31 de agosto de 2015

LIBERARLO PARA SER LIBRES



LIBERARLO PARA SER LIBRES


 Constantemente nos va a cuestionar, se va a quejar y nos va criticar buscando imponer que no obedezcamos a Dios.

 Sin cesar el orgullo delirante pensando en él mismo va a imponer que desobedezcamos a Dios cuestionándonos, criticándonos, acusándonos, haciendo escándalos, berrinches, etc.

 No va a darnos reposo, descanso alguno, nos va a atormentar sin cesar, pero debemos perseverar en el camino de la obediencia a la Divina voluntad haciendo el esfuerzo de seguir al Señor porque día a día vamos a ir liberándonos de la tiranía del orgullo.

 Por mas escándalo y berrinche que haga, por mas quejas, lamentos, acusaciones, etc., que realice, debemos perseverar porque cuando mas se queja es cuando mas se esta viendo limitado, si no fuese así, no se quejaría.

 No importa lo que debamos pasar, padecer, los esfuerzos que debamos realizar, solo importa obedecer a Dios, negarse a sí mismo, ponerle límites al orgullo, liberarse de su tiranía, vencer sus caprichos y berrinches, exigencias e imposiciones.

 El sacrificio que hacemos ahora para obedecer a Dios nos hará felices mas adelante tal vez, pero seguro eternamente sin vueltas, debemos trabajar por el Pan que permanece y da Vida Eterna, no por el miserable mendrugo del orgullo.

 Como nenes queremos el dulce que satisface el ego, buscamos lo agradable, huimos de lo desagradable, no hacemos mas que satisfacer el abismo abominable de nuestro ego, pero la realidad es que ahí el abismo se alimenta de nosotros, nos quita vida, nos consume.

 Por ello es que debemos discernir la Voluntad de Dios, obedecerlo y perseverar en ese camino mientras que el orgullo se escandaliza y queja porque no es satisfecho como lo desea.

 Otra vez, el ego nos devora-consume, se alimenta de nuestra vida destrozándonos, corrompiéndonos, arruinándonos, aniquilándonos, volviéndonos semejantes a demonios.

 Debemos dejar libre a Dios, dejar de ponerle límites, dejar de buscar nuestra liberación caprichosa en la que nos volvemos adolescentes que cultivan el libertinaje autodestructivo.

 Dejar libre a Dios es discernir Su Voluntad y obedecerlo, seguirlo y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida-casa-corazón.

 Comprender, cuando liberamos a Dios, somos libres de esa obsesión, histeria, desesperación infernal de querer prevalecer, reinar, imponernos y hacernos adorar. Cuando obedecemos a Dios no arde ese deseo infernal de adoración que es lo que esclaviza y destroza a las almas.

BAJO LA TIRANÍA DEL ORGULLO



BAJO LA TIRANÍA DEL ORGULLO


  Con cualquier capricho generamos orgullo, con la constante egolatría también, en ese buscar adoración también estamos procurándole satisfacción, de manera que crece y crece hasta desbordarse.

 Nos aplasta, hunde y hace padecer sometiéndonos a la tiranía de sus caprichos, imponiéndonos que le procuremos satisfacción a sus ambiciones.

 Se pone encima y adelante, no nos deja ver el sol, encontrarnos delante de Dios, no nos permite percibir Su Presencia mientras que nos hace padecer.

 Al echarse encima nos hunde en tinieblas y nos hace padecer su ser inmundo, padecer su peso excesivo, nos maltrata con su ser y con su hacer.

 Bajo una horrenda tiranía infernal nos encontramos, bajo la tiranía abominable del mismo orgullo que hemos acumulado y que no dejamos de satisfacer, o sea, que sigue creciendo, extendiéndose, para nuestra desgracia.

 Considerar que vive de nosotros, consumiéndonos, devorándonos, estropeándonos, corrompiéndonos.
 Mientras crece nosotros disminuimos, nos exprimimos para que todo vaya a parar a él.

 Crece como una hernia espiritual y es como un globo, una hinchazón que provoca dolor.

 Mientras haya orgullo solo vamos a conocer padecimientos, sufrimientos infernales, solo vamos a ver tinieblas, solo vamos a tener miserias.

 Lo peor es que no nos importa otra osa mas que seguir conformando eses espíritu orgulloso que nos domina, somete y esclaviza. Nos sentimos satisfechos de éste, lo consideramos bueno y no nos queremos liberar de él.

 Pero Dios Es Dios y nos Ama, sabe lo estúpidos que somos y como no hemos querido escuchar la Verdad, por ello es que intervendrá.

 Esta intervención consiste en permitir un tropiezo, desgracia, revés, forzosamente no vamos a poder satisfacer el ego, conformar el orgullo, dedicarnos a aquello de lo que nos sentimos orgullosos.

 Ahí vamos a liberarnos un instante del dominio del orgullo infernal, tiempo que debemos emplear para que esa liberación sea para siempre.

 Si queremos ser liberados del orgullo para siempre tenemos que renunciar al orgullo, volver a Dios, dejar de vivir por y para nosotros mismos, aprender a obedecer-seguir al Señor.

SE QUEJA PORQUE ES EL ÚNICO PERJUDICADO



SE QUEJA PORQUE ES EL ÚNICO PERJUDICADO


 ‘No me podés tratar así, no podés maltratar de esta manera’, se queja como histérica prostituta el orgullo delirante que hemos acumulado.

 Nos acusa, se escandaliza, hace berrinches, exige ser satisfecho, conformado, saciado, aliviado.

 Es insoportable, no deja de quejarse y escandalizarse, no deja de hacer berrinches, permanentemente exige satisfacción, conformidad y la verdad es que nada le alcanza, nunca se da por satisfecho.

 Por lo que sufre nos responsabiliza y mas aun nos aborrece culpándonos de sus desgracias, pero la verdad es que él mismo es una desgracia en sí.

 No va a dejar de padecer porque es el padecimiento mismo, porque es rebeldía contra Dios, olvido y negación de Él.

 Sí consigue alivio o consuelo a sus tormentos cuando nos esta devorando-consumiendo, cuando se alimenta de nosotros.

 Si le ponemos límites y le impedimos que continúe haciendo esto, nos aborrece, culpa, acusa, quiere destrozarnos mientras que se muestra entre escandalizado y afligido.

 Desesperado exige que le procuremos alivio, que nos dejemos devorar, consumir, saquear, por ello nos castiga, atormenta y hasta busca aliarse con los enemigos exteriores que son satanás y sus demonios, la muerte eterna y todos sus muertos.

 Mas todavía nos aborrece cuando amamos-obedecemos a Dios, ahí teme por él mismo y desesperado nos combate, hace padecer, frenético nos castiga como a condenados porque no lo satisfacemos a él.

 Este cerdo abominable traidor lo tenemos todos adentro, es el mismo espíritu de orgullo que hemos alimentado al renegar de Dios, y por mas que lo obedezcamos ahora, antes no lo hicimos y ahí es donde ha crecido este espíritu miserable, traidor, abominable.

 Si obedecemos a Dios nos aborrece, castiga y hace padecer como a condenados, pero tenemos que ignorar tales cosas haciendo un esfuerzo para perseverar en el Camino, con el correr del tiempo este espíritu inmundo se irá debilitando, perdiendo su poder y ya no podrá hacer mas que quejas o protestas meramente formales.

 No tenemos que dejarnos engañar, quiere convencernos de que nos perjudicamos cuando obedecemos a Dios, pero la Verdad es que él es el único perjudicado porque de su tiranía somos liberados.

PARA QUE TENGAN UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD DE LIBERARSE DE SU TIRANÍA



PARA QUE TENGAN UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD DE LIBERARSE DE SU TIRANÍA


 Al renegar de la Voluntad de Dios, al prescindir de Él, generamos orgullo, un delirio mentiroso en el que terminamos perdidos, encerrados, evadidos de la realidad, atrapados como en sepulcro eterno.

 Perdidos en los delirios orgulloso, obsesionados con satisfacernos, buscando alivio y consuelo para los dolores siempre crecientes, no hacemos mas que aquello que nos perjudica, exigimos adoración, sumisión, obediencia, etc., como si estas cosas se nos debieran.

 Nos convencemos de que nos es debido ser adorados, servidos, obedecidos y el mismo orgullo nos aborrece, maltrata y exige que le procuremos estas satisfacciones.

 Se mueve como vieja histérica insoportable que demanda, exige e impone que se le haga caso, se la conforme, satisfaga en todos sus caprichos, pretensiones y demandas.

 De manera insoportable nos exige que le hagamos caso, que nos encontremos a su entera disposición como esclavos en todo tiempo, que le procuremos las satisfacciones que se le antojan.

 Nos culpa y responsabiliza por lo que padece, por sus sufrimientos, carencias, humillaciones. Excusada en estos razonamientos impone, exige, demanda que le procuremos satisfacción permanente, que nos hallemos enteramente a su disposición.

 No se conforma nunca, es un abismo delirante, y aun cuando por un instante se satisface, no quiere admitirlo porque siempre quiere tener la excusa para continuar exigiendo saciedad, conformidad, satisfacción, obediencia, servicio, imponiendo pertenencia.

 Su delirio es prevalecer, reinar e imponerse, esa es su locura y obsesión, no le interesa mas que hallarse permanentemente por encima.

 Es insoportable y solo puede conducirnos a la ruina. Esto es así porque ella misma es una ruina, esa vieja insoportable que es el orgullo delirante que no ha reconocido límites.

 Las almas no pueden ponerle límites a ese orgullo delirante y caprichoso que han engendrado, sostenido, alimentado, gestado, fortalecido, son y serán esclavas de esa bestialidad provocada por ellas mismas.

 Teniendo en cuenta esto es que El Señor permite su tropiezo, para que forzosamente no puedan dedicarse a satisfacer su orgullo y así tengan una última oportunidad de liberarse de éste.

DAR LO QUE PEDIMOS



DAR LO QUE PEDIMOS


 Sentimos la carencia de vida, la miseria propia de nuestro ser orgulloso y desamorado. Nos hallamos a merced del mismo orgullo que hemos generado al renegar y prescindir de Dios.

 No amamos a Dios ni a nadie, no generamos amor, solo nos hemos adorado a nosotros mismos, elegimos convertirnos en ególatras narcisistas infernales, por ello es que solo tenemos orgullo.

 Al no haber generado amor, al habernos adorado a nosotros, generamos orgullo y eso somos y tenemos, miseria espiritual, abominación, corrupción infernal.

 Ese orgullo nos maltrata, hace padecer, es fuego ardiente de satanás, deseo de adoración, el infierno mismo que exige satisfacción sin límite.

 En eso nos convertimos y no podemos liberarnos, ni siquiera lo queremos, dominados por su tiranía buscamos satisfacer el ego, conformar es deseo ardiente de adoración.

 No vemos que así es como ardemos mas aun, de esta manera es como el fuego se multiplica, haciéndonos adorar entramos en el camino de drogadicción espiritual, no satisface, solo engendra mas necesidad.

 De esta manera nos autodestruimos, no hacemos mas que aquello que nos perjudica, arruina, estropea, estamos dedicándonos a corrompernos, empeñados en saciar el ego que crece para devorarnos.

 Ese mismo orgullo nos maltrata, acusa, culpa y responsabiliza de las miserias que padece, nos culpamos por lo que padecemos al tener los sentimientos de ese espíritu orgulloso que engendramos.

 Nos culpamos por lo que sufrimos y con odio, rabia y furia nos movemos desesperados buscando alivio y consuelo, pero así solo generamos mas vacío, abismo, ego, necesidad, porque nos hacemos adorar, servir y obedecer en vez de adorar, servir y obedecer a Dios.

 Si no dejamos de exigir lo que no nos corresponde, si no empezamos a dar lo que pedimos, no vamos a salir del abismo, terminaremos autodestruyéndonos, acabaremos arruinándonos sin remedio.

NO TIENEN MAS REMEDIO QUE PADECER SU TIRANÍA



NO TIENEN MAS REMEDIO QUE PADECER SU TIRANÍA


 No hicimos mas que renegar de Dios hasta el abominable hartazgo infernal, así es como engendramos y alimentamos el orgullo que ahora nos posee.

 Este orgullo es tinieblas, olvido y negación de Dios, amor propio delirante, son las mismas tinieblas.

 Ese orgullo es un espíritu impuro, espíritu miserable, odioso, egoísta, perverso que solo y siempre piensa en él mismo.

 Se desespera por ser adorado, nos somete, esclaviza, nos obliga a procurarles satisfacción, exige obediencia constante en su desesperación por saciarse.

 Nos consume, devora, destruye, aniquila y transforma en lo que es, o sea, en nada, en tinieblas, nos derrumba, estropea y corrompe para que nos decantemos al infierno.

 Es obsesivo, caprichoso, histérico, delirante, permanece fuera de la realidad y como es mentira, una negación de la Verdad, no puede ajustarse a la realidad ni por casualidad.

 Solo piensa en él mismo, y como estúpidos creemos que se trata de nosotros, no llegamos a ver que es independiente, que se mueve por y para sí mismo poseyéndonos, vive de nosotros y se halla en nuestro interior, pero solo piensa en él y termina siendo algo totalmente separado, autónomo.

 No es absolutamente independiente, no puede, depende de nosotros, se alimenta de la vida que tenemos, nos la succiona, es como la burocracia en las naciones, como la corrupción en la administración pública.

 Nos obliga a vivir por y para él, para saciarlo, conformarlo, satisfacerlo, y nos hace creer que es por y para nuestro bien, pero la realidad es que es igual a su maldito padre y engendrador, satanás, un cerdo ególatra solo preocupado por él mismo.

 Nos encontramos a merced de lo que gestamos, aquello que por renegar de Dios hemos concebido, alimentado y que ahora se ha desbordado imponiéndose, prevaleciendo, tomándonos como esclavos de sus caprichos.

 Ese espíritu orgulloso se alza en el interior prevaleciendo y exigiendo ser adorado, servido, obedecido, y las almas que no lo han combatido antes, no podrán hacerlo ahora, no tienen mas remedio que padecer su tiranía.

NOS DA LA OPORTUNIDAD DE DESPOJARNOS DEL ORGULLO



NOS DA LA OPORTUNIDAD DE DESPOJARNOS DEL ORGULLO


 Nos tienta y hace caer en muchas cosas el adversario. Puede hacerlo porque somos viciosos, débiles, corruptos y ni siquiera tenemos buena intención, no tenemos una firme determinación de volver a Dios, de andar por el buen camino.

 Puede hacer de nosotros lo que se le antoje sin límite, nos vamos al abismo sin remedio, estamos dejándonos arrastrar, llevar, dominar, controlar, someter, revolcar en el barro, perder en el chiquero.

 No hacemos esfuerzo alguno por volver a Dios, negarnos a nosotros mismos, al contrario, si nos esforzamos es para seguir satisfaciendo el ego, conformando el orgullo, saciando vicios, corrompiéndonos, arruinándonos.

 Del abismo miserable de egolatría narcisista infernal no nos movemos, no salimos de la nada corrupta en la que nos hemos convertido al renegar de Dios sin límite.

 Ni siquiera advertimos como estamos corrompiéndonos a diario, no nos interesa comprobar que nos degradamos, estropeamos, arruinamos, enviciamos, solo queremos permanecer como ausentes, evadidos de la realidad, encerrados en la indiferencia en la que acabaremos por sepultarnos sin poder salir eternamente.

 Por tenernos lástima, pena, enfermiza autocompasión infernal es que nos movemos para buscar satisfacción para el ego, saciedad para el orgullo, conformidad para vicios y ambiciones.

 Hundidos en las tinieblas del olvido y de la negación de Dios desconocemos totalmente la verdad quedando apegados a la mentira, evadidos de la realidad, sometidos a la miseria abominable en la que nos hemos convertido no pudiendo hacer mas que padecer.

 Verdaderamente estamos condenados a la perdición eterna y esto es porque lo hemos buscado, provocado, generado, colaboramos mucho en merecerlo.

 Sin embargo, Dios no nos abandona y nos da la oportunidad de salir del abismo, de la miseria, de la abominable egolatría narcisista infernal.

 Él mismo nos abre una puerta dándonos la oportunidad para negarnos a nosotros mismos, para renunciar a la egolatría y para no poder satisfacer vicios, ambiciones, perversiones, caprichos, depravaciones, corrupciones, etc.

 Nos da la oportunidad de purificarnos, corregirnos, vencer el ego, derrotar el miedo, abandonar la inútil preocupación por sí y nos da la opción de seguirlo-obedecerlo en el verdadero olvido y negación de nosotros mismos.

 Nos da la oportunidad de derrotar el orgullo y de abandonar caprichos, de despojarnos de esa vida miserable que construimos arruinándonos mientras elegimos satisfacer ego y vicios, concretar ambiciones, etc., de nosotros depende despojarnos de vanidades y emprender el camino por el que Dios quiere llevarnos.

CONSCIENTES DE LA PROPIA MISERIA, VENCER EL MIEDO Y CONFIAR EN ÉL



CONSCIENTES DE LA PROPIA MISERIA, VENCER EL MIEDO Y CONFIAR EN ÉL


 Nos encontramos encerrados en el estrecho y reducido mundo de caprichos, ambiciones, egoísmos, miserias, obsesiones, desesperaciones e histerias.

 Somos unos ególatras desamorados orgullosos y no pensamos mas que en nosotros mismos desesperándonos por lograr adoración, satisfacción para el ego infernal, saciedad para ese deseo ardiente infernal que ha surgido en el interior al renegar y prescindir de Dios.

 Somos miserables, no hemos querido mas que saciar el ego siempre, no hicimos otra cosa mas que satisfacer vicios y dedicarnos a concretar ambiciones, ahora es inevitable que paguemos las consecuencias de este obrar miserable, perverso, egoísta, infernal.

 Solo oscuridad y tinieblas, solo vacío y desolación, tiranía de los caprichos veremos y en al mas abominable miseria en la que nos hemos sumergido sin poder lograr la saciedad que perseguimos instintivamente sufriendo aun mas por ello.

 A oscuras, en tinieblas, nos movemos vagando sobre la faz de la tierra como si estuviésemos en el infierno, no hay otra cosa mas que vacío y desolación, no podemos mas que cosechar las miserias que hemos sembrado al renegar perversamente de Dios.

 Acá es donde tendremos la última oportunidad de hacer un esfuerzo de fe, de hacer lo que no hicimos hasta ahora, confiar en Dios, creer en su Amor.

 No hemos creído en Él, no hemos confiado, y por supuesto que mucho menos lo hemos obedecido, por ello es que llegamos a este estado lamentable, abominable, perverso e infernal.

 Ahora tenemos que hacer el esfuerzo que no hicimos, negarnos a nosotros mismos, vencer el miedo, la preocupación por nosotros mismos y confiar en Dios, seguirlo-obedecerlo, de lo contrario no saldremos del abismo.

 Ahora que ya ha quedado expuesto, en evidencia, lo que realmente somos, valemos, tenemos, podemos, sabemos, etc., tenemos que confiar en Dios, hacer el esfuerzo por confiar verdaderamente en Su Amor.

 Viéndonos como estamos, chorreando inmundicia, sabiendo que nos hemos revolcado en el chiquero con y como demonios, tenemos que presentarnos ante Dios. Estamos ante Él y somos sumamente conscientes de esta abominable realidad en la que nos hemos convertido.

 Acá es donde debemos vencer el miedo, hacer el esfuerzo de confiar, acá es donde hay que renunciar al orgullo y pidiendo perdón, suplicar ser readmitidos a su Presencia emprendiendo el camino de la purificación.

 Acá es donde cae el orgullo, donde podemos confiar verdaderamente en Dios sin suponer ocultamente que merecemos su aprobación, sabemos que no la tenemos mas que por su amor porque solo merecemos condenación.

MIENTRAS QUE VAGAN SIN RUMBO SOBRE LA TIERRA



MIENTRAS QUE VAGAN SIN RUMBO SOBRE LA TIERRA


 La fortaleza consiste en que Dios sea Fuerte en el alma, que su Presencia sea real, verdadera, constante, consolidada, que Él haya llegado a pasar hasta el fondo del alma.

 Cuando el alma se encuentra firmemente unida a Dios tiene fortaleza porque Dios es fuerte en ella.

 El alma que no se ha unido a Dios, que ha renegado de Su Voluntad, que fue caprichosa, rebelde, orgullosa, fingiendo ser fuerte por su rebeldía desatada, llega irremediablemente al encuentro de su ruina desmoronándose, derrumbándose, ahogándose en su real debilidad.

 Es inconsistente, duda, teme, se preocupa por sí, sucumbe en la debilidad propia cuando debe enfrentar las dificultades propias del paso por el mundo, se desmorona y entra en crisis hasta arruinarse, destruirse, deshacerse.

 Ante las dificultades sigue con su perversa y caprichosa costumbre, trata de imponerse, reinar y prevalecer, busca hacer su voluntad, pero fracasa, es derrotada por débil, miedosa e inconsistente.

 Ahí se odia, aborrece, desprecia, debilitándose aun mas, hundiéndose mas todavía en sí misma hasta perderse en tinieblas. Al final se convierte en un fracaso andante que se arrastra sobre la faz de la tierra.

 Las almas construyen fortalezas de cristal, son fuertes en apariencia porque la realidad es que son sumamente frágiles.

 Fuerte es el alma que siendo derrotada no se queda revolcándose en el odio y autodesprecio sino que se levanta, corrige lo que hace falta y continúa.

 Falsamente fuerte es el alma que continúa persistiendo en aquello que es un error, capricho, obsesión.

 Tenemos que solucionar lo esencial, volver a Dios, permitirle a Él tener vida-Presencia en el alma, dejarlo Ser y Hacer en nuestra vida, tenemos que dejar de ser caprichosos obtusos empecinados en autodestruirse, considerar que vamos camino a la ruina inevitable de tanto hacer lo que queremos sin admitir límite ni pedir consejo.

 Construimos la falsedad de que reinamos en nuestra vida cuando lo que estamos haciendo es encerrarnos, aislarnos, hundirnos en el abismo de la egolatría convirtiéndonos en débiles histéricos caprichosos infernales obsesionados por prevalecer mientras que vagan sin rumbo sobre la faz de la tierra.

EL SACRIFICIO BENDICE LO QUE SE HACE



EL SACRIFICIO BENDICE LO QUE SE HACE


 Quiere convencernos el adversario de que obramos mal simplemente porque no lo obedecemos a él, porque no lo seguimos, no le hacemos caso, porque lo ignoramos al obedecer-seguir a Dios.

 Quiere que lo elijamos a él porque desea ser adorado, pero también por su orgullo, en sus celos y envidia no soporta que amemos a Dios, lo obedezcamos y sigamos.

 Si bien se desespera por seducir, engañar y controlar a todas las almas, mas lo desesperan las almas que aman a Dios.

 Ahí explota de ira, rabia, furia, maldad, revienta de celos y envidia, no soporta que haya almas que aman a Dios, que lo sigan y obedezcan en lugar de adorarlo a él.

 Se le cae la mentira, la falsedad, su ilusión, el alma que ama-obedece a Dios hace que se venga abajo su mentira, le recuerda la Verdad y lo deja expuesto como mentiroso, por ello es que la odia y aborrece especialmente.

 También la odia y aborrece especialmente porque le teme mas que a otras. Le teme porque no la controla y porque con su ejemplo podría despertar a otras almas y recordarles que es a Dios a quien hay que adorar, seguir, obedecer, creer.

 Con desesperación histérica infernal persigue y maltrata a las almas que aman a Dios, las aborrece especialmente y sea como sea quiere controlarlas, someterlas, esclavizarlas, destruirlas, arruinarlas y hacerlas padecer.

 También quiere convertirlas en suyas y usarlas como escarmiento para otras almas, por eso es que las destroza con sufrimientos, castigos, padecimientos.

 También dice que las almas que aman y obedecen a Dios están enfermas, por eso es que dice que quiere curarlas, de ahí que las castigue, atormente y haga padecer, sostiene que es su tratamiento para curarlas mientras que está intentando imponerles su mentira como verdad.

 Quiere reformarlas, hacerlas suya, cambiarlas, rectificarlas, quiere hacer que se retracten para alimentar su ego, para satisfacer su orgullo, por ello es que las castiga de manea insoportable, por la fuerza desea obtener la satisfacción que busca.

 En el mismo sentido quiere usarlas para que digan sus mentiras, las reforma a golpes y las usa para esparcir sus mentiras para engañar y seducir a muchos.

 No importa lo que satanás y sus demonios quieran o hagan, importa lo que Dios quiere y hace y en eso es en lo que debemos perseverar, hay que colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios, y si cuesta, mejor porque el sacrificio bendice especialmente lo que se hace.

DEFIENDEN LA MENTIRA HASTA CONDENARSE



DEFIENDEN LA MENTIRA HASTA CONDENARSE


 Hacemos lo que queremos mientras que podemos. Irremediablemente siempre llega el tropiezo, el agotamiento, hallamos un límite imposible de sobrepasar.

 Desgraciadamente siempre tenemos que llegar al extremo, donde la cuerda nos ahorca, ahí solo recapacitamos, abrimos los ojos, vemos, miramos y entendemos que es necesario un cambio.

 Sin trastorno, sin crisis, sin desgracia no abrimos los ojos, no volvemos a la realidad, seguimos evadidos, distraídos, encerrados en fantasías o ahogados en vanidades.

 Cuando nos llega el dolor comprendemos que algo no anda bien y ahí se abren los ojos, pero ni siquiera todos lo hacen al llegar a tal extremo.

 Llegan al extremo de la cuerda, se ahorcan, pero siguen negando la realidad, se resisten a ver que están atados, que son limitados, que son como un perro encadenado que solo se mueve dentro de la escasa libertad del metro que tiene su cadena.

 Son muchas las almas que no quieren abrir los ojos, que no quieren ver lo que sucede, se ahorcan y padecen, pero continúan negando la realidad, siguen olvidándose de Dios, apartándose de Él, hundiéndose en sí mismas, apegándose a mentiras y perdiéndose en vanidades.

 Son muchas las almas que, llegando al extremo, ahogándose, perdiéndose en su propia miseria, siguen resistiéndose a ver la realidad, continúan oponiéndose a abrir los ojos, se evaden de la realidad renegando de la Verdad mas evidente.

 Ven que permanecen en una fantasía, que viven una mentira y no quieren entenderlo, aceptarlo, se niegan a comprenderlo, siguen mintiéndose, engañándose, continúan renegando de Dios hasta el abominable hartazgo infernal.

 Defienden la mentira a la que se han apegado, sometido, ligado, recurren a nuevas mentiras y exageran su abominable deformidad hasta el extremo de llegar a ser peores que demonios.

 Pelean contra Dios no queriendo ver que están autodestruyéndose, que se convierten en semejantes a satanás. No se rinden, no desisten, defienden la mentira hasta condenarse cuando la Verdad serviría de amargo remedio humillándolas en un instante, pero liberándolas por completo para siempre.

TARDA PERO LLEGA



TARDA PERO LLEGA


 Se encuentra encerrado, aislado, perdido, hundido en sí mismo el adversario, ahogado en su miseria, y hallándose en este estado ha pasado a la eternidad, de manera que permanece en el infierno que ha merecido por haberse vuelto infernal.

 De la miseria no ha querido salir, al contrario, se apegó a ella, no se corrigió cuando tuvo oportunidad, quiso permanecer postrado en la abominación en al que estaba convirtiéndose.

 Se deformó mucho mas aun rechazando a Dios, repudiando la Verdad, apegándose a la mentira, dedicándose a tratar de obtener la satisfacción de sus caprichos, ambiciones, perversiones, depravaciones.

 Definitivamente confirmó que deseaba perderse, que quería renegar de Dios hasta el hartazgo, por ello es que consumó su ruina y autodestrucción, así es como mereció perderse, ser condenado, no pudo prevalecer en el Cielo.

 Este enfermizo infernal insoportable asecha a las almas, las persigue, quiere dominarlas, controlarlas, echarse encima, usarlas, valerse de ellas, devorarlas, etc., solo piensa en él mismo, en su satisfacción y a ciegas va buscando su seguridad.

 Entiende por seguridad dominar, reinar, imperar, someter, prevalecer, hacerse obedecer, servir, adorar, pero así es como solo construye fantasías momentáneas, es todo falsedad, algo que solo dura un tiempo, no tarda en derrumbarse.

 Que se derrumben sus obras no significa que sea sin consecuencias en el mundo porque en el mundo realiza sus perversas obras.

 Son muchas las almas que lo siguen, eligen, prefieren y así es como son muchas también las que se condenan, pierden, arruinan, condenan cuando su mundo falso es derrumbado o se viene solo abajo.

 Las personas no quieren entender, ni siquiera miran mas allá, pero todo cuanto no hace Dios se cae, derrumba, se termina, y por mas que dure varios años, llega irremediablemente a su final porque es precario, se halla construido en la arena, solo subsiste mientras las mismas almas le dan su vida para sostenerlo.

 Una vez que las almas son vaciadas, cuando no les queda mas vida porque los demonios se la han succionado, aquello que han construido se derrumba por su propio peso, no puede sostenerse ya, y esto llega, es irremediable, por mas que se demore, es inevitable y llega. En este momento estamos en el mundo, en las naciones, en la vida común de las almas.

JAMÁS VA A TENER SEGURIDAD



JAMÁS VA A TENER SEGURIDAD


 Quiere imponernos el adversario la creencia de que obramos mal para que andemos preocupados por nosotros mismos, con miedo y dudando de todo.

 Quiere demolernos, derrumbarnos, derribarnos, hacer que nos arrastremos y andemos huidizos, temerosos, dominados por el miedo, sometidos por la debilidad.

 Pretende imponernos su voluntad maldita orgullosa, soberbia, autodestructiva, busca arruinarnos ya desde ahora para dominarnos, controlarnos, tenernos como esclavos.

 Quiere robarnos la vida, succionarnos vitalidad, por ello es que nos demuele con acusaciones, imponiendo culpas, cercándonos, buscando aislarnos.

 Solo piensa en él mismo, en lograr seguridad, o sea, en prevalecer, dominar, controlar, imponerse para tratar de apaciguar le miedo que lo domina.

 Ese constante querer controlar a las almas es fruto de su miedo, de su miserable preocupación por sí mismo. Solo piensa en él y solo le preocupa lograr su seguridad, de ahí que desesperada, histérica y obsesivamente busque dominar, controlar, imperar, imponerse, prevalecer.

 Nunca va a liberarse del miedo porque es miedo en sí mismo, su miedo es fruto del vacío de Dios que no va a poder remediar porque de Él ha renegado, prescindido, se ha apartado para hundirse en sí mismo.

 Nunca a liberarse del miedo porque en miedo-tinieblas se ha convertido, solo puede conformarlo y de esta manera acallarlo, pero no liberarse verdaderamente.

 Eso es lo que hace al dominar, someter, aplastar y esclavizar a las almas, acallar su miedo, evitar ver que puede perder su control y que puede ser aplastado, sometido y condenado al olvido eterno, a las tinieblas donde nadie se acordará mas de él.

 Jamás va a tener la seguridad de haber conseguido lo que quiere, podrá lograrlo momentáneamente, pero dada su naturaleza inestable, inconsistente, miserable, no va a estar seguro nunca, con desesperación histérica obsesiva infernal va a seguir buscando insoportablemente imponer, reinar, prevalecer, hacerse obedecer hasta provocarse la ruina a sí mismo, hasta derrumbar él mismo su imperio.

30 de agosto de 2015

LA BESTIA Y LA PROSTITUTA, UN SIGNIFICADO



LA BESTIA Y LA PROSTITUTA, UN SIGNIFICADO


 Se comporta como una histérica maldita insoportable desesperada por controlarnos esa rebeldía interior que tenemos contra la Voluntad de Dios.

 Se cree reina, diosa, superior y solo piensa en satisfacerse, conformarse, es insoportable, insaciable, abominable, sumamente semejante a satanás.

 Nos sentimos orgullosos paseándonos por el mundo ostentando la rebeldía que tenemos contra Dios, pero no vemos que lo que hacemos es convertirnos en la bestia infernal sobre la que se halla montada la prostituta que menciona el Apocalipsis.

 Esa bestia viciosa, deforme, enfermiza, infernal, abominable, es lo que somos y el orgullo rebelde delirante que tenemos es la prostituta.

 Descontrolados y convertidos en eso nos oponemos a Dios y suponemos que reinamos, prevalecemos, que vivimos una supuesta divinidad en la tierra, demostrando de esta manera que en realidad compartimos el delirio de los demonios.

 Lo único que hacemos es alimentar a esa prostituta insoportablemente histérica, la conformamos, o sea, saciamos la rebeldía orgullosa oponiéndonos siempre a Dios, renegando siempre de su Voluntad.

 Así es como nos bestializamos, como nos convertimos en bestias infernales, abominables, deformes, unos cerdos viciosos insaciables.

 Vamos camino a la autodestrucción, a la ruina sin remedio lo estamos provocando, en desgraciados nos estamos convirtiendo, por mas que nos quejemos y escandalicemos, tenemos lo que somos y somos lo que queremos, aquello en lo que nos convertimos al renegar de Dios.

 Vamos camino a padecer como condenados sobre la faz de la tierra porque nos comportamos como tales, porque renegamos de Dios, de Su Voluntad, prescindimos de Él dedicándonos miserablemente a lo que queremos, caprichosa, odiosa y resentidamente a satisfacer a esa prostituta delirante de orgullo que es la rebeldía y de la que estamos orgullosos como estúpidos.

ES NECESARIO HACER UN ESFUERZO



ES NECESARIO HACER UN ESFUERZO


 La rebeldía que tenemos contra Dios se rebela contra nosotros mismos dominándonos, controlándonos, sometiéndonos, esclavizándonos, conduciéndonos a la perdición eterna.

 La única manera de ponerle límite es buscando la Voluntad de Dios, discerniéndola y haciendo el esfuerzo y sacrificio para obedecerla.

 Con la obediencia actual vamos rectificando rebeldías anteriores, vamos purgando el efecto de éstas y nos liberamos de los vicios que engendra.

 Tenemos que hacer el esfuerzo y sacrificio de discernir la Voluntad de Dios y de seguirlo-obedecerlo negándonos a nosotros mismos en lo que nos pide.

 Así es como Él mismo nos conduce a que rectifiquemos rebeldías anteriores, purguemos vicios y nos liberemos de esta tiranía infernal que nos encadena, ahorca, somete y arrastra al infierno.

 Podemos intentar liberarnos de un vicio, pero si no purgamos la rebeldía que lo originó, no vamos a liberarnos de ese vicio jamás, solo lo estaremos limitando y sería como podarlo, o sea, mas peligroso, le estaríamos dando fuerza para que surja explotando con toda la furia de la rebeldía contenida.

 Hay que buscar esa rebeldía que origina los vicios, que los engendra, y eso es lo que debemos solucionar, purgar, remediar, resolver.

 En oración tenemos que pedirle al Señor que nos rebele donde se originó la rebeldía que nos apartó de Él para renunciar a ella y para afirmar que deseamos obedecer a Dios.

 A la par, en lo cotidiano debemos ir obedeciéndolo para rectifica y corregir rebeldías anteriores.

 Es todo un trabajo real, sacrificado y constante el que hay que hacer para volver verdaderamente a Dios, liberarse de cadenas infernales, para vencer a los enemigos espirituales buscado la verdadera libertad, la propia de los hijos de Dios.

 No basta con hablar sobre Dios, no alcanza con algunas oraciones, es un camino de esfuerzo y sacrificio el que debemos seguir para poder volver a Él verdaderamente, para salir del abismo y vencer a los enemigos espirituales, para llegar a ser realmente libres.

BAJO LA TIRANÍA DE SU PROPIA REBELDÍA



BAJO LA TIRANÍA DE SU PROPIA REBELDÍA


 El alma rebelde siempre quiere controlar, dominar, imponerse, prevalecer.

 Esto se debe a que se halla hundida en sí misma, olvidada de Dios aunque hable de Él todo el tiempo, y ahí abajo solo se preocupa por sí misma.

 Yace en tinieblas, tiene miedo, se preocupa por sí histérica, angustiante, obsesiva y desesperadamente.

 Busca seguridad y supone que la obtiene dominando, controlando, imponiéndose, prevaleciendo.

 No ve que así mas se olvida de Dios y mas se aparta de Él, razón por la que pasa a tener mas miedo, mas preocupación por sí. Eso le genera mas histeria desesperante y ahí es donde con locura quiere imponerse, dominar y prevalecer.

 El alma rebelde contra la Voluntad de Dios solo vive para autodestruirse, arruinarse, corromperse.

 Esto se nota en que solo se dedica a alimentar su rebeldía, se siente orgullosa de ella, pero no hace mas que satisfacerla para que siga creciendo, extendiéndose, multiplicándose.

 Se presenta como fuerte, pero es su máscara, tiene miedo, es débil, se preocupa obsesiva, desesperada e histéricamente solo y siempre por sí misma.

 De su misma debilidad surge el querer dominar, controlar, prevalecer, imperar, imponerse.

 Dada su debilidad, inconsistencia, miedo, preocupación por sí, se escurre, deforma, estrecha y amolda adaptándose a lo que sea necesario para lograr lo que quiere que es ser esencialmente rebelde.

 No deja de conformar su rebeldía, es decir, no deja de rebelarse, oponerse, y si no puede hacerlo abiertamente por debilidad y miedo, lo hace oculta y disimuladamente, pero no obedece, no acepta, no se entrega, no renuncia a sí, no se limita.

 Su obsesión desesperante es esa, no hacer mas que rebelarse, no soportar humillación, no obedecer, solo empeñarse en prevalecer.

 Esto es por cobardía, por miedo, teme por sí y no soporta el maltrato de su mismo orgullo que le reprocha cuando lo limita.

ESO NUNCA VA A SER BUENO



ESO NUNCA VA A SER BUENO


 Una pequeña rebeldía contra la Voluntad de Dios es ya en sí misma una desgracia, es una hendija abierta por la que se puede colar el adversario.

 Esa rebeldía es alimentada por el enemigo, instigada, busca hacerla mas fuerte y mas grande para poder adentrarse mas en nuestra vida, para poder adquirir mas poder, control, capacidad de disposición.

 Creemos que nos elegimos a nosotros mismos, que es por y para nuestro bien, pero en realidad eso es lo que sugiere el adversario, lo que éste quiere que creamos para que orgullosamente defendamos la rebeldía que tenemos contra Dios.

 Sintiéndonos orgullosos y satisfechos de rebelarnos contra Dios, llevamos esa rebeldía a extremos, la protegemos, la alimentamos y nos dejamos controlar por el adversario que sabe como usarla a favor suyo y para ruina nuestra.

 Como idiotas nos movemos defendiendo la rebeldía, con odio, furia, caprichos y maldad, no vemos en lo que estamos convirtiéndonos, en aquello en lo que nos volvemos y como el alma se va pudriendo, enfermando, deformando, estropeando.

 La rebeldía surge por elegirse miserable, egoísta y miedosamente a sí mismo. Creemos que es un beneficio, algo bueno, necesario, justo, pero la verdad es que se trata de veneno.

 Es veneno para alma, es donde ésta se aparta de Dios para comenzar a morir, para pudrirse en vida, para estropearse, deformarse, volverse semejante a demonio, enviciarse, corromperse, etc.

 La rebeldía es un rechazo a Dios, una ruptura y seriación de Él, un elegirse miserable, egoísta y miedosamente a sí mismo.

 Por mas que el adversario venda la rebeldía como algo bueno, justo, necesario, la verdad es que rebelarse contra Dios y elegirse a sí mismo siempre ha sido malo y lógicamente es evidente que siempre ha sido la causa de la ruina de las almas.

 Eso no va a cambiar por mas que en estos tiempos se diga que es bueno rebelarse contra Dios o que hasta Él mismo lo aprueba, quiere o felicita como lo anuncian el falso profeta y el anticristo.

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