9 de septiembre de 2017

VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (IV ta parte)



VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (IV ta parte)







Introducción


Mientras Dios no ocupe su lugar, continuaremos construyendo en la arena, seguiremos colocando a otros en su lugar y sufriendo-padeciendo las consecuencias de semejante aberración.

En el fondo nos hemos colocado en el lugar de Dios, somos el principio, centro y fin de nuestra existencia.

 Esto, por definición, es autodestructivo, comenzamos y acabamos en nosotros mismos.

Él Es Dios, nada ni nadie puede reemplazarlo o sustituirlo, pretender hacerlo es locura y causa de todos los males, y es motivo de condenación eterna, es lo que empuja a las personas a vagar eternamente en tinieblas, en el abismo de muerte eterna en el que continúan insistiendo en aquello que no creen, que su delirio-falsedad-mentira es verdad.

Si otros no aman a Dios ni quieren ni les interesa corregirse, necesariamente deberán aceptar que nosotros lo amamos y obedecemos, que lo servimos y le pertenecemos.

Si no lo hacen, sufrirán las plagas de egipto, Dios mismo viene a liberar a su pueblo, a aquello que lo aman-siguen-obedecen, aquellas personas que verdaderamente le pertenecen y se hallan consagradas enteramente a su servicio.

De la misma manera que castiga-azota-advierte a quienes no aman a Dios ni lo obedecen, castiga-azota-advierte a nuestro orgullo-ego-yo para que ajustemos el rumbo, para que lo obedezcamos fielmente en su Voluntad Divina. Dios Es Padre que educa-corrige a sus hijos para hacerlos crecer-madurar-evolucionar.


Capítulo 1


 En dos errores-defectos-vicios comunes caemos al no ocupar el lugar que es debido, y especialmente, al no darle a Dios el lugar que le es debido:

1.- Colocarse por encima de todos.

2.- Colocarse por debajo de todos.


Capítulo 2


 En ambos errores encontramos el mismo defecto de raíz, Dios no ocupa su lugar en nuestra vida, y consecuentemente, nosotros tampoco ocupamos el lugar que nos corresponde.

 Si no ocupamos el lugar que nos corresponde, ¿Quién ocupa nuestro lugar?, lo ocupa el ‘yo’ impregnado de orgullo-amor propio, embadurnado de la pestilencia infernal, delirando de soberbia.


Capítulo 3


 Separados de Dios, nos hundimos-encerramos-abismamos en nosotros mismos, nos perdemos en las tinieblas e inmundicias de nuestro ser autodestructivo miserable que se descompone como cadáver en un lupanar-ciénaga-chiquero.

 Solo unidos  Dios permanecemos donde nos corresponde, en Él, y de Él recibimos la Vida Verdadera de la que podemos nutrirnos y por la que nos vivificamos-fortalecemos para seguir creciendo-evolucionando-madurando-progresando espiritualmente.


Capítulo 4


 En los dos extremos mencionados, con mas todos sus intermedios, siempre vamos a encontrar autodesprecio.

 El autodesprecio es odio a sí mismo y es natural, normal, lógico y consecuente con la ausencia de Dios-Amor-Vida.

 En el vacío-ausencia de Dios fermenta el odio, y la capacidad de amar se vuelve odio-furia-maldad-deseo de venganza.

 La capacidad o voluntad de amar debería crecer como árbol ramificándose, extendiéndose en todas direcciones: Dios, sí mismo, amigos y enemigos.

 Al no crecer el amor en esas direcciones crece el odio-desprecio.


Capítulo 5


 Dicen las personas que no odian ni desprecian a nadie, dicen, y hasta creen ser buenas. Se engañan y pretenden engañar.

 No amar a Dios como es debido, no darle el lugar que le corresponde, es no amarlo, es despreciarlo y es oponer una muralla de odio-desprecio-rechazo.

 Lo mismo sucede en las otras direcciones en las que el árbol de la vida-amor debe crecer.


Capítulo 6


 Tanto el que se exalta pretendiendo colocarse por encima de todos, como el que se somete colocándose por debajo de todos, se auto desprecian.

 Ninguno de los dos extremos se aman como es debido.

 Amarse como es debido es aceptar la Verdad, es ver lo que realmente somos, podemos, tenemos, sabemos, hacemos, etc., y no odiarse-despreciarse-rechazarse por ello. Hay que ver la nada inútil y miserable que realmente somos y no odiarse por ello.

 Naturalmente surge miedo ahí en el fondo, viendo-conociendo-contemplando la propia miseria, esa indigencia real que somos-podemos-tenemos-sabemos.

 Del miedo surge el desprecio-odio-recazo-negación, y consecuentemente la evasión:

1.- Unos se evaden fingiendo y negando lo que son, construyendo una imagen-apariencia adorable, admirable y se esfuerzan por imponer a otros ese delirio-negación-evasión de la realidad. Éstos son los que pretenden estar por encima de todos aplastándolos, humillándolos, despreciándolos, buscándoles defectos y/o inventándoselos para rebajarlos.

2.- Otros se evaden lamentándose, teniéndose lástima, hundiéndose-abismándose en sí y pasan a suplicar no ser odiados despreciados, adulan-adoran a todos y se fingen serviciales para lograr ser amados-aceptados-no rechazados.


Capítulo 7


 El que se exalta, eleva, alzar y pretende imponer sobre todos, también se autodesprecia, se tiene lástima, pero lo oculta-niega.

 Éste desprecia lo que es, lo niega-oculta, finge no verle y se desespera por evitar que otros lo vean, coloca su máscara-apariencia por encima, y por ella espera ser amado-adorado-no despreciado-aceptado-servido.

 Este es el tipo mas común en estos tiempos en los que las personas deliran de soberbia, fingen no preocuparse por sí, pero viven miserablemente por y para sí perdiendo el tiempo, dedicándose a amarse y a hacerse amar-adorar-servir.

 Fingen ser despreocupadas, no importarles lo que otros digan o hagan, pero no levantan la cabeza de su miseria, constantemente se encuentran pendientes de sí y de su entorno sumidas en la preocupación, atormentadas por el miedo.


Capítulo 8


 Al no estar Dios en su lugar, las personas yacen en su miseria, se ahogan en su debilidad, son socavadas por su miseria, naufragan en la inmundicia de su ser que se auto descompone.

 Ahí padecen miedo, del miedo surge la furia y esa furia socava y pesa-aplasta a la vez empujándolas mas al abismo-ego, hundiéndolas mas en sí.

 Es un círculo vicioso autodestructivo, y el pretender salir de esa miseria ruinosa solo termina produciendo mas ruina-desgracia-destrucción, realmente están des-creándose.

 La única salida posible-real-verdadera es solucionar el problema de fondo, la ausencia de Dios, que Dios ocupe su lugar propio y correspondiente.


Capítulo 9


 Nos encerramos-hundimos-abismamos en nosotros mismos, tememos por nuestro ego-yo-orgullo, nos lamentamos y terminamos perdidos en la nada miserable que somos volviéndonos histéricos caprichosos insoportables sumamente similares a demonios.

 Nos hemos vuelto sumamente conscientes de nosotros mismos, o lo que es lo mismos, completamente olvidados de Dios. Nuestro modo normal de existir es nocivo, autodestructivo, ruinoso, corrupto, infernal.

 Tememos el odio-desprecio-rechazo de otros, pero eso esta en nosotros, somos nosotros los vacíos-desamorados nimbados de odio-desprecio.

 No vemos lo que otros hacen o harán sino lo que hay en nosotros.

 Es el espejo.

 Acusamos a otros de lo que somos-hacemos-tenemos nosotros.

 Tememos que nos hagan lo que en realidad estamos haciéndonos.

 No hay peor enemigo que aquello que hemos forjado dentro.

 La falta de Amor-Dios-Verdad es lo que nos ha conducido a la ruina, y falta Dios porque no lo hemos recibido-aceptado-seguido-obedecido.


Capítulo 10


 Hay que considerar dos cosas fundamentales:

1.- Como tratamos a Dios somos tratados.
2.- Como nos tratamos somos tratados.

1.- Si Dios no ocupa su lugar, si no es aceptado-seguido-obedecido, si lo tenemos aplastado, sometido, humillado, postrado, crucificado, esclavizado, si es un espectador del triste espectáculo que montamos en el mundo para hacernos adorar-ver-aceptar, eso mismo tenemos-somos-padecemos.

 Esa existencia miserable que le damos a Dios en nuestra vida es la que estamos forjándonos y eso es lo que somos-tenemos, una existencia miserable, sin Vida Verdadera, existencia que se vuelve viciosa, corrupta, destructiva, ruinosa, miserable.

2.- Como nos tratamos a nosotros mismos, somos y seremos tratados por otros, todo se replica, si no nos amamos verdaderamente, en derredor tampoco van a hacerlo.

 Amarse verdaderamente a sí es querer para sí lo que Dios quiere, es responder a la vocación-llamado, es colaborar con el Bien Verdadero y Eterno que Él nos hace-da-ofrece.


Capítulo 11


 En vez de juzgar a otros por lo que son, hacen o tememos que hagan o no hagan, debemos comenzar por poner orden interno, en nuestra casa-vida-corazón, porque el exterior va a ser siempre efecto y reflejo del interior.

 Debemos amarnos verdaderamente, tenemos que aceptar a Dios, seguirlo-obedecerlo, responder a la vocación-llamado, colaborar en el Bien Verdadero y Eterno que Él nos hace-da-ofrece.

 Así es como Dios ocupará su lugar propio y correspondiente, así es como recibiremos Vida Verdadera y de esta manera es como evolucionaremos espiritualmente venciendo el muro miserable de miedo-tinieblas-orgullo-odio que nos nimba-rodea-cerca.


Capítulo 12


 Mientras Dios no ocupe su lugar, continuaremos construyendo en la arena, seguiremos colocando a otros en su lugar y sufriendo-padeciendo las consecuencias de semejante aberración.

 En el fondo nos hemos colocado en el lugar de Dios, somos el principio, centro y fin de nuestra existencia. Esto, por definición, es autodestructivo, comenzamos y acabamos en nosotros mismos.

 Él Es Dios, nada ni nadie puede reemplazarlo o sustituirlo, pretender hacerlo es locura y causa de todos los males, y es motivo de condenación eterna, es lo que empuja a las personas a vagar eternamente en tinieblas, en el abismo de muerte eterna en el que continúan insistiendo en aquello que no creen, que su delirio-falsedad-mentira es verdad.


Capítulo 13


 Si otros no aman a Dios ni quieren ni les interesa corregirse, necesariamente deberán aceptar que nosotros lo amamos y obedecemos, que lo servimos y le pertenecemos.

 Si no lo hacen, sufrirán las plagas de egipto, Dios mismo viene a liberar a su pueblo, a aquello que lo aman-siguen-obedecen, aquellas personas que verdaderamente le pertenecen y se hallan consagradas enteramente a su servicio.

 De la misma manera que castiga-azota-advierte a quienes no aman a Dios ni lo obedecen, castiga-azota-advierte a nuestro orgullo-ego-yo para que ajustemos el rumbo, para que lo obedezcamos fielmente en su Voluntad Divina. Dios Es Padre que educa-corrige a sus hijos para hacerlos crecer-madurar-evolucionar.


VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (No hay amor ni voluntad de amar, solo orgullo y deseo de ser adorado):

VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (II da parte):

VIAJE A LO MAS PROFUNDO DE LA CAUSA DE TODOS LOS MALES (III ra parte) (Cada uno causa su propia ruina):


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