12 de julio de 2015

ACABAREMOS DE CONDENARNOS PORQUE NO QUEREMOS RECONOCER LA VERDAD



ACABAREMOS DE CONDENARNOS PORQUE NO QUEREMOS RECONOCER LA VERDAD


 De una vez por todas debemos aprender a dejar de querer controlar a Dios, abandonar la intención de prevalecer sobre Él.

 Si no salimos de este camino caprichoso, ambicioso y autodestructivo, terminaremos provocándonos desgracias peores.

 Hay que dejar de renegar, dejar de buscar desesperadamente imponernos y prevalecer, advertir la realidad, mirar que nos hemos llegado a convertir en unos cerdos ególatras caprichosos sumamente delirantes de soberbia.

 Perdimos la noción misma de la realidad, nos hemos enterrado en tinieblas, nos arruinamos, corrompimos, autodestruimos, y encima, persistimos en ir por este camino.

 No advertimos lo que en esencia hacemos, no queremos verlo ni entenderlo, solo somos unos caprichosos obsesivos, unos dementes sumamente desesperados que degeneran en histerias infernales.

 La cuestión es sumamente simple, hay que madurar, levantar la cabeza, dejar de renegar de Dios, dejar de dedicarnos caprichosa e histéricamente a buscar siempre lo que queremos.

 Nos hemos vuelto obsesivos perversos desesperados, nos apegamos a nada y peleamos contra Dios y contra todos buscando la manera y oportunidad de colocarnos encima, la forma de prevalecer.

 Ciegos, nos negamos a ver, con tal de satisfacer el delirio orgulloso, con tal de conformar el ego hacemos cualquier cosa, no tenemos límite y hemos perdido la razón.

 Nos hace falta abrir los ojos, buscar la Verdad que nos volverá conscientes de la realidad abominable en la que nos hemos convertido. Y esto no es para enloquecernos, sino para empezar a remediarlo, porque si negamos lo que es, si no vemos lo que realmente somos, no vamos a poder cambiarlo y así terminaremos perdiéndonos, acabaremos de condenarnos.

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