31 de mayo de 2015

COLABORAR EN SU OBRA QUE ES EMINENTEMENTE ESPIRITUAL



COLABORAR EN SU OBRA QUE ES EMINENTEMENTE ESPIRITUAL


 Si satisfacemos al ego-yo, crece, se extiende, prevalece y acaba convirtiéndose en un tirano que no busca ni quiere mas que saciedad. Se convierte en un abismo insaciable, solo busca lo sensible, cómodo y agradable.

 Pesa, aplasta, porque crece y se extiende, y a la vez debilita porque es como acumular grasa espiritual, engordar sin generar musculatura.

 El alma se envicia y deforma, sucumbe transformándose en similar a demonios, adquiere una horrenda expresión propia de muerta porque le falta Dios El Que Es la Vida.

 Sintiendo el vacío, padeciendo la ausencia de Dios, buscamos ser llenados, saciados, conformados y ahí es que nos convertimos en ególatras, demandamos adoración, aceptación, reconocimiento, atención.

 Ahí es donde nos inclinamos al mundo buscando satisfacción y saciedad en vicios, y así es como nos corrompemos, estropeamos, arruinamos, deformamos y acabamos condenando.

 Todo esto es consecuencia de no buscar a Dios, de no colaborar en su Revelación, de no obedecerlo-seguirlo ni aun cuando decimos que lo hacemos.

 No hemos salido nunca del abismo-sepulcro del yo-ego, permanecemos encerrados en nuestros delirios, aprisionados en nuestros pensamientos, enredados entre tantos ‘yo, yo, yo’.

 Del ‘yo’ que es un abismo-sepulcro debemos salir. Considerar que es el mismo olvido de Dios, la negación de Él. Tenemos que partir de éste y elevarnos al “Él”, buscar a Dios, dirigirnos a Él.

 Hay que dejar de pensar en sí mismo y comenzar a pensar en Dios, abriéndole la puerta de la oración para permitirle a Él pensar en nosotros, para que pueda Revelar Su Pensamiento, expresa Su Palabra, Enviar a Su Hijo y entre ambos, al Espíritu Santo.

 Si nos encerramos-hundimos en nosotros mismos, si nos abismamos no haciendo mas que pensar en el ‘yo’, nos enterramos en tinieblas y nos olvidamos de Dios, sucumbimos en la corrupción buscando aceptación, adoración, reconocimiento, etc.

 Debemos hacer lo primero y esencial, buscar a Dios, Su Revelación, escucharlo, permitirle que hable, dejar que nos corrija porque ahí dice-revela la Verdad, ahí es donde Envía a su Hijo.

 En esa revelación diaria y constante recibimos Su Espíritu, su Amor mismo, ahí es donde tenemos que dejarnos amar por Dios, colaborando en su obra en nosotros, obra espiritual que requiere oración.

RESPONSABLES DEL YO-EGO



RESPONSABLES DEL YO-EGO


 Queremos creer y hacer creer que cuanto hacemos es bueno o esta bien. Esto es miedo, es clara e inútil preocupación por sí mismo, es algo enfermizo e infernal.

 Nos domina el miedo, nos vence la preocupación, caemos en la debilidad propia de la inconsistencia en la que nos hemos convertido al no apoyarnos verdaderamente en Dios, y por ello es que buscamos aceptación, reconocimiento, etc.

 Pretendemos servirnos de Dios como de cualquier cosa para buscar aceptación, reconocimiento, adoración, etc., o sea, para satisfacer el ego, conformar el orgullo, acallar el miedo dominante.

 El miedo dominante es esa preocupación enfermiza e infernal por sí mismo donde nos angustiamos, desesperamos y convertimos en histéricos insoportables no haciendo otra cosa mas que pensar en nosotros, en el ‘yo’.

 Ese ‘yo’ se convierte en un ídolo, lo adoramos, estamos pendientes de él constantemente, se vuelve obsesivo y desesperante, mirándolo constantemente acabamos hundidos-perdidos en tinieblas, en las tinieblas del ego.

 Ahí nos olvidamos de Dios, renegamos y prescindimos de Él, no hacemos mas que pensar en nosotros, y mas aun nos hundimos-abismamos en la nada miserable en la que nos convertimos al no amar a Dios.

 Todo se encamina a satisfacer al yo-ego, no le negamos nada, solo le procuramos satisfacciones constantes, incesantes, y así se vuelve un cerdo insoportable, se convierte en un tirano.

 Es como un nene celoso de sí que solo y siempre piensa en su satisfacción, que constantemente quiere llamar la atención y dominar, controlar y someter a todos en derredor para ponerlos a su disposición.

 Considerar que llevamos a este traidor adentro, es vicioso, corrupto e indisciplinado, y si lo satisfacemos, conformamos y obedecemos, terminamos convirtiéndonos en sumamente iguales a demonios.

 Es nuestra responsabilidad corregirlo, limpiarlo, purgarlo, encaminarlo, hacerlo crecer derecho, dirigido a Dios, en obediencia a Él, de lo contrario no será hijo de Dios sino hijo de la rebeldía, de satanás, el mentiroso.

NO MENTIR EN NOMBRE DE DIOS



NO MENTIR EN NOMBRE DE DIOS


 Lo que hacemos por y para Dios debe estar regado con sacrificio.

 El sacrificio es ab initio, desde el principio. Consiste en negarse a sí mismo, busca a Dios, hacer el esfuerzo de la oración.

 Hay que discernir Su Voluntad y obedecerlo renunciando a sí verdaderamente, deponiendo la propia voluntad, eligiendo siempre lo que Él quiere.

 Ahí es donde Él Verdaderamente Vive y se halla Presente en nuestra vida, si esto no ocurre solo somos chantas, charlatanes, hablamos sobre Dios sin Dios, estamos vacíos como cualquiera que no lo ama directamente.

 El peor error es engañare a sí mismo, es querer creer que lo tenemos cuando solo hemos aprendido algún ritual y alguna doctrina, cuando solo hablamos sobre Él y guardamos alguna costumbre piadosa.

 Fallamos desde el comienzo, no prestamos a Dios la debida atención, no lo escuchamos, por ello es que no lo obedecemos, no estamos colaborando con lo que es Su Voluntad.

 Sin discernir su Voluntad y sin obedecerlo, cuanto hacemos es vacío, inútil, es para continuar alimentando el ego y seguir delirando de orgullo, o sea, solo sirve para engañarnos, decirnos las mentiras que deseamos escuchar.

 Lo que hacemos y que decimos que es por Dios puede resultar bueno y loable según el mundo, pero si no es lo que Él mismo nos pide y espera, sirve de nada, es inútil, inerte, sin valor espiritual, no produce efectos.

 Lo que hacemos y que no ha sido inspirado por Él solo sirve para alimentar el ego, conformar el orgullo, mentirnos a nosotros mismos y es lo que termina de convertirnos en hipócritas.

 No podemos hacer cualquier cosa y decir que es por y para Dios, o como se usa ahora, por y para el prójimo, esto es típico de chantas, embusteros, farsantes ególatras que quieren darse una imagen y demandan ser vistos, adorados, tomados en cuenta.

 Considerar que si mentimos en nombre de Dios ya hay advertencias al respecto desde el antiguo testamento. Estamos mintiendo en nombre de Dios cuando decimos que hacemos algo que Él no nos ha mandado hacer, cuando buscamos reconocimiento, aceptación, etc., exponiendo las supuestas cosas buenas que hacemos.

NO HEMOS SALIDO DEL ABISMO-SEPULCRO, CHANTAS



NO HEMOS SALIDO DEL ABISMO-SEPULCRO, CHANTAS


 Considerar que Él Es Dios, a Él debemos obedecer, prestar atención, seguir, servir. Él viene a nosotros, pero no para tratarnos como a dioses o reyes según el mundo, sino a prepararnos para ser sus hijos en su Reino.

 Esto implica que debemos ser purificados, hechos a nuevo, rectificados, corregidos, reencaminados, santificados, transubstanciados.

 Dios lo puede todo, pero no va a hacer cosa alguna forzándoos o imponiéndonoslo, y mucho menos si se trata del Bien Verdadero.

 Ahí es donde debemos colaborar, hay que buscar su Voluntad, discernirla, para poder obedecerlo verdaderamente, en lo puntual, actual, en lo que específicamente pide.

 Nosotros mismos ponemos límites a la obra de Dios, le impedimos Su Paso Libertador, Purificador, Santificador, y esto es porque no lo escuchamos, no le prestamos atención.

 Verdaderamente no lo amamos, no estamos atentos a Él, no le prestamos la más mínima atención, solo hablamos sobre Él, pero sin mirarlo, escucharlo, atenderlo.

 No somos otra cosa mas que unos charlatanes, el típico ‘chanta’ argentino, nos vamos en palabras como buenos ególatras miserables preocupados por sí y dedicados a hacerse adorar y que no buscan mas que atención, satisfacción para su ego.

 No hemos salido del abismo-sepulcro de la egolatría, no hacemos otra cosa mas que pensar en nosotros mismos y dedicarnos a lo que queremos que es hacernos adorar.

 Hablamos de Dios como hablamos de cualquier cosa y todo lo usamos para buscar adoración, aceptación, reconocimiento, atención, o sea, satisfacción para el ego.

 No pasa un minuto sin que pensemos en el ‘yo’, no pasa un instante sin que nos dediquemos al ego, no hemos salido de la morada de los muertos, de las tinieblas, ese abismo-sepulcro del yo-ego.

 En ese abismo hablamos sobre Dios, hacemos alguna buena obra y luego, como chantas, nos sentimos satisfechos, felices, contentos de ello como si fuésemos perfectos mientras que fingimos humildad y hablamos de ésta todo el tiempo.

¿CÓMO AMA DIOS?



¿CÓMO AMA DIOS?


 Dios mismo se da-dona-entrega cuando se Revela. Verdaderamente esta amando cuando se da-dona-entrega-revela.

 Ahí es donde debemos dejarnos amar por Dios, porque ahí es donde somos verdaderamente amados por Él.

 Hay que aprender a dejarse amar por Dios, o sea, debemos buscar su Revelación, esa manifestación diaria y constante suya, esa palabra por la que nos ama.

 Esa palabra nos corrige, rectifica, encamina, y tiene la capacidad de crearnos, hacernos de nuevo, nos limpia, purifica, libera, santifica, levanta, resucita, transfigura, transubstancia.

 Si no discernimos Su Voluntad y no lo obedecemos, no le estamos permitiendo que nos ame, le impedimos que lo haga verdaderamente.

 Ahí es donde las almas después buscan ser adoradas por Dios, por el mismo que están rechazando, no obedeciendo, al que no están prestándole atención, le demandan lo que no le dan.

 Se la pasan hablando sobre Él, y encerradas en el abismo de su egolatría, deliran de orgullo repitiendo doctrinas, elucubrando teorías y diciendo que Dios les inspira pensamientos de alabanza a sus supuestas perfecciones.

 La verdad es simple, Dios ama cuando corrige, muy difícilmente felicite, jamás va a adular, lisonjear, no es zalamero, ahí es donde caen muchos que se dicen inspirados y que dicen escucharlo.

 Quien verdaderamente escucha al Señor lo obedece, se niega a si mismo, carga la Cruz y lo sigue, no busca reconocimiento ni alabanzas ni de Dios ni del mundo, o sea, no esta pendiente de sí.

 Los chantas se hunden-encierran en sí y permanentemente están pendientes de la atención de otros, y si no la consiguen, la demandan, exigen o imponen como los nenes celosos y caprichosos.

SACA ALMAS DEL ABISMO DE LA EGOLATRÍA-MIEDO



SACA ALMAS DEL ABISMO DE LA EGOLATRÍA-MIEDO


 Dios ama cuando se da-entrega-revela, cuando se pone a disposición de las almas.

 Se pone a disposición de las almas para sacarlas del abismo de la inmunda egolatría en el que se revuelcan con y como demonios encaminándose a la perdición eterna.

 Acá es donde debemos madurar espiritualmente, progresar, avanzar, no quedarnos en el infantil y cómodo esperar adoración de parte de Dios y del mundo.

 Generalmente las personas se hunden-encierran en sí y quiere que Dios y el mundo las mire, admire, reconozca, tenga en cuenta, adule, lisonjee, etc., o sea, andan buscando satisfacción para su ego y reconocimiento para su orgullo.

 Hundidas-encerradas en sí sienten miedo, padecen esa inútil e infernal preocupación por sí, piensan en sí mismas incesante y enfermizamente hasta angustiarse, desesperarse y convertirse en histéricas insoportables.

 Pensando en sí mismas, andando siempre preocupadas, no levantan la cabeza, buscan instintivamente adoración, aceptación, reconocimiento, ser tomadas en cuenta, con desesperación e histeria pretenden evitar lo que las atemoriza.

 Les atemoriza el desprecio, el rechazo, ser ignoradas, pospuestas, etc., y buscan la seguridad de dedicarse a conseguir aceptación, reconocimiento, ser tomadas en cuenta, etc.

 Para obtenerlo se construyen una imagen, se dan una apariencia, es decir, formulan una máscara que es su personalidad.

 Es una imagen personalidad-atrayente, seductora, y en sí, mentirosa y embustera porque se dedica a buscar la falsa seguridad de hacerse amar, aceptar, ver, reconocer, adorar, servir.

 Hallándose en este estado las almas buscan a Dios y pretenden que Él las felicite, adore, apruebe, incluso hasta se imaginan que Dios mismo las esta elevando o le inspira pensamientos en tal sentido.

 La verdad es que se mienten, engañan, o peor, escuchan al adversario transfigurado en ángel de luz para engañarlas y mantenerlas postradas en el abismo-sepulcro de la egolatría mientras que les hace creer que aman a Dios.

VINO PARA SERVIR



VINO PARA SERVIR


 Dios mismo es El Que Se Da-Dona, Él se entrega, se hace Don, o sea, se entrega gratuitamente.

 Considerar que entrega es amor, es la forma en la que el amor se manifiesta, expresa, revela, como acto, como puesta a disposición.

 En ese sentido es que El Señor dijo, “No he venido a ser servido sino a servir”.

 No vino a servir a cerdos ególatras narcisistas infernales desesperados por ser adorados, histéricos por conseguir satisfacción para sus vicios, ambiciones, perversiones, corrupciones, etc.

 Muchos se equivocan interpretando esa palabra del Señor de manera que creen que Dios esta a su servicio, al servicio de su corrupción.

 Considerar que El Señor, Jesús, es antes que ninguna otra cosa Hijo de Dios, y también recordar sus palabras, Él Vino para hacer la Voluntad del Padre como en El Cielo acá en la tierra, “Padre, Que no Se Haga Mi Voluntad, sino Tu Voluntad”, y también, “Padre, heme aquí que vengo como en el libro de tu ley de mí esta escrito, para hacer Tu Voluntad”.

 Vino para hacer Reinar la Voluntad del Padre en los corazones y el mundo, y esto porque primeramente en su vida-casa-corazón reina la Voluntad del Padre.

 Esto significa que ama al Padre, lo sigue-obedece, colabora en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad.

 Vino para Salvar las almas, no para corromperlas. No vino para servirlas en su comodidad, indiferencia a la Voluntad del Padre, egolatría, vicios y corrupciones.

 No vino para servir a esas ególatras viciosas y corruptas que se consideren diosas, reinas y que solo esperan adulaciones, felicitaciones y alabanzas de Dios, Él no es zalamero, lisonjero ni nada de eso, eso lo hace la serpiente para seducir, engañar, atrapar, someter y manipular.

 Vino a servir verdaderamente a las almas, es decir, sacarlas del abismo de egolatría y encaminarlas a la salvación, no para que continúen enterrándose en tinieblas y sumergiéndose en podredumbre exponiéndose a demonios y entregándose a la muerte eterna.

LAS SIETE PALABRAS DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO EN LA CREACIÓN



LAS SIETE PALABRAS DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO EN LA CREACIÓN


I.- En la Primera Revelación-Don, habló Dios Padre, lo hizo en los siete días de la Creación por Él mismo y luego por medio de revelaciones a los patriarcas y profetas, así como a otros que intervinieron en los demás escritos.


II.- En la Segunda Revelación-Don, habló El Hijo, Jesús, El Señor, y como Él mismo lo dijo, Hizo Nuevas todas las Cosas, y esto fue con las Siete Palabras en la Santa Cruz, que es donde Obró la Salvación. Después continuó interviniendo-revelándose a sus Apóstoles, discípulos y Santos que lo siguieron.


III.- En la Tercera Revelación-Don, habló El Espíritu Santo Revelándose especialmente a cuatro personas para profundizar los misterios y así hacer-dar-Donar El Espíritu Puro. Estas cuatro personas son: Venerable Sierva de Dios Sor María de Jesús de Ágreda, Santa A. C. de Emmerich, María Valtorta y Luisa Picarreta. Después continuó interviniendo-revelándose a otros Santos conocidos o no.


Ver cuadro explicativo completo al respecto:










QUIÉN SE REVELA-DA-DONA-INTERVIENE-AMA
1 ra Revelación-Don
2 da Revelación-Don
3 ra Revelación-Don
1
FIAT LUX!
Padre, perdónalos, porque
no saben lo que hacen
Él Es Dios
2
Que haya un firmamento en medio
de las aguas para que establezca
una separación entre ellas.
En Verdad te digo que hoy
estarás Conmigo en el Paraíso
Solo Él
3
Que se reúnan en un solo lugar
las aguas que están bajo el Cielo,
y que aparezca suelo firme.
Que la tierra produzca vegetales,
hierva que den semillas y árboles
frutales que den sobre la tierra
frutos de su misma especie
con su semilla adentro.
Madre, ahí tienes a tu hijo;
Hijo, ahí tienes a tu Madre
Siempre Él
4
Que haya astros en el firmamento
del cielo para distinguir el día de
la noche; que ellos señalen las
fiestas, los días y los años,
que estén como lámparas en
el firmamento del cielo
para iluminar la tierra.
Dios mío, Dios mío,
¿Por qué me has abandonado?
Porque Solo Él Es Dios
5
Que las aguas se llenen de
una multitud de seres vivientes
y que vuelen pájaros sobre la
tierra por el firmamento del cielo.
Sean fecundos y multiplíquense,
llenen las aguas de los mares
y que las aves se multipliquen
sobe la tierra.
Tengo sed
Y Siempre Será Dios
6
Que la tierra produzca toda clase
de seres vivientes: ganado, reptiles
y animales salvajes de toda especie.
Hagamos al hombre a nuestra
Imagen, según nuestra Semejanza,
y que le estén sometidos los
peces del mar y las aves del
cielo, el ganado, las fieras de
la tierra, y todos los animales
que se arrastran por el suelo.
Sean fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla,
dominen los peces del mar,
a las aves del cielo y a todos
los vivientes que se mueven
sobre la tierra. Yo les doy todas
las plantas que producen semilla
sobre la tierra, y todos los árboles
que dan frutos con semilla, ellos
les servirán de alimento. A todas
las fieras de la tierra a todos los
pájaros del cielo y a todos los
vivientes que se arrastran por
el suelo, les doy como
alimento el pasto verde.
Ya todo esta consumado
Porque Es Él
7
Bendijo y consagró el séptimo día.
Padre, en tus manos
encomiendo mi Espíritu
El Que Es, El Que Era,
y El Que Vuelve

30 de mayo de 2015

HAY PERSONAS Y PERSONAS



HAY PERSONAS Y PERSONAS


 Hay personas que se quejan, lamentan y escandalizan porque se ven solas contra todo y todos, no admiten que van por mal camino y que han desatado una guerra caprichosa, odiosa y resentida contra todo el mundo.

 Quieren reinar, prevalecer, imponerse, hacerse servir y obedecer, solo y siempre piensan en sí mismas y no les importa ni les interesa mas nada ni nadie.

 Fingen interés por otros, pero en realidad, lo que les preocupa de otros es dominarlos, someterlos, controlarlos, hacerlos víctimas de su ego. Mientras no lo consiguen, no descansan y así se encierran en sus delirios orgullosos, furiosos y despiadados.

 Se pudren en vida, se convierten en malditas despiadadas y perversas, no les importa nada ni nadie, solo piensan en satisfacer su ego, conformarlo, no negarle cosa alguna, y así persiguen a todos para controlarlos.

 A quienes no logran engañar, seducir y manipular, los maltratan, hostigan y presionan para controlarlos por la fuerza. A muchos les imponen favores que no necesitan y es siempre el mismo interés por ser aceptados y por hacerse pasar por necesarias.

 Solo y siempre piensan en su abismal e infernal ego, se tienen lástima, pena y enfermiza e infernal autocompasión, quieren adoración, aceptación, reconocimiento, evitar rechazos y desprecios.

 Se vuelven insoportables, pesadas, cansinas, opresivas y represivas, llegan también a ser posesivas y son sumamente manipuladoras, pero todo fingiendo interés, devoción, humildad, amor, preocupación, servicio a otros.

 Son sumamente hipócritas y caminan en tinieblas, no han levantado la cabeza del abismo de su egolatría narcisista infernal, no dejan de practicar esa religión infernal que es el culto a la propia imagen, esa que se construyen como máscara-fachada para lograr la aceptación que quieren y evitar el desprecio que no quieren.

 Vagan en tinieblas aun cuando hablan sobre Dios todo el tiempo porque no levantan la cabeza, porque no salen del abismo de egolatría, porque se dedican a satisfacer su ego siempre, solo piensan en sí mientras que se miran con lástima, pena y enfermiza e infernal autocompasión.

LA REBELDÍA SE REBELA Y NOS ARRUINA



LA REBELDÍA SE REBELA Y NOS ARRUINA


 Somos víctimas de esa obsesión por ganar, prevalecer e imponernos, víctimas de lo que nos provocamos, de ese ser infernal orgulloso, caprichoso y desafiante que gestamos adentro.

 No queremos ver, entender, escuchar, comprender, advertir, por eso es que nos termina golpeando la realidad, nos azota lo mismo que hemos provocado, gestado, generado.

 Mientras somos rebeldes y renegados y vamos sobre la faz de la tierra prescindiendo de Dios, apartándonos de Él, negándonos a obedecerlo, estamos generando en el interior una horrenda rebeldía.

 Esa rebeldía orgullosa y caprichosa pareciera que nos sirve para dedicarnos a nosotros mismos, para empeñarnos en conseguir la falsa seguridad que construimos de querer tener todo dominado, sometido y bajo nuestro poder.

 El problema es que la rebeldía es siempre rebeldía y así como no obedece a Dios, no nos va a obedecer a nosotros, por ello es que pereceremos víctimas de la propia rebeldía.

 Esa rebeldía orgullosa y desafiante nos cuestiona, es insidiosa y despiadada, nos azota, castiga y arrastra a que nos dediquemos a hacer la guerra, que peleemos contra todos y hasta contra Dios.

 Ahí es donde se alimenta y fortalece mientras que nos convence de que nos libera y beneficia, ella se mueve para sí misma. Al final, termina descontrolada, furiosa y arrastrándonos a la ruina sin remedio.

 Cuando ha sido alimentada lo suficiente, cuando ha crecido y se ha fortalecido, se alza contra Dios y nos priva de la fe tenue y miserable que hemos tenido, así nos vemos privados de Dios y confinados en tinieblas mezclando sentimientos de lástima, pena, autocompasión y furia peleando contra todo y contra todos.

 Considerar que el problema no es eso que nos preocupa y desespera, eso solo nos hace conscientes del real problema, el verdadero problema es esa desesperación por controlar, dominar, prevalecer, reinar e imponernos que es el efecto de la rebeldía contra Dios que crece en el interior y que es en lo que estamos convirtiéndonos.

LOS QUE DIFÍCILMENTE SE ACERQUEN A DIOS



LOS QUE DIFÍCILMENTE SE ACERQUEN A DIOS


 Las personas que mas difícilmente se acerquen a Dios son justamente las que creen estar mas cerca de Él.

 La razón es justamente esa, creen estar cerca, no admiten ni reconocen la necesidad de acercarse y continúan haciendo cualquier cosa alejándose de Él y hundiéndose en el abismo de su presuntuosa egolatría narcisista infernal.

 En su ceguera se dicen perfectas, se creen mejores y solo ven defectos en todos. Siguen encerrándose, aislándose mas y mas, siguen hundiéndose en el abismo de su inmunda egolatría y siguen creyéndose mejores y a otros peores.

 Se incapacitan para ver algo bueno en otros, no ven ni consideran nada bueno en nadie, solo ven vicios, defectos y cosas que cuestionar, acusar y de las que quejarse en otros.

 Fingen humildad, fingen interés, aparentan bondad y amabilidad, pero son cerdas ególatras desperadas por lograr atención, aceptación y reconocimiento.

 Se consideran perfectas, inmejorables, y si bien dicen que tienen defectos, la verdad es que no lo creen ni lo admiten, porque la sola idea de tener eso les aterra.

 Esto se debe a que temen el desprecio, el rechazo, no ser tomadas en cuenta, por ello es que mas que nada cuidan las apariencias y fingen todo lo bueno que no son, buscan aceptación y ser creídas en la máscara que se han dado.

 Dominadas por el miedo, sometidas por la preocupación, sucumben en su debilidad y no hacen mas que pensar en sí mismas, constantemente están mirándose y criticándose a sí en sus pensamientos, se ahogan en sí y se pierden en su nada, naufragan en tinieblas olvidándose de Dios, aun cuando sobre Él hablan todo el tiempo.

 Evidentemente se trata de personas que no han salido del abismo de egolatría, que no maduraron, no crecieron, no evolucionaron, solo hacen lo que quieren hacer que es pensar en sí mismas siempre.

 En su delirio orgulloso dicen estar cerca de Dios, pero están lejos, muy lejos, solo hablan de Él y conservan apariencias de piedad, pero su corazón esta hundido en el abismo, son ególatras.

LA MENTIRA LE MIENTE Y QUIERE CREERLE



LA MENTIRA LE MIENTE Y QUIERE CREERLE


 Nuestro reducido y miserable mundo se cae a pedazos, pero nos negamos a verlo, no queremos admitirlo, hacemos lo imposible para evitar reconocerlo.

 Seguimos diciéndonos las mentiras que queremos, continuamos tratando de cuidar las apariencias y seguimos haciendo esfuerzos por negar la realidad, porque somos superficiales vanidosos y solo nos preocupa lo que se ve.

 Tapando, encubriendo, disimulando, engañando, mintiendo, creemos que todo se soluciona.

 No solucionamos nada, al contrario, agravamos todo, porque así es como seguimos pudriéndonos en vida y pintando el horrible sepulcro en el que nos hemos convertido.

 El problema es evidente, nos domina el miedo, tenemos miedo y por ello llamamos ‘solución’ a lo que parece solucionar el problema que nos atemoriza, lo que nos provoca miedo.

 Miedo es inútil preocupación por sí, tememos el desprecio, odio, rechazo, castigo, etc., y preocupados por nosotros, nos dedicamos a buscar instintivamente, aun sin saberlo, sin ser conscientes de ello, aceptación, reconocimiento, adoración, aprobación.

 Ahí es que creemos salvación o solución la mentira, sostener el engaño, cuidar las apariencias, seguir viviendo para lo superficial.

 No nos importa mentir, engañar y elevar máscaras, fachadas, apariencias, al contrario, parece bueno porque parece que soluciona y libera.

 De esta manera nos convertimos en mentirosos, fantasiosos, ciegos, porque al final, queremos creer las mentiras que decimos, queremos verlas como reales.

 Esto se debe a que el mismo miedo nos fuerza a convencernos de que son reales para no ver que corremos peligro, que no tenemos nada dominado o sujeto como queremos creerlo.

 Por miedo queremos creer que tenemos el control y así nos mentimos, engañamos, no vemos la realidad, no vemos que cada día se nos escapa mas de las manos, y de esta manera solo nos exponemos a tropezar y a no levantarnos mas del polvo porque caeremos rompiéndonos en mil pedazos como una pieza inútil de fino cristal en medio del desierto.

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...