conformar el miedo que decimos no tener.

 El alma que se niega a sí misma para buscar a Dios, para discernir Su Voluntad y entregarse a Él por Ella, esta recibiendo a Dios Que Es La Vida, teniendo por ello Vida Eterna.

 El alma que cree que hace lo que quiere y que se desenfrena en el mundo comportándose como un caballo desbocado al entregarse a satisfacer vicios, ambiciones, depravaciones, etc., también se niega a sí misma.

 Se niega a sí misma mientras que cree que esta exaltándose liberándose etc., porque en realidad no hace lo que ella quiere, sino que hace lo que satanás quiere, aquello que le inspira y le hace hacer.

 Ahí es donde el alma soberbia tiene su premio, se cree libre porque odia a Dios, pero no ve que es esclava porque elige a satanás, y lo tiene bien merecido porque quiere pasar por el mundo en ese estado deplorable de orgullo, presunción, rebeldía y desamor a Dios.

 Elige ser infeliz el alma orgullosa, rebelde y que se entrega a mentirosos en el mundo que le dan razón, y lo merece porque es una caprichosa obtusa desamorada llena de orgullo que no acepta una corrección, limitación, ni siquiera por su bien.

 La felicidad verdadera procede de que Dios Viva-Permanezca en el alma, por ello es que el alma que reniega y prescinde de Él, por mas que busque la felicidad en el mundo no la va a encontrar.

 Menos aun va a encontrar la felicidad si se empecina en hacerse obedecer, servir, aceptar, reconocer, etc., porque ahí es donde se convierte en una maldita resentida desamorada que reniega de todo, se opone a todo y persigue a todos exigiendo adoración, aceptación, sumisión, etc.

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...