31 de marzo de 2015

NO TIENEN OTRO DESTINO



NO TIENEN OTRO DESTINO


 Ni aun consiguiendo lo que queremos habrá paz, ni haciéndolo que deseamos vamos a obtener consuelo o hallar alivio alguno.

 La cuestión es que nada puede reemplazar a Dios, nada ni nadie es capaz de sustituirlo, de remediar su Presencia.

 Somos unos caprichosos, hemos perdido a Dios mismo y no nos importa, tan obtusos y retorcidos hemos llegado a ser que no consideramos que perdimos lo único que debíamos buscar.

 Lo peor es que conservamos un orgullo delirante, somos soberbios y defendemos esa demencia infernal, defendemos el hallarnos sin Dios y encaminados al infierno.

 Tarde comprenderán las almas que se han encaminado irremediablemente al infierno, y peor aun, viéndolo, comprendiéndolo, sabiéndolo, no van a cambiar de rumbo.

 Decidida, terca, obtusa y desesperadamente van a seguir esforzándose por ir a su perdición eterna, por transitar sus malos caminos.

 Esto es así porque se han dejado dominar, vencer y someter por su inmunda podredumbre infernal, es porque no han cultivado mas que caprichos, ambiciones, reniegos, inmundicias, depravaciones, corrupciones, etc.

 Esa podredumbre, esa ausencia de Dios que eligieron se les impone, prevalece, reina y es la que las arrastra a la perdición eterna.

 Podrían peder por una vez en la vida, podrían sufrir una humillación, padecer una limitación, pero no lo van a hacer, van a renegar horrenda e infernalmente hasta el hartazgo eligiendo de esta manera seguir alimentando su ego y construyendo un delirio de orgullo.

 Van aseguir esforzándose por exaltare alzare e imponerse, van a continuar por sus malos caminos hasta consumirse, agotarse y desaparecer, no tienen otro destino, es lo que han elegido.

HAY QUE ACEPTAR Y NO RENEGAR ANTE LO INEVITABLE



HAY QUE ACEPTAR Y NO RENEGAR ANTE LO INEVITABLE


 En medio del dolor, de los tormentos, las dificultades y problemas nos lamentamos por nosotros mismos, renegamos y buscamos evitar tales cosas, esta bien, es normal, pero no vamos a conseguir nada.

 Hay momentos en los que nos toca perder, momentos en los que hagamos lo que hagamos vamos a perder y no vamos a conseguir nada mas que seguir perdiendo, o sea, padeciendo, sufriendo como condenados.

 Nos guste o no, lo queramos o no, es parte del camino.

 Para que esto no sea sumamente insoportable debemos aceptarlo, dejar de renegar de Dios, dejar de oponernos, beber la copa de ajenjo y seguir adelante negándonos a nosotros mismos.

 Ahí es donde hay que ofrecer el santo sacrificio de sí, de verdadera negación de sí, dando muerte a la voluntad propia, rindiéndonos, entregándonos a la Voluntad de Dios y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Hay muchos que siendo derrotados, vencidos, humillados, derrumbados, no se entregan, no aceptan la derrota, reniegan y se desesperan buscando prevalecer, reinar e imponerse.

 El renegar de lo que es inevitable vuelve los tormentos insoportables. Ya es imposible escapar de la desgracias, pero podemos evitar que se vuelvan sumamente insoportables, y esto lo logrando aceptando lo que no se puede evitar.

 Cuando renegamos de lo inevitable conseguimos que se vuelva sumamente insoportable, un real infierno, un castigo abominable y así es como nos perdemos sin remedio.

 Hay que aprender a aceptar, hay que aprender a sufrir, no es en vano, es beneficioso si hay aceptación, sirve como horrenda humillación, como purga para el orgullo, es un principio de liberación.

 Hay quienes reniegan toda la vida desesperándose por imponerse, reinar, ganar, prevalecer, triunfar, buscan que su voluntad se haga, eso es un delirio satánico, ahí se convierten en orgullosos y se consumen en guerra contra Dios y contra todos.

ES DIOS EL QUE NOS PIDE



ES DIOS EL QUE NOS PIDE


 Hagamos lo que hagamos no vamos a poder liberarnos del tormento, castigo, padecimiento que nos ha tocado.

 Sí puede haber algún alivio cuando renunciamos a nosotros mismos, cuando morimos aceptando la Voluntad de Dios, pero el tormento sigue.

 Esto se prolonga en el tiempo y parece que será para siempre, que es lo que torna el castigo mas insoportable aun.

 No importa, hay que aprender a esperar y perseverar, hay que orar y seguir adelante.

 Hay que considerar que puede o no ser para siempre, eso no interesa, Dios dispone, y por otro lado, hay que pensar que Dios lo ha permitido y eso debe ser motivo suficiente para soportarlo, aceptarlo y seguir adelante.

 Puede ser que Dios lo quiera por un momento o para siempre, pero en esto no hay que pensar, solo aceptar, soportar, ofrecer y perseverar.

 La cuestión es que Él lo necesita y por ello nos lo ha pedido, y también, considerar que lo necesita ahora, en este momento de manera imperiosa, ni antes ni después.

 Hay que aprender a morir a sí mismo y a seguir adelante siempre. Ahí vencemos a los enemigos espirituales y es ahí donde también ayudamos al Señor a salvar almas o a producir milagros, pues su presencia comienza ahí, donde morimos a nosotros mismos.

 Esto será en beneficio de muchos, de muchos cerdos ególatras cómodos y viciosos que lo necesitan pero que en su delirio de orgullo ni admiten estar faltos de Dios y necesitados de Él.

 No importa esto tampoco, no importa nada, solo debemos considerar que Dios lo pide, lo quiere y lo espera, nada mas.

 Es Dios el que nos lo pide, Él y no otro, no podemos negárselo, Él Es Dios.

NO SON OPCIONES, ES UNA TRAMPA



NO SON OPCIONES, ES UNA TRAMPA


 Nos encierra el adversario en una situación en la que la única salida es obrar como él quiere.

 Nos arrincona, castiga y echándose encima quiere someternos, busca imponerse y lograr determinar la voluntad.

 El salir que nos ofrece es hundirnos en nosotros mismos, obrar por cuenta propia, renegar de Dios, prescindir de Él, apartarnos de la Vida, romper la comunión, interinarnos en tinieblas, perdernos en el abismo.

 Presenta varias salidas, supuestas alternativas, pero todas consiste en lo mismo, en renegar de Dios, prescindir de Él, oponerse a Su Voluntad valiéndose por sí mismo.

 No solo ofrece supuestas salidas a los tormentos, sino que nos empuja y si no hay oración, sacrificio, etc., puede imponer su voluntad, puede determinar la propia voluntad y arrastrarnos por los caminos que se le antoja.

 Lo peor de todo es que acá las almas son engañadas, eligen las alternativas del adversario, pero entre esas alternativas por supuesto que no se halla la de Dios.

 No presenta la posibilidad de elegir a Dios, salir de sí, abandonar el sepulcro de la inmunda y abominable egolatría narcisista infernal.

 Las almas creen que eligen, están convencidas de que han optado, pero en realidad se encerraron en alguna de las opciones que ha ofrecido el adversario.

 De esta manera ha conseguido hábilmente la voluntad, el consentimiento, obtuvo que las almas elijan el sepulcro, que elijan el agujero en el que se van a meter y permanecer.

 Al haberlo elegido lo defienden y lo sienten-creen propio y de esta manera hasta lo defienden.

 La salida es Dios, es elevarse, renunciar a sí, aprender a morir y ofrecer un sacrificio perseverando en la Fe.

SALVA, PERO NO POR LA FUERZA



SALVA, PERO NO POR LA FUERZA


 Muchas almas que tienen buena voluntad se pierden porque no saben, no entienden, no conocen, no tienen experiencia ni quien les instruya, guíe o aconseje.

 Los demonios no dejan de trabajar para perder a las almas, aprovechan el hecho de que son sin un cuerpo material para pasar desapercibidos y poder hacer lo que se les antoja dominando, sometiendo y esclavizando.

 Hay almas con buena intención, buena voluntad, que terminan engañadas y manipuladas por los demonios encaminándose a la perdición aun no sabiéndolo o no entendiéndolo.

 Por mas misericordia que Dios sea, si el alma bebe veneno, se muere, y esta es la cuestión por la que deben aprender a discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo rechazando la soberbia, el orgullo, el obrar por sí mismo renegando de Dios y prescindiendo de Él.

 Para que las almas no se pierdan El Padre Ha Enviado al Hijo con el Poder del Espíritu.

 El Hijo Salva a las almas, pero no por la fuerza. Él las invita a la salvación, a convertirse, a abandonar el camino de egolatría, narcisismo espiritual, vicios, inmundicias, caprichos, etc.

 Las almas tienen que colaborar, salir de sí mismas, renunciar a la voluntad propia, dejar de obrar por sí, dejar de dedicarse a vicios, inmundicias y depravaciones, es decir, tienen que abandonar el chiquero y dejar de revolcarse con y como demonios.

 No Viene El Señor a ayudar a las almas para que continúen dedicándonos a la egolatría, vicios y delirios orgullosos, no viene a asistirlas para que se vuelvan mas corruptas, sin Dios, caprichosas, etc.

 Vine a sacarlas del chiquero, pero tienen que colaborar, renunciar a todo eso y seguir-obedecer al Señor, si no lo hacen, Él no la va a forzar, no las va a sacar por la fuerza, se van a quedar ahí.

PERSEVERAR CUESTE LO QUE CUESTE



PERSEVERAR CUESTE LO QUE CUESTE


 El haber cumplido una tarea encomendada por El Señor solo nos deja a las puertas de una nueva tarea, no nos libera ni exonera de nada, no nos produce alivio o consuelo alguno.

 Podría haber cierta alegría de haber cumplido con lo encomendado, pero es todo tan desagradable, insoportable y pesado, y además, sumamente prolongado en el tiempo, que nada produce alivio o consuelo.

 Un tormento sigue a otro, una dificultad sigue a otra y caminar es descubrir un nuevo infierno.

 Siempre, pese a todo hay que mantener la fe, conservarla, defenderla, sabemos que esto es momentáneo, no es lo definitivo, aunque cueste sabiendo que ha llevado mucho tiempo y llevará mucho mas.

 Padeciendo cada día es eterno, cada momento un horrendo infierno, es como caminar en medio del desierto mirando que en derredor solo hay mas vacío, arna, calor insoportable y castigos o tormentos.

 Pese a todo hay que seguir adelante, perseverar, solo porque Dios lo quiere, porque es Su Voluntad, y sabiendo que Él Es Dios, entender que nunca quiere algo porque sí o por el mero hecho de hacernos padecer.

 Él siempre esta mirando por nuestro Verdadero y Eterno Bien, por el real progreso espiritual, para encaminarnos a la salvación eterna y esto requiere esfuerzos, sacrificios, dolorosas purificaciones y grandes combates espirituales.

 A esto añadir la cuestión de que Dios ha sido echado de su creación, la ha conquistado el adversario y la ha convertido en un infierno insoportable, en su reinado.

 Por supuesto que si en el mundo reina el adversario no nos va a ir bien cuando tenemos fe. Teniendo Fe somos los primeros perseguidos, los enemigos del régimen infernal establecido.

 Que el adversario quiera imponernos que renegamos de Dios es su problema, nosotros debemos continua perseverando en la Fe cueste lo que cueste, así vencemos a satanás y sus demonios, no desconfiando sino perseverando en la Fe, en el camino.

EL CAMINO ANCHO SIGUE LLEVANDO A LA PERDICIÓN



EL CAMINO ANCHO SIGUE LLEVANDO A LA PERDICIÓN


 Por mas que hagamos lo que tenemos que hacer, por mas que obedezcamos a Dios y sigamos al Señor, la situación no va a cambiar, tal vez sí mejore, pero no mas que eso.

 Es el mundo un maldito infierno y eso no va a cambiar, incluso hasta va a empeorar cada día.

 Podemos en medio de la catástrofe mundial tener un poco de paz, pero en el mundo no vamos a conseguir mas que eso, es y será un maldito infierno.

 Esto se debe a que la ausencia de Dios va a seguir, solo en el corazón va a haber alivio, pero no mucho ni para todos.

 La cuestión es simple, El Señor viene a hacernos soportable lo que debemos llevar, pero no a liberarnos de la carga, no seamos ilusos ni tampoco seamos infantiles.

 Generaciones de santos, así como la vida misma del Señor nos dejan en claro cual es el camino, cual es la realidad, no va a modificar la situación, solo dejará de ser insoportable para pasar a ser llevable, pero la carga seguirá.

 No es el paso por mundo un paseo, una diversión, no es para distracciones, y mucho menos para lo que el falso profeta quiere vender, no es alegría, es sufrimiento, es cruz, y por gracia de Dios puede haber alivios, momentos de respiro, pero no mas que eso.

 Peor aun es la situación en estos tiempos de tinieblas donde se ha provocado la ausencia de Dios, mas grandes serán los tormentos, mas abominable la desolación, mas insoportables los padecimientos.

 El río de arena que desgarra al alma en esta ausencia de Dios es solo una parte de los tormentos, de los padecimientos y dificultades a los que debemos hace frente para perseverar en la Fe.

 El camino es estrecho y la puerta es angosta dijo El Señor, el camino ancho de múltiples puertas solo lleva a la perdición por mas que se quiera decir hoy que lo malo es bueno y que lo bueno es malo.

PESE A TODO, MUCHOS SE PERDERÁN



PESE A TODO, MUCHOS SE PERDERÁN


 Cuando ayudamos al Señor a rescatar almas de las tinieblas y liberarlas del acoso de los demonios, el enemigo nos ataca mas particularmente que a otras almas que se hallan de paso por el mundo, es lógico y mas que evidente.

 Cuando hemos colaborado en rescatar algunas almas, tanto mas si son enemigos, luego de un tiempo llega otra prueba.

 La prueba es para estas almas, para que confirmen si desean la nueva vida que han recibido gratis convirtiéndose o manifiesten que desean volver a las tinieblas,  sus vicios, caprichos, ambiciones, perversiones, etc.

 También la prueba es para nosotros, en otra durísima batalla espiritual tenemos que confirmar si deseamos negarnos a nosotros mismos hasta la muerte, o si vamos a abandonar al Señor como hicieron muchos cuando su discurso era duro.

 Momentáneamente los demonios recuperan las almas que habíamos liberado y las revuelcan en el fango, las convierten en peores aun que antes.

 Ante los tormentos de los demonios, la persecuciones que nos realizan, ante la repugnancia de las almas que debemos ayudar a rescatar, ante su malicia y los tormentos que nos infringen, tenemos que manifestar una vez mas la voluntad de elegir al Señor y de seguirlo.

 Es mas crudo que la primera vez, es mas insoportable e infernal, es mas abominable y difícil, pero también la victoria sobre los enemigos será mas admirable.

 También acá es donde se realiza el juicio definitivo y es donde quienes no aportan nada de sí van a terminar siendo llevados por demonios a las tinieblas volviéndose mas obtusos, viciosos, tercos, miserables, abominables corruptos, repugnantes.

 No todos serán rescatados, muchos serán llevados a las tinieblas, serán arrastrados y se verán perdidos sin remedio porque no han querido corregirse, enmendarse ni colaborar en lo mas mínimo, solo aprovecharon el plazo de gracia, lo que antes les habíamos conseguido de alivio de tormentos y persecuciones infernales, para corromperse mas aun.

 En definitiva, muchos se perderán pese al esfuerzo y sacrificio de antes y de ahora, pero solo se perderán quienes desean perderse, quienes renegaron y siguen renegando de Dios entregándose a vicios, ambiciones, perversiones, depravaciones, caprichos, etc.

SE HACE EVIDENTE LO QUE HAY EN EL INTERIOR



SE HACE EVIDENTE LO QUE HAY EN EL INTERIOR


 Llega un punto en el camino en el que debemos hacer lo que Dios quiere solo porque Él lo quiere y contra la oposición encarnizada y coordinada de todos los enemigos espirituales.

 Ahí es donde verdaderamente podemos amar a Dios, obedeciéndolo en medio del vacío, del desierto, de la abominable desolación infernal mientras que nos encontramos a merced de todos los enemigos espirituales.

 Esto es pasar místicamente pero lo mismo que El Señor en La Pasión, ahí es donde mas ha quedado en evidencia lo que siempre fue su vida, su paso por el mundo.

 Ahí se externó, se hizo material, externo y evidente lo que en su interior vivía, lo que a diario padecía ofreciendo su Santo Sacrificio de obediencia al Padre.

 Esto no lo quieren ver las almas, no lo desean entender, ellas quieren creer que el cristianismo es cuestión de fiestas, vicios, orgías, distracciones e infernales alegrías.

 Esta es la razón por la que la religión ha quedado convertida en satanismo puro, e la ha vaciado de Verdad, de Vida, de Dios, se ha construido humanamente, infernalmente, con excremento de demonios, con mentira.

 Se ha provocado la ausencia de Dios, se ha renegado de Su Voluntad, prefirieron vicios, perversiones, depravaciones, abominaciones, inmundicias, corrupciones, etc., hacer reinar la rebeldía contra la Voluntad de Dios.

 Ahora se hace evidente, material, externo lo que se ha practicado durante decenios, sino centurias, la inmunda egolatría narcisista infernal, la rebeldía contra la Voluntad de Dios, el culto a los ídolos.

 Ahora no hay religión que quede en pie, todas han sido sometidas por los demonios, satanás prevalece, reina en el mundo, imperan las tinieblas, la humanidad misma se ha encargado de darle la victoria al enemigo.

 Prefirieron las tinieblas  ala Luz, la mentira a la Verdad, la rebeldía a la Obediencia, sus razonamientos a la Revelación, acá están las consecuencias, se ha echado a Dios y nos encontramos a merced de los enemigos que desesperadamente quieren destrozarnos, hacernos padecer y postrarnos en la perdición eterna.

NO DEJAR QUE DETERMINEN LA VOLUNTAD



NO DEJAR QUE DETERMINEN LA VOLUNTAD


 Lo que Dios quiere es duro, difícil, sumamente esforzado, es mas, es sacrificado. Quiere una verdadera negación de sí mismo para seguirlo.

 No hay manera mas dura de negarse a sí mismo que amando a los enemigos, perdonando y hasta intercediendo por ellos.

 No es fácil, no es agradable, los demonios se oponen a esto y presentan una dura batalla reuniéndose con otros enemigos espirituales para vencernos.

 Nos atormentan, castigan, hacen padecer, y nos atacan especialmente por medio de esos enemigos por los que nos ha tocado rezar, orar, interceder.

 Así el trago es mas amargo, la prueba mas dura, pero también así es como la victoria si llegamos a alcanzarla es mas grande teniendo una verdadera libertad y obteniendo un real crecimiento espiritual.

 Es horrendo el castigo perpetrado por los demonios queriéndonos imponer que odiemos y despreciemos a quienes nos hacen padecer. Nos atacan por ellos mismos, a la vez que lo hacen por medio de quienes en el mundo manipulan y por los que nos ha tocado interceder.

 Es dura la prueba, pero ahí no terminan las dificultades, a esto se suma la ausencia de Dios, el hallarnos en un horrible vacío, horrendo abismo y con otro demonio queriéndose meter en nuestra vida.

 Quiere poseernos, tiene fuerza, peso, furia y palabras capciosas y oportunas, quiere determinar nuestra voluntad, y si lo dejamos, puede llegar a meterse.

 Considerar la situación, ataques exteriores e interiores perpetrados por demonios y por sus esclavos, y encima, la ausencia de Dios que nos deja en medio de un horrendo desierto.

 Acá es donde hay que perseverar en la oración negándose a sí mismo, discerniendo la Voluntad de Dios y siguiendo al Señor hasta derrotar, vencer y desterrar a todos los demonios que nos tocan enfrentar sin dejar que nos controlen, dominen ni determinen nuestra voluntad.

SIN OBEDIENCIA, CON EL ENEMIGO ADENTRO



SIN OBEDIENCIA, CON EL ENEMIGO ADENTRO


 Habiendo rebeldía contra la Voluntad de Dios, puede el adversario golpearnos, castigarnos, atormentarnos, hacernos padecer, porque entramos en sus dominios, nos internamos en tinieblas, él es el rey de los rebeldes contra Dios.

 Comprender que estamos a merced de demonios que quieren hundirnos en la perdición eterna, que buscan desesperada e histéricamente la manera de arrastrarnos a las tinieblas y postrarnos para siempre en el infierno.

 Mientras continuemos perdiendo el tiempo, dedicándonos a vanidades, empeñándonos en satisfacer vicios, ambiciones, perversiones, depravaciones, corrupciones, caprichos, etc., vamos a seguir poniéndonos bajo el poder de los que desean destrozarnos.

 Mientras continuamos distraídos, entretenidos, empeñados en corrompernos, los demonios avanzan desesperadamente para conseguir lo que desean, comprender que estamos ajenos a esta realidad, pero no por ello exentos, nos vamos al abismo y de ahí no saldremos.

 No es el mundo el lugar definitivo, mucho menos es donde debemos construir una morada, son cortas, limitadas y terminan perjudicándonos esas aspiraciones terrenas. Tenemos que caminar con la mirada puesta en lo eterno, la Patria Celestial, el Reino de Dios.

 Con ambiciones, aspiraciones, deseos, gustos terrenos, nos quedamos asentados acá, en el mundo del que Dios se ha retirado y en el que han prevalecido los demonios.

 Cada día nos dedicamos a cosas mas inútiles, corruptas y deplorables, por eso es que mas nos apegamos a esta mundo de tinieblas, de ausencia de Dios, el mismo que colaboramos en corromper consciente o inconscientemente.

 Podemos decir que amamos a Dios, seguimos al Señor, andamos por buen camino, etc., pero si no hay discernimiento de Su Voluntad y verdadera obediencia, es todo hipocresía, fantasía, egolatría disimulada, los demonios continúan ganando, imperando, imponiéndose en nuestra vida y en el mundo.

 Mientras no haya una obediencia verdadera, puntual, exacta, va a seguir generándose rebeldía, y por ello, vamos a continuar llenándonos de tinieblas y teniendo a satanás adentro porque el espíritu de rebeldía a la Voluntad de Dios es el espíritu de satanás.

HACE FALTA FIRME DETERMINACIÓN



HACE FALTA FIRME DETERMINACIÓN


 Lo que El Señor mira es donde dar muerte al orgullo, donde darnos la oportunidad de morir a nosotros mismos para poder así purificarnos, liberarnos de la muerte que se engendra en la egolatría.

 Debemos prestarle atención, escucharlo, discernir Su Voluntad, seguirlo, colaborar porque de esta manera es como quiere hacernos el Bien Verdadero, pero no nos lo va a imponer, tenemos que quererlo, aceptarlo, recibirlo.

 No es fácil ni agradable, estamos acostumbrados al abismo, adaptados a las tinieblas, entregados a vicios, dedicados a la inmunda egolatría narcisista infernal, empeñados en corrompernos, perdernos, arruinarnos.

 Tenemos que vencernos, vencer las malas costumbres, purgar vicios, vencer demonios, derrotar las tinieblas, etc., requiere esfuerzo y colaboración, por ello es necesario una voluntad determinada, decidida, firme y perseverante.

 Él nos guía, educa, forma, fortalece, etc., pero tenemos que caminar, recordar lo que dijo a su pueblo luego del tránsito por el desierto, “Les daré todos los lugares donde pongan sus pies”, o sea, tenían que moverse, caminar, hacer el esfuerzo por conquistar la tierra prometida.

 El Señor nos da todo, pero no ya hecho, no alimenta vagos, no sostiene zánganos, tenemos que levantarnos, movernos, seguirlo, obedecerlo, librar el combate espiritual.

 Recordar que Él dijo que el camino es estrecho y que la puerta es angosta, por ello es que aquel que no se encuentra decidido a amar a Dios por sobre todo y todos, especialmente por sobre sí mismo, no sirve para el Reino de los Cielos.

 Considerar que todos los enemigos espirituales interiores y exteriores se van a oponer a que volvamos a Dios, a que salgamos del abismo de egolatría y comencemos a entregarnos-consagrarnos-dedicarnos a Dios, no va a ser fácil.

 Considerar que esos cerdos espirituales viven de nosotros, robándonos vida, saqueando el alma, succionándonos vitalidad, y si nos entregamos a Dios, no van a poder continuar haciéndolo.

 Recordar que El Señor advirtió que si uno se va a enfrentar a un ejército contrario y no cuenta con suficientes efectivos no emprende el combate, y también dijo que si vamos a construir y no terminamos es mejor que no empecemos.

HIPOCRESÍAS, AUTOENGAÑOS



HIPOCRESÍAS, AUTOENGAÑOS


 No sabemos ni lo que Dios quiere, pero decimos orgullosamente que los seguimos, servimos, elegimos, etc., somos unos hipócritas, verdaderos ególatras apartados de la realidad.

 A Veces no es tan importante lo que Dios quiere, lo importante es que quiere eso y en eso debemos obedecerlo comprendiendo que Él siempre mira mas allá.

 Lo que mira es el crecimiento espiritual, la verdadera evolución humana, la madurez en la que quiere reunirnos con Él dándonos su Vida.

 No lo vemos, no lo comprendemos, no lo queremos entender, pero es lo esencial, lo primero y lo mas importante siempre, Dios sabe lo que hace, nosotros no.

 Crecer, evolucionar, madurar, acercarnos a Él saliendo del abismo de egolatría narcisista infernalmente miedosa y obsesiva y desesperadamente preocupada por sí es lo que Dios espera de nosotros.

 Él nos ayuda, guía, fortalece, educa, encamina, forma, instruye, etc., pero es necesario restarle atención, hacerle caso, realizar el esfuerzo de salir de sí, abandonar el sepulcro, querer obedecerlo-seguirlo.

 Si no le prestamos atención, si no lo miramos, no vamos a saber nunca lo que quiere. Si no perseveramos en la oración buscando Su Voluntad, haciendo discernimiento, no vamos a entender lo que quiere y siempre estaremos en rebeldía.

 Aun diciendo que amamos y servimos a Dios, que lo seguimos y obedecemos, vamos a continuar en rebeldía porque no hemos buscado su Voluntad y no lo estamos obedeciendo puntualmente en lo que nos pide y espera.

 Nos perdemos en la egolatría, nos pudrimos en hipocresía mientra que Dios continúa siendo olvidado, condenado, desdeñado, nos desesperamos por buscar adoración, aceptación, reconocimiento y no lo obedecemos.

 Por mas que digamos que amamos a Dios, si continuamos ignorándolo y prescindiendo de Su Revelación, vamos a seguir vagando en tinieblas y haciendo esfuerzos para perdernos.

NO ES CUALQUIER MUERTE



NO ES CUALQUIER MUERTE


 No queremos hacer aquello que Dios nos pide, por eso es que quedamos estancados, paralizados, hundidos y encerrados en nosotros mismos naufragando en el lodo, arrastrándonos en tinieblas.

 Renegamos de Dios, nos oponemos a Su voluntad, prescindimos de Él, nos dedicamos a la inmunda egolatría narcisista infernal, seguimos defendiendo el delirio orgulloso por el que nos sometemos a tinieblas.

 Nos enorgullecemos de una asquerosa y fingida autosuficiencia, es un delirio, una fantasía, es drogarse con soberbia.

 Ególatras dementes que se vuelven tales por drogarse con soberbia a diario, deliramos de orgullo, perdemos la noción de la realidad quedándonos hundidos y perdidos en nosotros mismos.

 Encerrados en la fantasía que queremos ver no hacemos mas que perpetuar el estado de rebeldía contra la Voluntad de Dios, sintiéndonos orgullosos y satisfechos de ello no queriendo entender que así es como nos encaminamos a la perdición eterna.

 Todos debemos beber la copa de ajenjo, el cáliz amargo, de lo contrario no teñiremos parte en el Reino del Señor. Podemos habla sobre Dios todo el tiempo, podemos decir que tenemos fe, fingirlo con actos externos, pero si no hemos bebido el cáliz amargo, no entramos en comunión con Él.

 Es necesario pasar por una muerte mística, morir verdaderamente a nosotros mismos para poder entrar en comunión con El Señor.

 Considerar que Él murió, pasó por la muerte, por ello es que si no pasamos por la muerte no hay comunión posible, no lo estaríamos aceptando-recibiendo.

 No es cualquier muerte, es la muerte a sí mismo por obedecer a Dios, es la muerte que surge de renunciar a la propia voluntad para buscar la Voluntad de Dios y obedecerlo, para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Primero es lo que Dios quiere, lo que Él nos pide, y ahí se operan efectos espirituales de los que depende todo lo demás.

30 de marzo de 2015

NECESIDAD DE LAS CORRECCIONES



NECESIDAD DE LAS CORRECCIONES


 Lo que tardemos en aceptar la Voluntad de Dios es lo que pasaremos en el infierno de su ausencia.

 Mientras continuemos renegando de Su Voluntad, obsesionándonos con querer volver atrás o buscando la manera de imponernos, de hacer o lograr lo que queremos, vamos a continuar en tinieblas, sufriendo el infierno.

 Hay cosas que nos gusten o no son irremediables y debemos aceptarlas. Aceptándolas dejamos de generar rebeldía y así nos liberamos de la dependencia del adversario y del sometimiento a las tinieblas.

 Al aceptar eso que no queremos pero que Dios ha permitido ocurre una muerte a sí mismo, y es ahí donde comienza una nueva vida porque El Señor tiene Vida-Presencia en nosotros por haber aceptado Su Voluntad.

 Si continuamos renegando no vamos a cambiar la situación y a la vez nos vamos a ver privados de Dios, hundidos en tinieblas y expuestos a demonios que nos atormentarán como en el infierno acá en la tierra.

 Debemos buscar y aceptar la Voluntad de Dios, comprender que lo que ha permitido nos guste o no es lo mas conveniente y considerar que Él siempre mira mas allá, mira la Salvación eterna, algo que a nosotros no nos interesa mucho ni nos preocupa demasiado.

 Teniendo la vista mas allá, algo que parece grave ahora, no lo es tanto y algo que parece terrible ocupa su lugar y deja de ser un tormento, deja de considerarse como desgracia porque nos sirve para alcanzar la Vida Eterna.

 Encerrados en nosotros mismos, mirando el abismo del ego, no podemos juzgar ni considerar en verdad lo que ha sucedido ni lo que sucede en nuestra vida, somos como nenes caprichosos que no entienden las correcciones de sus padres.

 Debemos aceptar las correcciones del Señor y confiando en su amor vencer la tentación del odio y rebeldía en la que el adversario quiere arrastrarnos a tinieblas para perdernos para siempre.

CONSIDERAR QUE NOS JUGAMOS LA SALVACIÓN ETERNA



CONSIDERAR QUE NOS JUGAMOS LA SALVACIÓN ETERNA


 Cuando nos toca padecer, demos las vueltas que demos, no vamos a poder escaparnos, a todos nos toca la cruz.

 Nos guste o no, lo busquemos o no, lo provoquemos o no, es inevitable, es parte de la vida, es parte del paso por el mundo, y aunque duela y cueste, es necesario y conveniente.

 Es necesario y conveniente porque ahí el orgullo se derrumba, desploma, viene abajo, ahí no podemos mentirnos mas, no podemos continuar engañándonos, vemos-comprobamos-conocemos la propia incapacidad, indigencia, la nada que somos.

 Todo delirio orgulloso acaba cuando nos estrellamos contra el suelo y mordemos el polvo, nadie se escapa de esto, nadie se puede evadir.

 Lo que hay que hacer es aceptar la derrota, humillación, la caída del orgullo delirante, abrazar la Cruz que nos ha tocado y ajustando el rumbo, seguir adelante.

 El problema es que generalmente nos apegamos al delirio orgulloso y persistimos en el error, seguimos renegando de Dios y oponiéndonos a Su Voluntad.

 Ahí sostenemos el orgullo consumiéndonos, ardiendo en furia infernalmente y persiguiendo a otros para exigirles que nos adoren e imponerles que vean la fantasía que hemos construido y que decimos que es vida.

 Es una fantasía, es ausencia de Dios y negación de Él, es egolatría narcisista infernal en la que nos autodestruimos rescindo a demonios y privándonos de Dios por renegar de Su Voluntad.

 Tenemos la oportunidad de dejar de mentirnos, de dejar de engañarnos, de abandonar el camino de egolatría narcisista infernal, de comenzar a obedecer a Dios y seguir al Señor como corresponde.

 Hay que dejar de lamentarse por sí mismo, dejar de arrastrarse en tinieblas, dejar de buscar lo que es propio del abismo para comenzar a buscar a Dios en verdad, para seguir al Señor como corresponde.

 Él mismo nos da la oportunidad permitiendo que el orgullo se derrumbe, venga abajo, impidiendo que podamos continuar alimentándolo, satisfaciéndolo, conformándolo.

 Después no va a haber otra oportunidad, o si la hubiera, podemos no llegar. Considerar que nos estamos jugando la salvación eterna, nos estamos exponiendo a la perdición eterna.

NO VA A DEJAR DE VENIR POR MAS QUE SE OPONGAN



NO VA A DEJAR DE VENIR POR MAS QUE SE OPONGAN


 Entorpecemos su paso, obstaculizamos su venida, nos oponemos a Él, prescindimos de Él, no hacemos otra cosa mas que renegar de su Voluntad convirtiéndonos en cómplices del adversario para nuestra ruina.

 Lo peor es siempre lo mismo, nos sentimos orgullosos, satisfechos, conformes con esas vanidades, delirios y fantasías por las que nos privamos de Dios convirtiéndonos en inútiles delirantes de soberbia.

 Debemos considerar que El Señor no va a dejar de venir porque nos opongamos a Él, su Venida esta decretada, decidida, es decisión de Dios, lo único que hacemos es privarnos de Él y quedar sin beneficiarnos con su Venida colaborando con el adversario para nuestra ruina.

 El Señor no va a dejar de venir al mundo, de volver a su creación por el hecho de que las mismas almas se opongan como idiotas sirviendo consciente o inconscientemente a satanás y las tinieblas.

 Él, por ser Él, va a dar a las almas una oportunidad de salir del abismo de egolatría, de abandonar las tinieblas, de apartarse el camino de perdición, y se las va a dar cuando menos la merecen, o cuando mas merecen la condenación.

 Así es como demostrará que Él Es Dios, Que Es Santo, Santo, Santo, sumamente diferente a nosotros, Altísimo y que todo lo hace por amor a sus criaturas, no porque sea debido, solo porque quiere hacerlo y porque ve que lo necesitamos aun cuando ni nosotros lo vemos o creemos.

 Golpeará a las almas, obrará como con Saulo, permitirá el tropiezo para que comiendo polvo recapaciten, abran los ojos, puedan pensar.

 Forzosamente nadie podrá dedicarse por entero a su orgullo, cada uno verá su mundo trastocado y todos se verán impedidos de continuar alienando su ego.

 Para muchos se tratara de una desgracia en común, para otros de una desgracia particular, pero esta Venida-Paso del Señor alterará el orden del desorden establecido en el que las almas se adormecen, mueren y ni siquiera llegan a darse cuenta.

ES EL MAS NOTORIO ANTICRISTO, PERO HAY MUCHOS



ES EL MAS NOTORIO ANTICRISTO, PERO HAY MUCHOS





 Cuando nos hacemos adorar, ver, reconocer, aceptar, tomar en cuenta, en realidad estamos buscando, exigiendo, demandando todo eso para el delirio de orgullo, para la ausencia y negación de Dios, para la inmundicia en la que nos hemos convertido al renegar de Su Voluntad practicando la egolatría narcisista infernal.

 Ahí entorpecemos la Vida, Presencia y Obra de Dios en nuestra vida porque nos hallamos plena, total y exclusivamente dedicados a vanidades, de manera que no hay tiempo ni lugar para Dios, no hay atención ni dedicación alguna.

 Esto sucede aun cuando hablamos de Dios todo el tiempo, porque solo lo amamos en verdad cuando lo obedecemos y lo obedecemos en verdad cuando discernimos Su Voluntad.

 Sin recorrer ese camino, es todo un obrar superficial, orgullos, hipócrita que deja el interior consagrado al infierno mientras que el exterior, lo superficial finge ser espiritual y encontrarse dedicado a Dios.

 Personas así, hipócritas, que son ególatras y que fingen amar-servir a Dios, son personas que han obstaculizado la vida-presencia de Dios en su vida.

 Esas mismas personas orgullosas de sí, satisfechas, que creen que son perfectas, prenden dar cátedra, es decir, enseñan sus herejías, lo que viven, practican, se predican a sí mismas mientras que fingen hablar de Dios o para Él.

 Buscan adoración, aceptación, reconocimiento, atención, quieren que su imagen, eso que han construido, alzado y adoran, sea visto por todos, sea adorado, servido y obedecido.

 Estas personas son dominadas en su interior por satanás, son controladas por el adversario, son sus títeres en el mundo.

 Estas personas ciegas, fanáticas de si mismas, que le rinden culto a su imagen, que obstaculizaron la Vida-Presencia de Dios en su vida, se convierten en un obstáculo para la Vida-Presencia de Dios en el mundo.

 Esto es así porque buscan adoración para su imagen, escupen-vomitan mentiras, son farsantes, hipócritas que fingen servir a Dios mientras que van buscando alimentar su ego.

 Son anticristos, obstaculizan la Venida de Dios, El Paso del Señor, se oponen a Su Presencia, porque son el instrumento de satanás para presentar batalla a Dios y al Cordero.

 El mas claro ejemplo es el falso profeta, bergoglio, pero no es el único, es uno de muchos, tal vez es el mas notorio porque es al que mas propaganda le hacen.

DEJAR DE PROVOCAR VACÍO Y NO PALIAR SUS CONSECUENCIAS



DEJAR DE PROVOCAR VACÍO Y NO PALIAR SUS CONSECUENCIAS



 Entorpecemos la vida, obra y presencia de Dios en nuestra vida, nos privamos de Él, lo dejamos afuera.

 Esto lo hacemos cuando nos dedicamos a alzar el ‘yo’ delirante de orgullo y a hacerlo ver, aorar, servir y obedecer.

 Mientras que nos encontramos dedicados a hacernos amar, adorar, servir, obedecer, tomar en cuenta, aceptar, etc., nos encontramos totalmente olvidados de Dios, enterrados en tinieblas, hundidos en el abismo.

 No hay lugar ni tiempo para Dios, todo es vanidad, todo es inmundicia y corrupción infernal que cultivamos, practicamos, etc., convirtiéndonos en sumamente iguales a demonios, o en peores aun.

 No dejamos a Dios ser y hacer, nos oponemos a Él, le cerramos el paso a nuestra vida y nos privamos de Su Paso quedando en tinieblas, hundidos en el abismo y a merced de los demonios.

 Debemos dejar de perder el tiempo en vanidades y comenzar a buscar a Dios, discernir Su voluntad y obedecerlo colaborando de esta manera en que establezca Su Vida-Presencia en nuestra vida.

 En vez de alzar el ‘yo’ y adorarlo y hacerlo adorar, debemos buscar a Dios, a Él, discernir Su Voluntad, adorarlo y hacerlo adorar.

 Notar que todo cuanto hacemos consiste en esencia en buscar adoración, aceptación, reconocimiento, aceptación, etc., lo que es efecto del miedo, y eso es producto del vacío, de la ausencia de Dios.

 En vez de buscar llenar el vacío haciéndonos adorar como demonios, debemos solucionar el vacío y dejar de generarlo, es decir, hay que recibir a Dios, aceptarlo, obedecerlo y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Hay que dejar de generar ausencia de Dios, debemos colaborar en Su Presencia, en permitir Que Venga a nuestra vida para formar Su Vida, para que se establezca, viva, reine, permanezca.

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...