11 de julio de 2015

CUERPO Y ALMA, CONSIDERACIONES SOBRE VIDA Y MUERTE



CUERPO Y ALMA, CONSIDERACIONES SOBRE VIDA Y MUERTE


 En líneas generales podemos decir que tenemos un aspecto material y otro espiritual.

 El aspecto material es lo corporal, terrenal y el aspecto espiritual es el alma.

 En el mundo debemos buscar a Dios, generar un espíritu de amor a Él, o sea, entrega-puesta a disposición de Él y así es como surge por encima del alma un espíritu que nos une, religa, reúne con Dios, ese espíritu puro de amor que se fortalece en la piedad.

 Si no tenemos ese amor piadoso a Dios basado en la verdadera entrega, en una real puesta a disposición de Él, quedamos hundidos en nosotros mismos, confinados en el abismo del ego y solo somos humanos, humanos corruptos, viciosos, ególatras.

 Al no amar-obedecer a Dios, al no entregarnos a Él, nos hundimos-encerramos en nosotros mismos convirtiéndonos en ególatras miserables, somos desamorados y yacemos en tinieblas preocupándonos inútilmente por nosotros mismos.

 Ahí nos volvemos obsesivos, desesperados, histéricos, caprichosos, ególatras insoportables e insaciables, o sea, sumamente semejantes a demonios.

 Considerar que Dios Es la Vida, si lo amamos, si lo obedecemos, si pasamos por el mundo con esa actitud de entrega-consagración a Él poniéndonos a su disposición, tenemos Vida, recibimos su Espíritu, Él permanece sobe nosotros.

 Si falta esa entrega-amor-puesta a su disposición-consagración, no recibimos su Espíritu, no tenemos Vida Eterna, quedamos hundidos-perdidos en nosotros mismos consumiéndonos como demonios en deseos ardientes y desesperados de adoración infernal mientras que seguimos los pasos de satanás.

 El alma que no recibe la Vida de Dios, que no se entrega-consagra a Él, que no se pone a su disposición, se consume, devora, arde desesperada demandando adoración, quiere remediar la ausencia de Dios que genera supliéndola con la adoración que demanda, exige, impone, mendiga, etc.

 El alma que no se entrega a Dios, no lo recibe, y consecuentemente, no tiene vida, padece muerte eterna, yace en tinieblas, se muere.

 Esa alma muerta pesa sobre el cuerpo, le absorbe vida, lo corrompe y consume enfermándolo, deformándolo, estropeándolo y termina por abandonarlo, o sea, lo mata.

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