14 de diciembre de 2014

EMPEZAR A BUSCAR AL ESPÍRITU SANTO (VI)



EMPEZAR A BUSCAR AL ESPÍRITU SANTO (VI)


Que pertenezcamos al Padre, Que conozcamos al Hijo, y a ti Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo.


 Pertenecemos al Padre cuando lo buscamos y recibimos, cuando lo obedecemos y nos entregamos-consagramos, cuando lo seguimos en el mundo ajustando diaria y constantemente el rumbo.

 Pertenecemos como hijos, pero debemos vivir como tales, y los hijos ondeen al Padre, no buscan excusas estúpidas para defender su orgullo y tratar de justificar y defender su rebeldía.

 Esos ególatras viciosos sumamente corruptos que buscan autojustificarse, que quieren creer y hacer creer que sus delirios satánicos son cosa buena y que debe ser aceptad en aras de la igualdad, fraternidad, libertad y unidad, son representantes del infierno buscando una inmunda aceptación y reconocimiento para su corrupción.

 Podrán lograr tal cosa en el mundo, pero no significa que la obtengan de Dios, se engañan a sí mismos y son víctimas de sus caprichos al creer que Dios los felicita en sus delirios orgullosos.

 La verdad es simple, pertenece a Dios quien obedece a Dios, el que reniega, se rebela, hace lo que se le ocurre, o lo que satanás le inspira, por mas que hable de Dios, no le pertenece, pertenece a babilonia, o Sodoma, como dice el Apocalipsis.

 Conocer al Hijo no es aprender una doctrina, no conocemos a alguien estudiando un libro y repitiéndolo de memoria, tenemos que encontrarnos con Él, tratarlo, para conocerlo, como sucede con las personas.

 No sirve guiarse por lo que otros conocen, sí podemos y debemos tomar consejo de otros, pero lo esencial no podemos ni debemos evitarlo, lo esencial es buscarlo, vencer a los enemigos espirituales que se oponen a ello y llegar al encuentro con Él.

 Lo vamos a conocer en la medida que dejemos de engañarnos, en la medida que dejemos de inventarlo, cuando aprendamos a dejar Que Se Revele y lo aceptemos como Se Revela, corrigiéndonos, encaminándonos, purificándonos, encaminándonos.

 No es El Señor eso que presentan hoy en día un revolucionario amigo de la paz y decidido a hacer guerras o revoluciones que adula a los pobres y se dedica a hacer caridad. Esta versión es infernal, es la mentira de satanás uno de los anticristos.

 Debemos aprender a buscarlo en la oración, vencer a los enemigos espirituales que quieren impedir Su Venida Que Es Su Revelación y aprender a obedecerlo-seguirlo.

 Lo esencial es buscarlo con la intención de obedecerlo, con la decisión de renunciar a sí mismo poniéndose totalmente a su disposición.

 No es alguien al que adular y lisonjear con la intención de hacerse servir, obedecer, no lo vamos a poner a disposición de nuestros deseos, ambiciones, caprichos, aspiraciones, lo tenemos que obedecer, Él Es Dios.

 No debemos buscar al Señor desde la egolatría y para seguir mintiéndonos, sino para buscarlo dese la humildad y para comenzar a obedecerlo.

 Cuando pedimos que creemos al Espíritu en todo tiempo, estamos pidiendo que nos fortalezca en la Fe, que nos ayude a creer siempre en el Amor de Dios.

 Es fácil creer que Dios es amor, porque es lindo, agradable, ideal, pero cuando llega el temporal, cuando viene la prueba, esa creencia fácil se desvanece, desmorona y son pocos los que continúan creyendo en todo tiempo.

 Cuando comienzan a caer las desgracias, azotes, persecuciones, castigos, etc., del adversario, el mundo, los que siguen al adversario y pertenecen al mundo, de las propias inmundicias interiores que se alzan, rebelan, oponen, es difícil continuar creyendo.

 Ahí es donde creemos verdaderamente, ahí es donde debemos pedir al Espíritu Santo que nos ayude a creer en todo tiempo, a creer en Él mismo, en el amor de Dios.

 Cuando nos azotan todos los enemigos interiores y exteriores y lo hacen por muy largo tiempo, es difícil creer en el Amor de Dios, quien dice que es fácil es porque todavía no fue probado.

 Es horrendo pasar por persecuciones y tormentos infernales cuando los demonios están decididos a lograr perdernos o al menos, a hacernos padecer como en el infierno acá en la tierra. Mas espantoso aun es cuando tal cosa se prolonga en el tiempo y peor todavía cuando parece que no tendrá fin.

 En tales situaciones es donde extenuados por los castigos, dolores, tormentos, aunque sea un pensamiento a Dios debemos elevar pidiéndole que nos ayude a vencer a los enemigos y a continuar creyendo en todo tiempo.

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