31 de julio de 2015

HAY QUE DEJAR QUE ÉL SE OCUPE DE NOSOTROS



HAY QUE DEJAR QUE ÉL SE OCUPE DE NOSOTROS


 Dios nos pide colaboración en el Bien Verdadero que quiere hacernos, es por nosotros, a Él no le aprovecha mas que en la satisfacción de Padre, somos nosotros quienes lo necesitamos.

 Soberbiamente continuamos ignorándolo, rechazándolo, prescindiendo de Él, seguimos caprichosamente dedicándonos a vanidades en el mundo, y peor, nos empeñamos en la abominable egolatría narcisista infernal.

 Es como si le dijéramos a Dios ‘no puedo, estoy ocupado’, cuando la realidad es que estamos ocupados haciendo lo que no tenemos que hacer, o sea, ocupándonos de nosotros.

 Debemos dejar que Él se ocupe de nosotros, nosotros tenemos que ocuparnos de Él, de lo que quiere, de discernir Su Voluntad y de obedecerlo colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Perdemos tiempo haciendo lo que no debemos hacer que es preocuparnos por nosotros y ocuparnos aparentemente de nosotros. Ahí es donde terminamos ocupándonos de construir un delirio orgulloso y donde nos volemos ególatras quedando completamente olvidados de Dios.

 Como no colaboramos con el bien Verdadero Que Él Quiere Hacernos, terminamos colaborando con el mal real e inevitable que los demonios quieren imponernos, nos arrojamos de cabeza en el camino de perdición.

 Para vitar que nos perdamos irremediablemente, Dios permite el tropiezo, una sorpresa, pone en el camino la piedra del escándalo, es para que tropecemos y besemos el suelo saliendo de los delirios orgullosos.

 Ahí es donde vamos  atener oportunidad de entrar en la realidad, de salir del abismo del ego, de dejar de mentirnos y de dejar de perjudicarnos mientras que decimos que nos beneficiamos.

 Ahí vamos a tener oportunidad de abandonar la mentira, dejar de engañarnos a nosotros mismos, ahí vamos a poder optar por la Verdad, reconocer a Dios como tal y obedecerlo-seguirlo como corresponde.

 Se impone como Dios que Es permitiendo el tropiezo, dejando que seamos horriblemente humillados, derrotados en el orgullo, desplomando el ídolo-yo que hemos alzado y que adoramos-servimos incondicionalmente.

 Evita que terminemos de hundirnos en el abismo de egolatría narcisista infernal, nos rescata impidiendo que demos el último paso para hundirnos en el infierno ya desde ahora.

 No nos deja entregarnos a la egolatría totalmente permitiendo un tropiezo, una desgracia, problema, revés contratiempo. De nosotros depende aprovechar tal oportunidad para abandonar el camino de la egolatría, para reconocer que necesitaos de Dios y para admitir que queremos volver a Él.

SI NO LE PONEMOS LÍMITES, NOS CONDENARÁ



SI NO LE PONEMOS LÍMITES, NOS CONDENARÁ


 Continúa imponiéndose y prevaleciendo la mala voluntad porque seguimos cómodos indiferentes a Dios solo mirando lo que sucede y quejándonos o lamentándonos sin hacer nada al respecto.

 No nos levantamos, no nos movemos, permanecemos cómodamente aplastados en la miseria revolcándonos en ella como cerdos en el chiquero, y encima, en compañía de demonios.

 No nos movemos, no hay esfuerzo, mucho menos un sacrificio, es abominable, recalcitrante la situación, impera la indiferencia a Dios, reina el olvido de Él, si impone la rebeldía contra Su Voluntad.

 Considerar que la mala voluntad sigue creciendo y continuará haciéndolo desmesuradamente porque no estamos haciendo lo que debemos, lo que es bueno, porque no discernimos la Voluntad de Dios y no lo obedecemos.

 Padecemos lo que merecemos, aquello que nos provocamos, lo que generamos, no es casualidad, es efecto, es cosechar la siembra.

 Tanto tiempo hemos permanecido indiferentes a Dios, tanto tiempo hemos dedicado a ser rebeldes contra Su Voluntad que no podemos esperar otra cosa mas que la tiranía horrenda e infernal del ‘yo’ vuelto caprichoso, descontrolado, sumamente semejante a demonios.

 En el propio interior tenemos un demonio, es ese ‘yo’ delirante de orgullo, un cerdo ególatra narcisista infernal desesperado por verse conformado, satisfecho, un demente que se obsesiona por ser obedecido.

 La única manera de enderezase, encaminarse, andar por buen camino es haciendo el esfuerzo de buscar a Dios y el sacrificio de seguirlo-obedecerlo colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Si no hacemos tal cosa, el yo-ego continúa creciendo desmesuradamente y no admite límite alguno imponiendo cada día nuevas abominaciones hasta arrastrarnos al delirio orgulloso infernal, o sea, hasta perdernos-condenarnos.

SE IMPONE LA MALA VOLUNTAD



SE IMPONE LA MALA VOLUNTAD


 Al no discernir la Voluntad de Dios no podemos obedecerlo verdaderamente. Si no obedecemos a Dios carecemos de Su Vida-Presencia en nosotros.

 Si Dios no puede permanecer en nuestra vida, no tenemos verdadera Vida, porque la Vida Verdadera Es Él. Tampoco tenemos fuerza, fortaleza, solo debilidad-miedo-preocupación.

 Ahí es donde podemos ser manipulados, dominados, engañados, controlados, sometidos, esclavizados por demonios.

 Ahí es donde la egolatría se desata, impone, reina, prevalece y de esta manera es como nos convertimos en dementes, delirantes de orgullo a imagen y semejanza de los demonios.

 No podemos vencer la voluntad rebelde, orgullosa, caprichosa que se impone, reina, prevalece, domina, adquiere poder, tiene hegemonía.

 Acabamos queriendo lo que nos perjudica, nos controla ese deliro orgulloso y solo se mueve para que lo conformemos, le demos satisfacción, de manera que sigue creciendo y fortaleciéndose a la vez que continuamos debilitándonos, consumiéndonos, arruinándonos.

 No tenemos fuerza, capacidad de respuesta, no podemos oponernos, se impone la mala voluntad, nos dejamos llevar, carecemos de vida en la verdadera y buena voluntad, esta permanece muerta o moribunda en el mejor de los casos.

 Así es como vamos arrastrándonos sobre la faz de la tierra solo obrando para perjudicarnos aun cuando decimos que queremos obrar bien.

 Para remediar esto falta lo esencial, falta esa decisión fundamental, elegir a Dios y hacer el esfuerzo de persevera en esta elección. Elegir a Dios no es solamente aprender sobre Él, es discernir Su Voluntad y hacer el esfuerzo de perseverar colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

UN ATAÚD DE MENTIRAS



UN ATAÚD DE MENTIRAS


 Nos quejamos de que Dios no se ocupa de nosotros, pero es mentira, es lo que queremos ver-creer, Dios se ocupa verdaderamente de nosotros cuando no nos obedece.

 Nos desesperamos por someter, doblegar, controlar, por poner a Dios a disposición de los delirios orgullosos que gestamos cuando rengamos de Su Voluntad y prescindimos de Él.

 Dios se ocupa de nosotros, de nuestro Verdadero y Eterno Bien, no del ego abismal, evita que nos convirtamos en ególatras narcisistas infernales.

 Somos vanidosos, orgullosos, ególatras, caprichosos, queremos creer que Dios se ocupa de nosotros solo si nos obedece, sirve, hace caso y si se pone a disposición de nuestros caprichos convirtiéndose en un esclavo mas de nuestras ambiciones.

 Como no queremos crecer, madurar, abrir los ojos entender esto que es sumamente lógico, evidente, claro, simple, lo vamos a aprender a golpes de realidad.

 En la vida misma vamos a sufrir tropiezos, desgracias, tormentos, padecimientos, vamos a chocar contra la realidad y ahí comprenderemos que no somos los dioses que decimos y que queremos creer que somos.

 La verdad es que estamos chiflados, somos unos dementes como los demonios, deliramos de soberbia, estamos desperdiciando la oportunidad de elegir a Dios mientras que nos elegimos a nosotros mismos.

 Ojala nos estuviésemos eligiendo a nosotros mismos, la verdad es que ni siquiera eso, porque estamos eligiendo un delirio, una fantasía, una evasión de la realidad, una mentira.

 Elegimos el delirio orgulloso infernal en el que decimos ser dioses, eso no es elegirse a sí mismo, es elegir una fantasía infernal que nos deja afuera de toda realidad, perdidos en tinieblas.

 Egoístas, miserables, pusilánimes, caprichosos, creemos que estamos eligiéndonos a nosotros mismos, pero la realidad es que no elegimos otra cosa mas que una fantasía, un ataúd de mentiras en el que permanecemos evadidos de la realidad.

NOS VOLVEMOS INCONSCIENTES



NOS VOLVEMOS INCONSCIENTES


 No hacemos lo que debemos hacer, aquello que nos corresponde, lo que es nuestra obligación, por eso es que nos sobra el tiempo para terminar haciendo lo que no debemos.

 Al no hacer lo que es esencial, nos perdemos en vanidades. Es inevitable, hay rebeldía en el corazón porque no hacemos aquello que es Voluntad de Dios, y esta rebeldía es aprovechada y manipulada por demonios que nos arrastran a una inconsciencia total.

 Inconsciencia total en el sentido de que pasamos por el mundo completamente olvidados de Dios, absoluta y miserablemente encerrados en nosotros mismos, miserable y odiosamente dedicados a la egolatría narcisista infernal.

 Nos volvemos inconscientes de Dios, permanecemos en tinieblas y a oscuras, en tinieblas por rebeldes y a oscuras por olvidados de Él, y en semejante situación el alma solo puede corromperé, pudrirse, deformarse, asemejarse a demonios.

 Nos volvemos inconscientes de Dios cuando nos volvemos demasiado conscientes de nosotros mismos al bajar la mirada y solo pensar en el abismo del ego.

 Lo peor es que no queremos escuchar, no hacemos un esfuerzo por entender, decimos que vemos y nos cerramos por completo a la realidad, le impedimos el Paso Libertador a la Verdad.

 Estamos completamente cerrados a Dios, impedimos Su Revelación, somos dementes que pretenden pasar por el mundo haciéndose adorar como dioses, empeñados en satisfacer su ego, preocupados solo por sí mismos.

 Considerar que impedir la Revelación de Dios es un pecado capital, esencial, original, horrendo, es como matar a Dios mismo, es privarse de Él, un suicidio espiritual.

 Al impedir su Revelación generamos el mismo infierno que nos atormenta, a la vez que abrimos las puertas del infierno para que salgan los demonios. Lógicamente que si los demonios salen del infierno no es justamente a pasear o a congraciase con las almas.

 Es como abrir las puertas de las cárceles y liberar a los peores delincuentes, lo que sucede es que aprovechan los demonios para atormentarnos, castigarnos, esclavizarnos.

LA CUESTIÓN ES SIMPLE, LO ESENCIAL DETERMINA



LA CUESTIÓN ES SIMPLE, LO ESENCIAL DETERMINA


 No buscamos a Dios, no discernimos Su Voluntad, entonces, entramos en el delirio infernal suponiendo que somos dioses.

 Así nos dedicamos a hacer cualquier cosa, no nos importa otra cosa mas que satisfacernos en vicios y ambiciones. Esto potencia el delirio, nos habituamos, luego nos convencemos de que es debido, bueno, justo, necesario.

 Ahí ya estamos convencidos del error, lo justificamos y defendemos, ya es difícil ser defendidos de semejante delirio orgulloso-caprichoso, vicioso-obsesivo.

 Considerar que si no hacemos el esfuerzo por volver a Dios ahora, por negarnos a nosotros mismos, todo el tiempo que pasamos del otro lado, en tinieblas enterrados, en el infierno internados, solo sirve para que nos deformemos de manera que tiende a ser irreversible.

 No queremos escuchar, ver, entender, pero la cuestión es simple, si tomamos veneno, por mas que hablemos de la súper misericordia de Dios, terminamos envenenados.

 Por mas que queramos creer que nada malo sucede o sucederá, si no salimos del camino de la abominable egolatría narcisista infernal, vamos a terminar pudriéndonos en vida.

 Si no empezamos a obedecer a Dios ahora, si no hacemos el esfuerzo de buscarlo, de discernir Su Voluntad y de seguirlo negándonos a nosotros mismos, irremediablemente nos habremos consumado en el camino de perdición.

 Permanecemos en rebeldía contra Dios, eso es lo mismo que decir que nos encontramos bajo el yugo de satanás, porque la rebeldía contra la Voluntad de Dios es el espíritu mismo del adversario.

 Si no hemos discernido la voluntad de Dios y no lo obedecemos, somos rebeldes, y orgullosamente rebeldes vamos a caminar a la perdición sin remedio.

 No importa lo que digamos, no importa lo que creamos, lo esencial es discernir la Voluntad de Dios y obedecerlo, porque, por mas que digamos y creamos que Dios es amor, si pasamos por el mundo como rebeldes ególatras renegados, no estamos dirigiéndonos a Dios, es mas, nos burlamos de Él.

PODEMOS PERDERNOS PARA SIEMPRE



PODEMOS PERDERNOS PARA SIEMPRE


 Nos evadimos-escapamos de la responsabilidad primera, solos nos eximimos y no la cumplimos, ni siquiera nos apenamos por tal conducta.

 A primera responsabilidad que tenemos como criaturas de Dios que somos es buscarlo y obedecerlo a Él, ni siquiera las bestias privadas de razón dejan de hacer esto a diario.

 Usamos la razón de la que nos sentimos orgullosos para rebelarnos contra Dios, oponernos a Él, renegar de su Voluntad, eso claramente es no tener razón, solo un delirio de soberbia similar a la de los demonios.

 Lo mas lógico y razonable es obedecer a Dios, pero como somos unos delirantes de soberbia, tal cosa nos parece mala.

 Nos hemos puesto de cabeza, creemos lo que se nos viene en ganas, aquello que queremos creer y lo sostenemos como verdad no siéndolo. Así es como pretendemos justificar cualquier aberración infernal.

 Realmente estamos dejando crecer, florecer, fermentar una abominación dentro nuestro, un abismo de egolatría narcisista infernal que termina volviéndonos delirantes de orgullo.

 No hacemos el esfuerzo de volver a Dios y así es como surge un delirio orgulloso, de esta manera es como nos convencemos de que merecemos ser adorados, servidos, obedecidos, conformados en cuanto capricho se nos antoje.

 Completamente delirantes de orgullo andamos sobre al faz de la tierra buscando satisfacción para el ego, conformidad para esa sed de adoración ardiente que florece al renegar de Dios constantemente.

 Al no considerar a Dios como tal y al no obedecerlo, entramos en el delirio de los demonios, perdemos la noción de la realidad suponiendo que merecemos ser adorados. Acto seguido, lo exigimos, demandamos, imponemos, etc.

 Considerar que de los delirios infernales de orgullo no se vuelve fácilmente y si no lo hacemos ahora, podemos perdernos en tinieblas para siempre.

NO OBEDECIÉNDONOS, NOS REVELA LA VERDAD, ÉL ES DIOS



NO OBEDECIÉNDONOS, NOS REVELA LA VERDAD, ÉL ES DIOS


 Siempre hacemos un escándalo de nada, volvemos todo mas dramático de lo que realmente es, y esto se debe a ser caprichosos.

 Hacemos siempre lo que queremos, vemos lo que se nos ocurre y os movemos como se nos viene en ganas, es lógico que acabemos mal, enterrados en tinieblas y nos hallemos expuestos a demonios que aprovechan para destrozarnos.

 Al hacer siempre lo que queremos, es mas que evidente que vamos a terminar mal, simplemente porque no sabemos nada de nada, somos unos dementes, deliramos de orgullo, no sabemos nada de la vida ni del paso por el mundo.

 Al obrar caprichosa y obsesivamente, lo único que conseguimos es convertirnos en delirantes de soberbia, orgullosos evadidos de la realidad que no ven ni verán.

 Tenemos que dejar de andar empecinados en hacer lo que se nos viene en ganas y aprender lo que es debido, tenemos que comprender que somos hijos de Dios y como tales debemos comportarnos.

 Desgraciadamente no queremos, elegimos constantemente comportarnos como hijos de la perdición, rebeldía, caprichos, vicios y corrupciones, por ello es que imperan los demonios y hacen del mundo lo que se les antoja.

 Comprender que sin o aceptamos el morir a nosotros mismos, si no dejamos de insistir caprichosamente con lo que queremos, vamos a acabar consumidos y autodestruidos sosteniendo el delirio orgulloso inútil que nos lleva a la condenación eterna.

 Debemos inclinar la cabeza ante Dios, postrarnos ante El, volver humildes, admitir que necesitamos de Él, pero no para que nos obedezca y asista en lo que queremos lograr, sino para volver a la vida, al camino, a la Verdad.

 Muchos dicen que tienen fe y en realidad están persiguiendo a Dios, quieren dominarlo ponerlo a su servicio, eso no es fe, es un delirio, una fantasía, es claro fanatismo de egolatría.

 Hay que volver a Dios, rendirse ante Él, entregase a Su Voluntad, dejar de delirar de orgullo, dejar de obsesionarse y de empecinarse desesperada e histéricamente en hacer lo que se nos viene en ganas.

 El colmo de hacer lo que se nos viene en ganas es querer sumar a Dios en ese delirio, es pretender volverlo víctima a Él. Comprender que no va a colaborar, no se va a postrar a nuestros pies, Él Es Dios, y no obedeciéndonos nos Revela la Verdad, que Él Es Dios y no nosotros que pretendemos disponer de Él.

ENTRAR PRONTO EN LA REALIDAD



ENTRAR PRONTO EN LA REALIDAD


 La verdad es simple, Él Es Dios y por eso siempre Primero Es Él, pero vivimos al revés, o mas bien, pretendemos vivir al revés porque la realidad es que estamos muriendo, autodestruyéndonos, arruinándonos, corrompiéndonos.

 Prescindimos de Dios, renegamos de Él, no discernimos Su Voluntad, no lo obedecemos, vagamos en tinieblas haciendo cualquier cosa y después pretendemos que Dios nos siga, asista o acompañe.

 Dios nos asiste, sigue, acompaña, pero no nos ayuda a suicidarnos espiritualmente, nos corrige, advierte, llama, quiere salvarnos, sacarnos del delirio orgulloso infernal en el que estamos arruinándonos.

 Dios no nos va a hacer caso, Él Es Dios, Él Sabe, nosotros no, tenemos que aprender, entender, comprender, abrir los ojos a la realidad, dejar de mentirnos-engañarnos.

 Nos ama, pero eso no significa que tenga que adorarnos, satisfacernos, conformarnos, darnos la razón, obedecernos, todo lo contrario, porque nos ama verdaderamente nos corrige, encamina, limita.

 Somos unos ególatras delirantes de orgullo, hemos perdido la noción misma de la realidad, no vemos ni entendemos, queremos creer que Dios nos va a seguir, obedecer, servir, conformar.

 Eso es propio de infantiles, de inmaduros o involucionados, somos ególatras perdidos en delirios orgullosos. Tenemos que aprender que Él Es Dios y Sabe, a Él tenemos que obedecer, seguir, aceptar, entender.

 Somos manipuladores caprichosos dominantes evadidos de la realidad, estamos obsesionados con imponernos, reinar y prevalecer, no vemos ni entendemos, perdimos la noción misma de la realidad.

 Ahí perdimos el respeto debido a Dios y así es como llegamos a creer que podemos decirle lo que Él tiene que hacer, la manera en la que nos tiene que obedecer.

 No tenemos ni la más mínima noción de la realidad, Él Es Dios y Seguirá Siendo Dios, debemos entrar pronto en la realidad, estamos  apunto de perdernos para siempre en delirios de soberbia.

LOS REMEDIOS SIEMPRE SON FEOS



LOS REMEDIOS SIEMPRE SON FEOS


 La obsesión caprichosa infernal de conseguir lo que queremos sea comos sea esta arruinándonos, destruyéndonos, consumiendo.

 Es sumamente evidente que no vamos a obtener lo que queremos, pero nos negamos a verlo, y esto es porque no queremos aceptarlo. Así es como nos apegamos a fantasías, inventamos evasiones, permaneciendo disociados de la realidad.

 Quedamos encerrados en fantasías, evasiones mentales, laberintos donde siempre esquivamos la única salida que hay, el morir a sí mismo, aceptar el fracaso, reconocer el error, sacrificar el orgullo.

 Continuamos defendiendo el delirio orgulloso, lo sostenemos, alzamos y usamos como bandera para desafiar al mundo reclamando adoración, aceptación, reconocimiento, etc.

 Lo lucimos como corona queriendo captar las miradas, lograr atención, obtener la satisfacción para el ego, para engañarnos y creer que es verdad o realidad la mentira que deseamos creer, esa en la que nos convencemos de que somos dioses, reyes, superiores, etc.

 Es como si aun cayéndose todo a pedazos continuásemos diciendo ‘yo lo veo’ o ‘yo lo tengo’, negándonos a ver y a aceptar la Verdad, evadiéndonos de la realidad.

 Si queremos mentirnos y engañarnos a nosotros mismos vamos a continuar haciéndolo aun cuando la Verdad se vuelva sumamente evidente en la realidad que nos golpea día a día.

 De nosotros depende abrir los ojos, dejar de engañarnos, ser sinceros con nosotros mismos aceptando la realidad, lo inevitable, recibiendo la Verdad como liberación y no como castigo.

 Lo vemos como desgracia o castigo, pero es el remedio amargo necesario para liberarnos del orgullo y de las manipulaciones infernales. Los remedios siempre son feos, lo que es agradable termina siendo mentira.

ES INEVITABLE QUE TERMINE MAL



ES INEVITABLE QUE TERMINE MAL


 Se hunde, desmorona, viene abajo el mundo construido sin Dios, es insostenible, irremediablemente llega a su destino, estaba condenado ab initio, desde el principio.

 Construimos delirando de orgullo una vida y un mundo sin Dios, nos sentimos satisfechos de ello y suponemos que es un reinado feliz negándonos a ver la precarizad de tal cosa, no queriendo abrir los ojos a la horrenda realidad.

 Irreversible e irremediablemente eso se cae, desmorona, viene abajo, esta condenado al fracaso, porque esta construido en la arena, y encima, es de barro.

 Somos superficiales, cómodos, vanidosos, no miramos mas allá de lo aparente y momentáneo, por ello es que quedamos hundidos en el abismo de miserias inútiles condenados al fracaso.

 Es inevitable que todo termine mal porque siempre hemos obrado mal, solo fingimos no ver, nos negamos a apreciar la realidad, nos esforzamos por ver lo que se vino en ganas.

 Quisimos creer una fantasía, pusimos máscaras, elaboramos apariencia, pero lo que hicimos es maldito, esta condenado al fracaso porque es una torre de babel, es expresión de orgullo, delirio de soberbia, es autosuficiencia puesta por obra.

 Es un delirio, una fantasía, una gran mentira la autosuficiencia humana, es lo que queremos creer porque somos cobardes y no nos atrevemos a confiar en Dios, porque somos débiles y no hacemos el esfuerzo de creer en Él.

 Preferimos mentirnos, negar la realidad, ver la fantasía que queremos creer y hacer creer mientras el mundo se derrumba, viene abajo, mientras el cielo se cae.

 Eso es propio de cobardes pusilánimes infernales, de dementes ególatras que se esconden y defienden su orgullo no mirando la realidad, negándola, sosteniendo sus fantasías aun cuando se han derrumbado.

 El delirio orgulloso en sí es nada, solo una fantasía, pero menos que nada para a ser cuando se desvanece, sin embargo las personas continúan sosteniendo sus delirios y dicen continuar viendo sus fantasías, niegan totalmente la realidad.

 Cobardes se evaden y siguen insistiendo en que son autosuficientes, que no necesitan de Dios, se niegan a aceptar sus errores y fracasos.

ESTÁN ALLÁ ABAJO



ESTÁN ALLÁ ABAJO


 Nos hemos empecinado, vuelto tercos, obtusos, caprichosos despiadados que se niegan a ver la realidad.

 Queremos ganar, prevalecer, reinar, imponernos, sostenemos y defendemos el orgullo consumiéndonos, autodestruyéndonos, volviéndonos semejantes a demonios.

 Mientras construimos ese delirio orgulloso triunfante en el mundo estamos autodestruyéndonos, arruinándonos, corrompiéndonos, volviéndonos semejantes a demonios.

 Podemos sentirnos satisfechos de lo que decimos que somos, podemos, tenemos, sabemos, etc., pero la realidad es abominable, nos hemos consumido, transformado y autodestruido.

 Al obsesionarnos con ganar, imperar, prevalecer, al empecinarnos en imponer la propia voluntad sin rumbo real, sin mas intención que la de ganar, nos arruinamos ahora y para siempre.

 Nos hemos convertido en sumamente iguales a demonios, nos hemos vuelto una abominación desoladora corrupta, abominable, repulsiva, recalcitrante.

 En esa obsesión por reinar, imperar prevalecer e imponernos, en esa desesperaron enfermiza por ganar siempre, lo único que hemos conseguido es arruinarnos, destruirnos, transformarnos llegando a ser semejantes a demonios.

 Lo peor es que nos sentimos satisfechos de ello, estamos orgullosos de semejante abominación desoladora, en vez de lamentarnos por tal ruina casi irreversible, nos enorgullecemos como idiotas delirantes de soberbia.

 Solo un idiota pude sentirse orgulloso de ser soberbio. Verdaderamente hemos perdido la cordura, y encima, decimos que esto es racional, cosa de inteligencia, progreso de la humanidad.

 La verdad es que solo los demonios están progresando en estos tiempos, solo esos cerdos infernales logran obtener progresos, avances, y lógicamente que son en detrimento de la humanidad misma que los padece con sus delirios.

 Si estamos rodeados de demonios es porque hemos descendido porque los demonios están allá abajo, es porque la humanidad ha construido una civilización que se hunde en las tinieblas renegando de Dios y prescindiendo de Él.

¿POR QUÉ NO QUIEREN VER?



¿POR QUÉ NO QUIEREN VER?


 El dedicarnos-consagrarnos por completo a nuestro orgullo es lo que esta consumiéndonos, arruinándonos, lo que nos convierte en ególatras dementes apartados de la realidad.

 Permanecemos disociados de la realidad, encerrados en delirios orgullosos, vemos lo que queremos ver y mientras esto hacemos nos damos por completo a sostener esa fantasía en la que somos grandes, superiores, dioses, perfectos, etc.

 En el mismo sentido permanecemos evadidos de la realidad negándonos a ver la Verdad que se ha vuelto sumamente evidente, que ha quedado expuesta en los hechos.

 Seguimos viendo lo que queremos ver, continuamos negándonos a ver lo que es mas que evidente, por ello es que permanecemos fuera de la realidad, evadidos y encerrados en fantasías, perdidos en delirios orgullosos.

 Queremos creer que tenemos lo que queremos y por ello nos apegamos a lo que estamos haciendo negándonos a ver la realidad, no queriendo aceptar la Verdad y es ahí donde nos consumimos, arruinamos, desgastamos exponiéndonos a desaparecer.

 Somos caprichosos, tercos, obtusos, obstinados, nos hemos empecinado en conseguir lo que queremos, por ello es que no vemos la realidad, porque queremos ver la mentira, creer que tenemos lo que queremos.

 Así es como nos cegamos y ahí es donde terminamos autodestruyéndonos porque no queremos ver la realidad, no queremos aceptar la Verdad.

 La verdad es simple, no queremos aceptar el fracaso, no queremos admitir haber cometido un error, por ello es que seguimos apegados a un buque que se hunde, una realidad que se cae a pedazos negándonos a ver lo que realmente sucede.

 Si no aceptamos la realidad sumamente evidente, terminaremos de caernos, consumirnos, autodestruirnos, hundirnos, acabaremos de autodestruirnos y los únicos beneficiados serán los demonios que son quienes buscan tal cosa para tenernos con ellos allá abajo eternamente condenados.

 En definitiva, no vemos porque no queremos, por orgullo, para no aceptar el error, para no admitir un fracaso, para seguir defendiendo el delirio presuntuoso.

Y ENCIMA, ORGULLOSOS DE ESO



Y ENCIMA, ORGULLOSOS DE ESO


 Tenemos que levantar la cabeza, dejar de hundirnos en nosotros mismos, hay que volver a Dios, salir del abismo de egolatría narcisista infernal.

 Pasamos gran parte del día dedicados a pensar obsesiva, angustiante y desesperadamente en nosotros mismos.

 Nos miramos con pena, lástima, enfermiza e infernal autocompasión lastimosa, así es como estamos hundiéndonos, deshaciéndonos, consumiéndonos, autodestruyéndonos.

 Nos encontramos en la misma situación en la que hemos colocado a Dios, somos tratados como a Dios tratamos.

 Por mas que haya quejas, lamentos, escándalos y reproches, la realidad es que estamos como merecemos estar porque se cosecha la siembra irremediablemente, es sumamente ilógico esperar cosechar peras si se ha sembrado manzanas.

 Estamos acostumbrados a quejarnos, lamentarnos, y también nos hemos empeñado en culpar, responsabilizar a otros por lo que padecemos.

 Nunca reconocemos culpa alguna en nosotros, jamás admitimos error o defecto, somos unos dementes de orgullo obsesionados con mantener indemne la presunción infernal de refección que solo nosotros vemos.

 Es claramente un delirio, una fantasía, un capricho, queremos creer que somos perfectos, inmejorables y en el colmo del delirio hasta justificamos lo que hemos visto groseramente vicioso o deforme.

 Solo hay excusas, evasiones, huimos de la Verdad, rengamos de Dios, evidentemente queremos permanecer encerrados en el delirio orgulloso no haciendo mas que satisfacer el ego y manteniendo la imagen que queremos adorar y que sea adorada.

 De esta manera es que permanecemos evadidos de la realidad, encerrados en una fantasía-delirio, hemos construido en la arena, y encima, nos sentimos orgullosos de esa abominación.

30 de julio de 2015

SIN PERDÓN NO SE SALE DE ALLÁ ABAJO



SIN PERDÓN NO SE SALE DE ALLÁ ABAJO


 Las almas no perdonan, por eso es que no mueren a sí mismas. Permanecen en la incoherencia-contradicción de estar muertas sin morir.

 Están muertas porque odian, porque reniegan de Dios, porque se apartaron de Él eligiéndose a sí mismas, y no mueren porque no perdonan.

 Están muertas porque no están en comunión con Dios y no pueden recibir Su Vida-Presencia.

 Motivos para odiar siempre hay, muchas veces los consideramos mas que justos y los demonios aprovechan para mantenernos en esa creencia.

 La cuestión es que debemos perdonar para salir del abismo, para volver a la comunión con Dios, nada impuro puede permanecer en su presencia.

 Si bien los otros no merecen el perdón, podemos considerar que no merecemos la muerte y otorgar el perdón para ser liberados del abismo de tinieblas de olvido y negación de Dios y volver a la comunión con Dios.

 Perdonar es aceptar, pero no es adorar, no implica seguir ni obedecer, es solo liberar, dejar libre, aceptar y olvidar.

 Es la última prueba para salir del abismo, ante la verdad evidente, viendo groseramente la inmundicia de nuestros enemigos, tenemos que perdonarlos, no odiarlos, olvidarlos y así podremos seguir el camino.

 Así podremos volver a Dios al camino, continuar creciendo y evolucionando espiritualmente. Si los otros no quieren otorgarnos el perdón en reciprocidad, quedan allá abajo y sometidos a peores demonios todavía porque ahora les quema el perdón que les otorgamos, atestigua contra ellos.

 Los demonios los tienen sujetos y los atormentan con desesperación porque quieren descargar su bronca ante la frustración porque no consiguieren imponernos el odio como manera de vida.

 También los atormentan porque al ser rociados con la sangre pura del perdón, tienen una oportunidad de rectificarse, cambiar de vida, volver a Dios, o sea, los demonios temen perder el control que sobre ellos ejercen.

 La cuestión es que debemos perdonar, el que perdona vuelve a Dios, el que no lo hace se expone a la acción perversa de los demonios que están desesperados por devorar almas en esta vida y por tenerlas de esclavas para atormentarlas por toda la eternidad.

EN FALSA ESCUADRA



EN FALSA ESCUADRA


 Consiguió el adversario, satanás, revolucionar el mundo en contra de Dios, logró que las almas se conviertan en cerdas ególatras delirantes de orgullo presuntuosas, narcisistas infernales.

 Cada una va encerrada en su delirio orgulloso dedicándose odiosa, perversa y despiadadamente a satisfacer su ego abismal.

 Cada cual anda convencido de su grandeza, perfección, suprema dignidad, y esto es satanismo puro por mas que hablen de Dios todo el tiempo.

 Cada cual piensa solo y siempre en sí mismo de una manera histérica, obsesiva, enfermiza, recalcitrante, odiosa y perversa.

 Cada una se adora a sí misma y finge adorar el deliro orgulloso de la otra para lograr obtener compensación, retribución en el mismo sentido.

 Es un delirio colectivo, Dios ha quedado afuera, es una histeria colectiva y un individualismo colectivo.

 Lo peor es que las almas consideran que obran bien al hacerlo de esta manera, cada una esta plenamente convencida de que es aquello que dice y quiere ser.

 Andan enajenadas sobre la faz de la tierra buscando adoración, mendigándola, exigiéndola, imponiéndola, fingiendo darla, y así Dios queda aparte, olvidado, condenado a las tinieblas del olvido.

 Al condenar a Dios al olvido y pasar sobre la faz de la tierra indiferentes a El, producen tinieblas en sí mismas, se hunden en la nada miserable y corrupta en la que se convierten porque se pudren en vida al no recibir la Vida de Dios por estar apartadas de Él.

 Los efectos de la falta de Dios se sienten, sienten el vacío, la abominable desolación y ahí es donde con desesperación histérica infernal buscan adoración y la exigen e imponen odiando a quienes no se la tributan.

 De esta manera acaban peleándose todas entre sí cuando el problema real es haber construido su vida en la arena, fuera de orden, sin Dios, lo que se dice comúnmente, ‘en falsa escuadra’.

CREEN SU PROPIA MENTIRA



CREEN SU PROPIA MENTIRA


 Perdonar no significa adorar o continuar entregándose irrestrictamente, perdonar es soltar, no pedir, no reclamar, no esperar.

 Hay personas que dicen que perdonan y en realidad están persiguiendo a aquellas que las desprecian, fingen que aman y se entregan, pero en realidad están reclamando adoración, aceptación.

 No perdonan porque no aceptan el rechazo, no aceptan el desprecio, no aceptan que no son amadas.

 Si perdonasen en verdad como dicen, lo que harían es aceptar que no son amadas, aceptarían el desprecio, rechazo y no continuarían apegándose, persiguiendo y exigiendo ser aceptadas, adoradas, amadas.

 Peor aun, fingen que son humildes y sumisas, pero son lobos feroces que se disfrazan de cordero, están realizando algo perverso, se atan, ligan, encadenan a otras personas, no las sueltan, no las perdonan, no las aman.

 Se dan la apariencia o máscara de bondad y humildad, se ponen la máscara de pobres desgraciadas que son odiadas y fingen que no obstante aman, perdonan, etc., mientras siguen atando, encadenando y sujetando a quienes así las maltratan.

 Quieren dar lástima ante el mundo, quieren fingir humildad y dicen amar, pero perversamente están viviendo una oscura venganza no soltando, no perdonando, no apartándose.

 Vuelven una y otra vez a quienes las desprecian, se atan, ligan, encadenan, fingiendo amar las tienen sujetas cuando en realidad están reclamándoles amor, adoración, aceptación.

 Al obrar así están arruinándose la vida, y también se la arruinan a todos en derredor porque se encuentran varadas en tinieblas, hundidas en la inmundicia, ancladas en la oscuridad.

 Se están deformando, corrompiendo, pervirtiendo, pero creen su propia mentira y pierden la noción de la realidad, creen que son eso que es su máscara-apariencia, unas pobres ovejitas humildes perseguidas y odiadas.

SI NO LO HACEMOS HOY, MAÑANA VA A SER PEOR



SI NO LO HACEMOS HOY, MAÑANA VA A SER PEOR


 Buscan las grietas, las fallas, donde no hay una buena relación, donde es tirante y ahí meten su cuña los demonios.

 Nos presentan a la otra persona groseramente exagerada o nos permiten verla en su ser real.

 Ahí surge repulsión normal, también miedo y se impone el instinto de supervivencia, por ello es que nos defendemos, autoprotegemos odiando, aborreciendo, condenando, rechazando.

 Nos aislamos-encerramos en nosotros mismos, rechazamos a Dios y a todos, nos defendemos-protegemos negándonos a amar, no queriendo confiar, cerrando las puertas de nuestra vida.

 Nos elegimos a nosotros mismos, insistimos frenética y constantemente con esta elección, nos dedicamos por completo a ser ególatras, miserables, egoístas, volviéndonos fanáticos de nuestro ‘yo’.

 Así es como vivimos diciendo ‘yo, yo, yo’, algo que es obsesivo, desesperante, es lo que degenera en histeria y lo que acaba convirtiéndonos en dementes a imagen y semejanza de los demonios.

 Los mismos demonios nos rondan potenciando y favoreciendo esta locura porque así pueden arrebatarnos, arrastrarnos al infierno, colocarnos en tinieblas, apartarnos de Dios confundidos suponiendo que obramos por y para nuestro bien.

 Considerar que el esfuerzo de volver a Dios es necesario y urgente, si no lo hacemos continuaremos siendo manipulados por los demonios, seguiremos dejando que nos arrastren al infierno, hundan en tinieblas, pierdan y condenen.

 No condenan, no tienen ese poder, pero nos colocan en la situación en la que somos condenados por apartarnos de Dios y elegir el abismo de egolatría narcisista infernal.

 Tenemos que dejar de desconfiar de Dios, debemos volver  la confianza real y total en Él saliendo del abismo de egolatría narcisista infernal, si no lo hacemos ahora, no lo haremos nunca, mañana será peor, mas oscuro, hará mas tinieblas, y será mas tenebroso.

 Esto es así porque mas nos habremos corrompido y porque mas abajo nos encontraremos.

VOLVERSE CONTRA LOS INSTIGADORES



VOLVERSE CONTRA LOS INSTIGADORES


 Como prueba nos hallamos frente a una situación en la que es muy justo odiar, aborrecer, condenar, acusar a quienes nos cuesta amar o a quienes directamente no queremos ni ver.

 Surge la Verdad, se vuelve evidente, queda expuesta en la realidad y ahí los demonios se echan encima para castigarnos, hacernos padecer, para que suframos ahora como condenados.

 Padeciendo, sufriendo los tormentos infernales, es mas fácil que nos veamos inclinados a odiar, que queramos aborrecer, condenar, acusar.

 La presión ejercida por los demonios busca liberación y los mismos demonios ofrecen la oportunidad presentándonos a los supuestos o reales culpables.

 No es buena elección, no es elección real escupir veneno-odio-aborrecimiento, si bien parece lo mas lógico, común, ideal y hasta necesario, es lo que nos pone bajo el dominio de los demonios.

 Al odiar-aborrecer-acusar, lo que hacemos es convertirnos en instrumento de los demonios, entramos en su esfera de influencia, quedamos bajo su poder, dominio, control, imperio.

 Los hemos aceptado como socios-cómplices, cosa que nos deja a su merced, nos convierte en esclavos suyos porque de la misma manera nos van a manipular siempre usándonos para sus fines.

 Comprender que si nos dejamos llevar por el odio y acusamos, aborrecemos, condenamos, etc., nos convertimos en soldados del adversario, somos títeres suyos, peleamos sus guerras como idiotas.

 Considerar que ahí nos autodestruimos apartándonos de Dios, consumiéndonos en odio y quedando destrozados por chocar contra otros iguales a nosotros.

 Tenemos que volvernos contra los demonios que son los instigadores que quieren llevarnos por estos caminos para reinar en las almas y en el mundo.

NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA

NOS ENCONTRAMOS A INSTANTES DEL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA Explicación de los pasajes bíblicos: Águila que ...