29 de julio de 2015

SI NO LO HACE SE PIERDE



SI NO LO HACE SE PIERDE


 Al habernos acostumbrado a imponer siempre nuestra caprichosa voluntad dedicada a satisfacer nuestro ego, hemos perdido la noción misma de la realidad.

 Llegamos a creernos dioses y nos comportamos como reyes tiranos que solo piensan en satisfacer su ego siempre creciente, y por lo tanto, siempre insaciables.

 Falsamente seguros al permanecer encerrados en estos delirios infernales no vemos la realidad, solo continuamos esforzándonos por comportarnos peor cada día.

 Acá es donde nos llega el tropiezo, la caída, lo inevitable, algo en lo que no podemos prevalecer, imperar, imponer nuestra voluntad.

 Es una ofensa al orgullo, un escándalo, la piedra de tropiezo o del escándalo.

 Lo vemos como desgracia, pero en realidad es un remedio, es lo que nos devuelve a la realidad y le pone un freno a tanto delirio caprichoso, a tanta obsesión enfermiza e infernal en la que ardemos desesperadamente buscando la manera de imponernos.

 Acá hay que tener cuidado porque es la última oportunidad de volver al camino. Es donde Dios prueba la Fe que decimos tener y donde nos llama la atención para que si decimos que lo amamos, lo hagamos verdaderamente.

 Es acá donde los demonios se van a desesperar por imponernos que odiemos y culpemos a Dios por las desgracias que padecemos.

 También acá es donde el propio ego-yo-orgullo se rebela asquerosamente poniéndose de manifiesto, quedando expuesto en su ser real odioso, perverso, obtuso, miserable, totalmente desamorado. Se le acaba la paciencia y demuestra lo que buscando ganar, imperar, imponerse, hacer su voluntad sea como sea.

 Ahí recurre a los demonios que temen perder el control del alma y que se desesperan por obtener un control total como no lo han tenido antes. Esto lo lograrían si consiguen convencer al alma de que su desgracia es un castigo de Dios.

 Ahí le harían perder la fe y la llevarían por el mundo con lástima, pena y autocompasión buscando venganza eternamente.

 El alma debe hacer un esfuerzo, reordenarse, corregirse, renunciar a sí misma, dejar de ser ególatra, dejar de mentirse, dejar de ser hipócrita, buscar la Verdad, aceptar la limitación a su ego y sus caprichos. Si no lo hace se pierde aun cuando diga tener fe, porque evidentemente no la tiene.

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