30 de junio de 2015

NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER



NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER


 Generalmente solo analizamos el aspecto espiritual de la caída de la iglesia, sus causas y consecuencias, pero debemos también considerar que la iglesia se inserta en el nuevo orden mundial y se convierte en una institución mas, una empresa o corporación de este mundo que fue devuelto a la edad media.

 Es convertida en una mera institución de caridad como fachada, funciona como cualquiera de esas fundaciones y ong que tienen como máscara la filantropía.

 En el fondo, como esas mismas ong y fundaciones, como las corporaciones, no es mas que una mafia dedicada a la especulación, una empresa empecinada en obtener ganancias sea como sea.

 Se dedica a actividades ilícitas, trafico de drogas, armas, influencias, personas, órganos, etc., no deja de ser parte en lavado de dinero ni en delito alguno.

 Incluso hasta ha multiplicado por diez sus ganancias el ior, el instituto para las obras de religión, lo que antes era el banco vaticano.

 Considerar que también tiene un ejército propio, una guardia pretoriana o imperial, eso no lo tiene ninguna religión, solo corporaciones como monsanto que compró lo que era blackwather.

 Considerar también que tiene un territorio propio en el que se asienta la cabeza de su imperio mundial, es una ciudad dentro de otra ciudad como lo es la city de londres y como otros tantos centros financieros y de especulación mundial.

 La verdad es que solo unos pobres fieles continúan creyendo que la religión sigue existiendo, solo unos pocos ilusos continúan comprando la franquicia de la iglesia y distribuyendo sus productos.

 Y si bien esta todo a la vista, como se dijo siempre, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

SE LO PROVOCARON SOLOS



SE LO PROVOCARON SOLOS


 Tendríamos que advertir que si nos creemos tan perfectos, hemos caído en egolatría y nos estamos dedicando a rendirle culto a esa imagen de perfección de la que no sentimos satisfechos.

 En definitiva, no somos tan perfectos como pensamos, creemos y queremos hacer creer, solo estamos orgullosos de algo que hicimos o dejamos de hacer, de algo que tal vez ni siquiera es importante.

 Puede ser peor, hay quienes se sienten orgullosos y sumamente satisfechos de lo que Dios hace por medio de ellos, se vuelven dueños de las obras de Dios, son ladrones que roban en nombre de Dios.

 Peor todavía puede cuando hay quienes hacen cualquier cosa y dicen que es de Dios, esos matan a las almas en su nombre, por ello es que morirán en su mismo nombre.

 De Dios nadie se burla, pareciera que esto lo han olvidado las almas, pero la verdad es que no ha cambiado y Dios tampoco lo ha olvidado. No es que se vaya a tomar venganza y aplaste a quienes decidieron volverse mortalmente soberbios, infernalmente delirantes de orgullo, tales imbéciles encuentran la desgracia en el camino que han elegido.

 Dios llama, invita, advierte, recomienda, pero quienes no quieren seguirlo ya tienen su premio, por no decir su castigo porque las almas ególatras infernales de estos tiempos se ofenden y escandalizan si oyen algo así como castigo o justicia.

 Han perdido el sentido, insultan a Dios, su vida es una blasfemia constante, quieren que Dios sea como su delirio orgulloso lo concibe, como su pusilánime ser putrefacto y ególatra lo tolera.

 Son débiles, enfermizos, se pudren en su miseria y quieren que Dios adore esa imperfección, que los adule y eleve, que los felicite y los reconozca como algo bueno.

 Si chorrean inmundicia y son abominables, no ven ni podrán ver a Dios. Si el falso profeta los ‘incluye’ exagerando y deformando la misericordia divina mostrándoles una imagen de Dios como viejo estúpido bonachón y jocoso, se van todos al infierno sin vuelta ni remedio.

 Pueden mentirse, pueden engañarse, pueden creer absolutamente lo que se les antoje, pero allá abajo comprenderán que tienen lo que merecen y que nadie se los impuso, fueron completamente libres como querían y se lo han provocado solos.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR LUEGO DE SEMEJANTE COMPORTAMIENTO?



¿QUÉ PODEMOS ESPERAR LUEGO DE SEMEJANTE COMPORTAMIENTO?


 No recibimos lo que Dios quiere darnos, ni siquiera lo seguimos.

 Estamos persiguiendo a Dios mas que seguirlo, y esto es porque queremos que nos de lo que deseamos y porque no le damos lo que nos pide ni recibimos lo que nos quiere dar.

 Desesperados por obtener lo que queremos perseguimos a Dios, buscamos la manea de imponerle nuestra voluntad, queremos prevalecer sobre Él.

 Lo hacemos pretendiendo comerciar, como si fuese posible intercambiar cosas o como si Él necesitara algo de lo que podemos dar o como si algo que tuviésemos no fuera de Él.

 También hacemos esto, el querer imponerle nuestra voluntad, cuando decimos y creemos que somos perfectos y andamos esperando adoración o servicio de su parte.

 Es como si en el delirio orgulloso en el que nos hemos perdido y evadido de la realidad olvidásemos que si algo hay de bueno en nosotros lo hemos recibido de Él.

 Tenemos que dejar de ser caprichosos, morir a nosotros mismos, discernir Su Voluntad y obedecerlo-seguirlo, Él Es Dios y sabe lo que hace, así como y cuando lo hace.

 No estamos recibiendo lo que quiere darnos, no lo estamos recibiendo a Él, somos caprichosos, ambiciosos, corruptos, obtusos, nos hemos vuelto ciegos, perdemos la noción de la realidad. No advertimos siquiera que estamos volviéndonos obsesivos, desesperados, histéricos, maníacos, sumamente iguales a demonios.

 Por nuestro bien vamos a tener que abrir los ojos, despertar, salir del abismo del ego, volver a la realidad, dejar de evadirnos en fantasías porque estamos corrompiéndonos, autodestruyéndonos, deformándonos, encaminándonos a la perdición.

 Comprender que mientras sigamos buscando lo que queremos vamos a seguir renegando de Dios, prescindiendo de Él, rechazándolo y vamos a continuar hundiéndonos en tinieblas para quedar a merced de demonios y encaminados a la perdición eterna.

 Comprender que es a Dios mismo al que estamos rechazando, despreciando, desdeñando, descartando, posponiendo, ¿Qué podemos pretender o esperar después de esto?, Solo lo que tenemos, desolación, desierto, vacío, ausencia de Dios, tinieblas, nada mas importante que Dios, nada mas necesario que Él, pero no lo queremos recibir.

SE NOTA SI AMAMOS O NO A DIOS



SE NOTA SI AMAMOS O NO A DIOS


 Hacemos una cosa, no hacemos otra, y enseguida creemos que somos perfectos, nos vanagloriamos de haber logrado algo bueno y de haber alcanzado algún tipo de perfección. Ahí exigimos adoración, reconocimiento, ser tomados en cuenta.

 A veces pedimos, exigimos e imponemos a Dios, y a veces al mundo, pero siempre estamos reclamando esa satisfacción para el abismo de egolatría en el que nos hemos convertido.

 Verdaderamente no hemos salido del abismo-sepulcro, todavía seguimos dedicados a satisfacer el ego, empeñados en volvernos delirantes de soberbia, empecinados en conseguir adoración.

 No hemos madurado espiritualmente, no hemos crecido, no hemos muerto a nosotros mismos, seguimos siendo caprichosos, obtusos, miserables preocupados por saciar el ego.

 No hemos pasado por esa muerte mística que nos hace volver a la vida, a la comunión con Dios, al contrario, nos sometemos a la muerte eterna que es otro tipo de muerte.

 La muerte mística consiste en renunciar a sí mismo, a la propia voluntad para buscar la Voluntad de Dios y para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 No buscamos esa muerte, al contrario, nos revolcamos en la muerte eterna que consiste en renegar de Dios, prescindir de Él, oponernos a Su Voluntad, dedicarnos a hacer la propia constantemente volviéndonos asquerosamente rebeldes e infernalmente iguales a demonios.

 Comprender que lo que hacemos interiormente es lo que termina determinando lo que realmente somos, y luego, son los frutos que afloran, y por los frutos se reconocen los árboles.

 Queremos aparentar piedad, amor a Dios, espiritualidad, etc., pero no hacemos lo que es verdaderamente espiritual y piadoso, lo que es Amar a Dios Verdaderamente. El Verdadero Amor a Dios consiste en entregarse a Él, obedecerlo, seguirlo en Su Voluntad.

 Considerar que satisfechos, orgullosos, vanidosos, estamos buscando a Dios para pedirle que nos admire, adore y conforme, sirva y se ponga a nuestra disposición, ni se nos ocurre obedecerlo. Es sumamente evidente que no amamos a Dios, somos unos hipócritas.

DESVIACIONES-DELIRIOS-ILUSIONES-FANTASÍAS



DESVIACIONES-DELIRIOS-ILUSIONES-FANTASÍAS


 No hemos discernido la Voluntad de Dios, no lo hemos buscado, no sabemos ni siquiera que es lo que Él quiere, pero andamos sobre la faz de la tierra orgullosos, satisfechos, convirtiéndonos en arrogantes que fingen interés por Dios cuando en verdad se están vendiendo a sí mismos.

 No nos importa ni nos interesa otra cosa, somos unos cerdos ególatras narcisistas infernales, la histeria infernal nos domina, constantemente estamos buscando adoración, somos como nenes celosos de sí que caprichosamente solo quieren llamar la atención.

 Verdaderamente pasa el tiempo y no maduramos, por ello es que nos podrimos en vida, somos como la fruta que no madura volviéndose ácida y que termina pudriéndose, se nota en el delirio orgulloso-vanidoso.

 No hemos salido del metro cuadrado miserable de nuestra corrupta existencia, fermentamos en orgullo y vanidad, nos podrimos en arrogancia, verdaderamente estamos completamente perdidos, nos hemos convertido en enajenados disociados de la realidad.

 Estamos perdidos-encerrados en delirios, evadidos de la realidad, nos escondemos en fantasías adorándonos, queriendo creer que somos dioses, superiores, omnipotentes, autosuficientes.

 La verdad es simple, estamos cultivando un delirio, queremos permanecer encerrados en una fantasía. Esto no es bueno, no es normal, no conviene ni en el mundo ni para la eternidad, pero desgraciadamente es un mal generalizado, pandemia espiritual de soberbia y egolatría narcisista infernal.

 Al permanecer todos en el mismo camino falso, autodestructivo y evadido de la realidad terminamos construyendo una realidad falsa, paralela, fantasiosa, sumamente superficial e inútil, vanidosa, viciosa, corrupta, una histeria colectiva.

 Esto es como cuando los bancos especulan y crean dinero financiero provocando burbujas que irremediablemente estallarán provocando crisis económica, pero en el ámbito espiritual, es todo falso, irreal, evadido de la realidad, intangible e inconsistente y se va a venir abajo, derrumbar, caer.

 Tenemos que dejar de evadirnos en fantasías, las ilusiones se desvanecen, son tinieblas, espejismos, son desviaciones que terminan enterrándonos en el desierto, perdiéndonos en la desolación, entregando a los demonios que habitan en el desierto de la ausencia de Dios.

SI FUÉSEMOS VERDADERAMENTE PERFECTOS



SI FUÉSEMOS VERDADERAMENTE PERFECTOS


 Decimos y creemos que somos perfectos, hasta nos sentimos orgullosos y plenamente satisfechos de ello demostrando la contradicción en la que nos hemos estancado y olvidado de Dios.

 De esta manera ponemos de manifiesto la causa por la que nos hallamos sumergidos en el abismo de tinieblas en el caemos en la auto-contemplación mentirosa infernal volviéndonos orgullosos y completamente delirantes de soberbia.

 Si somos perfectos, no podemos sentirnos orgullosos y satisfacernos en ello porque si somos perfectos entendemos que no hemos llegado a esa perfección por nosotros mismos.

 Ahí esta el problema, creemos que lo que alcanzamos es perfección solo porque hemos mejorado en algo respecto del estado anterior o porque en algo somos mejores que otros. Verdaderamente estas cosas no son perfección.

 Perfección es obedecer a Dios, morir a sí mismo, renunciar a la propia voluntad constantemente para buscar la Voluntad de Dios, para obedecerlo-seguirlo a Él, para colaborar en Que Se Haga-reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Comprender que perfección es adorar a Dios, no y nunca adorarse a sí mismo, jamás perfección va a ser mirarse a sí mismo, y mucho menos aun sentirse orgulloso o satisfechos de lo que somos o hemos logrado.

 Por otro lado, en nuestra pretendida perfección obviamos ver, considerar, ponderar, tener en cuenta asquerosas faltas, defectos y vicios, parece que hemos pasado a tener una ceguera selectiva auto-eximiéndonos de cosas que sí son graves.

 La verdad es que somos unos ególatras delirantes de orgullo que por ello se han vuelto completamente ciegos, unos dementes que solo piensan en adorarse y en obtener adoración.

 Nos sentimos orgullosos y satisfechos de la imagen que hemos construido, de algo que hemos adquirido, y es adoración para estas cosas lo que estamos buscando porque como buenos inmaduros ególatras queremos llamar la atención, tener las miradas fijas, clavadas en nosotros.

 Si fuésemos verdaderamente perfectos estaríamos pendientes de Dios y no de lo que queremos, tendríamos paz y no andaríamos tan ansiosos pensando obsesiva, miserable y caprichosamente en lo que deseamos conseguir, hacer, tener, obtener, lograr, ser, saber, etc.

NOSOTROS RECONOCEMOS JURISDICCIÓN



NOSOTROS RECONOCEMOS JURISDICCIÓN


 Obstaculizamos las obras de Dios porque queremos una cosa y no escuchamos lo que Dios quiere, porque queremos escuchar que Él quiere eso o dedicarse a eso.

 Somos desamorados, obtusos, egoístas, caprichosos, no levantamos la cabeza, solo y siempre estamos mirando lo que queremos, solo y siempre pensamos en nosotros mismos convirtiéndonos en ególatras narcisistas infernales.

 Él Es Dios, Él sabe y no solo sobre nosotros, sino sobre el mundo, por ello comprende lo que debemos hacer en cada momento, tenemos que levantar la cabeza, salir del abismo de egolatría y dejar de huir de Él, dejar de escaparnos.

 Tenemos que dejar de dedicarnos al orgullo, no importa lo que queremos, Él Es Dios y sabe, y lo que Él quiere es lo que esta bien, es justo, debido, necesario y urgente.

 No podemos escuchar ni saber lo que quiere porque no estamos dispuestos a obedecerlo. Tenemos que perseverar en la voluntad e intención de obedecerlo renunciando constantemente a nosotros mismos hasta que sepamos bien lo que quiere.

 Ese tiempo de perseverancia en la oración y en la entrega renunciando a sí es lo que prepara a las almas para aceptar lo que Dios que nunca es lo que queremos.

 No nos lleva la contra, el problema es que queremos dedicarnos a satisfacer el ego, conformar el orgullo, queremos dedicarnos a nosotros mismos, por ello lo que queremos no nos conviene, no porque sea malo, sino porque en el fondo es egolatría, orgullo, egoísmo, dedicarse a sí, satisfacer la ambición propia, prescindir de Dios.

 Estas cosas no las valoramos, comprendemos, ponderamos, juzgamos ni las queremos entender, pero el juicio de Dios es el que vale y el que debemos aprender a escuchar.

 Si prescindimos del Juicio de Dios queriendo que cualquier cosa sea verdad estamos sometiéndonos al juicio de otros, luego, ese mismo juicio que valoramos es el que nos termina esclavizando a los caprichos y ambiciones de otros.

 Somos nosotros los que reconocemos jurisdicción y competencia, tenemos que reconocerle a Dios la jurisdicción y aceptar su juicio, porque si reconocemos la jurisdicción de otros y vivimos para aprobar sus juicios, para ser aceptados, vamos a terminar conformándolos a ellos y no son dioses.

 Eso lo hacemos por miedo, egoísmo, egolatría, deseo de aceptación, debilidad, vicio, corrupción, etc., pero eso es lo que convierte a otros en dioses y lo que pone de manifiesto que en el interior nos consideramos dioses a nosotros mismos.

 Al considerarnos dioses, andamos buscando ser reconocidos como tales, adorados, servidos y obedecidos, y esto es lo que nos convierte en ególatras miserables completamente olvidados de Dios que solo viven para consumirse como demonios en deseos de adoración mientras que fingen adorar a cualquiera.

 Si adorásemos a Dios estaríamos llenos de Él, no habría abismo de egolatría ardiente que reclamase desesperadamente adoración, ser saciado y conformado.

NO PASARON POR LA MUERTE, NO VIVEN



NO PASARON POR LA MUERTE, NO VIVEN


 Comprender que no somos el bien para otros, Dios Es El Bien Verdadero, y no es ni siquiera Dios lo que estamos pretendiendo darles o imponerles a otros.

 La realidad es la misma de siempre, nos damos a nosotros mismos, buscamos aceptación, reconocimiento, adoración, satisfacción para el abismo del ego.

 A la vez, queremos imponer a otros que se den a nosotros, por eso es que fingimos el don que hacemos de nosotros.

 Todo es un horrible obrar miserable y egoísta, infernal y despiadado, todo es por orgullo, egolatría, miseria, vicio, corrupción, todo es expresión clara de la ausencia de Dios, de la falta de amor a Él.

 Debemos dejar de ser ególatras, hipócritas, caprichosos, tenemos que dejar de pensar en nosotros mismos, somos unos miserables que solo viven por y para sí, o peor, para la podredumbre que llevamos dentro.

 Aunque hablemos sobre Dios todo el tiempo, la verdad es que nos movemos por orgullo-vacío-desolación, por y para ser adorados, saciados en el abismo de egolatría.

 Arde en el interior la misma inmunda sed del adversario, sed de adoración, no buscamos otra cosa, somos como el primero que ha renegado de Dios y vamos por su mismo camino de corrupción y perdición.

 Evidentemente aun no hemos crecido, madurado, progresado, espiritualmente somos infantiles, inmaduros, y como sigue transcurriendo el tiempo, esa inmadurez termina convirtiéndose en podredumbre.

 Al no morir a nosotros mismos adquirimos una apariencia de piedad pero no es real, así es que llegamos a ser hipócritas, y de esta manera es que nos convertimos en similares a demonios. Por ello es que no somos diferentes a fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., de antaño, del tiempo del primer paso del Señor por el mundo, unos hipócritas preocupados por sí a los que no les importa ni les interesa mas nada ni nadie.

 Para llegar a una piedad verdadera es necesario morir a sí mismo, pasar por muchas muertes místicas hasta que ésta se consume y sea total, solo ahí prevalecerá Verdaderamente Dios y solo ahí es donde Él vive en nosotros, solo a partir de ese momento somos verdaderamente espirituales.

 No pasamos por la muerte real a nosotros mismos, por ello es que verdaderamente no vivimos, porque no vive El Señor en nosotros, continuamos viviendo nosotros y por medio nuestro el adversario, se nota en esa sed de adoración, en esa egolatría y egoísmo, en el miedo y en la angustiante e inútil preocupación por sí.

SIMILITUDES ENTRE EL CULTO ACTUAL Y EL CULTO SATÁNICO



SIMILITUDES ENTRE EL CULTO ACTUAL Y EL CULTO SATÁNICO


 Aunque cueste entenderlo, lo que hicieron en y con la iglesia, no es de Dios, han consumado las obras del adversario, le han dado la victoria al enemigo infernal.

 No podía acabar su conquista el enemigo sin lograr una transformación, sin subvertir lo que era de Dios.

 Celoso, ególatra, narcisista infernal, preocupado por sí mismo, quiso el adversario conquistar la iglesia, la que era de Dios, quería él ser adorado en el lugar de Dios, por orgullo y egolatría nada mas.

 Desgraciadamente quienes debían combatirlo, no solo no lo hicieron, sino que se han pasado a su bando, se fueron con él traicionado a Dios.

 Así es como ahora desde adentro han terminado de elevar, construir, imponer una cosa que no es de Dios, algo que llaman ‘iglesia’, pero que no tiene nada que ver con Dios.

 Impusieron directamente el culto satánico, dejaron de adorar a Dios para imponer el culto al infierno, por ello es que la iglesia ya no salva almas sino que las pierde.

 Dos cosas esenciales hay en el culto satánico:

1.- El culto a sí mismo, a la propia imagen-personalidad-yo-ego.

2.- El culto a la naturaleza, creación.


1.1.- En lugar de adorar a Dios tanto la jerarquía como los simples fieles son llevados a adorar la imagen falsa de Dios que se construye, vende e impone.

1.2.- También son llevados a adorar la imagen del falso profeta, el impostor, uno de los dos papas que coexisten disputándose el poder en el vaticano.

1.3.- Finalmente son llevados a que cada uno adore la propia imagen, esa falsa personalidad, convirtiéndose en ególatras narcisistas infernales, unos cerdos hipócritas que construyen una imagen de piedad, fidelidad y culto cuando en realidad jamás han levantado la cabeza de sí mismos.


2.1.-  En lugar de venerar a María Virgen como corresponde, se presenta e impone por medio de la nueva encíclica satánica que se adore a la naturaleza, a la creación, por ello es que se la llama ‘madre tierra’.

QUE SE CONSUME LA DIVISIÓN DE LAS AGUAS



QUE SE CONSUME LA DIVISIÓN DE LAS AGUAS


 Lo que tenemos por bueno y sabemos que lo es, puede no ser lo mismo que otros entiendan por bueno, así es como podemos estar queriendo darles lo que no quieren, no valoran ni merecen, o sea, tirando perlas a los cerdos, margaritas a los chanchos.

 Sabemos que lo Bueno Es Dios mismo, pero las almas no quieren lo Verdaderamente Bueno, no buscan su Bien Verdadero, buscan bienes menores, buscan cosas inútiles y en el colmo de la estulticia buscan lo malo como si fuera bueno.

 Así es que no debemos pretender imponer a otros lo verdaderamente bueno cuando obtusa, terca, empecinada, testaruda e infernalmente están buscando, queriendo, deseando y trabajando para conseguir lo malo.

 Si comprendemos que ellos no ven, no entienden y no quieren, debemos abrir los ojos para entender que no va, que no conviene, que no es bueno imponer lo Bueno porque termina convirtiéndose en un mal, se vuelve perjudicial.

 Paladares acostumbrados a la inmundicia, no van a saborear lo verdaderamente bueno, por ello es que deben ir a comer el polvo que han elegido, morder el suelo, arrastrarse como las malditas serpientes que han querido ser.

 En vez de quejarnos al ver como reniegan de Dios y de su Bien verdadero, tenemos que comprender que los caprichosos y obtusos somos nosotros al pretender imponerles lo que no quieren aceptar, lo que no van a valorar como si de cerdos se tratase a los que les damos margaritas.

 Estamos perdiendo el tiempo persiguiendo a otros y buscando imponerles que acepten a Dios y lo que es Bueno verdaderamente.

 Tenemos que soltar a los eu terca, testaruda, obtusa y desesperadamente buscan su mal llamándolo ‘bien’, porque ahí estamos dejando de hacer el bien a otros que lo quieren y no pueden acceder o no saben buscarlo.

 Hay que soltar a los que quieren ir por el camino de la perdición, debemos dejar de retener a quienes prefieren las tinieblas, vicios, caprichos, ambiciones y perversiones, ya han elegido su camino y ya han confirmado que desean ir por ese, que cada uno vaya a su destino definitivamente y que se consume la división de las aguas.

SUFRIENDO LAS CONSECUENCIAS COMPRENDERÁN LO QUE HACEN



SUFRIENDO LAS CONSECUENCIAS COMPRENDERÁN LO QUE HACEN


 Debemos dejar de querer hacerle e imponerle el bien a quienes no lo merecen, no lo buscan ni lo quieren.

 Tenemos que comprender que no somos todos iguales y que no todos merecen ni quieren lo mismo.

 Pretender dar e imponer a todos lo mismo sería sumamente injusto.

 No hay cosa mas injusta que una igualdad igual, porque la igualdad es para iguales.

 Esto significa que si queremos imponer como bueno una cosa a quienes no son iguales, puede resultar injusto y dejar de ser igualdad.

 No vamos a poder hacerles el bien a quienes solo quieren su mal, a quienes se obsesionan y desesperan buscando caprichosa y ambiciosamente lo que los perjudica.

 Se avisa, advierte, se trata de hacer el bien a todos, pero hay quienes son renegados, caprichosos, obtusos, quienes se emperran en ir por mal camino.

 A éstos hacerles e imponerles el bien termina resultando un mal, los perjudica, porque miran obsesivamente lo que caprichosa y ambiciosamente quieren.

 No ven, no entienden ni quieren comprender que están de cabeza y que llaman ‘bueno’ a lo malo, que quieren lo que no les corresponde ni conviene.

 Luego de ejercer la caridad y misericordia, luego de insistir y de volver a insistir, llega un momento en el que hay que dejarlos partir, soltarlos, liberarlos.

 Tenemos que comprender que les hacemos el mal cuando queremos hacerles el bien.

 Esto no significa despreciarlos, abandonarlos, desecharlos, significa que llega un momento en el que hay que permitir el tropiezo, dejar que se caigan y besen el suelo doblegando por torpeza ese orgullo del que por su bien no han querido liberarse.

 Sufriendo humillaciones, dificultades y desgracias que se buscan, causan y provocan mientras que caprichosa y obtusamente se conducen solos en abierta rebeldía contra la Voluntad de Dios, comprenderán lo que están haciendo.

HIJO PRÓDIGO



HIJO PRÓDIGO


 Un padre tiene dos hijos y uno quiere bienes materiales y otros bienes espirituales. El padre es injusto si en aras de la igualdad da a los dos bienes materiales o da a ambos bienes espirituales.

 Sabe el padre que es conveniente que los hijos quieran, busquen, cultiven y aspiren siempre a los bienes espirituales, pero también sabe que necesitan los materiales.

 Como buen padre los educa, forma, instruye, les enseña desde su sabiduría y experiencia lo que conviene y lo que no, lo que es bueno y lo que no, aquello que realmente necesitan y lo que no.

 Finalmente los deja elegir, y desgraciadamente, a pesar de todos los esfuerzos del padre, ese hijo que quería solo lo material lo único que hizo fue aguantar, soportar y esperar para tener la oportunidad de conseguir, obtener, adquirir lo que quería.

 Ahí considera que puede liberarse del padre al que ha visto como tirano y odiado como tal.

 En su egolatría no supo entender ni quiso ver, no quiso escuchar ni prestar atención, no quiso corregirse, solo siguió mirando lo que caprichosamente quería.

 Mirando obsesiva, caprichosa y ambiciosamente lo que quería, no supo ver lo que el padre le daba, enseñaba, instruía, rechazó el amor del padre mientras se desesperaba por echar sus garras ambiciosas y perversas sobre su fortuna.

 El padre en su amor y justa misericordia lo toma aparte, le recomienda, advierte, le llama la atención, le dedica un esfuerzo especial que el otro hijo no requería porque iba por buen camino.

 Sin embargo, el nene es caprichoso, ególatra, ambicioso y perverso, es un miserable avaricioso que no sale del abismo de su infernal egolatría. No le importa ni le interesa otra cosa mas que saciarse, conformarse, conseguir lo que ambiciona.

 Hundido-perdido en sí mismo no piensa mas que en lo que quiere, ve al padre como tirano, no lo ama ni comprende que es amado, se obsesiona, se vuelve insoportable, histérico, caprichoso, obsesivo, se desespera por ‘liberarse’ de quien ‘lo oprime’, demostrando que ha perdido la cordura, que ha perdido el contacto con la realidad.

 ¿Qué hace el padre con este hijo?, lo deja partir, deja que se perjudique porque eso es lo que quiere, no puede ya retenerlo ni hacerle bien alguno, es necesario que vaya a golpearse y aprenda la amargura de los desencantos de sus ambiciones.

 Evidentemente el padre no lo castiga, el castigo lo busca, provoca y obtiene solo al no ver, no escuchar, no entender, al dedicarse a ser caprichoso, vicioso, ambicioso, corrupto y miserablemente terco.

29 de junio de 2015

ADORAN A LA ‘MADRE TIERRA’ SUPLANTANDO A MARÍA VIRGEN



ADORAN A LA ‘MADRE TIERRA’ SUPLANTANDO A MARÍA VIRGEN


 Lo que han construido en el lugar de la iglesia ya no es humano, ni siquiera es terreno, es totalmente satánico.

 Debía ser algo divino, espiritual, celestial, pero no buscaron ni aceptaron a Dios, no hicieron discernimiento de su Voluntad, y cuando Dios mismo se presentó milagrosamente, no lo quisieron escuchar, no supieron ni quisieron ver los signos de los tiempos.

 En innumerables apariciones, revelaciones, signos y manifestaciones Dios mismo, El Señor, la Virgen, Santos y Ángeles, hasta almas del purgatorio han dado testimonio de la Verdad, pero no quisieron ver ni entender.

 Incluso llegó El Señor a obligar a demonios a confesar la Verdad para enseñarle a esos cerdos ególatras lo que grave de la situación. Comprender que si hace decir la verdad a los mentirosos es para señales a esos cerdos ególatras constituidos en autoridades que no escuchan sino a demonios, era para ofenderlos en su orgullo y despertarlos, para que se dieran cuenta que debía hablarles Dios por medio de demonios ya que se han habituado a escuchar a los espíritus infernales antes que a Dios mismo.

 Pero no lo entendieron, cómodos, cerdos, ególatras, pusilánimes, aplastados y dedicados a vicios, revolcándose en el chiquero con y como demonios solo vieron lo que quisieron ver, no supieron ni quisieron entender.

 Se emperraron en perseguir la Revelación de Dios, ni siquiera se dieron cuenta que hacían lo mismo que el pueblo que fue el elegido del antiguo testamento, no vieron que estaban persiguiendo la Revelación de Dios, que se dedicaban al orgullo y la egolatría.

 No quisieron ver que defendían su delirio orgulloso, su fantasía delirante, su misma sociedad con satanás, su dependencia de éste y en definitiva, su diario caminar a la condenación eterna, al infierno sin remedio.

 No quisieron escuchar, ver, entender, comprender, y así es como a diario rechazaron al Señor y hasta lo persiguieron hasta lograr apagar la Revelación y condenarla.

 Quisieron asegurar su poder, grandeza, su dominio de la viña que terminaron robándole a Dios, y siempre hablando sobre Él hasta el hartazgo.

 Así es como hicieron las obras de satanás, pero así es como se consagraron a él y de esta manera es como no podrán resistirse, oponerse, reaccionar siquiera.

 Así es como continuarán haciendo lo que su patrón quiere, por ello es que llenaron la iglesia de espíritus impuros, de demonios, la convirtieron en un agujero.

 De esta manera es como ahora abandonan totalmente el culto al Señor, ya ni Transubstanciación hay, ni creen en esto, solo repiten signos hasta terminar de imponer celebraciones fraternales, ecuménicas, paganas y sin Dios.

 De esta manera es que han borrado la devoción al Inmaculado Corazón de María y lo han suplantado por el culto a ‘la madre tierra’, a la naturaleza, que no es mas que la new age, satanismo puro. (La última encíclica no es mas que eso, cambiar a la Virgen por la inmundicia que adoran los satánicos).

FUE EL PUEBLO ELEGIDO



FUE EL PUEBLO ELEGIDO


 El pueblo que fue el elegido en el antiguo testamento no recibió al Mesías, no supo ni quiso ver las señales, los signos, no quiso escuchar, entender ni nada, solo un puñado de éstos siguieron al Señor, al Hijo mismo de Dios, Jesús, El Enviado.

 El pueblo que debía preparar su venida no lo hizo, el mismo pueblo que debía esperarlo no lo hizo, ese mismo pueblo lo rechazó, combatió, renegó de Él, lo condenó y hasta lo mató.

 Ese pueblo era el elegido porque debía colaborar en la Venida del Señor, era el elegido porque tenía colaborar en la aceptación, recibirlo en primer término para darlo a toda la humanidad, y como no hizo estas cosas, dejó de ser el pueblo elegido.

 Solo quienes lo siguieron, creyeron en Él, los que confiaron y vieron, los que se negaron a sí mismos y se liberaron de vicios, orgullo, egolatría, etc., pasaron a ser sus elegidos.

 Ahí comenzó un nuevo pueblo elegido, el formado por quienes lo siguieron, los que creyeron y se entregaron a Él.

 Este nuevo pueblo elegido debía preparar su Segunda Venida, debía colaborar en la Venida o Vuelta del Señor al mundo.

 Ese pueblo se ha comportado de la misma manera que el primero, solo conservó el orgullo mientras que se dedicó al mundo.

 Este nuevo pueblo elegido traicionó a Dios, renegó de Él, abandonó al Mesías, se opuso y hasta lo entregó en garras de sus enemigos. Hoy nadie puede negar que entregaron al Señor a satánicos ocultistas, a sectas infernales.

 El pueblo que fue el elegido en segundo término no solo no colaboró en la Venida del Señor sino que terminó entregándolo a sus enemigos, lo negó, se pasó al bando contrario, se dedicó a perseguirlo.

 Notar que los dos pilares de la Fe fueron destruidos, el culto la Santísima Virgen y el culto a la Transubstanciación.

 La manera de estar presente era por medio de estos dos pilares, los dos fueron destruidos y entregados al adversario.

 El culto a la Transubstanciación se terminó cuando dejaron de discernir la Voluntad de Dios y de obedecerlo. El culto a la Virgen, no de adoración, por supuesto, sino de veneración, cayó cuando se impuso el culto a la ‘madre naturaleza’, cosa que se institucionalizó por la última encíclica del traidor, de judas, el falso profeta.

SODOMIZACIÓN DEL MUNDO



SODOMIZACIÓN DEL MUNDO


 Se celebró en el mundo como si fuese una gran conquista la sodomización de naciones, incluso de religiones, esto solo pueden celebrarlo satanás y sus adoradores, siervos y esclavos.

 La obra de satanás es des-crear, subvertir, rectificar, deformar, convertir en lo contrario, transformar.

 Toma el adversario todo lo que es la creación de Dios y lo lleva a lo contrario deformándolo, transformándolo, mutándolo, rectificándolo, subvirtiéndolo, descreándolo, arruinándolo, corrompiéndolo.

 Esto lo consigue mediante la colaboración y consentimiento de las mismas personas que en el mundo lo sirven, adoran, eligen, que trabajan para su reino.

 Esas obras nefastas las realiza en esa mismas almas y en el mundo, y también puede imponerlas a otras almas, naciones, instituciones, etc.

 Lo peor de todo es que hasta se celebra y se tiene por bueno semejante abominación, inmundicia, corrupción, por ello es que puede ganar, imponerse, imperar, porque esta lleno de estúpidos que creen sus cuentos.

 Esta lleno de corruptos que se dejan engañar, esta lleno de pusilánimes preocupados por sí que se dejan convencer.

 Distrae a algunas almas, a otras las atemoriza y eso que consiguió hacer por la colaboración de unos pocos, puede ser impuesto a una masa amorfa, corrupta, pusilánime, débil y sin espíritu.

 Así va conquistando naciones, instituciones, organizaciones, asociaciones, etc., todo va sucumbiendo a su poder dominador-deformador, ese poder que des-crea, subvierte, arruina, corrompe, estropea.

 Ahí es donde se alza reclamando ser adorado, visto, tomado en cuenta, donde se impone a la humanidad y ésta lo sigue, por compartir sus vicios y deformidades, y otros por debilidad ignorancia, por ser estúpidos pusilánimes.

 Consigue el adversario lo que quiere en el mundo porque primero lo ha conseguido en los corazones, las almas han renegado y prescindido de Dios, se han convertido en ególatras narcisistas infernales, se han enviciado y ya no tienen idea de nada, ya no tienen capacidad ni para oponerse, se dejan llevar al abismo, perder en tinieblas.

NO ES SABIDURÍA, ES MIEDO



NO ES SABIDURÍA, ES MIEDO


 Intenta engañarnos, seducirnos, distraernos el adversario, quiere convencernos de que debemos dedicarnos a nosotros mismos, satisfacer el ego, conformar el orgullo, porque así quiere imponernos que nos olvidemos de Dios y apartemos de Él.

 Nos presenta como bueno lo que siempre fue malo, el egoísmo, la egolatría, el narcisismo infernal, y lo ofrece como necesario, útil, debido, justo, etc.

 Aprovecha la situación de decadencia total en la que se encuentra la humanidad, y es todo una farsa, un cuento, un engaño, una distracción.

 Quiere esta distracción para que no lleguemos a prestar atención a la realidad, a lo que verdaderamente esta sucediendo, para que estemos perdidos mirando lo que no vale, no sirve o preocupándonos por lo que es inútil y superficial.

 Quiere apartarnos de foco, desviarnos del objetivo, apartarnos de la realidad, pretende instaurar otra realidad, una falsa, una interpretación falsa de la realidad.

 A cada uno en su vida le hace esto y a todos en el mundo en general por cuentos, engaños, mentiras, puestas en escena también.

 Para no caer en el engaño, para no ser seducidos por el error debemos discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo, tenemos que seguir al Señor, aprender a dejarnos guiar por Él, no fiarnos de nuestros pensamientos, razonamientos, deducciones, etc.

 Comprender que Él es Dios y ve, sabe, además de que tiene experiencia salvando almas, nosotros somos unos ególatras dementes que deliran de orgullo y no piensan en otra cosa mas que en satisfacer su ego, por ello es que si pensamos en buscar lo bueno no sabemos ni por donde empezar ni sabemos lo que es verdaderamente bueno.

 Ya no es bueno prescindir de Dios, suponer que por nosotros mismos podemos discernir lo bueno y lo malo, no es nada bueno, es solo expresión del miedo que nos domina y es donde venimos a confirmar la ignorancia que deseamos tener.

 Verdadera sabiduría es admitir que necesitamos a Dios, verdadera sabiduría es reconocer que solos no podemos. Quienes se dicen sabios e inteligentes y dicen que pueden por sí mismos juzgar lo bueno y lo malo, evidentemente tienen miedo, continúan encerrados en sí y se quieren convencer de cualquier mentira negándose por completo a confiar en Dios.

 Si bien llaman ‘sabiduría’ a lo que hacen, no es tal, es miedo, preocupación por sí, nunca puede ser sabiduría renegar de Dios, negar la Verdad, mentirse a sí mismo, fingirse grande e importante mientras que se cultiva la soberbia.

ELLOS TIENEN SUS PLANES



ELLOS TIENEN SUS PLANES


 Si nos hemos decidido a seguir al Señor y a perseverar en el Camino, tenemos que preparamos porque el adversario va a perseguirnos, azotarnos, castigarnos sin piedad.

 Furioso como prostituta celosa va a tratar de hacernos rectificar de la decisión, va a querer imponernos su voluntad, porque no va a aceptar la realidad, no va a ver la Verdad.

 Furioso, desatado, nos va a atacar con furia porque no quiere perder, porque no lo va a aceptar, pero por mas que haga, intente y nos castigue, debemos seguir hasta el fin recordando lo que dijo El Señor, “Solo los que perseveren hasta el fin se salvarán”.

 Perseverar hasta el fin consiste en discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo negándonos a nosotros mismos, colaborando en Que Se Haga-Reine-triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Ahí el orgullo tiene que ser el gran derrotado día a día, el sacrificado, debemos deponer las ambiciones, abandonar vicios, dejar de satisfacer el ego.

 Con esfuerzo, perseverancia y sacrificio tenemos que discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo-seguirlo, debemos dejar de ser ególatras narcisistas infernales y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nosotros.

 Comprender que El Señor ya lo advirtió, Él dijo que debíamos tener firme determinación, que si no estamos preparados no debemos ni empezar porque la situación del que empieza y no termina es peor del que ni empezó.

 Eso no lo dijo para que nos quedemos echados quejándonos y no haciendo mas que eso, lo dijo para que comprendiéramos que debíamos esforzarnos, perseverar, sacrificarnos totalmente a nosotros mismos.

 Es necesario pasar por una purificación dolorosa, verdadera muerte a nosotros mismos, muerte mística en la que el ‘yo’ es totalmente sacrificado, donde el orgullo es purgado hasta la médula y sin piedad.

 Comprender que si no lo hacemos ahora no lo haremos nunca, los demonios van a seguir trabajando para esclavizarnos mas y mas cada día, a la vez que al enviciarnos también seremos mas y mas débiles cada día que pase.

 El momento para elegir a Dios es este, puede no haber un mañana, comprender que los enemigos tienen sus planes y se mueven para concretarlos.

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