14 de mayo de 2014

GRAN AVISO, experiencia, enseñanzas



GRAN AVISO, experiencia, enseñanzas

Consta de cuatro capítulos:

1.- GRAN AVISO, SE VE A SÍ EN SU SER NATURAL

2.- GRAN AVISO, ALGUNOS EFECTOS

3.- GRAN AVISO, CARACTERÍSTICAS

4.- GRAN AVISO: EL CAMINO QUE DEBEMOS RECORRER


Capítulo I: GRAN AVISO, SE VE A SÍ EN SU SER NATURAL

 La verdad es simple, tanto como cruda y difícil de aceptar: Somos cobardes, nos domina el miedo, nos controla, somete, esclaviza, aplasta, nos convierte en histéricos que se obsesionan consigo mismos no saben ni quieren hacer otra cosa mas que preocuparse y pensar en sí.

 El miedo es lo peor que puede atormentar a un alma, la aniquila, debilita y destruye sin provocarle extinción, es decir, la mata sin darle muerte, un tormento atroz e indescriptible.

 El miedo que nos envuelve y también atormenta por dentro es la propia debilidad, inconsistencia, lo que somos en esencia, nada y menos que nada, un pedazo de nada.

 Esa debilidad, inconsistencia, o que somos en realidad, es el fruto o la cosecha de una existencia miserable, orgullosa, delirante y desamorada.

 Como tontos queremos creer que la anidad es algo, que el orgullo sirve, pero la verdad es que en esencia esas cosas son como la espuma, parecen algo, son voluminosas, se elevan fácil, pero enseguida se desvanecen como la niebla al salir el sol quedando de eso nada.

 Ahí quedamos desnudos, desprovistos de todo lo que parecía fortaleza, de lo que estábamos orgullosos, y el terror se apodera del alma, una preocupación angustiante, desesperante, histérica.

 A todas las almas les llega el momento de verse a sí mismas, de conocerse en el ser real miserable que somos en verdad mas allá de todo delirio, fantasía, orgullo, auto-engaño.

 Puede ser un instante, puede durar mucho, lo que sí tiene es ese sabor eterno, interminable, donde los minutos parecen años, y donde la sola idea de tener que esperar una salida o solución, o de conseguir algún tipo de alivio se ve muy distante, como si hubiese que ir caminando de la tierra a la luna.

 La idea de tener que esperar en ese estado es aterradora, el alma se hunde, sumerge, desarma, desmorona, el miedo la destroza, aniquila, destruye. El mismo miedo, su propia debilidad la hace querer huir, esconderse, perderse, desaparecer, pero no hay salida ni escondite alguno.

 El terror enloquece a las almas y no pueden esconderse ni evadirse, su masca se ha desmoronado han conocido el miedo, se han visto a sí mismas en su ser natural y tienen pánico.

Capítulo II: GRAN AVISO, ALGUNOS EFECTOS

 A cada cual le toca en su vida personal, ámbito, y le llega de improviso, sin preaviso, es un tropiezo, y es así como nos vemos envueltos en circunstancias aterradoras donde el espanto domina el alma.

 No hay salida, no hay posibilidad de evadirse, esconderse, no hay ocultamiento posible, el golpe es certero, desvanece la falsa protección, destruye la máscara, arruina la imagen, quedamos en lo que verdaderamente somos, valemos, podemos, sabemos, tenemos, o sea, nada, menos que nada, un pedazo de nada.

 Estamos a merced de la propia debilidad, indigencia, miseria, frente a frente con lo que realmente somos, no hay posibilidad de engaño, el alma atormentada por el mismo miedo, oprimida por su debilidad, confiesa la verdad.

 Ahí es donde reconocemos el miedo real que tenemos, la preocupación que nos domina, donde estamos atados. Ahí se desvanece la mentira, no hay posibilidad de engaño, sale a la luz lo que realmente hay en nosotros.

 Surge el temor, se siente terror, y por sobretodos, nos domina un miedo horrendo, aterrador, indescriptible de padecer las consecuencias de lo que somos, de lo que hicimos.

 Se teme la venganza de otros, surge el pánico y vemos el miedo al espejo, esta en nosotros, es nuestro ser, no hay posibilidad de esconderse o evadirse porque esta en nosotros, es lo que somos.

 También es como la sombra, pero una sombra especial que no se aparta ni se mueve, esta ahí, delante de nuestros ojos, sin posibilidad de hallar alguna forma de evitarla.

 Nos persigue, castiga, atormenta, y las preocupaciones cual espectros nos rodean, nos sugieren todas las cosas que podemos padecer, lo que merecemos y lo que otros nos harán en castigo y venganza.

 No hay manera de librarse del acoso de esos buitres, el dolor es mucho, el miedo es mas que eso, es espanto, terror, angustia, desesperación, debilidad que desarma.

Capítulo III: GRAN AVISO, CARACTERÍSTICAS

 Llegada la hora de ser iluminados en la consciencia acerca de la verdad, el golpe es brutal, sorpresivo, veloz e inevitable, como el relámpago, no hay vuelta, salida ni solución.

 El alma de repente se ve en el infierno, en el lugar real en el que se encontraría eternamente y sin poder salir si muriese en ese instante. Ve su destino real, sin mentiras, comprende por Revelación Divina lo que merece.

 Mientras pasea por el mundo puede engañarse, mentirse, engañar a otros, pero cuando llega el tiempo del tropiezo, la intervención de Dios, no hay nada que pueda acallar la Voz de la Verdad.

 Ahí es que el alma se conoce sin posibilidad de mentirse, y también es ahí donde queda al descubierto en el mundo lo que es sin posibilidad de mentir.

 Acá es que las almas enloquecen, porque no entienden lo que ocurre, solo sienten pánico, miedo, terror.

 La verdad es que están viendo por un instante, minutos, horas, días, lo que sea necesario para que lo entiendan, lo que realmente son y donde van a terminar si no se corrigen.

 No hay vuelta, es el infierno, no hay juez al que sobornar, Dios no se vende, cada cual recibe lo que merece.

 Tampoco hay salida posible, solo miedo, terror dolor, angustia, desesperación, desolación, y cuanto ocurre en derredor es para provocar mas miedo y atormentar con gran terror provocando espanto en el alma.

 Incluso ni se puede rezar, ni aun queriendo se puede, pero el alma ni se acuerda de cómo hacerlo, ni tiene voluntad. Si por casualidad alguien se lo recomendase, no podría, no tiene fuerza ni valor.

 Además, enseguida se le echan demonios para insultarla, asustarla, amenazarla y desiste de esa intención.

 Esto es el Gran Aviso, y es similar a lo que ocurrió cuando al morir El Señor en la Santa Cruz cuando los muertos salieron apareciéndoseles a sus familiares y otros en medio de las tinieblas imperantes, en medio de la confusión y el espanto, del vacío y la desolación.

Capítulo IV: GRAN AVISO: EL CAMINO QUE DEBEMOS RECORRER

 Otra característica del gran aviso a considerar es que se trata del tiempo de los demonios, del predominio de las tinieblas, del imperio del mas grande vacío y de la mas abominable desolación.

 Es un abismo real en la propia vida, como si se abriera el infierno delante y viésemos que no hay donde estarse en pie, comprendiendo que no hay tampoco apoyo, sustento, protección o defensa que valga.

 En esa abismal desolación producto de la ausencia de Dios, las almas se desesperan, pero lo que prima es el miedo, impera de tal manera que no hay otra cos amas que miedo en ellas, ese es su sentimiento.

 Es tanto el miedo que las almas se doblegan, lloriquean, hacen cualquier cosa con tal de evitarlo, de no padecer lo que temen padecer, porque el tormento que sufren no es el único, también sufren por lo que temen padecer.

 Ahí se echan los demonios encima, rondan, danzan en su derredor, la asustan tanto que el alma se quiebra, doblega, cae por su propia debilidad, se pone de rodillas, suplica no ser castigada y hasta lloriquea.

 Ahí admite cualquier cosa, se declara culpable, pero suplica piedad mientras dice que merece el castigo. Se produce confusión y locura, no hay defensa, protección ni asistencia, ni siquiera se le ocurre al alma que pueda orar.

 Si lo hace son solo palabras desesperadas que caen en el vacío, Dios pareciera no estar, porque es un estado como el que el alma se encontraría en el infierno.

 Rondan, danzan en derredor los demonios asustando, atormentando, amenazando, sugiriendo lo que el alma padecerá, lo que otros le harán sufrir, y si es un alma acostumbrada a la oración, puede ser que rece, pero no tiene efectos.

 Es el momento de predominio de los demonios, por ello es que si advierten que las almas rezan, redoblan su furor, sus castigos y tormentos, avisándoles lo que será el infierno.

 Dios lo permite porque así, da a conocer a las almas lo que es la vida real, así les posibilita el adquirir cabal conocimiento de donde están y donde terminarán sus días, lo que realmente merecen.

 No es un castigo, es solo un aviso, una advertencia, dios esta diciendo claramente lo que cada cual merece, lo que conocería por toda la eternidad de morir en ese momento y en el estado espiritual en el que se encuentra.

 ¿Qué se puede hacer?, mejor preguntar ‘¿Qué se debe hacer?’, el esfuerzo que no hicimos en toda la vida y del que depende no solo el resto de nuestros días en este mundo, sino toda la eternidad: Buscar a Dios.

 Aunque cueste, aunque haya vacío y desolación, aunque parezca que no hay respuesta, es un camino que debemos recorrer para salir del abismo, de nuestra propia miseria en la que nos vemos sumergidos sin el velo de la irrealidad fantasiosa que deseamos vivir, creer y hacer creer.

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