14 de diciembre de 2014

EMPEZAR A BUSCAR AL ESPÍRITU SANTO (V)



EMPEZAR A BUSCAR AL ESPÍRITU SANTO (V)


Al enemigo hazlo retroceder ahora, danos pronto la Paz, para que bajo tu doctoral guía, evitemos todo mal.


 Tenemos muchos enemigos, demasiados, y lo peor es que no somos conscientes de ellos, de manera que nos dejamos dominar, someter y esclavizar por ellos que logran manipularnos, controlarnos y hacernos hacer o no hacer a su antojo y a su servicio.

 Podemos agruparlos en siete categorías: demonio, mundo, carne, muerte eterna, quintacolumnista satánico, la triada formada por dragón, bestia de mar y bestia de tierra, y finalmente el anticristo formado por espíritu de miedo y culpa.

 Al respecto leer:

 Los enemigos espirituales de hoy.

 El combate contra los enemigos espirituales:

 El peor enemigo es ese ‘yo’ orgulloso y ególatra controlado ro satanás que se alza e impone, que se hace obedecer, que siempre quiere prevalecer.

 Es un histérico desesperado por lograr ser obedecido, servido, adorado, es el mismo traidor, solo piensa en él mismo y sirve incondicionalmente a satanás, aunque no de forma consciente siempre.

 A este ‘yo’ debemos derrotar, vencer, ahí que es donde satanás se mete, alza y manifiesta, rebela y demanda ser escuchado, obedecido, servido, aceptado, adorado.

 Lo vencemos buscando a Dios, discerniendo Su Voluntad, colaborando en la Revelación de Dios, en la Venida del Señor. Diaria y constantemente debemos colaborar en esta Revelación suya, porque ahí es donde Él Hace Su Paso Libertador, donde nos beneficia, limpia, libera, purga, corrige, donde logra rescatarnos, liberarnos, purificarnos, resucitarnos, redimirnos, transfigurarnos, transubstanciarnos.

 Es necesario que se de ese choque, el combate espiritual, porque ahí es donde podemos vencernos y vencer a todos los enemigos que se conjuran en contra de nosotros para obligarnos a rebelarnos contra Dios, sea por seducción o por fuerza o por engaños.

 Es nuestro deber hacer el esfuerzo y sacrificio de buscar la Voluntad de Dios, de discernirla y de obedecerlo, ahí es donde estamos venciéndonos y venciendo a todos los enemigos que son los que quieren evitar que lleguemos a la Revelación de Dios, los que no quieren que busquemos ni recibamos la Palabra Viva de Dios.

 Los únicos beneficiados si Dios no se Revela son los enemigos porque pueden envolvernos en tinieblas, imponernos la mentira, confundirnos, engañarnos, hacernos creer cualquier cosa, y hacernos hacer o no hacer cualquier cosa también.

 Nos envuelven en tormentos los enemigos para confundirnos y arrastrarnos a las tinieblas, sumergirnos en el abismo, perdernos en el infierno ya desde ahora. Si no buscamos a Dios pueden mantenernos postrado sen la muerte eterna, devorarnos vivos, destrozarnos con tormentos, lo merecemos por cómodos, por estúpidos ególatras que deliran de orgullo.

 Seguimos sosteniendo y defendiendo el orgullo, continuamos negándonos a buscar a Dios, no queremos admitir que lo necesitamos, mucho menos queremos recibir su corrección, la verdad es que no queremos reconocerlo como superior, porque si nos dejamos corregir, estamos admitiendo que es superior y eso por defender el orgullo, no lo admitimos.

 Seguimos sumergidos en tinieblas, enterrados en delirios infernales, continuamos practicando la egolatría narcisista infernal, somos unos hipócritas cómodos desamorados que se desesperan por saciar su ego, conformar sus vicios, satisfacer sus ambiciones.

 No nos basta con idolatrarnos, sino que andamos buscando ser adorados aceptados, reconocidos, idolatrados, somos unos hipócritas que permanentemente buscan aceptación y reconocimiento.

 Es un engaño cuando piden ‘paz’ en el mundo mientras ignoran a Dios, reniegan de Él, prescinden de su Revelación, es una inmunda hipocresía infernal la de aquellos que, diciéndose ‘religiosos’ piden paz haciéndole la guerra a Dios.

 Le hacen la guerra a Dios porque reniegan de Él, de su Voluntad, no lo buscan, no lo obedecen, no disciernen lo que Él les pide, entonces, no colaboran en que haya paz, con su rebeldía misma están provocando la guerra porque generan orgullo y separación de Dios, infunden tinieblas y liberan a los demonios atando de manos al Señor, volviéndolo a clavar.

 Si buscamos la Revelación de Dios y nos dejamos guiar, nos conduce a que haya paz, y no solo paz, sino que hallamos todos los bienes, porque todos los bienes proceden de Dios.

 Ahí es donde estaremos evitando todo mal, porque el mal primero, la raíz, fuente de todo mal es esa rebeldía contra la Voluntad de Dios, es donde nos separamos de él declarándole la guerra, volviéndonos enemigos suyos, sometiéndonos a satanás y entregándonos a la muerte eterna.

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