19 de noviembre de 2019

COMBATE ESPIRITUAL. ACCIÓN DEL SEÑOR Y DEL ADVERSARIO


COMBATE ESPIRITUAL. ACCIÓN DEL SEÑOR Y DEL ADVERSARIO


 Ni siquiera es cristiano a quien cito pero no hay ejemplo mejor para entender el combate espiritual, “Quien pelea con monstruos, cuídese de convertirse a su vez en uno. Si miras mucho el abismo, el abismo mira dentro de tí”, Nietzsche.

 No se trata de vencer demonios, enemigos espirituales, mucho menos se trata de vencer a Dios o a otros en el mundo.

 Al respecto, El Señor ha sido sumamente claro, “Niéguese a sí mismo, cargue su Cruz y me siga”.

 Todo el combate espiritual se reduce a esto: Sacrificar la propia voluntad, la vida propia, y no por autodesprecio, sino como expresión de amor porque se sacrifica para ofrecerla a Dios dándole libertad al Señor para que disponga de nosotros.

 Y esto no es una vez ni dos, no es un día u otro, es constante, de todos los días y de todo el día. Y luego, es aceptar esos sacrificios que Dios mismo impone, dispone, quiere o no quiere pero permite.

 Simplemente debemos cumplir aquello que dijo El Señor, “Siéntante a mi lado hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies”. No viene a vencer a nuestros enemigos, a los que nos hacen padecer o vuelven la vida un infierno insoportable, eso creían en el antiguo testamento, El Señor ya Vino, es mas, ya estamos en su Segunda Venida, y lo siguen esperando.

 El Señor viene a enseñarnos y a ayudarnos a vencernos a nosotros mismos para que aceptemos la Voluntad del Padre, para que así ofrezcamos un Santo Sacrifico Espiritual convirtiéndonos en altar, sacerdote y víctima, ofrenda real de amor a Dios en el Espíritu Santo.

 Lo que cada uno ofrezca en el altar de su corazón-vida, es lo que el Espíritu bajará y encenderá. Si hemos alzado al ‘yo’ reclamando adoración, reconocimiento, aceptación, quedaremos reducidos a cenizas, sumidos en tinieblas y en una derrota eterna padeciendo el infierno de la ausencia de Dios.

 Si hemos ofrecido el sacrificio de negación de sí para aceptar la Voluntad de Dios, ante la venida de su Espíritu, diciendo la Verdad, no solo de palabras, sino con toda la vida y todo nuestro ser, expresando realmente que Él Es Dios, su Espíritu multiplicara ese amor y esa verdad tomándonos, elevándonos e introduciéndonos en el Misterio de Dios, colocándonos en comunión real, espiritual, verdadera, mística, haciéndonos vivir como en el Cielo acá en la tierra.

 Nuestro trabajo-responsabilidad se reduce a discernir la Voluntad de Dios para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra casa-vida-corazón. Así ofrecemos un Santo Sacrificio Espiritual que es agradable a Dios y es tomado por Él, se eleva y vuelve multiplicado, mas aun que los panes y pescados para ser alimento de muchedumbres.

 Acá debemos meditar las simples y grandes verdades de siempre, perder es ganar y ganar es perder. Suponemos que conseguir lo que queremos es ganar, pero eso es perder porque implica volverse caprichoso, abismarse en el ego, dedicarse-consagrarse a sí mismo, olvidarse de Dios, sacrificar a Dios y al prójimo arrojándolos al olvido por dedicarse totalmente a sí mismo, a la propia imagen-orgullo.

 La propia voluntad debe ser sacrificada, pero no para hacer la voluntad de otros, solo para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios en nosotros y en el mundo.

 Considerar que el adversario fortalece la voluntad propia volviéndonos desamorados, caprichosos, orgullosos. Encubrimos el miedo y la preocupación por sí mismo en autosuficiencia, desamor, fingida perfección, construcciones humanas y mundanas que carecen de lo esencial que es Dios-Amor-Verdad.

 Nos presenta como bueno, justo, debido, necesario, etc., aquello que queremos, deseamos, necesitamos, etc., para que nos encaprichemos, obsesionemos y acabamos desesperados dedicados a concretar nuestra voluntad olvidándonos de Dios en eso, y sin advertir, que nos hemos sacrificado-consumido por nada, nos hemos vuelto víctimas del odio encendiéndonos como demonios ya desde este mundo.

 El Señor fortalece la voluntad de amar-obedecer-servir a Dios conduciéndonos al sacrificio, convirtiéndonos en víctimas a su imagen y semejaza, llevándonos por el mismo camino que Él transitó al venir al mundo por primera vez. Al obedecerlo-seguirlo, claramente está viniendo por segunda vez, y lo hace en nosotros y por medio nuestro vuelve al mundo.

 Aunque en el momento de la prueba Dios parezca enemigo, Él está obrando por y para Nuestro Verdadero y Eterno Bien, Él sabe lo que hace y ve mas allá, nosotros somos los equivocados, y por estar apegados a la mentira, lo vemos como adversario cuando nos está salvando.

 El sacrificio no es el fin, es el medio. El sacrificio es la expresión del amor. Todo debe ser sacrificado como manifestación de amor y para hacerse entrega-don-amor a Dios.

 Al permanecer muchísimo tiempo en este camino, habiendo sido sumergidos interminablemente en el infierno de dolores, habiendo pasado por todas las muertes, El Señor comienza una nueva vida-etapa en este mundo haciendo nuevas todas las cosas, dotándonos de una verdadera vida espiritual-sobrenatural-mística, tenemos una segunda naturaleza a imagen y semejanza de Él, volviendo al ideal principio de la creación.



SOBRE LA PRUEBA Y EL COMBATE ESPIRITUAL DE ESTOS TIEMPOS:

COMBATIR EL MIEDO, ACEPTAR VOLUNTAD DE DIOS, VENCERSE A SÍ MISMO. OTRO COMBATE ESPIRITUAL

COMBATE ESPIRITUAL. EL VICIO TIENE ANIMACIÓN PROPIA

SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR, síntesis. COMBATE ESPIRITUAL



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